La alegría del perdón | Perdonar a Dios (2)

La alegría del perdón | Perdonar a Dios (2)

El doctor George Ritchie, en su libro “Ordered to return”, cuenta la historia de una tía suya, que tenía cáncer en los dos senos y se los tuvieron que amputar. Dice: Un día vino a mi oficina, se quitó la blusa y me dijo: “Mira esta cosa horrible”. Yo me di cuenta de que el cáncer estaba avanzado y le quedaban unos seis meses de vida. Ella tenía mucho miedo a morir… Viendo su historia, yo recordé que ella había perdido a su segundo hijo, cuando yo era muchacho. Su hijo había nacido con ciertas deficiencias físicas y mentales…

Yo le recomendé que leyera el libro “Release”, que era la Autobiografía de un hombre que había sido un avezado criminal, trabajando para Al Capone. Él había sido capturado por la policía y metido en prisión. Estando en la cárcel, varias veces tuvieron que castigarlo gravemente por sus indisciplinas. En una oportunidad, estando entre la vida y la muerte, Jesús se le apareció en su celda, haciéndole sentir todo su amor. Así comenzó su conversión y una vida entregada totalmente al servicio de los demás.

Este libro cambió la vida de mi tía y de otros muchos a quienes se lo recomendé. Su lectura le ayudó a pensar que Dios era bueno y no era vengativo ni cruel. Ella creía que Dios era el responsable de la enfermedad y muerte de su hijo. También creía que Dios le había enviado el cáncer de seno como castigo por sus pecados. Por eso, cuando le expliqué cómo yo había sentido su amor incondicional, cuando fui dado por muerto, ella entendió que Dios la amaba y pudo sentirse feliz. Ella fue sanada en lo más profundo de su ser, aunque murió a los cinco meses de esta sanación espiritual.

Personalmente, en el ejercicio de la siquiatría, cuando veo casos en que el paciente cree que Dios es el responsable de sus sufrimientos y enfermedades, por creer que es un Dios vengativo y cruel, les hago entender que Él es amor y misericordia.

Recuerdo un caso que me sucedió cuando era un joven sacerdote. Fui a rezar un responso por un hombre relativamente joven, que había muerto en un accidente por haber conducido en estado de ebriedad. Pero, al llegar a la casa, la esposa, al verme, empezó a gritar desesperada, diciendo que no creía en Dios, porque toda la vida había estado rezando por su esposo y Dios no la había escuchado. Traté de calmarla, pero se veía que estaba verdaderamente enojada con Dios. Se sentía defraudada, como si Dios le hubiera fallado, después de tanto rezar por su esposo… Después de un tiempo, ya más calmada, pude hacerle reflexionar y ella comprendió que se había dejado llevar de su desesperación, pidiéndole perdón a Dios por aquellas frases ofensivas, de las que se arrepentía. Y pudo encontrar la paz.


Del libro “La alegría del perdón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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    1 comentario en La alegría del perdón | Perdonar a Dios (2)

    1. Hola amigo y hermano ya he leido tus escritos y veo lo equivocados que estamos cuando le culpamos a Dios de nuestros males pero yo te digo quien nos manda estos males y sufrimiento
      , si los manda Satanas para hacernos caer en este pensamiento y renuncia de Dios,
      yo le pido a Jesús que me cure y no permita que Satanas me torture que Él rechace de mi vida a Satanas . Yo me bautice y renuncie a Satnas y sus amenazas y cuando me confirmaron cuando yo estaba prestando el servicio militar tambien rechace a Satanas por que ahora con mi cuerpo gastado po los años donde yo me he consagrado a Jesús y le he ofrecido toda mi vida Jesús permite en mi vejez estas dolencios. Es para purificar mi alma es para probarme es para tener algo que ofrecerle. nose yo soy feliz si le quito un poco del dolor que Él sufrio en la cruz. vendito sea mis dolores. Yo trato de cumplir los mandamientos lo mejor que puedo y le pido solo me de mucha FÉ Y QUE EL DIA QUE ME LLAME ME LLEVE DE SU MANO A UN RINCONCITO DEL CIELO CON EL.
      Amigo y hermano. necesito pedirte que rces por mi a Jesús para que me aclare mi caveza
      que no la pierda y yo sepa ser como es devido hasta mi final y me conceda lo que todos los dias le pido mi curación y mi casa.Que Dios te bendiga te mando un abrazo en Cristo con mi cariño . José Cesar.

      Jose Cesar

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