La alegría del perdón | Los santos y el perdón 5

Recuerdo a un joven de 16 años que tenía mucho odio a su madre por haberse suicidado. Él había encontrado su cuerpo. Y se había sentido lleno de ira, de odio y de un profundo dolor y soledad. Cuando en un grupo de oración pidió perdón por aquellas emociones negativas y pudo perdonar a su madre, fue liberado. Al final, pudo decir de verdad: Mamá, te perdono.

La alegría del perdón | Los santos y el perdón 5

En cambio, qué distinto fue el caso que me sucedió en Arequipa. En mi parroquia de Chapi Chico, todos los viernes dábamos de comer a unos 40 alcohólicos, que eran cargadores de los mercados de la zona. Un día les estaba hablando de que debían perdonar a quienes les habían ofendido, cuando se puso de pie, muy enojado, uno de ellos, llamado Pepito. Empezó a gritar, diciendo que él nunca perdonaría a su madre, porque lo había abandonado de pequeño y le había hecho sufrir mucho y, por eso, había destruido su vida. No pude hacerle razonar y salió muy molesto sin querer comer. Al poco tiempo, murió carbonizado en un incendio.

Hay un hecho en la vida de SAN PÍO X que ha pasado a la historia como ejemplo de misericordia y perdón. Cuando era obispo de Mantua, un comerciante de esta ciudad escribió un libelo lleno de calumnias contra él. A quienes le aconsejaron que denunciase judicialmente al calumniador, el futuro Papa respondió:

– Ese infeliz necesita más la oración que el castigo.

Pero el perdón fue más allá. Pasado cierto tiempo, el comerciante se declaró en bancarrota. Los acreedores procedieron contra él. Cuando hubo perdido todo, una mano desconocida vino en su ayuda. El obispo de Mantua hizo llamar a una anciana señora dedicada a obras de caridad. A través de ella, le envió un sobre con dinero. De esta manera, respondía al odio con amor y generosidad.

Otro caso. Sor María Laura Mainetti, de 60 años, era la Superiora de la Comunidad de las Hijas de la Cruz en Chiavenna (Italia). La noche del 6 al 7 de junio del 2000, tras ser llevada a un oscuro callejón por tres chicas menores de edad, dos de 17 años y una de 16, fue salvajemente asesinada con 18 cuchilladas. Las tres jóvenes confesaron a la policía que lo habían hecho para realizar un rito satánico. En un principio, quisieron ofrecer a Satanás al sacerdote Monseñor Balatti, pero les resultó más fácil acudir a Sor María Laura, pues ella tenía una predilección especial por los jóvenes. Y, muy en especial, por las jóvenes madres. Una de las chicas le dijo que estaba embarazada, que había sido rechazada por su familia y por su novio, y que no sabía qué hacer ni adónde ir. ¿Cómo podía ella dejar de ayudarla, si el propio nacimiento de Sor Laura había costado la vida a su madre, muerta pocos días después de dar a luz? Las jóvenes la engañaron. Pero ella, antes de morir, según confesión de una de las chicas, pudo encontrar fuerzas para decir: Señor, perdónalas.

En sus escritos personales, encontraron algunos pensamientos que marcan el actuar de su vida: Jesús, mi vida te pertenece. Toma lo poco que tengo. Todo es tuyo. Y Jesús aceptó su ofrecimiento y en ella triunfó el poder de Dios sobre la tragedia humana de su muerte. Ahora está feliz en el cielo y el año 2005 comenzó la causa de su beatificación. Su vida de entrega total es un ejemplo de amor y de perdón para todos.


Del libro “La alegría del perdón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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