La alegría del perdón | Quererse a sí mismo 4

La alegría del perdón | Quererse a sí mismo 4

Veamos la historia de Jody. Su padre había sido alcohólico y ella a la edad de cinco años ya tomaba las sobras del whisky, ginebra, cerveza… Había sido abusada sexualmente por miembros de su familia. En su adolescencia se había hundido en el pecado, las drogas, la prostitución, el licor; llevando una vida miserable. Oramos por la sanación de sus recuerdos dolorosos. Pedí al Señor que llenara el vacío de amor de sus padres. Le pedimos al Señor que la ayudara a perdonar a todos los que la habían herido. Había sido herida y traicionada por muchas personas y debía perdonar a cada una.

Ella dijo: Cuando tenía seis años éramos tan pobres que no teníamos baño ni agua potable. Iba al colegio sucia y sin la ropa adecuada. Nunca tenía los útiles escolares apropiados. Ninguno de los muchachos quería jugar conmigo. Además, para empeorar las cosas, me entró la tiña y el doctor y la enfermera del colegio tuvieron que raparme la cabeza, debiendo usar un gorrito en mi cabeza. Los niños me gritaban: “Fuera, aléjate de nosotros, estás sucia. No queremos sentarnos a tu lado. Profesor, que se aleje”…

De repente, en medio de la oración, dijo: “Veo a Jesús. Me está tomando de la mano. Él quiere estar conmigo. Me ama. No soy fea para Él, no estoy sucia para Él. Soy bella para Él”… Su transformación fue un verdadero milagro de Dios. Su rostro resplandecía al sentir que Dios la amaba a pesar de su pasado y de sus pecados. Perdonó a todos los que la habían maltratado incluso sexualmente… Estudió en la universidad y llegó a ser consejera para drogadictos.

Otro caso es el de Melissa, que no encontraba sentido a su vida y que había intentado suicidarse tres veces, pero en el último momento algo la había detenido. Su rechazo a sí misma y a la vida, se debía a que sus padres habían intentado abortarla. A través de la oración, Dios sanó su corazón herido y pudo aceptarse a sí misma y perdonarse los errores y pecados cometidos. Dice el padre Ronald:

Melissa era una chica de 15 años, pero su rostro reflejaba tristeza. Cierto día, me invitaron a una noche de adoración y alabanza… Después expuse el Santísimo Sacramento… Melissa no dejaba de llorar y su llanto era cada vez más fuerte. Al final, cuando todo terminó y ella seguía llorando, pidió hablar conmigo. Me preguntó si era verdad aquello de que Dios nos ama y nunca nos abandona… Entonces, me enteré de que hacía unas semanas su papá había dejado el hogar para irse con otra mujer. Cuando Melissa le salió al encuentro para decirle por qué se iba de casa, nunca pensó en la respuesta que iba recibir. Aquel día su papá destruyó su corazón de hija. Le dijo: “Tú quién eres para venir a reclamarme, si tú no deberías estar aquí; pues, cuando tu madre salió embarazada, te íbamos a abortar”. En ese momento, la vida de Melissa se derrumbó, hubiera preferido ser abortada a escuchar esas palabras de su padre.

Desde ese momento, comprendió muchas cosas, recordaba que de niña nunca tuvo una caricia de su padre y nunca le escuchó decir: “Te quiero mucho, hija”. Mientras ella me hablaba, yo iba orando por ella. Cuando terminó de contarme lo que estaba viviendo, le dije que Dios la amaba mucho y, aunque sus padres quisieron abortarla, el Señor de la vida estaba a su lado. No hay nada que temer, cuando Dios va con nosotros. Todos nos pueden fallar, pero Jesús ha venido a darnos la vida.

Hoy Melissa está en la universidad y ha comprendido que Dios le da un corazón nuevo para amar. Ya no vive angustiada ni deprimida. Piensa que algún día su papá volverá a casa y, si no vuelve, de todas maneras, lo ha perdonado y lo ama.


Del libro “La alegría del perdón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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    1 comentario en La alegría del perdón | Quererse a sí mismo 4

    1. Tenemos que aprender, a conocer bien y saber interpretar la palabra de Jesús con los evangelios y asi podemos llegar a saber que Dios nos ama y mucho y que si nos paramos a reflesionar nos vemos necesitados de ir alsacramento dela confesión y una vc confesado sentimos una gran alegria en nuestro interior y con el deseo de vivir en gracia de Dios para no volver a pecar. y cada vez que leemos el evangelio sacamos una enseñanza nueva que nos va formando y vemos que así estamos cada dia mas cerca de Dios. y ademas nos va aumentando la Fé. y esto nos damos cuenta de las cosas que Dios nosda, y asi tambien le damos las graciasde los bienes que estamos recibiendo. Yo ahora me veo mucho mejor de salud y apenas me duele nada y esto selo debo a Jesús que me escucha lo que le dido.- Tambien yo me veo en la necesidad de perdonar alas personas que pretende hacerme mal. esto cuesta mucho pero yo las perdono, y así soy mas feliz..
      Recive un abrazo en Cristo. José Cesar.-

      Jose Cesar

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