La otra orilla

La otra orilla

Había un pueblo que quedaba a la orilla de un gran lago… una noche, dos amigos conversaban y se decían uno al otro que no eran felices allí… ellos habían escuchado de la otra orilla… y de las historias alegres de aquellos que habían logrado alcanzarla… así que tomaron la firme decisión de cruzar el lago, seguros de poder completar su empresa…

Esa noche, sin perder un minuto, se montaron en la barca… y remaron… y remaron… y remaron… y remaron toda la noche… al llegar la mañana, cuando el sol comenzaba a levantarse en el horizonte y el día empezaba a clarear… extenuados hasta más no poder por el gran esfuerzo que habían realizado… se dieron cuenta de que la barca seguía en el mismo lugar… pues se les había olvidado soltar la amarra que la mantenía amarrada al muelle…

A muchos nos sucede como a estos dos amigos: reconocemos que no somos del mundo… que nuestro verdadero hogar y nuestra verdadera patria, está en la otra orilla… y queremos cruzar el gran lago de la vida… por eso intentamos ser mejores… «perfectos» nos dirá Jesús: «sed perfectos»… y lo tratamos… de verdad que tratamos… y ponemos todas nuestras ganas y todo nuestro esfuerzo en conseguirlo… pero volvemos a caer una y otra vez… no importa cuántas veces lo intentemos, nunca podremos despegarnos de la orilla por nosotros mismos… pues el pecado –la concupiscencia de la carne nos dirán los teólogos– nos mantiene amarrados a este mundo…

Pero si dejamos que la gracia de Dios nos alcance… si nos abandonamos en sus brazos con confianza… y reconocemos la pequeñez de nuestra naturaleza humana… entonces Él nos cubre con su Misericordia… y nos da las fuerzas para seguir adelante…

No hay mejor forma de soltar las amarras de tu alma que una buena Confesión… para luego zarpar en la barca de la Eucaristía… te aseguro que la otra orilla está llena de gracias y bendiciones… pero sobre todo, está llena del Amor de Dios…

¿Qué te parece, me acompañas a la otra orilla…???

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    5 comentarios en La otra orilla

    1. Cecilia, tú misma has mencionado los problemas que tienes en tu relación con Dios… comienza por aplicarte en ellas, una a la vez… y verás como se “sueltan las amarras” y comienzas a acercarte a la otra orilla… DTB!

      Romualdo
    2. Como hacer? como logramos eso? yo tengo mis dias de mucho interes en las cosas de Dios pero luego me olvido completamente de El….no soy para nada constante….y encima tiendo a mirar la basura ajena diciendo: esa persona no sale de la iglesia todo el santo dia habla de Dios pero su comportamiento es totalmente fuera de lo que dice Jesús y con eso me conformo para no irme a misma.
      Comulgar no puedo luego por que soy Divorciada y todavía no estoy dispuesta a vivir sola….la confesión la hice hace meses…pero como que no sentí lo que vos decís….esa sensación de paz….que me falta?

      Cecilia
    3. SI AMIGO MIO si YO QUIERO ESTAR EN LA OTRA ORIYA YYO QUE SOY CAPITAN DE BARCO TE ASEGURO QUE SOLTARE BIEN EL ANCCLA QUE NO ME DEJA MOVERME y si esiste alguna amarra las sotare y te aseguro que navegaremos hasta llegar bien ala otra orille comprovando siempre en rumvo a tomar para llegar antes y por el camino recto llegare.Pero eso en una embarcacion pero el alma eso es otra cosa si existe alguna amarra que no veo o que no compredo no llegaremos jamas. Por eso es el rezar a Dios para que nos haga ver el camino y que dificultades tenemos para superarlas y poder llegar.Que nos ayude a superar estos imponderables para con sus manos podamos llegar a un buen puerto.Yo nose mas que hacer para que me cure de mis dolencias y eso sera señal de que mea perdondo mis pecados y esta dispuesto a aceptarme de ir al CIELO y entonces no me dolera nada pues estare en gracia de Dios. Porque no me escribes y me dices si esto es asi como yo lo pienso, te necesito amigo del alma. escribeme Recibe las bendiciones de Jesus con mi saludo José Cesar,-

      Jose Cesar
    4. Waoooooo tiitos,
      Nosotras queremos acompañarlos al otro lado de la orilla y llenarnos de esa gracia grande y bellisima de amor de Dios y rodearnos de los angelitos como cuando estamos con Jesusito en el altar.
      Eso si que seria mucha mas mejor.
      Tiitos,!siiiiiii! Vamos?

      MARIANITA. y TATIANITA.
    5. Siiiiiii, tiito yo si quiero acompañarte a la otra orilla. En la barca del amor de Dios,

      MARIANITA.

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