Los santos en la Iglesia Católica

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Los santos en la Iglesia Católica

La salvación de los unos, depende de la oración y el sacrificio de los demás...

Los santos en la Iglesia Católica

Guido Adolfo Rojas Zamorano

"Verdades de la Fe Católica II"




La proclamación de los santos


Desde la época del papa San Clemente en el siglo I, se empezaron a investigar los procesos y las actas de martirio de los cristianos que habían sido sacrificados en tiempos de las persecuciones del imperio romano. Inicialmente era el mismo fervor popular que proclamaba el culto a los santos, ya que "la voz del pueblo, es la voz de Dios"; más tarde, los obispos hicieron trasladar a sus diócesis las reliquias de un santo o mártir.

En la antigüedad el Papa oraba de rodillas ante la tumba del postulado a santo, le rendía culto, tocaba las campanas y así éste quedaba canonizado.

En los primeros siglos del cristianismo, se hicieron famosas las peregrinaciones como la ruta de Santiago de Compostela en España, o la tumba de los santos apóstoles Pedro y Pablo en Roma.

En el año 993, el papa Juan XV intervino personalmente en este proceso al canonizar formalmente a San Ulrico de Augsburgo (Alemania).

En el año 1234, el papa Gregorio IX se reservó el derecho de la canonización de un santo(a) a los altares de la Iglesia Católica.

El papa Sixto V, creó en el año 1588 la congregación de los Ritos o más bien conocida como la de la Causa de los Santos, quienes investigan cuidadosamente todos los detalles de la vida, los escritos y los milagros de los "presuntos" siervos de Dios.

El papa Urbano VIII estableció en el año 1634 las normas eclesiásticas para seguir dicho proceso jurídico, que se ha mantenido vigente hasta nuestros días.

Con la reforma del Código de Derecho Canónico en 1983 bajo el pontificado de Juan Pablo II, se facilitó el camino de beatificación y canonización. Este proceso consta de tres partes:

La primera es la confirmación de las virtudes heroicas del postulante tales como las teologales: fe, esperanza y caridad; así como también los frutos del Espíritu Santo: el amor, la fe, la prudencia, la justicia, la templanza, la fortaleza y demás (Gálatas 5,22-23; Colosenses 3,12-14); que se hace después de cinco años de su muerte, y es llevado a cabo por un promotor (persona o grupo) quien se dirige al obispo de la respectiva diócesis. Este eleva una propuesta oficial a la Santa Sede, haciendo llegar toda la documentación recolectada que puede incluir cualquier carta, sermón, alocución, artículo, ensayo o libro escrito por aquél, así como comentarios importantes de él o ella que hayan merecido en el transcurso de su vida; y se le da el título de "Siervo de Dios". Cuando los tribunales de Roma verifican que la vida cristiana del postulado fue heroica, y por lo menos dos teólogos hayan examinado con lupa de detalles cada palabra, de a cuerdo con la ortodoxia doctrinal, lo denominan "Venerable". Para esta primera parte no existe una ceremonia especial.

El segundo paso es la "beatificación", que se cumple en un lapso de tiempo no menor de veinte años, y es realizado en la Curia Romana por la Congregación destinada para tal fin, quienes nombran a su vez un "promotor de la fe" del Vaticano, más conocido como el "abogado del Diablo", así como también un postulador o "abogado de Dios"; en compañía de varios cardenales y teólogos consultores.

En esta etapa es necesario distinguir las dos categorías de santos que existen: los mártires y los confesores; los primeros que fueron los que derramaron su sangre por Cristo, no necesitan inicialmente de un milagro, mientras que para los segundos si se cumple esta norma, que tiene que ser autorizado por un grupo de 70 científicos y médicos destacados de diferentes universidades e institutos, muchos de los cuales no son católicos. Ya después de cumplidos todos los requisitos es llamado "bienaventurado", y puede recibir un culto restringido de su imagen y reliquias en ciertas iglesias, ordenes religiosas o regiones, aunque en algunas ocasiones específicas esta autorización tiene un alcance a todo el mundo católico.

