El camino de la fe | Día 22

El camino de la fe | Día 22

«El Señor te cobijará bajo sus alas y tú te refugiarás bajo sus plumas;
su lealtad será para ti escudo y armadura»
(Salmo 91, 4).

Día 22 | Hoy pídele a Dios sentirte cobijado por su compañía

“Lo que te duele, lo que te enoja, lo que te entristece, convérsalo todas las veces que sea necesario con el Señor, como si lo hicieras con el mejor amigo. Entonces comprobarás cómo el dolor, el enojo, la tristeza disminuirán hasta desaparecer por completo.”

— Padre Gustavo Jamut

Una vez conocí a un hombre muy especial… su nombre es el hermano David, franciscano y un santito en todo el sentido de la palabra… lo veía los martes porque coincidíamos en nuestros turnos de adoración al Santísimo… cuando él llegaba a la capilla me decía que ese era su “departamento de quejas” para hablar con el “Jefe”… verás, David padece de parálisis cerebral y para él, caminar es una hazaña inmensa, arrastrando los pies muy lentamente y ayudándose de una vara que usa como bastón… sin embargo, a pesar de sus dificultades, siempre hay una sonrisa en sus labios… y sus ojos reflejan una bondad y una paz como pocas veces he visto… lo de las “quejas” es su forma de expresar la confianza que ese hombre tiene en Jesús, con Quien consulta hasta el más pequeño detalle de su vida…

La historia de David es tan especial como él mismo… cuando su madre estaba embarazada tuvo muchas complicaciones durante el parto… la medicina no estaba tan avanzada como ahora, su madre se encontraba inconsciente y su padre tuvo que elegir entre salvar la vida de su esposa o la de su hijo… la decisión fue difícil, pero decidió que el bebé fuera abortado… el proceso consistía en aplastar la cabeza del feto para sacarlo sin vida… nadie se explica cómo sobrevivió, pero 10 minutos después del aborto, el feto que se creía muerto comenzó a moverse… ese tiempo en que su cerebro estuvo sin oxígeno es la causa de la parálisis cerebral que le afecta el movimiento, la vista y el habla… inclusive, cuenta él que hay días en que su cuerpo amanece que no quiere funcionar… pero a pesar de todo lo que le ha tocado vivir… dice que Dios no se equivoca y considera su condición como “un regalo de Dios”…

Te confieso que yo tengo mis momentos turbación… momentos en que me siento triste… con dudas… e incluso, con coraje con la vida o con el Señor… y en esos momentos, pienso en el hermano David… en cómo él acoge su vida y se abraza a ella como si fuera la cruz de Jesús… con alegría… con la confianza de un hijo que se sabe en los brazos de su Padre… seguro de Él… abandonado en Él… esperándolo todo de Él… esto me reconforta… y me ayuda a retomar el camino, sabiendo que Dios no se ha alejado de mi lado…

Fíjate… las situaciones que enfrentamos no siempre cambian… a pesar de nuestra oración incesante y fervorosa… puede que mi enfermedad siga… o que mi situación financiera permanezca… o que el problema con mi hijo no se resuelva… tal vez todavía no es el tiempo del Señor… o tal vez su plan es que sigamos con esa situación… pero cuando nos abandonamos en los brazos de Dios… cuando ponemos toda nuestra confianza en Él… y estamos dispuestos a aceptar su Voluntad sin importar cuál ésta sea… nuestro corazón se trasforma… y sentimos que el Señor camina a nuestro lado… ya no nos fijamos tanto en la enfermedad o en la situación financiera o en el problema familiar o en lo que estemos pasando… la “tormenta” deja de ser importante porque reconocemos que Dios está con nosotros… y como decía Santa Teresa, “sólo Dios basta”…

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    4 comentarios en El camino de la fe | Día 22

    1. Laura, saludos! Sí, es el mismo, aunque en todas las ocasiones que pudimos compartir nunca hablamos sobre eso. Hace algún tiempo que no lo veo, creo que está en Texas. Voy a preguntarles a unos amigos en común a ver si tienen noticias suyas. Gracias por comentar y feliz Adviento. DTB!

      Romualdo
    2. Me ha encantado el testimonio de Fray David Lopez. Es el mismo franciscano que ha recibido mensajes de la Virgen sobre los tres días de tinieblas?

      LAURA LAZARO
    3. Padre santisisimo cobijame con tu manto sagrado y hagase tu voluntad y no la mia.

      Blanca
    4. Gracias, Se que Dios és único y él único que nos puede ayudar en momentos difíciles.

      Genith

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