La alegría del perdón | Defenderse del mal 6

En mi caso, creo que la venganza crea más infelicidad. La venganza no es buena. Por eso, perdonamos. Perdonar no significa olvidar el pasado… Pienso que ellos son personas humanas y tienen el mismo derecho a ser felices. Realmente, un ejemplo a imitar como lo han hecho tantos millares y millares de mártires cristianos con sus verdugos, a lo largo de los siglos.

La alegría del perdón | Defenderse del mal 6

El sicólogo Robert Enright creó en 1994 el Instituto internacional del Perdón con el fin de aplicar años de investigación en la práctica del perdón. Él dice: Uno de nuestros proyectos de investigación, con Suzanne Freedman de la universidad de Northen Iowa, era el de mujeres que habían sufrido incestos, violaciones por parientes próximos. Estas mujeres necesitaron alrededor de un año para perdonar a quienes habían abusado de ellas. Valió la pena el esfuerzo, si tenemos en cuenta que algunas de estas mujeres sufrían de desórdenes emocionales desde hacía 20 ó 30 años… Hemos trabajado, con mis colegas Jeanette Knutson y Anthony Holter, en escuelas católicas y estatales de Belfast, en Irlanda del Norte, durante los últimos tres años, ofreciendo programas de perdón a las primeras tres clases de educación primaria. Nosotros preparamos a los profesores y ellos imparten los programas a los niños. Hemos descubierto que niños pequeños, hasta de seis años, pueden aprender a perdonar y a reducir su cólera excesiva. Y esperamos que estos niños, al pasar los años, se conviertan en completos perdonadores desde el punto de vista sicológico, filosófico y teológico.

Robert Enright ha escrito el libro “Rising above the storm clouds” (Superar las nubes de tormenta) para niños entre 4 y 10 años. Y para adultos, “Helping clients forgive: an empirical guide for resolving anger and restoring hope” (Ayudar a los clientes a perdonar: Guía empírica para resolver el odio y restaurar la esperanza) y “Forgiveness is a Choice” (El perdón es una opción).

Pero no olvidemos que el perdonar es una gracia de Dios y que no sólo es un problema sicológico. Por eso, dice el compendio del catecismo de la Iglesia católica: Nuestra petición de perdón será atendida a condición de que nosotros, antes, hayamos, por nuestra parte, perdonado (Nº 594). El perdón participa de la misericordia divina y es una cumbre de la oración cristiana (Nº 595). Nadie puede ser verdadero cristiano ni puede ser feliz sin perdonar sinceramente a los que le han ofendido. Por eso, digamos a Dios sinceramente en el Padrenuestro: Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.


Del libro “La alegría del perdón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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