Navidad | P Félix Struik

Me parecieron muy interesantes los comentarios homiléticos de Padre Struik sobre la Navidad, así que se las comparto a continuación…

Navidad
Por Fr. Félix Struik, OP

1/ Introducción:

La humanidad se ha imaginado de diferentes maneras el misterio divino (y en cada una de ellas hay un granito de verdad, al lado de grandes errores):

‐ México precolombino: Huitzilopochtli era el dios supremo que necesitaba cada día la sangre de centenares de víctimas humanas, para renovar su energía que sostiene el mundo vegetal y animal;

‐ Egipto: los dioses eran pintados con cuerpo humano, pero con cabeza de halcón o de gato: para expresar que, por un lado hay parentesco entre lo divino y lo humano, pero por otro lado total diversidad: lo divino escapa a nuestra comprensión, como la cabeza sin expresión facial de esos animales: no nos permiten vislumbrar algo de su interior;

‐ Grecia: las imágenes de los dioses eran perfectamente proporcionadas en cuanto al cuerpo: modelos de hermosura corporal, pero en cuanto a su carácter y comportamiento eran irresponsables, y tan o más inmorales que los mismos hombres;

‐ El Israel del A.T.: cuando Moisés pide ver a Dios, éste le contesta: “Nadie puede verme y seguir viviendo” (Ex 33,20); de ahí el espanto del profeta Isaías cuando es confrontado con Dios en el templo: “¡Ay de mí, que estoy perdido, pues, siendo hombre impuro, con mis ojos he visto al Señor!” (Is 6,5); y el sacerdote Uzzá muere fulminantemente cuando aguanta con la mano el Arca de Dios, cuando ésta está a punto de caer al suelo (II Sam 6,7).

2/ Contraste con las Teofanías del A.T.:

‐ El Dios de los truenos y relámpagos del Sinaí (Ex 19,16‐20) se ha “amansado”: como bebé recién nacido, llora, se ensucia de baba y caca, busca el pecho de su madre, está tiritando de frío, etc.

‐ Ésta es la señal para los pastores (Lc 2,12): un bebé en pañales, en el troje de forraje para el ganado, vulnerable, carita mojada de lágrimas, etc.

‐ ¿Qué es lo que los pastores están “viendo” (Lc 2,17 y 20)? ¿El Dios de Moisés, de Elías, de Isaías, etc.? No, sino una cosa es lo que están viendo, pero otra cosa es la que los hace caer de rodillas y adorar.

3/ La Luz de la Fe:

‐ Los satélites del Ejército de USA y los de Rusia, que dan sus órbitas muy alto por el espacio, son tan fuertes que sus cámaras penetran a través del techo de nuestras casas y nos pueden fotografiar en nuestra cama o baño.

‐ Así es el “ojo de la fe”: penetra a través de la presentación exterior en que suele quedarse el “ojo normal”, y ve el misterio. Los pastores ven a un bebé de gente pobre, pero contemplan “al Salvador, al Cristo, al Señor” (Lc 2,11), como al final del evangelio Tomás ve el cuerpo resucitado, pero cae de rodillas y confiesa: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20,28); o como el centurión romano ante el ajusticiado en la cruz: “¡Verdaderamente, éste es el Hijo de Dios!” (Mt 27,54).

4/ Hombre‐Dios, Dios‐Hombre:

‐ Al comienzo Dios creó al ser humano “a su propia imagen y semejanza” (Gn 1,26‐27), de manera que cada ser humano es “poco menos que un dios” (Salmo 8,6).

‐ Ahora hace lo contrario: Dios mismo se hace semejante al ser humano, y más que “semejante”: se hace hombre Él mismo.

‐ ¿Para qué? Para experimentar (¡real y verdaderamente!) en su propia Persona divina los sufrimientos y las penas del ser humano, hasta en sus formas más degradantes: “para padecer con nosotros nuestras flaquezas, probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado” (Hbr 4,15): las flaquezas del alcohólico o del drogadicto, la deshumanización de la prostituta, la explotación de los indocumentados, las lágrimas de la traicionada, el sufrimiento desesperado del incapacitado o del permanentemente encamado, etc.

5/ Manifestación Velada:

‐ Nosotros ya no tenemos ante nuestros ojos corporales (como lo tenían los pastores) al mismo Emmanuel: Dios‐con‐nosotros. Pero se ha hecho solidario con –y se nos presenta en– todos aquellos en quienes Él ha vuelto a sufrir.

‐ Pero para reconocerlo en ellos se necesita el “ojo de la fe”, como los pastores y los magos lo necesitaban para adorarlo en el pesebre;

‐ Como la Madre Teresa que lo veía en aquellas “ruinas humanas” que recogía de las calles y basureros de Calcuta, o como el Padre Damián que descubrió a Cristo en los leprosos de Molokai;

‐ y como tantas personas cuyo ojo fue esclarecido por el don de la fe, de manera que descubrieron a Dios en el hermano sufrido y, por esto, no sólo no murieron (como Isaías temía), sino al contrario, precisamente por esta “clarividencia” llegaron a “recibir la herencia del Reino” (Mt 25,34), que consiste en “ser semejantes a Él porque Lo verán tal cual es” (I Jn 3,2).

6/ Peligro de Navidad:

‐ El peligro de Navidad es: que nos quedamos en lo muy “mono” que es el Niño Jesús “made en China”,

‐ que adoremos a un pedacito de yeso adornado de oropel y de árboles navideños de plástico,

‐ y que no nos percatemos de Lázaro que está muriendo de hambre, tendido a nuestra puerta, pero a quien no vemos por la prisa que tenemos por hacer todas las compras (el pavo, al bebidas, etc.) para las fiestas Navideñas.

‐ Los antiguos Aztecas creían descubrir al misterio divino en un diario derroche de sangre, los Egipcios lo adivinaban bajo rostros impenetrables, los Griegos lo buscaban en la perfección corporal, pero el Cristiano lo descubre en el indocumentado, el preso, el anciano del asilo: en “Lázaro”.

‐ ¿Quién será nuestro Lázaro en estas Navidades?


Fr. Félix Struik, OP, es Director Emérito y Profesor de Sagrada Escritura del Centro de Estudios Dominicos del Caribe – CEDOC… y sin duda alguna, uno de los teólogos más versados en la Sagrada Escritura en Puerto Rico y el Caribe…

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    1 comentario en Navidad | P Félix Struik

    1. Todo un Dios que se hace nada para vivir lo que viv e un ser humano, eso escapa a la comprensión humana, solo la fe lo puede aceptar, no comprender…..maravilloso articulo, bendiciones, gracias P. Felix, desde Perú:, Fabian

      fabian porras

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