Padre Pío y la Virgen

Padre Pío tenía dos grandes amores: Jesús Eucaristía y la Virgen María, hoy quisiera compartirles lo que el Padre Ángel Peña nos cuenta sobre su amor a la Virgen,

Padre Pío y la Virgen

Su amor a María era como el de un hijo enamorado de su madre, ya que no podía vivir sin Ella, que se le aparecía frecuentemente y a quien veía visiblemente con Jesús durante la misa. A ella le dirigía constantemente sus oraciones con su arma favorita contra el demonio: el rosario.

En 1959 la imagen peregrina de la Virgen de Fátima llegó a san Giovanni Rotondo, cuando él estaba muy enfermo. El padre Agustín escribió en su Diario el 8 de setiembre de 1959: El padre Pío atribuyó su curación a la Virgen de Fátima, cuando vino el 5 de agosto. Él le dijo a la Virgen con su corazón ardiente de amor, cuando el helicóptero con la imagen de la Virgen daba algunas vueltas sobre el convento antes de partir: “Mamita mía, desde que has llegado a Italia he estado enfermo y ahora que te vas, ¿no me dices nada?”. En ese momento sintió una fuerza misteriosa en su cuerpo y dijo: “Estoy curado”… El padre Pío decía: “La Virgen vino aquí, porque quería curar al padre Pío”.

Declara el padre Alessio Parente: En los últimos años de su vida el padre Pío se hacía lavar la cara por mí o por el padre Honorato. Una tarde le dije: “Padre, yo no he estado nunca en Lourdes, ¿por qué no vamos juntos a ver a la Virgen?”. Y me respondió: “No es necesario que vaya, porque a la Virgen la veo todas las noches”. Yo entonces le sonreí diciendo: “Ah, ¿por esto es que se pone guapo y se lava la cara por la tarde y no por la mañana?”. Y él no respondió, pero sonrió.

En su habitación tenía una imagen grande de la Virgen que colgaba de la pared a los pies de su cama y mirándola se dormía como un niño que espera el beso de su madre antes de dormir.

Según el padre Rosario de Aliminusa, el padre Pío era la personificación de la oración. Era un hombre de oración permanente. En los pasillos del convento siempre estaba con el rosario en la mano y las noches, en que casi no dormía, las pasaba también rezando el rosario.

Afirma el padre Tarsicio Zullo que una vez le preguntó al padre Pío cuántos rosarios rezaba cada día y le dijo: “Si las cosas van mal, unos 30 rosarios”.

Dos días antes de morir, a quien le pedía que le dijera algo, respondía: “Amen a la Virgen y háganla amar. Reciten el rosario y recítenlo siempre y recítenlo cuanto más puedan”.

Una tarde, al ir a acostarse, no encontraba su rosario para rezarlo durante las horas de descanso. Entonces, le pidió ayuda al padre Honorato, diciéndole: “Dame el arma”.

A veces repetía: “Quisiera tener una voz potente para invitar a todos los pecadores del mundo a amar a la Virgen. Pero como eso no está en mi poder, pediré a mi angelito cumplir por mí ese oficio”.


Fuente: “San Pío de Pietrelcina y si ángel custodio”, por el Padre Ángel Peña.
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    1 comentario en Padre Pío y la Virgen

    1. Que bella historia. En estos tiempos existen sacerdotes que no creen en el Santo Rosario y propagan este pensamiendo a sus feligreses. Yo sí creo en el Santo Rosario. Hace muchos años tenia problemas por haber visitado a una bruja quien dijo me ayudaria, la realidad fue empecé a seguir perseguida por un mal espíritu entonces fui a visitar a un fraile franciscano que me indicó qué hacer y entre sus consejos rezar el Santo Rosario, así lo hice y me curé poco a poco de la persecusión de ese mal espiritu.

      Mari'lu

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