La ceguera de Bartimeo

El hijo de Timeo estaba sentado al borde del camino… allí donde no pasa nada más que ver la vida pasar… pero Bartimeo, ciego de nacimiento, ni siquiera eso podía hacer… y en su inactividad, mendigaba las migajas de compasión que la gente le daba… sentado, sin siquiera ponerse de pie… como esperando, sin saber que esperar…

Bartimeo es modelo de la ceguera de los discípulos… aquellos que, aunque seguían a Jesús, estaban faltos de fe… aferrados a las ambiciones de los hombres… agarrados a sus intereses personales… por eso, momentos antes, los hijos de Zebedeo pedían sentarse a ambos lados de Jesús en su Reino…

Bartimeo también es modelo nuestro… que, como los discípulos, vivimos aferrados a nuestras ambiciones e intereses personalistas… y nos acercamos al Señor para pedir descaradamente que nos conceda nuestros caprichos… pedimos sin saber lo que pedimos… y bajo el pretexto de ser “discípulos” suyos, queremos que Él haga nuestra voluntad…

Pero aquel día, en Jericó, alguien pasó por el camino… alguien distinto… Bartimeo no pudo verlo… tal vez escuchó el alboroto de la gente… o tal vez sintió un impulso en su interior… pero de pronto, el ciego de nacimiento, vio… no con los ojos de la carne, sino con los del corazón… y vio… vio la Verdad de las verdades… y reconociendo a aquel que pasaba, comenzó a gritar: «Jesús, hijo de David, ten compasión de mí»…

Así también nosotros… cuando reconocemos a Jesús, ya nadie puede hacernos callar… y gritamos cada vez más fuerte… «Jesús, hijo de David, ten compasión de mí»… Tú, que eres el Señor… el que todo lo puede… ten compasión de mí… de este miserable pecador…

Ante la súplica de Bartimeo… y la nuestra… Jesús siempre se detiene… y nos llama… Entonces somos testigos y protagonistas del encuentro: el deseo que nace en el corazón y se convierte en grito y en súplica… la escucha atenta de Jesús… la llamada… el gozo de ser escuchado… el salto apresurado, dejándolo todo atrás… la alegría ante la respuesta… y el reconocimiento de una fe capaz de arrancarle una sonrisa al Señor…

Para ser discípulo, siempre hay algo que dejar atrás… Bartimeo dejó su manto y junto a él, su ceguera y su vida anterior… igual que Pedro, Andrés, Santiago y Juan, que dejaron sus redes… y Mateo, que dejó su trabajo de recaudador… cuando se sigue al Señor… cuando se sigue de veras… la vida cambia… no porque Él lo exija… sino porque nuestra mirada ya no puede apartarse de la Suya… y nuestro corazón repite en cada latido: «Jesús, hijo de David, ten compasión de mí»…

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    6 comentarios en La ceguera de Bartimeo

    1. en la ceguera de bartimeo Jesus nos muestra el poder de la misericordia de Dios que sin
      conocerle bartimeo le hace merecedor de su gracia porque confio y le obedecio esto nos llama elseñor a que le obedescamos y confiemos en el y a la vez le abramos el corazon y seamos merecedores de su grasia yo te invito mi hermano a que nosotros hagamos lo mismo y asi seamos premiado por nuestro señor en el cielo AMIMO

      CARLOS ALBERTO MALESPIN ZUNIGA
    2. Que los milagros existen, y que así como Bartimeo, estaba Yo, pero Dios me ha levantado dentro de los muertos: y me mantiene de pie hasta que sea su voluntad; le pido misericordia para mi familia y para mi, porque se que el siempre tendrá el poder, para sanarnos de todos nuestros males……en especial, le pido a Jesús por mis hijos y por mi esposo, que los sane de todos esos males que nos están dañando en la actualidad. También por mis hermanas que están pasando situaciones delicadas de salud; que Jesús las sane con todo su poder.

      Amén

      Rita Viera C.
    3. La muchedumbre y los discípulos que seguían a Jesús intentaban acallar a Bartimeo, en vez de interceder por él ante Jesús. ¿Cómo puedo estar acallando yo-nosotros la voz de los que gritan a Jesús? ¿Puede que con mi falta de fe, con mi mediocre vida cristiana, esté empañando las enseñanzas que Jesús nos da en el Evangelio? Porque muchos no van a leer nunca los evangelios. Muchos sólo van a conocer el Evangelio viéndolo hecho vida en los cristianos.

      Óscar Martín
    4. La ceguera del ieo de asimiento, es, como la ceguera de los gentiles, aquellos que no conocen porque no saben? pirque nunca le han visto. pero la enumera mas culpsble, es, la de quien haciéndole visto, no le hsn conocido porque eo, no les convenía.
      de este modo, se ven inversiones grandiosas, totales, de perdonas que no on cristianas, snte Cristo, mientras que nodotros Cristisnos, nadamos en la tibieza, y no nos convertimos
      por eso dice el Señòr que los publicanos y pecadores nos precederán en el reino de,oscielos

    5. estamos llenos de tantos apegos, es nuestra principal ceguera… Que es dificil ya caminar solamente en dirección, con los ojos puestos en los suyos. Tendremos que pedirle que nos enseñe a amarlo a él, como el esposo a su esposa, el día de su matrimonio.
      El manto de Barmetio pesa para empezar a caminar. Gritar y arriesgarlo todo.

      luz marina almarza
    6. Sigamos el ejemplo de Bartimeo, dejemos nuestro manto miserable,nuestra ceguera y nuestra vida anterior de pecado , sigamos a Jesús !!!! que lo dió todo por nosotros.

      Martha Cabrales

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