En la ceremonia de beatificación se pinta un retrato del candidato(a), o también representando el milagro que se le atribuye; igualmente, se imprimen folletos y estampas de su persona, con anterioridad se exhuman sus restos mortales para comprobar su autenticidad, y si se hayan reliquias personales se pondrán en un relicario y se le ofrecerá al Papa, al lado de una semblanza biográfica especialmente encuadernada y un ramo de flores.

La tercera fase es la "canonización", que se da después de una revisión general de la vida del beato(a), más la confirmación de un nuevo milagro que es obligatorio para ambas categorías. Posteriormente, el Papa como jefe supremo de la Iglesia de Cristo, y haciendo uso del derecho de la infalibilidad pontificia, lo eleva a los altares a la categoría de "santo", muchas veces en la propia basílica de San Pedro del Vaticano, y lo anota en el catálogo del libro de los santos. El Romano Pontífice también destina la fiesta litúrgica del santo(a), que se da el día de su muerte, pues teológicamente es el paso de esta vida terrenal a la recompensa final en el reino de los cielos.



Datos en general


El profeta Isaías escribió: "Santo, santo, santo es el Señor" (6,3).

El llamado a la santidad es un decreto divino, así por ejemplo en el libro del Levítico (19,2); encontramos el siguiente enunciado: "Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su Dios, soy santo".

La santidad se ha definido teológicamente como la manifestación del Altísimo en los seres humanos, para que caminen en su presencia y cumplan sus mandatos. Existen tres clases de culto sagrado:

  • Latría (o adoración), es exclusividad de Dios (Éxodo 20,3; Deuteronomio 6,13).
  • Hiperdulía (o veneración especial), se le da a la Virgen María (Lucas 1,28.42.48).
  • Dulía (o veneración), a los santos(as) (Salmo 97,11; Proverbios 10,7).

Los católicos romanos no son los únicos que practican el culto a los personajes sagrados, así por ejemplo:

  1. Los Budistas veneran a sus Arahants y Bodhisattuas, y en el Tiíbet, a los Monjes Lamas.
  2. Los Hindúes reverencian a los Gurús o Santones, maestros espirituales de vida asceta.
  3. Los Musulmanes tienen a sus Awliya Allah o "amigos íntimos de Dios", y sus respetados Sufíes.
  4. Los Judíos conservan la memoria de sus patriarcas como Abraham, Moisés o el rey David; así como también algunos mártires, filósofos, rabinos y otros Tsaddikim (hombres justos).
  5. En el Cristianismo, la Iglesia Ortodoxa Rusa mantiene una devoción hacia los Santos Padres de la Iglesia Oriental, algunos patriarcas y mártires, incluyendo a los zares como Nicolás II. Igual ocurre con la Iglesia Anglicana que mantiene en su liturgia el calendario a los santos; asimismo, los evangélicos conservadores (o luteranos), le rinde especial admiración a los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles del Nuevo Testamento.

Un teólogo español de la época de Felipe IV, Francisco de Sosa, obispo de Canarias, hizo una clasificación de los santos en varios grupos:

  1. Los declarados como tales por el Antiguo Testamento, por los Evangelios y las Actas de los Apóstoles.
  2. Los "santos", que deben ser reconocidos por la iglesia de acuerdo a la tradición antigua.
  3. Los santos canonizados por las normas eclesiásticas vigentes.
  4. Los beatificados por el mismo procedimiento.
  5. Aquellas personas de que se tienen noticia de que vivieron con santidad e incluso hicieron milagros, y son venerados por los fieles en culto privado.

Para otros teólogos existen solamente tres categorías:

  1. Todo aquel que está en el cielo, ya que participa de la visión beatífica del Padre Celestial y está confirmado en la gracia (Colosenses 1,12).
  2. Los cristianos que están en gracia de Dios participan de este privilegio, y por eso los apóstoles Pedro y Pablo usan la palabra "santo", para referirse a los fieles y a las comunidades de creyentes (Hechos 9,32; Romanos 1,7; 15,31; 1Corintios 1,2; 16,1; 2Corintios 1,1; 13,13; Efesios 1,1; Filipenses 1,1; Hebreos 3,1); ya que por el bautismo somos liberados del pecado y unidos en Cristo Jesús, quien es el "Santo de los santos" (Hebreos 7,26).
  3. Aquellos que son reconocidos por la Iglesia Católica y se presentan como modelos de conducta e intercesores ante el Todo Poderoso.

