Reconciliación

Reconciliación es una mirada al Corazón Misericordioso de Dios... esta sección recoge algunos escritos que nos ayudarán a conocer mejor este importantísimo sacramento que nos limpia de nuestros pecados y nos ayuda a levantarnos de nuestras caídas...


La Reconciliación, verdadera alegría

La Reconciliación, verdadera alegría

La paz interior y la felicidad, o la paz con el prójimo, es hoy en día una cuestión que depende más de la opinión u "orientación" que podamos tener de un psiquiatra, de un adivino o del azahar del destino, que de nuestro acercamiento con Dios, Nuestro Señor...

Cómo realizar una buena Confesión

Cómo realizar una buena Confesión

La Iglesia nos propone cinco pasos a seguir para hacer una buena confesión y aprovechar así al máximo las gracias de este maravilloso sacramento - examen de conciencia, arrepentimiento, propósito de no volver a pecar, decir los pecados, recibir la absolución y cumplir la penitencia...

El mejor remedio para el alma, la Reconciliación

El mejor remedio para el alma, la Reconciliación

Este sacramento es uno de los dos llamados sacramentos de "curación" porque sana el espíritu y restaura la amistad con Dios... Cuando el alma está enferma debido al pecado grave, se necesita el sacramento que le devuelva la salud para que la cure...

La Confesión, herramienta de conversión

La Confesión, herramienta de conversión

La Confesión o Reconciliación es el Sacramento mediante el cual Dios nos perdona los pecados cometidos después del Bautismo... Se le denomina sacramento de la conversión porque realiza sacramentalmente la vuelta al Padre del que el hombre se había alejado por el pecado...

La Reconciliación con uno mismo

La Reconciliación con uno mismo

Como escribe el apóstol San Juan: "Si decimos que estamos sin pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está con nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, Él que es fiel y justo nos perdonará los pecados"...

El Sacramento de la Reconciliación

El Sacramento de la Reconciliación

Penitencia en su sentido etimológico, viene del latín "poenitere" que significa: tener pena, arrepentirse. Cuando hablamos teológicamente, este término se utiliza tanto para hablar de una virtud, como de un sacramento...