Un Corazón compasivo

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús
10 de junio de 1994

Querido padre Tomás:

El año pasado, en la fiesta del Sagrado Corazón, dos amigas me invitaron a almorzar al restaurante Old Manila en Makati. Mientras charlábamos, un grupo de músicos con sus violines, guitarras y mandolines, pasaban cantando de mesa en mesa.

Cuando llegaron a nuestra mesa tocaron una lindísima y antigua canción que no había escuchado desde hacía más de treinta años titulada “Te acuerdas cuando” (Remember when I first met you). Es una gran melodía, con una letra todavía más linda, que nos inspiró a hablar sobre el Sagrado Corazón.

La Biblia dice que Dios nos amaba desde antes de la creación del mundo. La letra de esta canción dice así:

¿Te acuerdas cuando?… recién te conocí…
No puedo acordarme cuando… no te he amado…

Todos sabemos que cuando amamos mucho a alguien, queremos estar siempre con esa persona. Una madre con las justas puede esperar el momento de poder abrazar a su recién nacido. La alegría de un padre es estar con sus hijos. Los amigos atesoran los momentos que pasan juntos. Los enamorados se quieren tan profundamente que se les hace muy difícil separarse.

Cuanto más amamos, más queremos estar con el ser amado. Esto explica el misterio esencial de nuestra Fe Católica, el misterio de la Presencia Real. Jesús se queda con nosotros día
y noche en el Santísimo Sacramento sencillamente porque nos ama tanto a cada uno de nosotros que nunca quiere dejarnos.

Jesús exclama, “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). ¿Por qué? Porque “Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti. Volveré a edificarte y serás reedificada” (Jr 31,3-4).

Este es el mensaje del Sagrado Corazón. Cuando acompañé a un grupo de Peregrinos a Paray Le Monial, el siguiente mensaje estaba escrito en la pared: “Si ustedes creyeran en Mi amor, si realmente creyeran en Mi amor, entonces verían los milagros de Mi amor. Yo reinaré en cada corazón y Mi victoria será total y plena porque Yo reinaré por la omnipotencia de Mi amor en el Santísimo Sacramento”.

Este es el mensaje que Jesús le dio a Santa Margarita María para que lo difundiera por todo el mundo. La palabra clave es “omnipotente”, todopoderoso. Ella vio Su Corazón vivo y encendido como un millón de soles. Su Corazón en el Santísimo Sacramento arde de amor por cada persona.

Por esta razón, Jesús expresamente pidió, por medio de Santa Margarita María, que se estableciera una fiesta en honor de Su Sagrado Corazón en el Calendario Litúrgico en la octava de la fiesta de Corpus Christi. Jesús quería establecer, sin lugar a dudas, que la devoción a Su Sagrado Corazón era la devoción al Santísimo Sacramento. ¡El Santísimo Sacramento es el Sagrado Corazón de Jesús vivo, en medio de nosotros!

Lo que Él le pidió a Santa Margarita María es hoy más urgente de lo que fue en ese entonces. “Tengo sed, terrible sed de ser amado en el Santísimo Sacramento”. Su mensaje es que la Eucaristía no es una cosa, sino una persona, el mismo Jesús. Él dijo que en el Santísimo Sacramento encontraríamos al más amante de los Padres, a nuestro mejor amigo con el Corazón más compasivo.

San Juan María Vianney vio con sus propios ojos como Jesús tomaba con sus manos la cara de cada persona que lo visitaba en el Santísimo Sacramento y le daba a cada uno, un tierno beso de agradecimiento. “Con cuerdas humanas los atraía… y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla lleno de gratitud” (Os 11,4).

Esta es la ternura que encontramos en el Santísimo Sacramento y que brota de un Corazón lleno de gratitud por nuestro amor. Jesús preguntó “¿Quién me ha tocado?” refiriéndose a una mujer que tocó la borla de su manto. Porque “he sentido que una fuerza ha salido de mí” (Lc 8,45-46).

Con cada hora santa que hacemos un poder sale de Jesucristo. Cada hora santa toca Su Corazón y facilita la salida de Su Amor Salvador, hasta que un día habrá un nuevo y segundo Pentecostés.

El “fuego” que destrozará al mundo será el fuego del Amor Divino. El fuego de Su Corazón destruirá el frío odio de este mundo y restablecerá el Reino de su Divino Amor (1 P 3,10).

La adoración perpetua, Tomás, será la causa y el catalizador del acontecimiento cósmico. El amor de Dios por el hombre fue lo que creó al mundo. Sólo el amor del hombre por Dios en el Santísimo Sacramento lo recreará de acuerdo con Su Promesa donde “esperamos… nuevos cielos y nueva tierra” (1 P 3,13).

Después del almuerzo en Old Manila fui a la casa de una humilde familia cuya abuela se estaba muriendo. Ofrecí la Santa Misa, y como quedó sin consumirse una sagrada forma, decidimos tener frente a ella una hora santa en honor del Sagrado Corazón.

Durante la hora santa alguien en la casa vecina tocó una canción. Como hacía mucho calor y las ventanas estaban todas abiertas, pudimos oírla. La canción era “Te acuerdas cuando”. No la he vuelto a oír desde entonces. Pero tú la puedes oír cada vez que visites al Santísimo Sacramento. Su presencia constante es en sí un canto de amor que dice: “No puedo acordarme cuando no te he amado”.

Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico,

Monseñor Pepe


Fuente: “Cartas a un hermano sacerdote”, por Rev. Vincent Martín Lucia y Rev. Mons. Josefino Ramírez, coautores.
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