Ser católico sin ser fanático

Hace algún tiempo hice una visita a la página en Facebook del grupo Católicos y me llamó la atención el título de uno de los temas: “chévere ser católica pero sin ser fanática”… hoy volví a encontrarme con el tema y me parece que es buen momento para comentarlo con ustedes aquí…

Si bien es cierto que el “fanatismo” puede ser algo no deseable pues, como bien señala uno de los comentarios: “no sólo deforma la verdad sino que hace perder la perspectiva de las cosas”… éste también puede convertirse en una excusa para nuestra falta de compromiso y nuestra tibieza espiritual: “vivo la religiosidad a mi manera, sin fanatismos… Dios me entiende, es que yo no me dejo llevar por fanatismos”…

No sé ustedes, pero yo he escuchado esas excusas palabras muchas veces… por eso me identifiqué con el comentario que hace el Padre Nelson Medina:

Creo que uno puede engañarse de más de una manera. El fanatismo es un engaño pero también sucede que a veces uno viste la comodidad, la tibieza o la pereza de criterio sobre lo que Dios quiere o a Dios le importa.

 

Yo hago esta comparación: hay papás y mamás que dicen: “no es la cantidad de tiempo que le des a tu niño, es la calidad.” Pero hay un límite para cada cosa: ¿Puede un papá dar en 4 minutos toda la atención y cariño que su hija adolescente necesita? ¿Puede un hijo sostenerse afectivamente con 30 minutos del tiempo del papá *a la semana*?

 

Pasemos al caso de los novios y esposos, que es ilustrativo. ¿Cuánto tiempo está un novio con su novia? ¿Le dice acaso: “Voy a darte 3 minutos intensísimos de mis poesías y de mi amor y eso debe bastarte por hoy. Además, no esperes mucho más de los próximos meses ni en este año… eso sí, los 6 minutos serán de muchísima CALIDAD…” Seamos sinceros, ¿quedaría ella feliz con ese arreglo… o empezaría a pensar: “en dónde gasta él lo mejor de su tiempo; será que después de todo no soy TAN importante para él…”?

 

Tenemos además el testimonio de la Escritura. Muchas veces la Biblia nos habla del deseo de la casa de Dios, de estar con él, de GASTARLE TIEMPO a él, lo mejor de nuestro tiempo, el tiempo de mayor calidad. Mira por ejemplo esto del salmo 83:

 

¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
se alegran por el Dios vivo…
Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.

 

Y también la Carta a los Hebreos nos advierte, porque ya pasaba en esa época, que no abandonemos nuestras asambleas. Así leemos en el capítulo 10:

 

Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa. Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras, sin abandonar vuestra propia asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animándoos: tanto más, cuanto que veis que se acerca ya el Día.

 

En resumen: hay que estar atentos al fanatismo, pero ese no es el único peligro. Hay también el riesgo de dejar que el amor se entibie y luego enfríe, de modo que terminamos dando a Dios menos que briznas de amor… a ÉL, que nos dio como primer mandamiento: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas…” (Deuteronomio 6).

Ser católico es seguir a Jesús, ser sus discípulos y buscar su Voluntad en nuestras vidas… no lo que yo quiero o lo que me parezca más fácil… sino lo que Él quiera, como Él quiera y cuando Él quiera… y esto, en esta época al igual que en la época de los apóstoles, es una decisión radical… no es fanatismo que ciega y embota los sentidos… sino que invita a vivir radicalmente el Amor a Dios y el Amor al prójimo…

Dios les bendiga…!!!


Nota: El Padre Nelson Medina mantiene un blog muy bueno, los invito a visitarlo en FrayNelson.com

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    2 comentarios en Ser católico sin ser fanático

    1. Me gustó mucho la reflexión del Padre Nelson, siempre había escuchado esa frase el tiempo de cálidad, pero que cierto no con 5 min. se puede demostrar el amor hacia el esposo, los hijos y a Dios.

