Salvando vidas

VIDA DIGNA es un grupo de jóvenes universitarios de Puerto Rico que se han unido para defender la cultura de la vida… como parte de sus actividades, van una vez al mes a orar frente a una de las clínicas de aborto en su ciudad… la historia que les traigo hoy es el testimonio de lo que sucedió en una de estas jornadas de oración… y cómo el Amor de Dios se derramó sobre una joven pareja que se disponía a abortar a su hijo…

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El pasado sábado 28 de abril de 2012, Dios, en su Infinita Bondad, nos dejó presenciar la alegría de ver cómo un pequeño niño por nacer y sus padres fueron salvados del aborto.

Llegamos como a las 7:30AM a la clínica de aborto. Había ya un muchacho rezando el Rosario en frente de ésta. En el estacionamiento se encontraba una muchacha reclinada sobre su carro, se veía muy triste, al frente de ella estaba otro joven. Inmediatamente fui hacia donde ella estaba y le dije el amor que Dios le tenía a ella y a ese hijo que estaba en su vientre. La felicité a ella porque era madre, un don maravilloso. Ella se fijó en mí y con su mirada me pidió que le hablara. Yo sujeté mi crucifijo y le rogué a Dios y a la Virgen por ella, y pedí que me dijeran las palabras exactas ya que sentía que de eso dependían esas vidas.

Le empecé a hablar del maravilloso proceso biológico de la vida humana, que desde el momento en que el espermatozoide fecunda el óvulo, desde el momento de la concepción, empieza una vida, es una vida humana. Queda establecido el código genético de esa persona única e irrepetible. El color de sus ojos, de su pelo, de su piel. Su tipo de sangre, sus huellas digitales… Ellos me prestaban atención aunque después el muchacho le empezó a hablar a su compañera. Él parecía persuadirla para que entraran pronto a la clínica. Seguí hablándoles… pero el muchacho no dejaba que ella me prestara atención. Así que les empecé a cantar canciones de Dios y canciones para las mamás.

Ella me miró nuevamente y en eso llegó una de las enfermeras de la clínica de aborto y le preguntó secamente: “¿Van a entrar?” El muchacho respondió que sí. Luego la enfermera entró, pero la muchacha permanecía pensando y llorando… yo le dije que no tuvieran miedo, que tenían que enfrentar la realidad, y salir adelante, dejar nacer a su hijo. Una mala decisión (relaciones prematrimoniales) no se puede remediar con otra peor. Les exhorté a que fuesen valientes y dijeran sí a la vida, que pensaran en su hijo cuando tuviese cuatro años…. Abortar a su hijo sería algo que los marcaría durante toda su vida. Les expliqué cómo el aborto también hiere a muchos hombres y mujeres que recurren a él. Luego les dije que podían dar a su bebé en adopción, que había muchos matrimonios que no podían tener hijos y anhelaban darle su amor a uno.

Ellos me escuchaban y yo seguía orando con todas las fuerzas de mi corazón, al igual que lo hacía el voluntario pro-vida detrás de mí. Los jóvenes hablaron de nuevo y rápidamente se subieron al carro y salieron del estacionamiento. Ellos pararon un momento y yo me acerqué al carro y los felicité por permitirle a su hijo nacer, y me puse a llorar. El muchacho estaba muy conmovido con sus ojos llorosos y la muchacha estaba muy feliz. Les dije que ahora se fueran a proclamar la maravilla de la Vida… sus rostros estaban transformados, el muchacho me impresionó mucho, su mirada era distinta, fue hermoso ver aquello.

Dios vertió su infinita misericordia en ellos y nuestra Madre Purísima intercedió por todos nosotros y por ellos, sus hijos también. Les quise dar alguna información sobre nosotros para ayudarles con el bebé o con lo que necesitaran, pero no la tenía a la mano, así que saqué la Sagrada Biblia que llevaba en mi bulto y se las regalé.

Qué don, qué gracia, qué asombro, qué responsabilidad. Cada segundo muere un niño en el mundo a causa del aborto provocado, y no sólo un niño, muere también su madre, su padre… los que cooperan con este mal… la sociedad. En el siglo XX uno de los sucesos que más violentó la dignidad del ser humano fue el genocidio nazi. Hoy, en nuestro siglo, lo hace la Cultura de la Muerte. ¿Podemos quedarnos inmóviles ante esta cruel injusticia?

¡Oremos por el fin del aborto!

–Miembro de Vida Digna

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Para más información sobre Vida Digna puedes accesar su página web en esvidadigna.org

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    1 comentario en Salvando vidas

    1. Me dejaron sin palablas.
      Gracias por su obra tan llena de amor y de Dios!
      Gracias por compartir*

      Miriam*

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