El Papa nos presenta sus tres deseos para Navidad

Gubbio es una antigua ciudad italiana localizada en la región central de Umbría, junto al monte Ingino… en Navidad, la ciudad se adorna con un inmenso árbol navideño (el más grande del mundo según Guiness) cuya silueta se divisa a todo lo alto de la ladera del monte… qué decirles, esto es un verdadero espectáculo: la silueta, de 750 metros de alto por 450 metros de ancho, está formada por 300 grandes focos… otros 400 iluminan el interior el árbol… y 250 adicionales forman la estrella que adorna su punta… todo unido por unos 7.5 kilómetros de cable… en la parte de arriba del monte, a un lado del árbol, se divisa la Basílica de San Ubaldo, patrono de Gubbio…

En la tarde del pasado miércoles, el Papa utilizó una “tableta” para encender el árbol desde El Vaticano… y quiero compartirles las palabras que dirigió por video-mensaje antes del encendido… si hermoso es el árbol, más hermoso es el mensaje que el Santo Padre nos ofrece y donde nos presenta tres deseos para esta Navidad… les invito a leerlos… a orarlos… y ha hacerlos suyos…

Qué Dios les bendiga… y que sigan pasando un santo y provechoso Adviento…!!!

Antes de encender el árbol quisiera expresar tres deseos. Este árbol de Navidad tan grande está en las laderas del monte Ingino, en cuya cima se encuentra la basílica del patrón de Gubbio, San Ubaldo. Cuando lo miramos, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de Dios.

Mi primer deseo es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a Dios. Dios nunca nos olvida, pero también nos pide que no nos olvidemos de Él.

El Evangelio narra que en la noche santa de Navidad una luz envolvió a los pastores, anunciándoles una gran alegría: el nacimiento de Jesús, de Aquel que nos trajo la luz, más aún, de Aquel que es la luz verdadera que ilumina a todos. El gran árbol que encenderé dentro de poco domina la ciudad de Gubbio e iluminará con su luz la oscuridad de la noche.

El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas. Pero ¿qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el Niño que contemplamos en la Navidad santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el Señor que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en Él, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda.

Pero este árbol tan grande lo forman muchas luces. El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades. Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más. Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con las otras luces ilumina la oscuridad de la noche, incluso de la noche más oscura.

 

Benedicto XVI
Miércoles, 7 de diciembre de 2011

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    1 comentario en El Papa nos presenta sus tres deseos para Navidad

    1. Bellísimo mensaje, lo hago mío desde hoy.

      Dios bendiga, ilumine, guíe y proteja al Santo Padre.

      Juan L. Esquivel Campos

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