Invoquemos el Espíritu Santo

Escuchando una charla de Madre Nadine Brown – fundadora de los Intercesores del Cordero – ella cuenta que estando en el claustro, una vez le preguntaron si conocía al Espíritu Santo… ella, inmediatamente y sin pensarlo, contestó que sí y comenzó a enumerar las formas cómo el Espíritu se manifiesta… pero, para su sorpresa, el formador le dijo que eso significaba lo que el Espíritu hacía, no lo que el Espíritu era…

… y es que, al igual que Madre Nadine, nos cuesta relacionarnos con el Espíritu Santo… nos resulta difícil pensar en Él como una Persona… y nos conformamos con ver su acción en nuestras vidas y lo que nos rodea…

Si lo pensamos un momento, esto no debería sorprendernos… el Espíritu Santo vive en silencio dentro de cada uno de nosotros… nos guía con una suavidad casi imperceptible… respetando nuestra personalidad y hasta nuestras decisiones… por eso la idea que cada uno de nosotros tiene sobre Espíritu es única y diferente… porque la única forma de conocerle, es abriéndole el corazón y experimentando el gozo que viene de Él…

Con eso en mente, durante los próximos días estaré compartiéndoles algunas oraciones y reflexiones sobre el Espíritu Santo… aprendamos a invocar su presencia… y entreguémonos en un abrazo profundo con el Amor de Dios que se ha derramado en nuestros corazones…

Oración al Espíritu Santo
Padre Slavko Barbaric
Ora con el corazón
Medjugorje

María, gracias por haberme invitado a invocar al Espíritu Santo. Por medio de Él concebiste a tu Hijo, Jesús… por medio de Él aprendiste a meditar la Palabra de Dios, permaneciendo fiel a ella hasta el final.

“¡Queridos hijos! Durante esta novena, pidan la efusión del Espíritu Santo sobre sus familias y su parroquia. ¡Oren y no se arrepentirán! Dios les concederá Sus dones y ustedes lo glorificarán por ello hasta el fin de sus vidas. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” (2 de junio de 1984, Novena de Pentecostés).

Oh, Espíritu Santo, oro a Ti con María que me ha invitado a invocarte y te pido que vengas a mí y derrames sobre mí todos tus dones.

Llena mi vida con el don del amor, para que de ahora en adelante yo pueda amar a Dios en Ti sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo.

Derrama sobre mí el don de sabiduría, para que en todo momento, en cualquier cosa que haga, piense, sienta o decida. siempre esté dispuesto a actuar bajo tu luz.

Oh, Espíritu de consejo, desciende sobre mí para que por medio del conocimiento y palabras de amor, sea siempre capaz de ayudar a todos aquellos que piden mi consejo. Que cada palabra mía sea luz para otros.

Espíritu de Jesús, concédeme el don de tu fortaleza para que pueda soportar toda prueba y haga siempre la voluntad del Padre, ¡especialmente en los momentos difíciles! Espíritu de fortaleza, sostenme en mis horas de fragilidad.

Oh, Espíritu de vida, desarrolla en mí la vida divina que ya me fue dada por ti en el seno de mi madre y en mi bautismo.

Fuego divino, inflama mi corazón con el fuego de tu amor, para que desaparezca de él el hielo del pecado y la oscuridad.

Espíritu de sanación, cura en mí todo lo que está herido y haz crecer lo que aún no ha crecido.

Desciende sobre mí con toda tu fuerza, para que siempre esté dispuesto a dar gracias, aún por las cosas pequeñas. Ilumíname, oh Espíritu Santo, para que aprenda a agradecer las cruces y las dificultades.

María, tú eres la portadora del Espíritu Santo, gracias por invitarme a orar al Espíritu de la verdad:

“¡Queridos hijos! Mañana por la noche pidan el Espíritu de la verdad. El Espíritu de la verdad es necesario para que ustedes puedan transmitir los mensajes tal y como yo se los doy, sin agregar ni quitar nada. Oren también, para que el Espíritu Santo fortalezca en ustedes el espíritu de oración. Como madre que soy de ustedes les digo que aún oran poco. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” (9 de junio de 1985).

