La oración del corazón | Orar sin interrupción (1)

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Toda nuestra vida puede ser una continua oración, haciendo todo por amor a Dios. Y una manera eficaz de hacerlo todo por Dios es repetir constantemente una jaculatoria o frase de amor. Decía san Juan Crisóstomo: Aunque estés fuera de la iglesia, exclama: Ten piedad de mí. No te contentes con mover los labios, grita con el pensamiento. Incluso los que se callan son escuchados por Dios. Lo que importa no es el lugar. Reza de viaje, en la cama, en el trabajo, en cualquier lugar que sea. Eres templo de Dios, no te preocupes del lugar, sólo tu voluntad es necesaria.

San Pablo nos dice claramente: Orad sin interrupción (1 Tes 5, 17). Quiero que oren en todo lugar (1 Tim 2, 8). Orad en todo tiempo (Ef 6, 18).

Lo importante es el amor con que decimos las palabras. A una enamorada no le importa que su novio le diga siempre las mismas palabras de amor, porque cada día le parecen distintas y, además, porque cada día necesita escucharlas para sentirse feliz. Por eso, el que ama nunca se cansa de amar y de decir las mismas cosas. El amor es siempre igual y siempre distinto. Por ello, la oración es siempre igual y siempre distinta.

Dios, que es nuestro Padre, está locamente enamorado de nosotros y siempre nos dice las mismas palabras en nuestro interior: Tú eres mi hijo querido, un latido de mi corazón hecho historia. Tú eres lo más importante del mundo para mí. Te amo infinitamente. ¿Seremos capaces de creernos estas palabras amorosas de Dios? ¿O acaso no podemos creer que Dios nos ama infinitamente?

Nos lo dice la Biblia: Te amo desde toda la eternidad (Jer 31, 3). Tú eres a mis ojos de gran precio, de gran estima, y yo te amo mucho (Is 43, 4).

Cuando leas la Biblia, léela como un joven enamorado que lee la carta de su novia. Y dite a ti mismo: Esta carta la ha escrito mi Padre Dios para mí, que soy su hijo. Es una carta personal, porque me ama.

¿Serás capaz de responder a tanto amor con tu propio amor? Una bella manera de responder a su amor es repetirle constantemente que lo amas, para hacer así una oración ininterrumpida. Repetir jaculatorias u oraciones cortas es una costumbre muy antigua en la Iglesia, sobre todo, entre los Orientales. San Juan Crisóstomo (344-407) aconsejaba mucho esta práctica. En Occidente, San Agustín (354-430) fue uno de los que más aconsejaba repetir muchas veces: Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme. Arsenio (+ 449) repetía: Señor, llévame por el camino de la salvación. Esta práctica fue muy usada por los maestros espirituales carmelitas y por los jesuitas, siguiendo una tradición que se remonta a san Ignacio de Loyola. De san Francisco Javier se dice que repetía incansablemente: ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí! ¡Oh, Virgen María, Madre de Dios, acuérdate de mí! El jesuita William Doyle repetía una jaculatoria unas cien mil veces al día. El hermano lasallista Mutien Marie hacía lo propio muchas veces más. El jesuita Juan Bautista Reus (+ 1947) decía unas doce mil veces cada día: Jesús, José y María.


Del libro “La oración del corazón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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    1 comentario en La oración del corazón | Orar sin interrupción (1)

    1. Hoy te pasaste que bueno todo lo que aqui pones y dices parace que hablas auna chica y yo soy un hombre pero todo todo palabra por palabra me hacian falta oirlas y ni una sola frase esta demas Yo trato desde hace poco tratar de vivir en presencia de Jesús y como tu muy bien dices mi vida es ona oracion continua en mi sueño desde que me levanto con mis dolores estoy hablando con JesúsPidiendole perdon por la vida equivocada que he vivido, oy me pongo a su mano y que Él me lleve no quiero hablar demas ni de menos y no quiero hacer nada que no deva y servirle para hacer lo que Jesús me mande.
      Si esto quiero que sea mi vida un servidor de Jesús ayudar ami projimo que lo necesite y en nombre de Jesús ayudarle para que salga adelante. Yo veo que nos falta mucha Fé si tuvieramos la Fé deque todo esto es asi y crelleramos lo que nos gustaria que fuera Dios esiste el nos quiere y esta alli aun que no lo veamos es verda yo creo que nadie ó casi nadie haria las cosas mal hehas que se hacen y estariamos siempre rezando
      La Fé es un don ne Dios y yo le pido que me la de esa Fé. Se lo pido con todo el corazon
      Jesus que en mi corzon estes tú yyo quiero ser tu dervidor un hijo túyo.
      Os doy las gracias muchas gracias y pido a Jesús que te bendiga por tú lavor. Un abrazo en Cristo. José Cesar

      Jose Cesar

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