El camino de la fe | Día 16

El camino de la fe | Día 16

«Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
Y del mismo modo que el pecado estableció su reinado de muerte, así también debía reinar la gracia y, después de restablecernos en la amistad con Dios, nos llevará a la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor»
(Romanos 5, 20-21).

Día 16 | Hoy pídele a Dios que te ayude a orientar las fuerzas que hay en tu interior

“Las pulsiones de tu naturaleza concupiscente pueden llevarte nuevamente al caos interior, a la infidelidad y al pecado; pero cuando esas mismas pulsiones son conversadas con Dios, entregadas a Él, sublimadas en su gracia, entonces podrán ser transformadas en una fuerza imparable, para la realización del bien.”

— Padre Gustavo Jamut

Hay un refrán que dice “When the going gets tough, the tough get going”… en español sería algo así como “Cuando las cosas se ponen duras, los duros se ponen en marcha”… lo que significa que cuando llegan las dificultades, los fuertes trabajan con más ahínco para llegar a la meta…

Esto también se puede aplicar a nuestra vida espiritual… cuando aparecen las pruebas —y las pruebas siempre llegan—, aquellos que están fortalecidos con la gracia de Dios perseverarán hasta el final… claro, esto implica que habrá otros que flaquearán y se quedarán en el camino… lo importante es lograr estar en el primer grupo… y, créeme, ¡no es fácil…!!!

Me resulta interesantísimo un comentario que San Pablo le hace a los corintios… luego de exhortarles a correr bien “la carrera de la fe”, se pone él mismo como ejemplo… y les cuenta como se esfuerza y se entrega a la lucha, “no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado”… ¡imagínate… si San Pablo siente preocupación de ser “descalificado”… si piensa que debe esforzarse más y reconoce que no tiene “el cielo gano”… cuánto más deberemos esforzarnos nosotros…!!!

Hoy nos encontramos a la justa mitad del camino que emprendimos hace dos semana… no sé como te sientes… pero por mi parte, puedo decirte que no ha sido fácil… hemos si constantes, eso sí… hemos ido dando un poco de nosotros cada día… y me gustaría pensar que el Señor ya ha comenzado a fijarse en nuestra perseverancia… ¿algunas vez te conté la historia de la escalera de Santa Teresita de Lisieux…?

Cuentan que un día Teresita conversaba con una joven novicia que sentía que no adelantaba en su vida espiritual… le explicaba ella,

Es usted como un niño pequeño que empieza a tenerse en pie y aún no sabe andar. Quiere llegar a lo alto de una escalera para encontrarse con su madre, y levanta su piececito intentando subir el primer peldaño. En vano; cae y recae sin poder adelantar. Pues bien, sea usted como ese niño. En la práctica de las virtudes levante su pie para subir la escalera de la santidad, pero no se crea capaz de llegar ni al primer peldaño. Dios nuestro Señor no pide más que su buena voluntad. Desde lo alto de esa escala, Él la mira con amor; vencido por la inutilidad de sus esfuerzos, no tardará Él en bajar y tomándole en sus brazos la llevará para siempre a su reino.

De esto se trata este día… de esforzarnos y esforzarnos y esforzarnos y seguir esforzándonos más… con humildad… reconociendo nuestra insuficiencia y pequeñez ante el gran Misterio que pretendemos alcanzar… y un día, Dios… prendado por nuestra perseverancia… derramará su Misericordia sobre nosotros…

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