Oh, Espíritu de la verdad, ilumíname con tu verdad, para que viva en todo momento la verdad del amor, de la paz y de la justicia. Ayúdame para que mi vida diaria, mis hechos y mis palabras proclamen la luz de la Palabra Divina en toda su plenitud.

Espíritu Santo, guía nuestro Papa, a nuestros obispos, sacerdotes y a todos aquellos que proclaman la Palabra de Dios. Derrámate sobre nuestra comunidad parroquial y sobre nuestro sacerdote y tus sacerdotes en el mundo entero. Derrámate sobre los confesores y sobre los que se confiesan. Derrámate también sobre todos aquellos que ya conocen y difunden en le mundo los mensajes de la Santísima Virgen.

Espíritu de oración, enséñanos a orar. Purifica nuestros corazones para que nuestra oración sea siempre escuchada y para que siempre encontremos tiempo para hacer oración. Espíritu Santo, ora en mí y hazme exclamar: ¡Abba Padre! Concédeme la gracia de orar con el corazón.

María, hoy quiero aceptar tu invitación y abrir mi corazón a la acción del Espíritu Santo:

“¡Queridos hijos! Los invito, sobre todo en estos días, a que abran sus corazones al Espíritu Santo. En estos días, el Espíritu Santo está actuando en ustedes. Abran sus corazones y entreguen su vida a Jesús para, que Él pueda actuar a través de ustedes y los pueda fortalecer en la fe. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” (23 de mayo de 1985).

Espíritu Santo, aparta de mi toda carga, para que mi corazón pueda ser como una flor que crece y se desarrolla, produciendo fruto abundante. María, que el Espíritu Santo comience y prosiga en mi interior la tarea que comenzó en Ti, para que a través de su acción amorosa el Verbo Divino crezca en mi corazón.

¡Oh, Espíritu Santo! Por medio de María yo te escojo en este día como el dueño de todo mi ser. Lleno de confianza y de esperanza en tu amor infinito, el cual se manifestó de manera tan admirable en la Virgen María, hoy me decido por Ti y por Tus Dones. Renuncio a cualquier espíritu del mal y a su acción y te acepto a Ti, Espíritu de luz, de amor, de paz y de orden. Te consagro todas mis facultades y deseo actuar siempre al amparo de tu luz.

Espíritu Santo, te entrego todos los derechos sobre mi vida. ¡Protégeme y guíame hacia al Padre! Oro a Ti con María, en nombre de Jesucristo. Amén.

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    5 comentarios en Invoquemos el Espíritu Santo

    1. Espiritu Santo ven a mi vida, te necesito, llename de tu presencia, de tu paz y de tu amor, limpiame el camino y hazme tomar las desiciones correctas que te agraden, tengo miedo. me siento sola y se que tu eres el unico camino que debo seguir, no me desempare nunca.

      altagracia
    2. Gracias, por enseñarnos a invocar al Espíritu Santo, que hermoso es, para llegar a nuestro Padre Dios y podamos quedarnos con el en nuestros corazones y el en nosotros.

      Myriam Quezada
    3. Gracias Señor por pertir hablar a mis hermanos con amor y humildad y pedirles que oren por mi y que el Señor Dios nos de en mi hogar a mi familia la paz, la tranquilidad, el dialogo y la confianza que necesitamos.
      gracias hermanos y que el Señor los bendiga.

      martin
    4. Ruego a Cristo Jesús para que me de sabiduría y discernimiento, y así poder tomar una decisión concreta a cerca de mi relación de noviazgo con mi novia, me he decepcionado de una acción en la que ella quedo al descubierto en su falsa sinceridad hacia un servidor. creánme, no es fácil y quiero agradar a Dios por mu difícil que ello parezca. Amén, amén, amén.

      CESAR

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