La alegría del perdón | La oración

Para liberarnos del rencor, es muy importante la oración por quienes nos han ofendido. Jesús dice en el Evangelio que debemos orar por quienes nos persiguen y calumnian. ¿Por qué? Porque, al orar por ellos y pedir a Dios que los bendiga, estamos liberándonos del odio y del rencor, que nos lleva precisamente a la venganza y a desearles toda clase de males. Por eso, en estos casos, la terapia de la oración es muy importante. Veamos un ejemplo:

La alegría del perdón | La oración

Un sacerdote contaba que una señora vino a pedirle consejo. Era casada y tenía cinco hijos y sufría mucho, porque su suegra no la quería a ella ni a sus hijos. El sacerdote le aconsejó: Ore mucho por su suegra para que Dios la bendiga y la haga feliz. Le pareció un consejo muy difícil de cumplir, pero dijo que lo intentaría. Después de dos meses, volvió a hablar con el sacerdote y le dijo que había sucedido un milagro: Mi suegra ha venido a mi casa, algo que nunca había hecho, y me ha tratado a mí y a mis hijos con tanta amabilidad que estoy anonadada y casi no lo puedo creer. Es otra persona conmigo.

En este caso, se ve claramente que la oración hizo su efecto, es decir, el poder de Dios tocó el corazón de la suegra y lo predispuso para amar a la nuera y a sus hijos. Por eso, nunca debemos acudir a brujos para que hagan daño a nuestros enemigos. En este caso, nosotros podríamos quedar atrapados también en la ola de mal que se va a producir. Tampoco podemos ir a una iglesia a poner velas o a rezar o encargar misas para que Dios castigue a quien nos ha hecho daño, pues Dios no quiere odio sino perdón: perdón a todos, incluso a los enemigos.

Ciertamente, la oración es un antídoto maravilloso contra el rencor. El hecho de pedir todos los días con sinceridad a Dios que bendiga a alguien, no puede quedar sin respuesta, aunque esto pueda necesitar de mucho tiempo, pues Dios no puede ir en contra de la libertad de las personas.

Actualmente, cuando se me presentan estos casos, les digo que oren por quien les hace daño, pero también les pido que vayan todos los días ante Jesús Eucaristía y allí, ante el sagrario, le entreguen a Jesús su rencor para que Él lo pueda ir transformando en amor. Esta es una verdadera Cristoterapia. Cristo Eucaristía es el mejor médico de cuerpos y almas. Es el mismo Jesús que sanaba a los enfermos hace dos mil años y puede sanarnos hoy también a nosotros de cualquier enfermedad del cuerpo o del alma.


Del libro “La alegría del perdón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
Comparte...

    Tienes algo que decir

    La dirección de email no será publicada, pero debe completar los blancos marcados con *.

    *

    Últimos comentarios