Bienes invisibles

Bienes invisibles

Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en un pequeño apartamentito en una ciudad del norte de Escocia… la víspera de Navidad, en su cama, el chico esperaba ansioso la venida de Papá Noel… según la costumbre de su país, ha colocado en la chimenea una gran media de lana, esperando encontrarla a la mañana siguiente llena de regalos…

Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por su falta de dinero… así que para evitar la desilusión del niño, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como el cariño de la mamá, por ejemplo…

Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su media vacía… la recoge con emoción y alegría y se la muestra su mamá: “¡Está llena de bienes invisibles!”, le dice con una enorme sonrisa en su rostro…

En la tarde Tomás va al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso sus regalos. “¿Y a ti, Tomás, qué te ha traído Papá Noel?”, le preguntan…

Tomás muestra feliz su media vacía: “¡A mí me ha traído bienes invisibles!”, contesta… y los chicos se ríen de él… entre ellos está Federico, un niño consentido quien tiene el mejor y más grande regalo de todos, pero a pesar ello no es feliz… por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás… y enfurecido, Federico destruye el valioso juguete…

El papá de Federico se aflige y se pregunta cómo podría darle gusto a su hijo… en eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía… le pregunta: “¿Que te ha traído Papá Noel?”

“A mí, ¡bienes invisibles!”, contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico… y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá…

El papá de Federico comprendió: los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo… pero Tomás había descubierto que el Amor es el camino a la verdadera felicidad…

… y tú, ¿qué esperas encontrar dentro de la media o debajo del arbolito el día de Navidad…?

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