Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?

Saulo de Tarso, San Pablo, era judío… ¡era un buen judío! Estudioso de las escrituras, celoso de la Ley y con una pasión única por defender lo que en su corazón sentía era la Voluntad de Dios. Así que Pablo se dio a la tarea de terminar con los seguidores de un tal Jesús de Nazarteh. Pero un día, mientras iba camino de Damasco, ese mismo Pablo se encontró cara a cara con Dios, que le dijo: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»… y su vida cambió para siempre.

Fijémonos un momento en las palabras que Jesús le dijo a Pablo, «¿por qué me persigues?» Jesús no le preguntó, ¿por qué persigues a mi Iglesia?… o, ¿por qué persigues a mis discípulos?… o, ¿por qué persigues a los que creen en Mí? ¡No! Jesús le dijo: ¿por qué me persigues… a Mí?

Ese día, Pablo comprendió dos cosas: primero, que Jesús era verdaderamente el Cristo, el Mesías esperado, el Hijo de Dios, el Señor; y segundo, que entre Cristo y su Iglesia hay una unidad tal, que no existe separación ni distinción entre uno y el otro, Cristo e Iglesia son una misma realidad. Por eso, en su primera carta a los Corintios, nos dirá que la Iglesia es como un Cuerpo, donde Cristo es la Cabeza.

Para Pablo, esto significó una vida nueva. Él descubrió, con una certeza total, cuál era la Voluntad de Dios, y se lanzó con el mismo celo y la misma pasión a proclamar esa gran Verdad.

Hoy celebramos la Conversión de San Pablo y, al igual que el apóstol, hay muchos que corren persiguiendo a la Iglesia… criticando a los sacerdotes, cuestionando la doctrina, y lanzando lodo contra todo lo que es sagrado, sin detenerse a escuchar la voz del Señor que les dice: «por qué me persigues?»

En este día, pidámosle a Dios que nos conceda la gracia de una conversión genuina y total… para que, como Pablo, sepamos defender con celo todo lo que es de Dios.

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    2 comentarios en Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?

    1. Visité en compañia de mi esposa un Convento, al pasar a saludar a una “monjita” (de cariño). Ella nos hace pasa a visitar el SANTISIMO y nos dice cuando entres por primer vez, pide tres Gracias, luego muy apresuradita nos invita a que le aceptaramos un poco de almuerzo correspondiente al del Viernes. Ayuno…Ustede que creen…. DIOS me habló al oido, cuando dejamos que El SEÑOR nos Alimente Y especialmente con su Palabra Experimentaremos cosas Extraordinarias………….. Salimos como si hubiesemos comido de una manera desmedida.

      Robinson a. Henao
    2. Si no tenemos ansia de DIOS, jamás calmaremos la sed

      René A. Locascio-Theuret

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