En la "imitación de Cristo" cada santo(a) tiene su propia visión de lo que es la santidad, y en ninguna otra faceta de la historia de la humanidad, se encuentra tanta variedad como en la galería de los santos; pues los hay desde papas, cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos, monjes, religiosos(as), emperadores, reyes y reinas, militares, políticos, abogados, médicos, campesinos, niños(as) entre muchos otros.

La práctica de celebrar la liturgia sobre las tumbas de los mártires en las catacumbas de Roma, fue instituida por el papa San Félix en el año 269.

En África del Norte, desde el siglo IV, las reliquias de los mártires eran objeto de culto privado, los fieles las llevaban sobre sí, encerradas en relicarios o en cajas de hierro.

En el siglo VI, los Papas decidieron que debían incluirse restos de mártires en los altares destinados a la celebración de la misa, en la llamada piedra de ara.

Las iglesias de Occidente enviaban a Roma peregrinos entre los siglos VI y IX, para que adquirieran huesos de mártires sepultados en las catacumbas.

En la época de la Contrarreforma, la Santa Sede se inclinó a "depurar" el santoral, cuando se encontraron actas apócrifas o dudosas, santos cuya existencia histórica no estaba comprobada y hechos controvertidos y disputados.

El 10 de mayo de 1969, Pablo VI, hizo una exclusión de 33 santos que nunca se comprobó que existieran, y que no deben ser nombrados en oraciones especiales en sus fiestas, fueron además borrados del catálogo oficial y del calendario litúrgico; tales como Santa Bárbara, la joven mártir que se ignora la época en que vivió, patrona de Cuba; se le invoca contra la muerte repentina y los rayos. San Jorge, que peleó con el dragón, patrono de Gran Bretaña, Alemania y Portugal; martirizado en el siglo IV. En la Edad Media se le consideraba como el prototipo de los caballeros. San Nicolás, protector de los cautivos, marineros y de los niños, murió a mediados del siglo IV; es también custodio de Rusia y Turquía, la leyenda de este santo obispo se debe a su generosidad con los pobres. San Valentín, patrono de los enamorados, se cree que fue un sacerdote del siglo III que fue martirizado, por casar parejas en tiempos de las persecuciones del imperio romano. San Cristóbal, todavía objeto de veneración por los viajeros, la Iglesia considera como leyenda el hecho que se le atribuyó de cruzar un río llevando al pequeño Jesús; se dice igualmente que era un gigante que vivió a fines del siglo III en Sardis, capital de Lidia, en Asia Menor. Muchas de las catedrales góticas y románicas tienen imágenes suyas; en otros tiempos, los feligreses hacía peregrinaciones a la catedral de Auxerre, que conserva una estatua gigantesca y las mujeres embarazadas lo invocaban para tener un parto feliz.

Juan Pablo II ha proclamado más beatos, que en cuatro siglos todos sus predecesores juntos; y ha canonizado a más santos, de todos los que se contaban desde el siglo XVI.

El promedio de espera de la mayoría de los santos proclamados bajo el pontificado de Juan Pablo II es de 300 a 400 años. Los beatos elevados a este rango en este mismo periodo no han pasado de 50 a 100 años.

En conjunto los papas venerados como santos por la Iglesia son ochenta, muchos de los cuales fueron martirizados en los primeros cuatro siglos del cristianismo; de éstos solo tres fueron canonizados después de un proceso: Celestino V, Pío V y Pío X. Los Pontífices beatos son en cambio ocho, incluyendo a los dos últimos: Pío IX y Juan XXIII.

En la actualidad hay pendientes cerca de 2000 procesos de beatificación y canonización en la Congregación para la Causa de los Santos.

En XXI siglos de existencia hay unos 10000 santos(as) en la Iglesia Católica.

La corona (o semicírculo) que se les coloca en las imágenes y cuadros en la cabeza de los santos recibe el nombre de nimbo. Se atribuye su origen a los antiguos egipcios, quienes acostumbraban colocar sobre la cabeza de sus dioses una representación del disco solar. Desde el siglo III el cristianismo lo usa sobre la cabeza de Jesús, como símbolo de la gloria celestial, de la luz, de la inteligencia y de sus virtudes. En el siglo V empezó a usarse para los ángeles, y en el siglo VII aparece sobre la cabeza de los apóstoles, evangelistas, y santos; generalizándose la costumbre.

