El jardín del rey

Me gusta lo que dice nuestro amigo Pedro Alonso en su web luzysabiduria.com:

Desde la antigüedad las parábolas, cuentos y fábulas tenían esa cualidad de llegar a todo el mundo y a la vez inculcar una sabiduría que de otra forma no llegaría. Y es que es en las historias donde se cuentan experiencias de la vida misma donde el lector se identifica con el personaje y extrae una lección que le valdrá para su vida y que a veces es capaz de cambiar radicalmente ésta.

Es por eso que de vez en cuando les presento algún cuento o historia… dicen que una imagen habla más que mil palabras… y estas pequeñas historias son eso, imágenes que nos hablan directamente al corazón…

A continuación le dejo con un cuento tomado del libro de Pedro Alonso, “El Silencio de Dios – Historias de Luz y Sabiduría”.

El jardín del rey

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, un Clavel floreciendo y más fresco que nunca.

El rey le preguntó:

– ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y umbrío?

La flor contestó:

– No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías claveles. Si hubieras querido un Roble, lo habrías plantado. En aquel momento me dije: “Intentaré ser Clavel de la mejor manera que pueda” y heme aquí el más hermoso y bello clavel de tu jardín.

Somos esto que somos… pero vivimos marchitándonos en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás: “si yo fuera”, “si yo tuviera”, “si………..” Siempre conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto, empecinados en no querer ver que la felicidad es un estado subjetivo, voluntario.

Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que tenemos; o vivir amargados por lo que no tenemos o no puede ser. Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos, que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a hacer.

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    1 comentario en El jardín del rey

    1. Super, me identifico mucho con el cuento, lo comparti con todos mis contactos en e-mail. Gracias.

      Maria Rosalba

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