De la mano de María, el blog

Mi rutina diaria comienza con un pequeño paseo por el parque que queda junto a nuestra casa. Aunque tenemos 7 perros, solamente Chanel, por su tamaño (es una Akita), sale a dar su caminata mañanera conmigo. Mientras ella huele y explora los alrededores, yo aprovecho para hacer mis primeras oraciones de acción de gracias por el nuevo día que comienza. Luego le echamos un poco de agua a las plantas (Chanel también me acompaña en esta tarea), para terminar revisando lo que han publicado los blogs de algunos amigos antes de irme a trabajar. Entre ellos, el primero que leo y al que le dedico más atención es al de mi querido hermano Héctor Márquez, “De la mano de María”.

Cada día, Héctor nos regala una hermosa y profunda reflexión sobre las lecturas diarias, cosa que me ayuda a entrar en sintonía con el camino que la Iglesia nos va trazando. Esta mañana, mientras paseaba a Chanel, he pensado compartir con ustedes la reflexión de hoy… de seguro les hará tanto bien y les ayudará tanto como a mí, y tal vez se animen a incluir esta lectura en sus rutinas matutinas.

Reflexión para le Primer Lunes del Tiempo Ordinario 14-01-13

Con la celebración del Bautismo del Señor en el día de ayer, concluyó el Tiempo de Navidad. Hoy comenzamos el Tiempo Ordinario. Corresponde a este año el Ciclo C. Y para el primer lunes de este tiempo, la liturgia nos presenta como primera lectura el comienzo de la carta a los Hebreos (1,1-6). Esta lectura nos “aterriza” en la plenitud de los tiempos y la llegada del Hijo que es la Palabra, y lo que esa Palabra implica: “En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo”.

Y para que no quede duda de quién es ese “Hijo”, nos remite al Evangelio que leyéramos ayer, en la celebración del Bautismo del Señor (Lc 3,16-16.21-22): “Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: ‘Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado’, o: ‘Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo’? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: ‘Adórenlo todos los ángeles de Dios’”.

No hay duda, Jesús ha llegado, se ha manifestado en dos epifanías distintas, y ha comenzado su misión. Juan ha sido arrestado. Jesús comienza a predicar la Buena Nueva del Reino, haciendo un llamado a la conversión. La tarea es formidable. Llegó el momento de reclutar sus primeros discípulos, y la lectura evangélica que nos lanza de lleno en el Tiempo Ordinario, nos narra ese episodio (Mc 1,14-20).

Se trata de la vocación (“llamado”) de Simón (Pedro) y su hermano Andrés, y Santiago y su hermano Juan (los hijos del Zebedeo). Jesús escoge sus primeros discípulos de entre los pescadores, y utiliza la pesca, y el lenguaje de la pesca, para simbolizar la tarea que les espera a los llamados. Nos dice el pasaje que a los primeros les dijo “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Siempre que escucho esta frase recuerdo a un párroco español que tuvimos en nuestra comunidad por muchos años, que en su inglés de Castilla la Vieja describía nuestra misión como “fishing and fishing”. La escritura no nos dice qué le dijo a los segundos, pero debe haber sido algo similar. Lo cierto es que los cuatro, sin vacilar, dejaron las redes, y los segundos incluso dejaron a su padre (Cfr. Lc 14,26), para seguir a Jesús. Y ese seguimiento implicaba, por supuesto, aceptar el reto que Jesús les lanzó junto con la invitación: convertirse en “pescadores de hombres”. Esto nos evoca el pasaje de Jeremías (20,7): “¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir!” De nuevo esa mirada… ¡imposible de resistir!

Como hemos dicho en ocasiones anteriores, el seguimiento de Jesús tiene que ser radical, no hay términos medios (Cfr. Ap 3,15-16). Con ese pensamiento comenzamos el Tiempo Ordinario. Esa es la prueba de fuego para determinar si verdaderamente vivimos la Navidad, o si simplemente nos limitamos a celebrarla. Jesús nos llama a ser pescadores de hombres, pero ello implica dejar nuestras “redes” que solo nos sirven para pescar las cosas del mundo. ¿Estamos dispuestos a aceptar el reto?

 

PD – Además de su blog, también pueden seguir las reflexiones de Héctor a través de su página de Facebook.

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    4 comentarios en De la mano de María, el blog

    1. ESTAMOS EN TIEMPOS DE LUCHA ESPIRITUAL TREMENDA QUE SAN MIGUEL ARCANGEL NOS AYUDE A ORAR MAS POR NUESTRA IGLESIA Y QUE EL SEÑOR NOS DE MUCHAS Y MUY SANTAS VOCACIONES SACERDOTALES Y RELIGIOSAS.

      Fatima Dominguez
    2. ES TAN FACIL DEJARSE ENVOLVER POR EL MUNDO Y NO ESCUCHAR A DIOS Y PREGUNTARLE QUE QUIERE QUE HAGAMOS. SEÑOR TE PIDO PARA QUE MIS HIJOS DESCUBRAN SU VOCACION,AMEN.

      Fatima Dominguez
    3. SEÑOR……ES TAN DIFICIL SEGUIRTE??….QUIERO LLENARME MAS DE TI…PADRE MIO LLENAME DE TU PRESENCIA DE TU AMOR….QUE PUEDA CON MIS ACTOS MOSTRA A MIS HERMANOS QUE TU ERES MI GUIA…TE ENCESITO!!!

      lore
    4. Qué difícil es el CAMINO. Dios mío, ayúdame a lograr aunque sea acercarme a la meta: la santidad!

      SONIA VALLES

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