La hagiografía es el estudio de la historia y tradiciones de los santos. Durante el siglo I el papa Clemente I ordenó que siete notarios escribieran todo lo referente al martirio de los cristianos.

Desde el siglo XVII, los "Acta Sanctorum" reúnen una serie de documentos en los que se relatan por épocas, las anécdotas y testimonios de todos aquellos que son canonizados por la iglesia Católica.

La devoción a San José empezó sólo a partir del siglo XI y lentamente se fue extendiendo. El papa Gregorio V, en 1621, decretó la fiesta de San José, esposo de la Virgen María para el día 19 de marzo. Posteriormente, Pío IX, en 1847, lo declaró patrono de la Iglesia Católica. En 1898, León XIII, aprobó y permitió repartir los escapularios de San José. Ya en 1909 la Santa Congregación de Ritos, formuló las letanías para que fueran rezadas por los creyentes; en 1917, Benedicto XV lo llamó como el "patrono de la buena muerte". Pío XII, en 1955, agregó la celebración del 1 de mayo a San José obrero. Juan XXIII resaltó más su culto al colocar su nombre en el canon (parte central de la misa), y también lo nombró custodio del concilio Vaticano II (1962-1965).

El día de la fiesta de todos los Santos, nació en las catacumbas de Roma, al honrar de forma general a muchos mártires que en tiempos de Diocleciano fueron inmolados. Este día comenzó a celebrase en el siglo IV, en Antioquía se realizaba una fiesta para todos los mártires el primer domingo después de Pentecostés. El papa Bonifacio IV en el siglo VII, estableció la fecha el 13 de mayo, día que También se celebraba del panteón a la Virgen y a todos los mártires; durante la misa se dejaban caer los pétalos de rosas rojas en forma de lluvia como señal de júbilo y esperanza. Posteriormente, El papa Gregorio IV, fue quien después de trasladar gran número de mártires desde las catacumbas a un panteón Romano, lo denominó Iglesia de Santa María de los Mártires, y consagró su fiesta el primero de noviembre del año 835. Esta fecha fue escogida, por coincidir con la terminación de la cosecha, cuando no faltarían los víveres para la gran muchedumbre que ese día se reunía. Hoy se honra en ella a todos los ángeles y santos.

Los llamados Padres Apostólicos, fueron aquellos santos que conocieron en vida a los Apóstoles de Cristo; como: San Papías, San Ignacio de Antioquía, San Policarpo, San Clemente Romano, San Justino Mártir.

Se llaman Padres de la Iglesia, a los escritores de la antigüedad cristiana (la patrística) tanto de la iglesia en Oriente como en Occidente, que desde el siglo IV al VIII sintetizaron las enseñanzas de la Biblia, los escritos de los Padres Apostólicos y las actas de los primeros concilios; además se distinguieron por la pureza de su fe y de su santidad; como por ejemplo: San Atanasio, San Juan Crisóstomo, San Gregorio Nacianceno, San Basilio, San Ambrosio.

Se denominan Doctores de la iglesia a los que a parte de su vida de virtud sobresalieron por su ciencia eminente a la doctrina del catolicismo, y que han sido declarados como tales por el Sumo Pontífice o un Concilio Universal; muchos de los cuales también fueron Padres de la Iglesia; en total son 33 como: San Agustín, San Jerónimo, Santo Tomás de Aquino, San Buenaventura, San Alfonso de Ligorio, San Juan de la Cruz; incluyendo además a tres mujeres: Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Ávila y Santa Teresita del Niño Jesús.

Santa Clara de Asís, fue proclamada la patrona de la televisión por el papa Pío XII, debido a su facultad de ver cosas desde otros lugares (clarividente).

Hay varios candidatos en la Santa Sede para ocupar este mismo lugar en el Internet, los más opcionales son:

  1. San Isidoro de Sevilla, un estudioso sacerdote español, del siglo VII, a quien se le atribuye haber escrito la primera enciclopedia del mundo; una colección de 20 volúmenes de diferentes temas.
  2. San Maximiliano Kolbe, sacerdote franciscano polaco, y destacado periodista, creó varias imprentas y periódicos católicos en el siglo XX.
  3. El Arcángel San Gabriel, mensajero de Dios en la Tierra, y patrono de las telecomunicaciones.
  4. Santo Tomás de Aquino, consagrado escritor dominico de la Edad Media.

