La alegría del perdón | El odio destruye 2

Imaginemos otro caso: Un día, un esposo, muy trabajador y poco expresivo, llega temprano a casa antes de la hora prevista y encuentra a su esposa en su habitación con otro. La esposa se echa a sus pies, pidiéndole perdón. Él se queda pálido de indignación sin saber qué decir, pero se da cuenta de que el silencio somete a su esposa a una gran tortura. El caso llega a oídos de la gente del barrio, que supone que el esposo abandonará a su esposa infiel. Pero el esposo se goza de la vergüenza que siente su esposa ante la gente. En la casa, más que violencia, él la llena de desprecios con miradas y silencios. Pero no es feliz, está triste por todo lo ocurrido y se siente humillado. Por eso, su venganza sutil es como si quisiera gritar: ¡Cómo me ha podido engañar a mí, un esposo fiel y trabajador! Me ha engañado con mi mejor amigo. No tiene perdón de Dios. La haré sufrir hasta el día de mi muerte.

La alegría del perdón | El odio destruye 2

Como vemos, este hogar es un infierno en el que los hijos estarán sufriendo la tensión familiar y no será raro pensar en que surgirán problemas de salud en todos ellos. ¿Cuál es la solución? Buscar ayuda para poder perdonar, pues, de otro modo, aun cuando haya separación, el rencor puede durar toda la vida y hacer sufrir a todos los integrantes de la familia. En estos casos, pueden ayudar mucho los consejos de personas maduras o los consejos de un sacerdote y, sobre todo, orar para que Dios pueda dar la capacidad de perdonarse mutuamente. Porque el esposo también es culpable de haber sido indiferente con su esposa y dedicarse demasiado al trabajo, tratándola con dureza y frialdad, en vez de darle ternura y cariño. El esposo debe pedirle perdón de su indiferencia a su esposa y darle una oportunidad de cambiar. Ella, por supuesto, debe pedirle también perdón y así perdonándose mutuamente, con la gracia de Dios, todo puede arreglarse y comenzar una nueva etapa de vida, en la que, después de la crisis, puede venir un nuevo amor, que alegrará a toda la familia. Esto lo he visto en casos concretos en mi vida sacerdotal. Todo es posible para el que sabe orar y perdonar. Por eso, no nos cansaremos de repetir: El odio destruye, el perdón construye; el odio enferma, el amor sana.

Veamos un caso que conocí personalmente. Una chica terrorista vino un día a mi parroquia de Arequipa, diciéndome que quería confesarse, porque había matado a varias personas, junto a sus camaradas comunistas, en sus incursiones a los caseríos de la Sierra. Desde muy niña, su corazón había estado lleno de rencor a sus padres, que eran alcohólicos, y la habían tenido muy descuidada, hasta el punto de que varios hombres la habían violado. Era tanto el odio que sentía que la ira y el deseo de venganza era un fuego en su interior. Por eso, no encontró mejor medio de vengarse que unirse a los terroristas, que andaban por la zona, para poder desfogar su odio contra todo y contra todos.

Los terroristas la usaron de cocinera y la llevaban a sus incursiones armadas, donde también ella mataba sin compasión. Así estuvo varios años hasta que se fue hastiando de ese infierno de vida, sobre todo, teniendo que ser la mujer de cualquiera de sus compañeros, la cocinera y la sirvienta de todos. Por fin, un día se escapó y huyó lejos de aquellos lugares, donde sus compañeros no la pudieran encontrar. Y se fue a Arequipa a trabajar, pero siempre llevaba dentro el odio, que no la dejaba dormir ni descansar bien. Felizmente, comenzó a trabajar en una familia muy católica y la orientaron para que pudiera confesarse y pudiera por fin perdonar y perdonarse a sí misma por todo el daño que había hecho. Para ella fue como un renacer de nuevo, pues volvió a sentir la alegría de vivir. Dios la había liberado de la cadena del odio que la tenía como esclava, y no la dejaba vivir en paz.

Amar es perdonar y perdonar es amar.
Perdonar es sanar y odiar es enfermar.
Ama y perdona para ser feliz.


Del libro “La alegría del perdón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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    1 comentario en La alegría del perdón | El odio destruye 2

    1. Hola amigo apostol de Jesús hoy veo que tu eres sacerdote y esto me alegra mucho.
      Yo tambien he perdonado a quien me odiaba y le pedi perdon y asi a sido mutuamente pero aun se que habla siempre mal de mi persona y trata de abusar de mis propiedades y tengo en el juzgado una demanda de su abuso y por esto estoy pidiendo a Jesús interbenga y me devuelban una casa onde quiero ir a vivir los años que Dios me de de vida y tengo echo un testamento en un Notario de mis propiedades.Yo ante Dios he pedido perdon. Te pido si es de tú voluntad que en la Misa lo pidas que Dios me conceda esta peticion y me devuelva mi salud perdida y en los años de vida que me de Dios este sano asta mi final y que Dios me lleve de su mano al CIELO, AUN QUE SEA EL RINCON MAS PEQUEÑO PERO EN EL CIELO
      GRACIAS AMIGO MUCHAS GRACIAS.Que Dios telo pague. Recibe un abrazo en Cristo
      José Cesar.

      Jose Cesar

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