La oración del corazón | Testimonios (2)

La venerable Sor Consolata Betrone (1903-1946): A esta santa religiosa Jesús mismo le enseñó a hacer de su vida un continuo acto de amor, repitiendo constantemente: Jesús, María, os amo, salvad almas. Y le decía: Un “Jesús, María, os amo” repara mil blasfemias. Recuerda que un acto perfecto de amor decide la salvación eterna de un alma. Por eso, ten remordimiento de perder un solo “Jesús, María, os amo, salvad almas” (7 de octubre de 1935).

La oración del corazón | Testimonios (2)

Tengo sed de tu acto de amor. Consolata, ámame, ámame siempre. Tengo sed de amor. Ámame por todos y por cada uno de los corazones humanos que existen. ¡Tengo tanta sed de amor! (13 de octubre de 1935). Si tú interrumpes el acto continuo de amor por seguir un pensamiento o por pronunciar una frase, no estrictamente necesaria, tú haces un robo de amor (13 de setiembre de 1936).

Y ella dice: Apenas me despierto, comienzo a repetir el acto de amor, hasta que me duermo en la noche, cuando le pido a mi ángel que rece en mi lugar (Febrero de 1937). Te ruego, ángel mío, que me duerma con el acto de amor y que me despierte con el “Jesús, María, os amo, salvad almas”. El ángel sabe que lo quiero mucho. En el paraíso espero demostrarle sensiblemente mi gran gratitud por su heroica constancia en seguirme en todos los momentos de mi vida.

Y Jesús le decía: Tú te afanas por demasiadas cosas, una sola cosa es necesaria: amarme. Yo prefiero un acto de amor y una comunión de amor a cualquier otra cosa que puedas ofrecerme. Algunos creen que para acercarse a Mí es necesaria una vida austera y pertinente… Olvidan el mandamiento que os he dado que es el resumen de toda la Ley: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Hoy como ayer como mañana, a mis criaturas sólo les pediré amor y siempre amor (16 de diciembre de 1935).

Hazlo todo con amor. Ya trabajes o comas o bebas o duermas, hazlo todo con amor. Yo tengo sed de amor. En una acción lo que busco es el amor (29 de noviembre de 1935). El alma que me es más querida es la que me ama más… El amor es santidad. Cuanto más me ames, más santa serás (20 de agosto de 1935). Ámame y serás feliz. Cuanto más me ames, serás más feliz (15 de marzo de 1934). Tú piensa sólo en amarme, Yo pensaré en ti y en todas tus cosas hasta en los más mínimos detalles.

Cuando tu último “Jesús, María, os amo, salvad almas” se pronunciado, yo lo acogeré y lo transmitiré a millones de almas que, aunque sean pecadoras, lo acogerán y seguirán con confianza y amor y así me amarán. Quiero que desde la tierra suba al cielo una ola de amor. Yo te he dado todo, ahora dame tú todo a Mí: todo tu amor, todos los latidos de tu corazón en un incesante acto de amor. Quiero que me demuestres tu fidelidad y tu generosidad en la renuncia completa a todo pensamiento y a toda palabra inútil para no interrumpir el acto de amor. Amor siempre, sin interrupción (Diciembre de 1935).


Del libro “La oración del corazón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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