Los santos(as) llamados "místicos" que tuvieron dones o privilegios especiales, tales como: revelaciones particulares, profecías, glossolalia (don de lenguas) o xenoglosia (hablar en lenguas extranjeras); estigmas, visiones y sueños de Jesús, María, los ángeles u otro santo; bilocación (estar en dos lugares al mismo tiempo), clarividencia, levitación (levantarse del suelo) y demás; no merecen un trato especial cuando se estudia sus casos para ser elevado a los altares de la Iglesia.

Hay que aclarar que ningún santo(a) incluyendo a la virgen María pueden hacer un milagro. Solamente sirven de intermediarios entre El Señor Jesús y los hombres (1Timoteo 2,5). Para tener un ejemplo de los milagros que se les atribuye a la intercesión de un beato(a) o Santo(a); presentamos la siguiente lista:

  1. Una novena ofrecida a la religiosa suiza franciscana María Caridad que murió en 1943, logró en el año de 1992 que una niña de cuatro años llamada Johana Mercedes, pudiera caminar y hablar en Pasto (Colombia), donde la beata fundó la Casa Madre de la Congregación.
  2. En 1998, la mujer india Monika Bersa de 34 años, se mejoró gracia a un milagro de la Madre Teresa de Calcuta. Ella vio un rayo de luz procedente de la foto de la religiosa fundadora de las Hermanas de la Caridad, mientras se encontraba hospitalizada debido a un grave cáncer en el abdomen; al día siguiente el tumor había desaparecido. El hecho ocurrió un año después de la muerte de la religiosa de origen albanés.
  3. En 1990, el mexicano José Barragán de 20 años, debido a una fuerte depresión por el consumo de drogas alucinógenas, se lanzó desde el tercer piso de un edificio para suicidarse. El joven fue desahuciado por los médicos que lo atendieron al presentar fracturas múltiples en el cráneo, la espina dorsal y otras partes del cuerpo. Su madre lo encomendó al entonces beato indio Juan Diego; cuatro días después, su hijo salió del hospital de la capital mexicana, andando por sus propios pies y sin apenas rastros de las graves heridas sufridas en el accidente.
  4. El canario Adalberto Gonzáles, fue curado de un cáncer intestinal cuando tenía cinco años de edad en 1986, por la intercesión del hoy santo hermano español, Pedro de San José Betancur, fundador en el siglo XVII de la orden de Hermanas Bethelmitas en Guatemala.
  5. A la beata Madre Laura Montoya, religiosa colombiana y fundadora de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, se le atribuye el haber sanado por su intercesión un cáncer uterino a una mujer de 86 años, después de haberse acostado en su cama.
  6. Hay dos milagros atribuidos al fraile italiano y estigmatizado, San Pío de Pietrelcina; el primero es el de Consiglia de Martino, que se curó en 1992 de una rotura de un vaso linfático que la llevaba irremediablemente a la muerte; y el del niño Matteo Colella, que cuando tenía ocho años en el 2001, entró en coma por una meningitis fulminante, sus padres lo llevaron a la celda del convento del fraile capuchino en San Giovanni Rotondo, después de rezar por algunas horas el infante se alivió sorprendentemente.
  7. En 1966, Caterine Capitani, una monja napolitana que tenía una enfermedad incurable, que no podía ingerir alimentos y estaba desahuciada; le colocaron una foto del papa Juan XXIII en su abdomen y rezaron. Pocos minutos después la monja comenzó a sentirse mejor y pidió de comer.
  8. En 1998, el niño argentino Manuel Vilar resucitó después de dos días de ser declarado clínicamente muerto, al haberse ahogado en una piscina. El milagro se produjo al invocar la ayuda de la ya beata Maravillas de Jesús, una carmelita descalza española del siglo XX.

