El ángel de Adviento

Algunos no lo saben, pero le tengo mucha devoción a los ángeles. Debo aclarar: a los ángeles de verdad, como nos lo enseña la Iglesia. No esas bobadas que leemos en libritos y que parecen semidioses de la “nueva era”. ¡Es qué he escuchado a “católicos” decir cada cosa…!!!

El ángel de Adviento

Bueno, la cosa es que les tengo devoción… y esta mañana pensaba en cómo verían ellos este asunto del Adviento. Al fin y al cabo, de esperar a Jesús ellos saben mucho más que nosotros. Imagínate, ¡si le esperaron media eternidad para que naciera en Belén… qué nosotros le esperemos unos cuantos milenios para que regrese no es casi nada…!!!

¡Ah! ¿Es qué no lo sabes…?!? Déjame contarte:

La Creación comenzó mucho antes de que Dios creara al ser humano… mucho antes de crear la Tierra… o el Universo entero. Antes del mundo físico, creo Dios el mundo espiritual. Lo profesamos al rezar el Credo: “Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”. Ese “cielo” y eso “invisible” no habla de una realidad espiritual que está más allá de nosotros y de la cual los ángeles forman parte.

Nos dicen los teólogos que Dios les puso una prueba a los ángeles. Fue ahí que se separaron entre los que se mantuvieron fieles a Dios y los que siguieron al ángel rebelde (hoy les llamamos “ángeles caídos” o “demonios”). Nos dicen que la prueba consistió en mostrarles la creación del mundo físico. Al mostrarles la figura del hombre, Dios les dijo que un día, su Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad, se encarnaría en el seno de una mujer y viviría entre nosotros. Hubo ángeles que se postraron ante esa figura del Hijo de Dios, adorándole como Dios–Hombre. Pero otros se negaron a adorarle en esa naturaleza y se rebelaron contra Él.

Este artículo no pretende ser una catequesis sobre la historia del mundo angélico, pero sí quiero que pienses en esos ángeles fieles… viviendo antes de que existiera el tiempo, el mundo físico y los hombres… y esperando con ansias la llegada de Aquel que iba a ser su Rey y Señor. No es que se encontraran huérfanos: ¡estaban con Dios y vivían en su Presencia! Pero ansiaban el momento en que Dios nacería como Hombre… y ellos pudieran adorarle y glorificarle en espíritu y en verdad.

Imagino la alegría en sus rostros aquella primera noche que vieron aparecer en el cielo la estrella de Belén. Aquel lucero que marcaba la cercanía del nacimiento y que guió a los Magos desde Oriente para adorar al Niño.

Anoche, en muchas iglesias, se encendió una primera vela anunciando el comienzo del Adviento. Pidámosle a nuestro ángel de la guarda que nos ayude a ver la luz de esa vela con la misma alegría y júbilo con que ellos vieron la estrella de Belén aparecer en el firmamento. Y que, como ellos, nosotros también esperemos con ansias la llegada del Señor que ya se acerca.

Comparte...

    Tienes algo que decir

    La dirección de email no será publicada, pero debe completar los blancos marcados con *.

    *

    Últimos comentarios