Abriendo el corazón a la Misericordia de Dios

El evangelio según san Lucas se conoce como el “evangelio de la misericordia” porque narra algunas parábolas de Jesús en las que se manifiesta, de manera muy especial, la misericordia de Dios para con nosotros. Una de esas es la parábolas del hijo pródigo (Lucas 15,11-32).

La parábola del hijo pródigo nos habla de un padre que tenía dos hijos. Uno de ellos, el más pequeño, le pide la parte de la herencia que le corresponde. El padre se lo concede y el hijo se marcha a un país lejano, donde malgasta todo lo que el padre le había dado. El hijo, cuando se encuentra sin nada y sumido en la miseria, empieza a recordar la manera cómo su padre trata a sus sirvientes… y anhela al menos tener eso. En ese instante, el joven toma la decisión de levantarse, ir donde su padre y pedirle perdón. Y emprende la marcha.

Yo imagino al joven en su viaje de regreso. Triste y cabizbajo. Arrepentido y avergonzado. Decidido a admitir su error ante su padre… y pedirle perdón. Consciente de que no merece nada, pero confiado en su corazón misericordioso. Y entre la pena y el dolor, en el corazón también lleva la alegría de volver. Ahora más humilde… más honesto… más sereno… más limpio…

Dice la Palabra que el padre vio a su hijo cuando todavía estaba lejos y, conmovido, corrió a su encuentro. ¿No te parece maravilloso esto? ¡A mí me parece fascinante… antes de que el hijo hablara, ya su padre le había perdonado!

El tiempo de Cuaresma es como el camino que este joven recorrió de regreso a la casa de su padre. Es tiempo de mirar nuestra vida y reconocer las veces que hemos ofendido a Dios. Las veces que hemos obrado contra nuestros hermanos, y que nos hemos dañado a nosotros mismos. Este es tiempo de encontrarnos cara a cara con Jesús en el sacramento de la Reconciliación. Es tiempo de arrepentimiento… de penitencia… de renuncia… de perdón… de sanación…

Pero también es tiempo de esperanza… de agradecimiento… de contento… de satisfacción… El Padre nos quiere liberar de la esclavitud del pecado y Jesús nos lavó con su sangre para que fuéramos felices y tuviéramos paz.

Hoy es momento de mirar al Cielo, abandonar el pecado y decidirse por la santidad. El camino está frente a nosotros… pero tenemos que decidirnos a dar ese primer paso, libremente y por amor. No te digo que es fácil porque no lo es, pero vale la pena cada esfuerzo. Te invito… como el hijo pródigo: levantémonos, emprendamos la marcha y abramos nuestro corazón a la Misericordia de Dios.

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    4 comentarios en Abriendo el corazón a la Misericordia de Dios

    1. Hola amigo Romualdo y a todos los amigos de la página. La verdad me siento triste me enferme y ya no pude escribir nada para homenajear a Nuestro Padre del cielo en su día. Y quisiera pedir a Dios Padre que ayude a todo aquel que se encuentre en esta misma situación. Y es que estamos pasando por algunas dificultades en cuanto a la salud. A mi padre lo vamos llevando al doctor hace varios meses una cosa y otra cosa y todo esto le ha provocado una depresión en la que se siente mal y triste, muy triste. Por una parte los hermanos no nos quejamos estamos pendiente por su recuperación y su bienestar. Pero siempre queda la tristeza en la que uno tiene que trabajar en ello. Y lo digo porque es como una señal en la que Dios nos da una lección para mejorar. Y es que son tantas cosas que le suceden a uno y me refiero cuando uno está enfermo que las cosas te resultan difíciles y hasta te hacen cambiar el ánimo. Y uno está tan sensible que todo te ofende. Una de mis hermanas había venido con una fuerte gripe y tos y todos hemos caído, incluso mi padre que ya se estaba recuperando por estar mal de los bronquios y mi hermana le vuelve a contagiar, la última que cayo fui yo. Y sigo todavía con esta fuerte tos y gripe y como que desespera un poco y a uno le hace perder los ánimos, pero bueno con la ayuda de Dios le pido salir adelante. Ayúdanos. ¡Oh, Padre querido! Bendito sea por siempre tú Santo nombre. Rendirte honores quiero, para ensalzar la belleza de tu espíritu. Nuestro buen Dios. Espíritu bendito que deambula por el mundo buscando a los hijos que imploran por tu ayuda y tu perdón no nos dejes no nos abandones en nuestros propios pensamientos en que la soledad aflora y derrota nuestro ánimo. Más bien abrázanos fuerte en estos momentos de angustia en que los ánimos se vuelven débiles y es como si uno se encontrara sola, abandonada. Como si nuestro grito de ayuda no llegara al cielo. Pero es nuestro pensar, tu nunca nos abandonas, tu nunca nos fallas, tu nunca olvidas. Aqui estoy querida mía, nos dices aférrate a mí. Mis brazos abiertos siempre estaran. Y me digo el abrazo de mi padre es el abraso de Dios, pero repetido muchas veces. Te amo Padre querido, Nuestro buen Dios.

    2. Gracias por todos estos mensajes con tantas verdades que nos ayudan en este caminar por la vida y nos ayudan también a reflexionar aencontrarnos a nosotros mismos en ell camino verdadero de dios

    3. Cada vez que abro estos mensajes siempre me lleno de conocimientos nuevos y lo que me gusta es que se utiliza por lo regular un ejemplo de la vida cotidiana a la par del mensaje, sinceramente me gozo con la lectura

      minerva luna
    4. Gracias por ayudarme a entender y comprender lo que es la verdadera misiricordia es de gran ayuda para mi ,y todos los pasajes que he reisibido me hace crecer mas sigan adelante quisiera que me ayudaran con temas a serca de la resureccion de CRISTO. DE ANTEMANO MUCHISIMAS GRACIAS.

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