La causa de beatificación que ha contado con mayor respaldo fue la de monseñor José María Escrivá de Balaguer. Después de su muerte ocurrida en Roma en 1975, empezaron a llegar al papa Pablo VI, cartas de jefes de estado, de ministros, senadores y diputados, de familias enteras, de personas de todas las clases sociales y de todos los rincones del mundo; incluyendo, las dirigidas por 69 cardenales y 1300 obispos (más de la tercera parte de la totalidad). Fue declarado santo en el año 2002, apenas 27 años después de haber fallecido.

La ceremonia de beatificación más grande que se halla presentado en la historia de catolicismo, se produjo el 10 de marzo del 2001, cuando Juan Pablo II en el Vaticano elevó a la gloria de los altares a 233 mártires de la Guerra Civil española de 1936; entre sacerdotes, monjas y laicos.

La Madre Teresa de Calcuta también batió récord, pues fue proclamada beata en octubre de 2003; seis años después de haber dejado este mundo. Sin embargo, el Papa se negó a canonizarla el mismo día, a petición de un grupo de cardenales.

La canonización más rápida que se ha presentado en la historia de la Iglesia fue la de San Antonio de Padua, que se dio en la fiesta del Pentecostés del año 1232, y a sólo un año de su muerte por el papa Gregorio IX. Por el contrario, San Alberto Magno, quien murió en 1280, fue declarado santo seis siglos y medio después por Pío XI, en 1931.



Frases célebres en honor a los santos y a la santidad


"Nada se anteponga a la dedicación de Dios".
San Benito

"Al que se aleja de Dios, todo se aleja de él".
San Agustín

"Conocer a Dios, es amar a Dios".
San Agustín

"La salvación de los unos, depende de la oración y el sacrificio de los demás".
Papa Pío XII

"No hay que buscar el bien de uno mismo, sino el bien de los demás".
San Pablo (1Corintios 10,24)

"Es poca cosa ir al cielo solos".
Santa Teresa de Ávila

"Señor dadme almas y llévate lo demás".
San Juan Bosco

"Me has llamado Señor, aquí estoy; habla Señor que tu siervo escucha".
1Samuel 3,10

"Yo no he llegado aún a la meta o a la perfección, lo que hago es luchar por alcanzarla, habiendo alcanzado a mí Cristo Jesús".
San Pablo (Filipenses 3,12)

"El amor nos hace padecer, el padecer nos hace amar".
Santa María Pazzini

"Un santo triste, es un triste santo".
San Juan Bosco

"La santidad no es un lujo de unos pocos, sino el llamado para todos".
Beata Madre Teresa de Calcuta

"Si cada año atacamos fuertemente uno de nuestros defectos, alcanzaremos pronto la santidad".
Tomás de Kempis (La imitación de Cristo)

"El mayor regalo que Dios le puede dar a un grupo de fieles, es darle un sacerdote santo".
San Vicente de Paúl

"De devociones absurdas y santos amargados, líbrame Señor".
Santa Teresa de Ávila

"Al atardecer de nuestras vidas seremos examinados en el amor".
San Juan de la Cruz

"Los siervos de Dios tienen que hablar poco, trabajar mucho, y soportarlo todo".
San Gaspar del Búfalo

"Sólo las obras de los santos perduran".
Papa León XIII

"No podemos obrar el bien, sin antes dejar de haber dejado el mal".
San Agustín

"Todavía en el cielo Jesús hace todo lo que San José le pida".
Santa Teresa de Ávila

"Por donde quiera que pasen los santos, dejan la huella de Dios".
Santo cura de Ars

"No puede ser un medio santo, tiene que ser todo santo o nada santo".
Santa Teresita de Lisieux

"Todo hombre que no es un santo, es un cerdo".
León Bloy

"El mejor apóstol es el santo".
Documento de Puebla

"El mundo moderno necesita de santo virtuosos, así como una ciudad azotada por la epidemia, necesita de médicos y hospitales".
Simone Weil

"No lloréis, os seré más útil después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente que durante mi vida".
Santo Domingo de Guzmán

"Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra".
Santa Teresita del Niño Jesús

"La medida del amor, es amar sin medida".
San Francisco de Sales

"Al que vencer el mal, haciendo el bien".
San Pablo (Romanos 12,21)

