
“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica” (Ignacio de Antioquía, Ad Smyrn, 8.2).
Esta frase nos la dejó Ignacio de Antioquía en una carta escrita a la Iglesia de Esmirna mientras iba camino al martirio en Roma… el año: finales del 106 o comienzos del 107dC… esto hace que esta frase, y la carta a la que pertenece, sean contemporáneas con el cuarto Evangelio… conozcamos un poco más sobre Ignacio antes de entrar de lleno en la frase…
Se piensa que nació cerca del año 40dC, aunque una antigua tradición sugiere que Ignacio podría ser el niño que Jesús sentó sobre sus rodillas cuando dijo «dejad que los niños vengan a mí»… lo que sí sabemos es que fue discípulo de los apóstoles Juan y Pablo… y que sucedió a Evodio como tercer obispo de Antioquía (Simón Pedro fue el primero sucedido por Evodio)… también era conocido con el nombre de Teóforo (el portador de Dios), según se desprende de sus cartas…
La ciudad de Antioquía era famosa en Asia Menor (Siria) y era la tercera en importancia en el Imperio Romano, después de Roma y Alejandría… había en Antioquía una comunidad cristiana importante e influyente, formada por cristianos de procedencia judía que huyeron de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el 70dC… y fue en Antioquía donde Pablo predicó su primer sermón cristiano en una sinagoga y donde los seguidores de Jesús fueron llamados “cristianos” por primera vez (Hechos 11, 26)…
Ignacio, quien es considerado uno de los Padres Apostólicos por su cercanía a los apóstoles, fue arrestado y sentenciado a morir en el circo romano… como él mismo describe en otra de sus cartas: “para ser trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras y convertido en pan puro de Cristo” (Ad Rom, 4.1)…
En el transcurso de unas pocas semanas, Ignacio redactó siete cartas mientras era conducido desde Siria hasta Roma para ser devorado por las fieras… estas cartas, de un altísimo contenido eclesiológico y doctrinal, se dividen en dos grupos, cuatro redactadas en Esmirna y tres en Alejandría de Tróade: la carta a los efesios (Ad Eph), la carta a los magnesios (Ad Magn), la carta a los tralianos (Ad Tral), la carta a los romanos (Ad Rom), la carta a los filadelfianos (Ad Phil), la carta a los esmirniotas (Ad Smyrn) y, por último, una carta personal a Policarpo, obispo de Esmirna (Ad Pol)…
En sus cartas, Ignacio habla sobre el privilegio del martirio por causa de su fe en Jesucristo… es el primer escritor fuera del Nuevo Testamento en hacer referencia a la virginidad de María… defiende las dos naturalezas de Jesucristo, humana y divina (contra las herejías de los judaizantes y los docetistas)… habla del domingo como el día del Señor… y es el primero en usar la palabra “Eucaristía”, a la que llama “la carne de Cristo”, “Don de Dios” y “la medicina de inmortalidad”, además de llamar a Jesús “pan de Dios” que ha de ser comido en el altar, dentro de una única Iglesia…
Pero, sobre todo, habla sobre la Iglesia como una institución divina cuyo fin es la salvación de las almas… que debe permanecer en la unidad… que es santa… que es infalible… que tiene jerarquía… que tiene sacramentos… y que es católica!!!
“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo;
así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica”…
Lo que dice este texto es obvio… pero veamos algunas de las cosas que no dice: Ignacio le escribe a las iglesias locales enseñando una misma y única doctrina porque la Iglesia es Católica – Universal, del griego καθολικός (katholikós)… les escribe con la autoridad que le da su posición de Obispo (jerarquía) y su misión de exhortar y educar (magisterio)… les habla de la importancia del Bautismo y la Eucaristía (sacramentos), que no son válidos sin la presencia del Obispo (imposición de manos y sucesión apostólica) o quien él haya encomendado (sacramento del orden)… les habla de unidad, de obediencia, de permanecer juntos y conservar la doctrina heredad de los Apóstoles, y que estos recibieron directamente de Jesucristo…
Ignacio de Antioquía nos está describiendo la Iglesia Primitiva… antes de que existiera formalmente la Biblia, ya había una Iglesia física, estructurada y unida… una Iglesia que creía y celebraba la Eucaristía y los sacramentos… una Iglesia que se cimentaba sobre los Apóstoles y la Tradición que estos habían heredado de Jesucristo… una Iglesia Universal: la Iglesia Católica…
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La verdad es que me impreciona saber cosas que ignoraba, por un momento me perdi del rebaño del señor, alguien me invito a una iglesia y yo por un momento me confundi, pero he estudiado mucho la biblia y fortaleci mi fe, ahora, con este articulo se que no me equivoco de fe, yo pertenezco a la Santa Iglesia Catolica, donde estan los sucesores de los apostoles, de Pedro y seguidores de la verdadera enseñansa Cristiana… Gracias a los que elaboraron este articulo… Que Dios los bendiga hoy y siempre!
Le preguntè a un hermano separado: ¿Ustedes interpretan la Palabra de Dios segun toda la Escritura? Me contesto: “Si, nosotros estudiamos la Palabra segun la totalidad de la Escritura” y le dije: Felicidades, ustedes estudian la Palabra de Dios de manera Catolica (Segun la totalidad). Y… No le dio mucha gracia.
quiero algun comentario de algun evangelico pero antes de contestar que piense en lo que va a decir!
Que bien este artículo,nos ayuda a conocer más de nuestra Iglesia Católica.Felicitaciones.Dios les bendiga!!!
ya sabia solo que no sabia en que año
Exelente artículo… a seguir adelante