Novena de la Misericordia | día cuarto

Amado Jesús… siento que sea tan tarde, pero no es hasta ahora que puedo sentarme a escribir estas líneas… sabes que me siento cansado… pero un cansancio de muchas noches, de una lucha constante y de una espera que no llega… un cansancio que sólo puede encontrar reposo en Ti y en la promesa de tu Amor… quiero confiar, Señor… quiero confiar en Ti… por eso, esta noche, repito junto al salmista:

Señor, escucha mi oración,
presta oído a mis súplicas, por tu lealtad,
respóndeme, por tu justicia;
no entres en juicio con tu siervo,
pues nadie es justo ante Ti…

Me acuerdo de los días de antaño,
medito en todas tus acciones,
pondero las obras de tus manos;
hacia Ti mis manos tiendo,
mi alma es como una tierra que tiene sed de Ti…

¡Oh, pronto, respóndeme,
Señor, el aliento me falta;
no escondas lejos de mí tu rostro,
pues sería yo como los que bajan a la fosa!

Haz que sienta tu amor a la mañana,
porque confío en Ti;
hazme saber el camino a seguir,
porque hacia ti levanto mi alma…

Líbrame, Señor, que me refugio en Ti;
enséñame a cumplir tu voluntad,
porque tú eres mi Dios;
tu espíritu, que es bueno,
me guíe por el camino del bien…

Por tu nombre, Señor, dame la vida,
por tu justicia, saca mi alma de la angustia;
por tu amor, aniquila a mis enemigos,
pierde a todos los que oprimen mi alma,
porque yo soy tu servidor….

Salmo 143 (142)

Señor, en esta noche me siento lejos de Ti… aún así, quiero presentarte la intención para el cuarto día de la Novena, te ruego que cubras mi miseria con tu Gracia… y te dignes a escuchar mi oración…

En esta noche te presento a los que no creen en Dios, y a aquellos que todavía no te conocen… sé, piadosísimo Jesús, que no soy digno de elevar esta plegaria… reconozco que por muchos años yo mismo anduve vagando lejos de Ti y de tu Iglesia… reconozco que muchas veces desprecié todo lo que Tú me ofrecías… pero, a pesar de mis inconsistencias… de mi flojera… de mi fe frágil… y de mi falta de valor… Señor… ¡a pesar de mí mismo!… Tú siempre estuviste a mi lado… guiándome… dirigiéndome… amparándome… amándome…

Hoy te ruego, derrama la gracia de la conversión sobre todos aquellos que no creen en Ti… sus corazones están cerrados a tu Amor y rechazan escuchar tu voz… pero Tú eres un Dios misericordioso y paciente… y sé que no dejarás nunca de tocar a sus puertas… reaviva el fuego en los corazones de esos que, en medio de la prueba, han perdido la fe… e ilumina las conciencias de aquellos que por causa de sus dudas, incitan a otros a alejarse de tu lado…

Y aquellos que nunca te han conocido… aquellos que no han tenido la gracia de escuchar tu nombre o reconocer tu voz… pon luces en su camino… personas que puedan guiarlos, como un faro guía los barcos en la oscuridad de la noche… protégelos y revélate ante ellos como el Camino, la Verdad y la Vida… pero si en tu infinita Sabiduría has dispuesto que vivan sin haber conocido a su Creador, te ruego que seas benigno con ellos… y los juzgues de acuerdo a la bondad que Tú mismo has puestos en sus corazones… para que un día, todos unidos, podamos aclamarte y glorificarte como nuestro único Señor…

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Esto te lo pido por Tu Dolorosa Pasión,
y Tu Sangre preciosa derramada en la Cruz…
¡Jesús… yo confío en Ti!

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