La oración del zapatero

Cuentan que un humilde zapatero tenía la costumbre de hacer siempre sus oraciones en la mañana, al mediodía y en la tarde. Se servía de un libro de plegarias porque no se sentía capaz de dirigirse a Dios con sus propias palabras.

Un día se sintió muy mal porque, estando de viaje, olvidó su libro. Nuestro buen zapatero le dijo entonces a Dios:

– “Perdóname, Dios mío, porque necesito orar y no sé cómo. Ahora bien, ya que Tú eres un Padre de amor voy a recitar varias veces el alfabeto desde la ‘a’ hasta la ‘z’, y Tú, que eres sabio y bueno, podrás juntar las letras y sabrás qué es lo que yo te quiero decir.”

Cuenta la historia que ese día Dios reunió a sus ángeles en el cielo y les dijo conmovido que esa era la más sincera y la más bella de las oraciones que le habían hecho en mucho tiempo… porque era una oración que nacía del corazón.

Una oración con las cualidades de la plegaria que hace milagros, cierra heridas, ilumina, fortalece y acerca los corazones, es decir, una plegaria humilde, confiada, sincera y amorosa. ¡Cuánta necesidad tenemos de estas oraciones! Todos debemos aprender a orar con el corazón, a alabar, a bendecir, a perdonar, a agradecer; y claro, a tener presente que la oración se ve en la acción, en los buenos frutos y en un compromiso por la justicia y por la paz. En efecto, actuar sin orar es desgastarse y orar sin actuar es engañarse.

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    2 comentarios en La oración del zapatero

    1. Dios todopoderoso, ayúdame para actuar conforme a mi oración.
      bendito es Tu Santo nombre y alabado seas por todos los siglos, en nombre de Jesús, amén.

      Francisco Chavez Medina
    2. Gracias por el articulo, en verdad es una gran enseñanza de humildad para todos.

      carlos

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