La oración del corazón | Algunos ejemplos (1)

Hay una leyenda que cuenta la vida de un volatinero, que daba saltos y saltos por los pueblos para alegrar a la gente. Un día, cansado de esa vida, quiso entrar a un convento para servir a Dios y fue aceptado por su buen corazón. Pero, cuando los monjes iban a la iglesia a rezar en sus grandes libros, él se sentía triste, porque no sabía leer y creía que nunca podría hacer oración como los otros monjes. Una noche, cuando todos estaban dormidos, se fue a la capilla y le dijo al Señor: Señor, Tú sabes que yo no sé leer ni rezar, pero te amo y te lo quiero demostrar con mis saltos y piruetas como cuando hacía reír a la gente. Ojalá te pueda consolar y hacer reír. Así empezó su sesión de saltos y más saltos para alegrar a Jesús. Pero el Superior oyó ruidos y fue a la capilla. Y, cuando le iba a llamar seriamente la atención, vio que Jesús se sonreía desde su imagen; y entendió que estaba contento de aquella manera sencilla de expresarle su amor, que era una bella manera de orar.

La oración del corazón | Algunos ejemplos (1)

Orar no es decir palabras bonitas. Había una vez un campesino pobre que todos los días llevaba su librito de oraciones al campo para orar en los momentos de descanso. Un día se sintió triste, porque se había olvidado su librito y ese día no podría rezar. Entonces, humildemente le dijo: Señor, Tú conoces las oraciones, yo te voy a recitar las letras del alfabeto y tú juntas las letras y compones las bellas oraciones que yo quisiera decirte. Y así empezó a recitar las letras del alfabeto varias veces: A, B, C, D, E, F, G… Y Dios se sintió contento de esa oración, porque para Él lo más importante es el amor.

El padre Mateo Crawley, el apóstol mundial de la devoción al Corazón de Jesús, relata que en una oportunidad se encontró con un indígena chileno, que era carbonero y apenas conocía algo de religión. Era muy ignorante y no sabía ni el padrenuestro ni el avemaría. Pero rezaba todos los días con confianza a Dios. El padre Mateo le preguntó: ¿Cómo rezas? Y el indígena respondió: Por las mañanas le digo: Señor Jesús, tu costal de carbón está listo para trabajar, ayúdame. Y en la tarde le digo: Señor, tu costal de carbón va a descansar, ayúdame. Dice el padre Mateo que ante la fe de aquel carbonero humilde, estuvo a punto de arrodillarse para agradecerle su fe y amor a Dios.

Otro caso. En cierta parroquia, un anciano estaba gravemente enfermo y el párroco fue a visitarlo. Apenas entró en la habitación, el sacerdote advirtió una silla vacía. Estaba al lado de la cama como algo misterioso, como si estuviera ocupada por un ser invisible. El enfermo le dijo:

– Padre, pienso que en esta silla está sentado Jesús. Hace muchos años, cuando no sabía rezar, descubrí que orar era hablar amigablemente con Jesús. Así que ahora me imagino que Jesús está sentado en esta silla. Le hablo, lo escucho, le cuento mis cosas y le digo que lo amo. Y me siento contento.

Unos días más tarde, se presentó en el despacho parroquial la hija del enfermo y le comunicó al párroco que su padre había muerto. Y le dijo:

– Lo dejé solo un par de horas. Al volver a su habitación, lo encontré muerto, con la cabeza apoyada en la silla vacía, que tenía siempre al lado de su cama.

El sacerdote comprendió que había muerto en los brazos de Jesús. Ahora bien, el mejor lugar para manifestarle nuestro amor a Jesús es en la Eucaristía, donde está verdadera y realmente presente. ¡Qué hermoso es ir a una iglesia solitaria o a una capilla donde está Expuesto el Santísimo Sacramento para poder hablar personalmente con el mismo Jesús de Nazaret! El mismo Jesús, que hace dos mil años sanaba a los enfermos y bendecía a los niños. ¡Qué alegría para Él, cuando le decimos, con palabras o sin palabras, que lo amamos! Jesús Eucaristía es la mayor fuente de bendiciones del mundo entero. Ahí debemos acudir todos los días para calentar nuestro corazón al sol divino del amor de Jesús. Y ahí tomaremos fuerzas para continuar el camino arduo de la vida diaria.


Del libro “La oración del corazón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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    2 comentarios en La oración del corazón | Algunos ejemplos (1)

    1. Oh senor mio,Padre celestial te amo y te doy infinitas gracias porque me diste una segunda opurtinidad me aleje de ti, falle y lastime a muchos. Pero con tu amor y tu perdon sali a delante se que contigo soy mejor que tu amor me enseno a perdonar y confiar mas en ti coloco mis manos, mi vida,mi familia y se que nunca me abandonaras .cuando oro ha ti. Siento mi Corazon encendido y muchas ganas de llorar no de tristeza si no de alegria porque estoy contigo gracias mi Senor Jesus por escuchar mi voz no permitas que jamas me aleje de ti

      Luz Magdaly
    2. Yo cierro los ojos y desearia que Jesús estuviera aqui sentado y mirara mi vida y lo fastidiado que estoy y si es asi yo le digo: Jesús yo ya lo ves te amo con el corazon con todas mis fuerzas y para que te voy adecir lo que me esta pasndo si tú lo estas biendo, me duela la espaldamucho y el pecho y estoy muy enfadado por que veo como no saben defenderme delante del Juez en el juzgado y solo tú puedes resolver todo y dejarme con gran alegria resuelto el problema de mi casa y la curación de todaos estos dolores.
      Estoy deseando que se termine esto y pueda marchar ami nuevo hogar y enpezar la mudanza y la reparación dela casa que alegria y que cambio de vida y todo para servirte mejor y vivir mejor atú lado bueno estos son mis deseos pero si tú estas contento asi como estoy yo tambien lo estoy.Lo que tú desees.Jesús te quiero mucho gracias por lo mucho que me das Recibe un abrazoy un beso con mi corazon de verdad. TÚ José Cesar.-

      Jose Cesar

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