Recorriendo el camino de la fe

Buscando como felicitarles por la Epifanía del Señor me encontré con esta hermosa reflexión que salió publicada en la hojita parroquial de nuestra parroquia en el año 2002. Se trata del camino de la fe, recorrido junto a los Reyes Magos en 6 estaciones o etapas de nuestra vida.

Feliz día de Reyes

¡Ojalá supiéramos recorrer con los Magos el camino de la fe!

Vieron surgir un astro en el cielo y este hecho los llevó fuera de su país, fuera de sí mismos. Nosotros también tenemos nuestro astro. Puede ser un acontecimiento especial, un encuentro con alguien o con algo, una alegría o una pena, o por qué no, la llegada de un Niño. Este nacimiento alumbra nuestra vida como una estrella. Y nos sentimos obligados a levantar la cabeza, a buscar más lejos, a abandonar las certezas del pasado. Nuestra vida se ha conmovido. Algo o alguien nos desaloja. La luz es todavía pequeña, pero algo en nosotros se ha echado a andar. Es como una llamada tímida y todavía sin identificar. Así comenzamos el recorrido de este camino de fe. Esta es la primera estación.

Pero poco a poco, esta luz que nos ha puesto en marcha palidece e incluso se borra. ¡Como el pueblo hebreo, perdido en el desierto, quisiéramos volver a Egipto! Felizmente los Magos nos indican otra solución: consultar a los mejores especialistas en la Palabra de Dios que hay en Jerusalén. Los escribas y los jefes de los sacerdotes les dan la respuesta correcta: ¡hay que ir a Belén! Esta respuesta cobra sentido en los hombre que, como Abraham, han dejado todo tras de sí. Nuestra vida solamente cobra sentido en la Palabra de Dios transmitida por la Iglesia y que se acoge con el corazón libre. Esta es la segunda estación.

La noche y el mundo del mal nos rodean. Se acentúan los peligros y las tentaciones. Herodes, el nuevo faraón, está aquí soñando con hacernos sus esclavos. Los Magos, «avisados» en lo más profundo de su ser, desbaratan las trampas, separan el bien del mal sin hacer daño a nadie, toman la Palabra de Dios que les ofrecen, encuentran lo que habían venido a buscar y se marchan sanos y salvos. Han atravesado la noche… y esta es la tercera estación.

La luz vuelve. Lo sabemos por la alegría interior que nos inunda. Estamos en Belén. Aquí da cita Dios a cada uno de nosotros. Todos tenemos que venir un día u otro. El mayor deseo de nuestro corazón se encuentra aquí. Ha llegado el momento de la adoración. Adorar quiere decir respirar en Dios, ser los labios que le nombran. Cuarta estación.

Abrimos los regalos que traemos para ÉL. Nuestra vida es un don precioso cuando el Niño la mira: oro, incienso y mirra… ¡Digna admiración ante lo que traemos! Si el intercambio pudiera durar siempre… Quinta estación.

Pero hay que regresar. El paraíso vendrá más tarde. La historia de Jesús entre los hombre acaba de empezar. Otros muchos astros surgirán en nuestra vida. Nos vamos. Pero algo ha cambiado. No es posible seguir como antes, recorrer los mismos senderos de antaño. Como los Magos, tomamos «otro camino». Esta es la sexta y última estación del camino de la fe… Nuestro camino de cada día. El camino que hemos de recorrer a lo largo de toda nuestra vida.

Nuestros deseos para ustedes hoy es que sus pasos — y nuestros pasos — nunca se aparten del camino de la fe… y que un día, todos lleguemos a encontrarnos para, juntos, cantar nuestras alabanzas al Señor.

¡Feliz Epifanía… y feliz día de los Reyes Magos!!!

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