"El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios".
3 Juan 11

"Para el amor nada es imposible".
Santa Teresita del Niño Jesús

"El amor es la única forma posible de transformar un enemigo en amigo".
Martín Luther King

"La verdadera riqueza en el hombre consiste en el bien que puede hacer al mundo".
Mahoma

"Se muere de hambre, porque en el corazón de muchos hombres ha muerto el amor".
A. Álvarez

"El camino más corto para llegar a Dios, es llevando alivio al alma del prójimo".
Aby Said

"Las puertas del cielo no podrá abrirse, mientras esté cerrada la de nuestro prójimo".
Marden

"La obra más bella es la de ser útil al prójimo".
Sófocles

"La bondad es el lenguaje que los ciegos pueden ver y los sordos oír".
Mark Twain

"Si nos preocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos quedará tiempo para los demás".
Beata Madre Teresa de Calcuta

"Hay más felicidad en dar que en recibir".
Jesucristo (Hechos 20,35)

"La caridad borra el pecado".
San Juan de Dios

"Siempre que alivies el dolor de otro ser humano, tu vida no será en vano".
Helen Keller

"Siempre tiene de donde dar, el que tiene repleto el corazón de caridad".
San Agustín

"Darse a sí mismo es mejor que dar sólo alguna cosa".
Beata Madre Teresa de Calcuta

"Aquel que salva un alma tiene su alma ganada".
San Agustín

"Cuando Dios nos confía una misión, nunca nos pide algo que esté por encima de nuestras propias fuerzas".
Papa Juan Pablo II

"La virtud en el hombre se aumenta con la medida del sufrimiento".
Anónimo

"Dios resiste a los orgullosos, pero a los humildes de corazón les da su bendición".
San Francisco de Sales

"Aprende de Cristo lo que no aprende de los hombres".
San Agustín

"Quien vive con Cristo, no tiene miedo de encontrarse con Él".
San Agustín

"Sin Jesús nada podemos hacer".
Juan 15,5

"Entre los cristianos no es importante quien es el más fuerte, sino el más bueno".
George Desvalíeres

"Si alguno quiere enorgullecerse, que se enorgullezca del Señor".
San Pablo (1Corintios 1,31)

"Ya no soy quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí".
San Pablo (Gálatas 2,20)

"A todo puedo hacerle frente, pues es Cristo quien me sostiene".
San Pablo (Filipenses 4,13)

"La cruz de cada uno es suave si se lleva acompañada con Cristo Jesús".
P. Luis Bossa

"La fuerza del cristiano nace en la cruz de Cristo".
Pablo Maurino

"Nuestro sufrimiento unido a la pasión del Señor, tiene un poder inmenso sobre el corazón de Dios".
P. Critósforo

"Una vida sin amor no tiene sabor, pero una vida sin dolor no tiene valor".
San Pío de Pietrelcina

"Viendo todo lo que Jesucristo ha hecho por mí, yo ahora que hago por Él".
San Ignacio de Loyola

"La vida de los cristianos, debe ser una continuación de la vida que llevó Jesús en la tierra".
San Juan de Eudes

"El día que los cristianos puedan expresar su fe sin avergonzarse, será un gran paso en la humanidad".
El Ché Guevara

"Uno no es de verdad cristiano, al menos que hay convertido a alguien al cristianismo".
Cardenal Suenens

"Para ustedes soy un obispo, entre ustedes soy un cristiano".
San Agustín

"El verdadero fin de la vida del cristiano, es conseguir el Espíritu Santo".
San Serafín de Sarov

"La única razón de la vida del cristiano, es la recompensa eterna".
San Agustín

"La vida del cristiano debe ser una continua penitencia".
Concilio de Trento

"La única competencia posible entre los cristianos, es ver quien puede ofrecer el amor más grande".
Papa Juan Pablo II

"Voy a creer en el Dios de los cristianos, el día que ellos tengan cara de Santos".
Federick Nietzche

"El gran mal del hombre moderno es haber perdido el sentido del pecado".
Papa Pablo VI.





Este pequeño curso sobre las verdades fundamentales que comprende la Fe Católica está basado en los libros "Verdades de la fe Católica I y II", escritos por Guido Rojas, licenciado en Ciencias Religiosas por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. Agradecemos a Buzón Católico por permitirnos la reproducción de este Curso.