La Inmaculada Concepción, una nota bíblica

Mañana celebramos la Inmaculada Concepción y sorprendentemente algunas personas todavía piensan que esto se refiere a la concepción virginal de Jesús en el seno de la Virgen María… pero no, la Inmaculada Concepción no se refiere directamente a Jesús, sino que habla de la concepción de María, su Madre, en el seno de santa Ana…

Al decir que la concepción de María fue “inmaculada” no nos referimos a que fuera “virginal”: sin «conocer varón», como la de Jesús… sino que se refiere a que María fue concebida sin “pecado original”, sin esa inclinación que todos tenemos y que es propia de nuestra naturaleza humana… esto, por supuesto, como una maravillosa gracia de Dios hacia su hija predilecta, la escogida desde siempre para ser la Madre del Salvador… y como un adelanto a los méritos alcanzados por su Hijo Jesucristo en el momento de su muerte y resurrección… podríamos decir que María fue “redimida” aún antes de su nacimiento y como una gracia especial para poder llevar a cabo la misión sin precedentes que Dios le encomendaría…

Algunos hermanos evangélicos nos cuestionan los fundamentos bíblicos para este dogma mariano, sin embargo, hay dos pasajes muy claros donde se infiere el privilegio sin igual que Dios le concedió a María… veamos…

El capítulo 3 del Génesis utiliza la figura de la serpiente para exponer la fragilidad de la condición humana y su inclinación al pecado… pero añade una nota de esperanza al anunciar que, llegada la hora, el pecado sería vencido cuando dice a la serpiente: «Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Génesis 3, 15)

Este pasaje se conoce como el Protoevangelio porque anuncia, ya desde el comienzo de la creación, un Mesías que vendría a salvar al ser humano y a librarlo de las ataduras de la muerte y las consecuencias del pecado… lo interesante es la manera que Dios hace esta promesa… fijémonos nuevamente en lo que Él nos dice,

«Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje»

Dios le está hablando a la serpiente, que no es otro que Satanás… y promete que habrá «enemistad» entre éste y «la mujer», entre su «linaje» (el linaje de Satanás es el pecado) y el «linaje» de María, o sea, Jesucristo…

La palabra clave aquí es «enemistad» pues la única manera en que puede haber verdadera «enemistad» con Satanás y el pecado es si ésta es total y absoluta… ¿se entiende?… no puede haber media enemistad… o un poco de enemistad… sino que la enemistad de la que habla el Génesis no permite la más mínima inclinación al pecado… en Jesús es fácil de comprender: Él es Dios y por tanto, incapaz de pecar… de ahí, de su naturaleza divina, se desprende una «enemistad» natural y absoluta entre Él y Satanás… pero el pasaje del Génesis nos dice que también existe esa enemistad entre la serpiente y «la mujer»… no por su naturaleza, sino por gracia de Dios que así lo ha querido…

El otro texto que también nos ayuda a inferir la ausencia de pecado en María es el pasaje de la Anunciación… aquí vemos al arcángel Gabriel que llega ante María y le dice: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28)… es Dios mismo, quien a través del ángel, llama a María la «llena de gracia»… pero la palabra que el texto griego utiliza para decir «llena» es una palabra poco común que significa “lleno a plenitud, rebosante, desbordante”… María está “llena a plenitud” de la gracia de Dios… tan así, ¡qué el mismo Dios se encarna en su seno…!!!

Otro detalle importante es que esta condición privilegiada de María es preexistente en ella… María es la «llena de gracia» antes de la visita del ángel… antes de su “fiat” y antes de que el Hijo de Dios se encarnara en su seno… y en esta “gracia plena” que inunda a María… en esta “amistad” singular, favorecida y absoluta de María con Dios… también vemos reflejada la razón de su “enemistad total” con Satanás y el pecado…

Oremos,
“Dios todopoderoso, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen María preparaste una digna morada para tu Hijo y, en previsión de la muerte de Jesucristo, preservaste a su Madre de toda mancha de pecado, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta Madre Inmaculada, que lleguemos a ti limpios de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.”

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    2 comentarios en La Inmaculada Concepción, una nota bíblica

    1. BENDITA MAS ANTE TODAS LAS MUJERES Y BENDITO ES EL FRUTO DE TU VIENTRE JESUS

    2. Bendita la Virgen María en su pureza!

      Rosita

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