Domingo de Ramos

Se termina el tiempo de Cuaresma para darle paso a la Semana Santa. El día de hoy contemplamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Hoy es día de examinarse delante del Señor. Un día de asumir posiciones. Un día en que debemos decidir si somos discípulos o simples espectadores. Un día de pensar si nos vamos a quedar con los ramos y los gritos y la alegría del momento, o si vamos a seguir al lado Suyo cuando le toque cargar la cruz. El Domingo de Ramos nos abre una puerta, entremos con el corazón dispuesto a vivir la semana más importante de nuestra fe. ¡Feliz Domingo de Ramos y feliz Eucaristía…!!!

Les comparto un pequeño extracto de una homilía de San Juan Pablo II que nos puede ayudar en nuestra reflexión de este día,

Hoy contemplamos a Jesús de Nazaret, que viene a Jerusalén; su llegada está acompañada con el entusiasmo de los peregrinos. “¡Hosanna al Hijo de David!” (Mt 21, 9).

Sabemos, sin embargo, que el entusiasmo será sofocado dentro de poco. Ya entonces “algunos fariseos de entre la gente le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos” (Lc 19, 39).

Qué expresiva es la respuesta de Jesús: “Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras” (Lc 19, 40).

Contemplamos, por lo tanto, “al que viene en nombre del Señor” (Mt 21, 9) en la perspectiva de la Semana Santa. “Mirad, subimos a Jerusalén y… el Hijo del hombre será entregado a los gentiles, y escarnecido, a insultado, y escupido, y después de haberle azotado le quitarán la vida…” (Lc 18, 31-33).

Así, pues, se acallarán los gritos de la muchedumbre del Domingo de Ramos. El mismo Hijo del hombre se verá obligado al silencio de la muerte. Y la víspera del sábado, lo bajarán de la cruz, lo depositarán en un sepulcro, pondrán una piedra a la entrada del mismo y sellarán la piedra.

Sin embargo, tres días más tarde esta piedra será removida. Y las mujeres que irán a la tumba, la encontrarán vacía. Igualmente los Apóstoles. Así, pues, esa “piedra removida” gritará, cuando todos callen. Gritará. Proclamará el misterio pascual de Jesucristo. Y de ella recogerán este misterio las mujeres y los apóstoles, que lo llevarán con sus labios por las calles de Jerusalén, y más adelante por los caminos del mundo de entonces. Y así, a través de las generaciones, “gritarán las piedras”.


San Juan Pablo II, Primera Jornada Mundial de la Juventud, Domingo de Ramos (23-marzo-1986).
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    1 comentario en Domingo de Ramos

    1. AMÉN.

      Pedro Arsenio Lavarreda Anleu

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