Eucaristía: la mirada de Jesús

El Padre Ángel Peña, en su libro “Jesús Eucaristía: el Amigo que siempre te espera”, nos habla sobre la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía… y la importancia que esto tiene para la Iglesia y para cada uno de nosotros…

Les cuento esto porque durante la Cuaresma del año pasado, el Papa Francisco convocó una jornada de oración y confesiones que llamó las 24 horas para el Señor… 24 horas donde el Santísimo Sacramento –Jesús vivo y real bajo la apariencia de pan– permanecería expuesto sobre el altar para que los fieles fueran a adorarle… y durante ese tiempo, hubieran sacerdotes disponibles para ofrecer el sacramento de la reconciliación… este año, las 24 horas para el Señor son esta semana, desde el viernes 13 hasta el sábado 14 de marzo…

Por esto he decidido compartirles algunas de las reflexiones que el Padre Ángel nos ofrece en su libro… con la esperanza que alguna de ella te mueva a sacar un poquitito de tu tiempo para ir al encuentro de Jesús… recuerda que la Eucaristía es Jesús mismo, en persona… y está esperando por ti para escucharte, sanarte, limpiarte y bendecirte…

La mirada del Señor

La mirada del Señor

Jesús nos está mirando desde el sagrario, pero mucha gente tiene miedo de acercarse a Él. Quizás lo ve como el Señor de la justicia y como el Señor de la misericordia. Quizás tienen miedo de sus reproches por los pecados de su vida pasada, por el tiempo que se han alejado de las prácticas religiosas o, simplemente, porque no quieren complicarse la vida y tienen miedo a sus exigencias. Por eso, cuando algunos van a la iglesia, procuran colocarse en los últimos lugares, prefieren mantener distancias por si acaso… Quizás quieren ser buenos, pero sin complicaciones. No están dispuestos a dejarse absorber por Dios ni seguir sus mandamientos, prefieren vivir “su vida”. Y así viven en la indiferencia, sin darse por aludidos, cuando Él los llama.

Eso es lo que le pasó al joven rico del Evangelio (Mc 10,17-27). Era bueno, pero no quería ser santo. Y Jesús “puso sus ojos en Él y lo amó” y le dijo: “Una sola cosa te falta, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, luego ven y sígueme”. Pero “su semblante se anubló y se fue triste, porque tenía mucha hacienda”.

También Jesús miró a Judas en el huerto de Getsemaní y le dijo con amor: “¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” (Lc 22,48).Y Judas siguió con su obstinación y no se arrepintió. En cambio, qué distinta la respuesta de Pedro. Jesús lo miró (Lc 22,61) y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente. Y Jesús lo perdonó, como perdonó al buen ladrón o a cualquiera de nosotros que se acerque con fe y humildad a pedirle perdón. Pues bien, Jesús te está mirando desde el sagrario ¿Serás incapaz de escuchar su llamado de amor?

Tony de Mello nos relata en su libro “El canto del pájaro”:

“Yo conversaba muchas veces con el Señor y le daba gracias y le cantaba sus alabanzas. Pero siempre tenía la incómoda sensación de que quería que lo mirara a los ojos. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada, cuando sentía que Él me estaba mirando. No sé por qué tenía miedo de encontrarme con sus ojos. Pensaba que quizás me iba a reprochar algún pecado del que no me había arrepentido o me iba a exigir algo. Al fin, un día tuve el suficiente valor y lo miré. No había reproche en sus ojos, ni exigencias. Sus ojos me decían simplemente con una sonrisa: Te amo. Me quedé mirándolo fijamente durante largo tiempo y allí se guía el mismo mensaje: Te amo… Fue tanta mi alegría que, como Pedro, salí fuera y lloré.”

Acércate ahora mismo al sagrario y míralo a los ojos y verás su mirada llena de amor, pues, como diría Juan Pablo II, la Eucaristía es una presencia llena de amor. Ábrele tu corazón y deja que se caliente al sol de Jesús, ponte bajo sus alas divinas, déjate amar por Él y sentirás cómo te envuelve su luz, su alegría y su paz. Jesús te está mirando en este preciso momento, como si no tuviera que mirar a nadie más que a ti. Piénsalo bien, Jesús te está siempre mirando desde el sagrario. Y así lleva ya veinte siglos, derramando miradas de ternura y todavía no se ha cansado de mirar.

Quizás tengas miedo de mirar a Jesús en el momento de la elevación de la hostia y del cáliz en la misa. ¿Por qué? Míralo, adóralo y dile con todo tu corazón: “Señor mío y Dios mío” o bien “Jesús, yo te amo”. Y encontrarás en su mirada mucho amor y mucha paz.

Una religiosa contemplativa me escribía: “Hace unos años vi los ojos de Jesús. Los vi en el fondo de mi alma. Era una mirada amorosa, dulce, cálida, elocuente, muy elocuente, pues me mostraba su Corazón inmenso infinito. Vi los ojos de mi Amado y fue tal la impresión que sentí, que no lo podré olvidar jamás. La mirada que dejó grabada en mi alma no podrá ser borrada y espero reconocerla en la patria tan deseada. Cuando esta mirada me envuelve de nuevo, me lleno de una infinita delicia. Es algo tan sublime que no puede ser explicado con palabras”.

