Fiesta de la Divina Misericordia

Como parte de las revelaciones de Jesús a la Santa Faustina sobre la Divina Misericordia, Jesús le pidió en diversas ocasiones que se dedicara una fiesta en honor a la Divina Misericordia y que esta fiesta fuera celebrada el domingo después de la Pascua.

Jesús habló por primera vez de instituir esta fiesta en 1931 en Plock, cuando comunicaba a Santa María Faustina su deseo de que pintara la imagen, “Yo deseo que haya una fiesta de la Misericordia. Quiero que la imagen que pintarás con el pincel sea solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; ese domingo debe ser la fiesta de la Misericordia”.

En los años siguientes, Jesús repitió este deseo en 14 ocasiones, definiendo precisamente la posición de esta fiesta en el calendario litúrgico de la Iglesia, el motivo y el objetivo de instituirla, el modo de preparar y celebrarla, así como las gracias con ella vinculadas.

La elección del primer domingo después de Pascua tiene su profundo sentido teológico pues indica la estrecha unión entre el misterio pascual de Redención y la fiesta de la Misericordia. Los textos litúrgicos de ese día, del segundo domingo de Pascua, son concernientes a la institución del Sacramento de Penitencia, el Tribunal de la Divina Misericordia, de manera que van perfectamente con las peticiones de nuestro Señor.

En el santuario de Cracovia-Lagiewniki, se veneraba la Divina Misericordia los primeros domingos después de Pascua ya desde 1944. A los oficios asistía tanta gente que en 1951, por iniciativa de la congregación, el cardenal Adam Sapieha concedió la indulgencia plenaria por el período de 7 años. Del Diario sabemos que la primera en celebrar esta fiesta (con aprobación del confesor) fue Santa María Faustina.

Esta fiesta ya ha sido otorgada a la nación de Polonia, al igual que es celebrada en la Ciudad del Vaticano. La canonización de la hermana Faustina el 30 de abril 2000 representa el respaldo más grande que la Iglesia le puede dar a una revelación privada, un acto de infalibilidad Papal proclamando la segura santidad de la mística. De hecho el día de la canonización de Sor Faustina esta fiesta se extendió a lo largo de la Iglesia universal.

Algunas de las revelaciones de Jesús sobre esta fiesta son:

“Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario 300).

“Quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se le venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella” (Diario 341).

“Esta fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias” (Diario 420).

Una vez, oí estas palabras, dijo Sor Faustina: “Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mí misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solamente el primer domingo después de la Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que se dirija a la Fuente de Mi misericordia” (Diario 699).

“Sí, el primer domingo después de la Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada” (Diario 742).

“Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia” (Diario 1109).

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