      JOVITA
    2. Hola, mi amigo Romualdo, y a todos los amigos de la página, todo lo dicho es muy cierto. Pero quien en la vida no ha errado. Quien en la vida, no ha sido falto, e inculto, al amor de Dios. Todo se tiene que ir aprendiendo en el transcurso de la vida. Porque para aprender a amar a Dios, hay que tomar conciencia. La conciencia, que nos va ir acompañando, seguido del temor de Dios. Algunos dirán, ¿Porqué temor de Dios? Si ha dios no se le teme. Claro que sí. Porque el temor es un respeto a Dios. Es como cuando un padre le dice a su hijo, tienes que hacer todas estas cosas que te he dicho. Llega el padre y le dice: Hiciste lo que te dije. No. ¿Porque no lo has hecho? Disculpa padre, es que estaba cansado, pero lo voy a hacer Mañana. Llega el mañana, y el padre le pregunta: Hiciste lo que te dije, el hijo le dice: No, no lo he hecho. Y el padre molesto le dice, tú mereces un castigo para que aprendas a obedecer y a hacer bien las cosas. ¿Porqué si no, no lo haces. Y así es: Dios, susurra a nuestros oídos, diciéndonos tantas cosas y en las cuales siempre va actuar, nuestra conciencia. Las situaciones buenas o malas que se nos presenten, dependerán de nosotros. ¿Pero, sabemos escucharlo? No. Es por eso que ya no hay que mirar al pasado, las cosas pasadas olvidadas están para el Señor. Miremos el presente y pidamos a Dios, el espíritu de lucha para salir adelante, afrontando cualquier situación que se nos presente en el camino, pero ya no estaremos solos. El, estará aquí, con nosotros. De allí la frase que dice: ¿Por qué se afligen, vuestros corazones? Yo, estaré con ustedes, hasta el final, de los tiempos. No. Esperemos todavía de un castigo, para aprender a hacer bien las cosas. Que nuestro empeño, que nuestro esfuerzo y nuestra dedicación sea para fomentar, el amor. El amor que nos lleva a una vida de paz y de unión con Dios. Y en la que hayan muchas semillitas buenas, rezando por la humanidad. Esto que voy a contar me pasaba a mí. Cuando era niña. Cuando estaba en tiempo de colegio, mi madre nos despertaba para ir a misa, y uno se despertaba como renegando , pero era porque uno decía: Es domingo, ya no hay clases, voy a dormir un poco más, y como no lo podíamos hacer, era el reniego. Pero cuando ya te empiezas a asear y pasa el tiempo, como que te despejas para hacer lo que tienes que hacer, y el descontento pasa. Regresábamos bien, después de haber escuchado la palabra de Dios, y uno decía: Hemos cumplido. Pero esta frase: Hemos cumplido, con el tiempo y el amor que uno va a dedicar a Dios. Ya no va a ser más, un cumplido. Se va ir convirtiendo en un deseo. Deseo Dios mío, que perdones todos mis pecados. Deseo Dios mío, que me llenes de tu gracia. Deseo Dios mío que ayudes a mi familia. Deseo Dios mío que me sanes. Deseo, deseo, deseo……. ¿Y por qué ahora este deseo? Porqué, tuvo que ocurrir algo en nuestras vidas, para que recién nos acordáramos de Dios? ¿Y antes porque, no? Por qué, no tomábamos conciencia, de Dios. Me acuerdo que cuando nos sentábamos a almorzar con mi familia, mi padre nos leía un pasaje de la biblia, luego nos lo explicaba y la verdad es que nos sentíamos contentos. Qué tiempos aquellos, tan hermosos. Lo digo porque, después uno empieza a crecer, y todo cambia. Cada uno con sus obligaciones, y tareas y ya nada es igual. Doy gracias a Dios, porque mi madre fue la clave de ese comenzar, para poder aprender, a amar a Dios. Mi madre, era una persona muy buena y católica. Y con esto no quiero decir, que ella era una estudiosa de la Biblia. No. Pero su fuerte era la oración. Llenaba su corazón y su alma, mediante la oración. Se la veía rezando siempre, y no es porque sea mi madre y quiera jactarme de algo, pero ella, era así. Mi madre era una persona seria, no era de esas mamas que te abrazan y te besan a cada momento y te dicen te quiero, te quiero hijita. Ella lo manifestaba en el amor que ponía para dártelo. Y cuando uno se acercaba a ella para abrazarla, ahí sí. Te daba un abrazo y un beso que te llenaba. Siempre, se la veía rezando, y si algún mal