Kontákion de Navidad

Romano el Meloda (otros lo apodan el Melódico) no es un personaje muy conocido, pero su historia es hermosa. Nació en el año 490 en Emesa (hoy Homs), esto queda en Siria. Romano pertenece al grupo de teólogos que transformó la teología en poesía, dejándonos una serie de himnos preciosos.

Romano fue ordenado diácono permanente en Berito (Beirut) cuando tenía 25 años. Después de tres años se fue a Constantinopla, allí se estableció en el monasterio anexo a la iglesia de la Theotókos (Madre de Dios) y solía predicar en un santuario a las afueras de la ciudad. Este es el lugar donde ocurre el suceso que marca su historia.

Cuentan que Romano debía leer unos versos del Salterio durante la Vigilia de Navidad, pero leyó tan mal que otro lector tuvo que tomar su lugar. Algunos se burlaban de él y le humillaban, pero Romano se caracterizaba por su humildad y en su tristeza, se sentó en uno de los asientos del coro, donde se quedó dormido. La Theotókos se le apareció en sueños y le presentó un libro diciéndole: “¡Trágatelo!”. Cuando lo hizo, despertó. Entonces fue llamado para subir al ambón e, inspirado, cantó por primera vez su famoso Kontákion de Navidad. Dicen que todos quedaron maravillados por la profunda teología del himno y por la voz tan melodiosa de Romano (de ahí su apodo).

Romano escribió muchos himnos, pero el más hermoso y el más conocido de todos sigue siendo el Kontákion de Navidad. Aquí les comparto la primera de sus estrofas,

La Virgen da hoy a luz al Eterno
y la tierra ofrece una gruta al Inaccesible.
Los ángeles y los pastores le alaban
y los magos avanzan con la estrella.
Porque Tú has nacido para nosotros,
Niño pequeño, ¡Dios eterno!

Comparte...

    Tienes algo que decir

    La dirección de email no será publicada, pero debe completar los blancos marcados con *.

    *

    Últimos comentarios