La oración del corazón | Testimonios (3)

La Madre Teresa de Calcuta se dedicaba al cuidado de los más pobres, pero primero se dedicaba a orar ante Jesús Eucaristía. Por eso, actualmente, las hermanas misioneras de la Caridad, fundadas por ella, tienen una hora diaria de adoración ante el Santísimo Sacramento para recibir la fuerza necesaria para atender a los más pobres, como si fueran el mismo Jesús. Ella demostraba su amor, atendiendo a los enfermos, pero hacía de su vida una continua oración, rezando constantemente las avemarías del rosario. Cuando iba de viaje, siempre se le veía con su cajita de cartón y su rosario en la mano. Ella misma lo decía: Un medio para orar constantemente es rezar el rosario, cuando caminan o trabajan; y si encuentran dificultades, digan una y otra vez: Ven, Jesús, a mi corazón.

La oración del corazón | Testimonios (3)

El Padre Pío de Pietrelcina, además del inmenso amor a Jesús Eucaristía que lo vivía al celebrar la misa diaria, repetía incansablemente el rosario como una oración continua, que le hacía estar permanentemente en unión con Dios.

Llevaba siempre el rosario consigo o enrollado en la mano o en el brazo, como si fuera una sarta de perlas o un escudo de defensa. Tenía rosarios en todas partes, bajo la almohada, en la mesilla de noche, en los bolsillos, donde quiera… Era el religioso del rosario. Consideraba el rosario como su arma predilecta contra toda clase de enemigos… Decía: Diariamente recitaré no menos de cinco rosarios completos. Con frase feliz se le llegó a llamar el devorador insaciable de rosarios… Decía: Amad a la Virgen y hacedla amar. Rezad el rosario, rezadlo siempre. Rezadlo cuantas veces podáis… la oración del rosario es la oración que hace triunfar de todo y a todos. María nos lo ha enseñado así, lo mismo que Jesús nos enseñó el padrenuestro… Como testimonio de la devoción que el padre Pío sentía al santo rosario, fue enterrado con la cruz, con la regla de san Francisco entre las manos y con el santo rosario entrelazado en sus dedos. Sobre la puerta de la celda, que habitó el padre Pío, están escritas estas palabras de san Bernardo, que iluminaron todos los pasos de su vida: María es toda la razón de mi esperanza.

Al padre Pío, que se definió a sí mismo como un padre fraile que reza, el repetir las avemarías del rosario le ayudaba a estar en continua oración y comunicación con Dios.


Del libro “La oración del corazón”, por el Padre Ángel Peña… puede descargar este y otros de sus libros en autorescatolicos.org/angelpena.
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