tenía, agradecía a Dios. Ella decía todos tenemos una cruz que cargar hija mía, De él nos vienen las fuerzas para salir adelante. Yo doy gracias a Dios porque ella fue la semilla, que me ayudó para conocer a Dios, a mi Señor a mi Madre, Santos y Ángeles. Roguemos para que en cada hogar halla una semillita, que nos ayude, que nos incite, que nos inculque, que nos condusca al amor de Dios. Para que cuando uno, no pueda. Siempre haya un alma buena rezando por uno. De allí, esta Frase: Amar a Dios por sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo. Que siempre haya un prójimo rezando por la ayuda de los demás. Porque Dios en su infinita misericordia se fija en el hijo amado, para que sea su instrumento, de su paz. Y he aquí la frase de nuestro tema: Quiero ser Católica, más no, fanática. Y disculpen por esto. Pero la jovencita, no sabe lo que significa ser católico. Pero ya, aprenderá. Como cualquiera de nosotros, que estamos aprendiendo y seguiremos aprendiendo para llegar a serlo. Aunque siempre se te van a ir presentando situaciones de las cuales uno, siempre, irá aprendiéndolas. Ser Católico, no significa serlo, solo de palabra, el ser católico significa serlo también por hechos. Muchas veces cuando uno ha sido joven, ha pensado que amar mucho a Dios, es reprimirse de las cosas que ofrece el mundo. Pero no es así. Era porque el concepto de amar a Dios no estaba cultivado y cimentado en Uno. Uno decía: Ya no voy a poder hacer esto, ya no voy a poder hacer aquello, ya no voy a poder ir a fiestas, ya no voy a poder tener libertad. etc. etc.etc. Pero no, es así. Caminar con Dios, es caminar a la vida. Una vida, en la que Dios te conduce. Una vida, en la que Dios te inculca. Una vida en la que Dios te da valores que antes no tenías. Que te hace pensar, reflexionar que te sana y que te convierte a su amor. Eso, es ser Católico. Es caminar de la mano de Dios. En la que la conciencia va a jugar un rol muy importante en el transcurso de nuestras vidas. Pero estando con Dios todo se puede. Dios es la raíz, nosotros sus miembros. Cuerpos en Cristo Jesús. De allí, me vienen tus fuerzas Señor. Porqué tu eres:Mi fuerza, mi roca y salvación. El otro punto, es: Es el fanatismo. El fanatismo, es el exceso, es el descontrol, es el desequilibrio. Y el desequilibrio, destruye el plan trazado por Dios. Es la desmedida exageración, que se da, a algo, o a alguien. Y la exageración lo único que hace es: desequilibrarte. Porque el desequilibrio, te transtorna. Te destruye. Y te transforma, a una vida pecaminosa. Vemos la drogadicción, vemos el alcoholismo, vemos violación y tantas otras situaciones que lo único que hacen es llevarte a la destrucción, y a la muerte. Porque todo, todo en esta vida tiene que tener un equilibrio. Y él equilibrio es Dios. Sino fijemos nuestros ojos al cielo y contemplemos el firmamento, el Sol, la luna, cada astro, cada estrella, cada planeta todo en su debido lugar y equilibrio. Ygual es el hombre. El hombre tiene que tener su debido equilibrio. Porque un hombre sin equilibrio, es como si caminara a ciegas, a tientas, o a la deriva sin timón. ¿Y quién es él timón? Dios, y Jesús nuestro, motor. El motor que necesitan nuestras vidas, para echar a andar. De ti me vienen mis fuerzas Señor, ayúdame a caminar, sin desmayar. Rendida a tus pies, voy Señor. Sedúceme con tu mirar. Cual tibieza traspasa mi alma, que a gritos, quiere clamar. Viva, Dios, y Jesús, mi salvación. Que germine en mi, tu fruto. Para que aprenda a caminar. Y que reciba de ti, tus gracias, para saber amar. Bendiciones para todos mis amiguitos, y para ti mi amiguita Grethel, que estas en mis pensamientos. Ojala, puedas ver este pequeño mensaje. Deja todas tus penas al Señor. El Señor, se hace amigo, hermano y nuestro Señor. El se hace a la medida de uno, para dejarse encontrar. El escucha tus palabras. Solo déjate llevar. Confíen en mí, nos dice. Sin desanimar. Porque yo, estoy contigo. Y a mi lado, siempre, vivirás. Bendiciones para todos mis amiguitos.

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