@Pontifex

Una vez escribí que si Pablo hubiera vivido en nuestro tiempo hubiera sido bloguero… y me reafirmo en mi pensamiento, con una adición. Además de su blog, Pablo también estaría en Facebook, Twitter, YouTube, Tuenti y todas las redes sociales habidas y por haber.

En el tiempo de la primera comunidad cristiana el mundo se dividía por imperios, naciones, ciudades y comunidades. Cada una con sus costumbres particulares, con su propia cultura. “Cruzar la frontera” para anunciar la Buena Nueva significaba hacerlo de acuerdo a la audiencia a quien se dirigía el mensaje. Los evangelios son ejemplo de esto, cada uno dirigido a un grupo de destinatarios específico. De igual manera, en sus cartas, Pablo trataba temas concretos dirigidos a las comunidades que iba fundando. El mensaje seguía siendo el mismo… pero el lenguaje, el estilo, la dialéctica, todo estaba pensado para llegar a un público determinado.

Nosotros vivimos la era de las comunicaciones, un mundo sin fronteras donde la información viaja por las redes sociales con celeridad y sin pausa, dando la vuelta al mundo en un abrir y cerrar de ojos. No sé si te ha pasado, pero cuando tomo el diario por las mañanas me parece que las noticias –locales e internacionales– ya son “viejas”.

Para bien o para mal, a nosotros nos ha tocado evangelizar en el mundo del ciberespacio. ¡Mira la importancia de estar en las redes sociales que hasta el Santo Padre ya se encuentra en Twitter!

Pero te aclaro, no se trata solamente de tener presencia en las redes. La presencia, por sí sola, no evangeliza. Se trata de llevar el mensaje de salvación a las personas que allí “viven”. Se trata de dar testimonio del Amor de Cristo en nuestros perfiles, con nuestros “posts”, con nuestros comentarios… cada foto que subimos y cada enlace que colgamos lleva nuestra “firma” y da testimonio de nuestra vida como cristianos. Ya no basta con que nos vean en Misa o pertenecer a un ministerio de nuestra parroquia o envolvernos en alguna caridad. Ahora tenemos que ser coherentes en todo momento, hasta cuando estamos solos en la privacidad de nuestro cuarto. Porque ya no es sólo Dios quien ve en lo escondido, sino todos nuestros “amigos”.

Se acerca el tiempo de Navidad. Pidámosle a Dios la gracia de ser sus testigos en todos los ámbitos de nuestra vida –los “reales” y los “virtuales”– para que con nuestro ejemplo de vida ayudemos a otros a comprender el verdadero significado de la Navidad.

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    1 comentario en @Pontifex

    1. Pablo plantea con firmeza: que Jesucristo es el único guía, el único maestro, la única fuente de sabiduría, el único Señor; y que todos los demás somos servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
      La fuerza de su argumentación radica Cristo ha querido salvar al hombre pasando por el trance de la cruz, Nosotros debemos poner nuestra la libertar al servicio de los demas. Lo importante es evangelizar, con firmeza, certeza y humildad, sobre todo humildad, no importa el mecanismo, pero debemos llegar a todos los hermanos hacer conciencia de nuestra identidad de cristianos, porque Jesùs dio su vida muriendo en la Cruz por cada uno de nosotros.

      nancy Marìa del Carmen Feijoo Ponton

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