La alegría del perdón | Reflexiones finales

La alegría del perdón | Reflexiones finales

Vive siempre con la conciencia tranquila. No odies, no mientas, no hagas nunca daño. Si no puedes hacer el bien, por lo menos no hagas daño. Irradia el bien de tu amor y de tu sonrisa a todos los que se acerquen a ti. Siembra alegría y paz a tu alrededor. No coloques piedras en el camino de tus semejantes. Sigue tu camino con alegría, porque es el tuyo; pero ayuda a levantarse a los que veas caídos o a quienes están tristes, porque no saben a dónde ir.

En el mundo hay demasiados que no saben por qué viven y por qué mueren. Hay muchos que no tienen un ideal por el qué vivir y están como despistados. No saben el camino, van sin rumbo. Solamente, piensan en disfrutar y gozar de la vida, aunque sea a costa de los demás. Su vida está triste y vacía, son como barcos que han perdido las hélices y se dejan llevar al compás de las olas, sin rumbo fijo. Por eso, tú no debes ser veleta movida por el viento de las pasiones. Ten metas claras, ten una razón por qué vivir y procura hacer siempre felices a los que te rodean.

Nunca te vengues ni guardes rencor a nadie, no pagues nunca mal por mal. Sé generoso en el perdón y no humilles ni desprecies a los que son menos que tú. Nunca rebajes a los que ganes en la carrera de la vida. Ayuda siempre y sé amigable con todos. Sé honorable y honra tu palabra. Sé sincero y responsable. Nunca mientas. Sé una persona de confianza. Reparte sonrisas con generosidad. Haz que tu vida sea un maravilloso regalo de Dios para los demás. Todos te necesitan para ser un poco más felices. No lo olvides.

Y ahora decide amar en lugar de odiar. Dite a ti mismo, en este preciso momento: “Quiero sacar todo el odio de mi venas, porque la vida es tan corta que no tengo tiempo para odiar, sólo tengo tiempo para amar. Y quiero hacer de mi vida una ofrenda de amor para Dios y para los demás”.

Te deseo lo mejor: un corazón lleno de amor, donde no haya lugar para el rencor. Que seas luz, que ilumine el camino de tus hermanos. Que brille el amor de tu sonrisa en todas partes. Y que todos sigan tus huellas para que entre todos podamos construir un mundo feliz, sin odio ni rencor.

Señor, dame la alegría del perdón
y llena mi corazón de tu amor.


Del libro “La alegría del perdón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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