Otra religiosa anciana me contó personalmente lo que le había sucedido, cuando era jovencita. Estaba de postulante y decidió marcharse a su casa. Pero la víspera de su salida del convento, tuvo un sueño: “Soñé que recogía mis cosas para el viaje, me vestía de seglar y caminaba por el claustro para ir a despedirme de la Comunidad. Entonces, vi a la M. Priora que caminaba delante de mí en compañía de un hombre. Al acercarme a ellos, el hombre se volvió y me miró. Era una mirada tan dulce y cariñosa, tan expresiva y amorosa, que nunca la olvidaré. Cada vez que recuerdo aquellos ojos divinos de Jesús, me pongo a llorar de emoción. Jesús no me dijo nada, pero yo lo entendí todo. Era como si me dijera: ¿Y me dejas? ¿Ya no me quieres? ¿Dónde está aquel amor que me prometiste? Y aquí estoy hasta la muerte”.

Qué hermoso poder descubrir en los ojos de Jesús todo su amor por nosotros. Y, sobre todo, descubrir su amor en la celebración de la Eucaristía de cada día. Me manifestaba una religiosa muy enferma. “Un día estaba en la misa y, en el momento de la consagración, sentí mucho recogimiento y, como en un relámpago, vi a Jesús con mucha luz, más resplandeciente que el sol y me quedé anonadada sin poder articular palabra. Sólo lo amaba y sentía su amor. No sé cómo explicarlo, fue como en un relámpago y duró muy poco, pero se me quedó grabada dentro de mí esa mirada y sonrisa suya, como si me hubiese fundido totalmente con Él”.

Por eso, te digo que no tengas miedo. Acércate a Jesús, míralo a los ojos, no tengas miedo de su mirada. Si estás perdido y confundido, Él es tu camino. Si eres ignorante, Él es la Verdad. Si estás muerto por dentro, Él es la Vida. Él te iluminará, porque es la Luz de la vida. En el sagrario encontrarás el paraíso perdido que buscas. Entra en ese mundo fascinante de Jesús Eucaristía, donde encontrarás el amor infinito de tu Dios. Búscalo en el silencio, porque Él es amigo del silencio. Si estás a solas con Él, háblale de corazón, con confianza. Dile muchas veces: Jesús, yo te amo. Yo confío en Ti.

La Iglesia llama a la Eucaristía sacramento admirable, porque es digno de toda admiración. Pues admira a Jesús, quédate extasiado mirándolo, sobre todo, en la elevación de la misa y durante la Exposición del Santísimo Sacramento. Que tu adoración sea un mirarlo y dejarte mirar, un amarlo y dejarte amar. Haz la prueba y te prometo que no te arrepentirás. “Sus ojos son como palomas posadas al borde de las aguas” (Cant 5,12). Y tú puedes decir: “He venido a ser a sus ojos como un remanso de paz” (Cant 8,10). No tengas miedo, la mirada de Jesús es AMOR y la ternura de Dios se irradia a través de sus pupilas.

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    3 comentarios en Eucaristía: la mirada de Jesús

    1. He tenido una experiencia muy hermosa con Jesus, cuando yo era juniora, pasaba momentos muy conflictivos en esta etapa de mi vida reigiosa, un dia mi superiora me envia a hacer una comision yo no me sentia bien animicamente, antes de salir me dije hare como si me pasara nada me tropezare con mucha gente en el camino y no queria que me vieran triste, sin embargo saliendo de cas no muy lejos de la puerta un anciano se cruzo en mi camino y me miro a los ojos y me dijo por que esta tristeza teniendo al mejor esposo y amigo no debes estar triste el esta y estara siempre contigo se feliz el esta contigo.

    2. me gusta mucho asistir a la capila de mi parroquia y visitar a jesus sacramentado cuando llego muy cansada del trabajo le digo señor te ofrezco este cansansio, te agradezco por tu infinito amor , tu paciencia por tu misericordia gracias por tu preciosisima sangre derramada por el pecador te agradezco infinitamente todo ese amor y esa dulzura que nos das en cada eucaristia
      hemos recibido de el infinidad de bendiciones mi familia y yo,despues de visitarlo y sentir esa ternura y dulzura salgo contenta y fortalecida, yo los invito a que no dejen pasar ni un solo día de visitar a Jesus Eucaristia.

      ESTELA
    3. AMIGO YO SIEMPRE QUE ME APARECES EN EL ORDADOR TE CONTESTOY TE DIGO LO QUE PIENSAO Y ASÍ HABLO TAMBIEN CON jESÚS. yO SIGO ENFERMO Y CON DOLORES EN LA GARGANTA Y LAS PIERNAS Y ESPALDA Y CADA VEZ QUE VEO LA SAGRADA FORMA EN LA MISA Ó EN ELESPOSITOR LE DIGO LO MISMO JESÚS CURAME DE TODO LO QUE TENGO. Tan bien le digo Dios mio si es posible queitame este caliz de dolor como hizo Jesúsy tambien le digo sies de tú voluntad y no dela mia .Asi como lo hizo Jesús con su Padre y sigo enfermo.Tengo 85años y que mal lo estoy pasando para ser el final de mi vida cuanto dolor en que me he combertidoYo por eso os pido que pidais que me cure ya del todo y me de muchos años de vida SANO.. La vida sin dolor es preciosa y no sabemos dar gracias delo que Jesús nos da cuando estamos sanos.Pero bendito sea Dios Padre y hijo y EspirituSanto le pido que al menos este dentro de mi y que me ayude a llevarlo y a ser mejor hijo suyoHe sufrido mucho des de que he nacido si fuera posible dejame descansar a tú lado Jesús. quiero vivir sanoQue Dios os bendiga y ser mas santos en el amor de Jesús. Os mando un abrazo por Dios Padre.-José Cesar.-

      Jose Cesar

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