¿Qué es el Santo Rosario?

La mejor definición del Rosario la dio el Papa San Pío V en su Bula de 1569: “El Rosario o salterio de la Santísima Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”.

En ese entonces, el Rosario constaba de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías, que se rezaban meditando 15 escenas de la vida de Jesús. Estas 15 escenas se dividían en tres grupos o misterios: Misterios de Gozo o Gozosos, Misterios de Dolor o Dolorosos y Misterios de Gloria o Gloriosos. En el año 2002, el Papa Juan Pablo II añadió 5 nuevos misterios al rezó del Rosario, los Misterios de la Luz o Luminosos.

La palabra Rosario significa “Corona de Rosas” o “Ramillete de Rosas”. Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que rezan el Ave María le están dando a ella una hermosa rosa… y que al completar cada Rosario le han hecho una corona de rosas con sus oraciones.

El Rosario esta compuesto de dos elementos: la oración mental y la oración verbal…

  • La oración mental no es otra cosa que la meditación de los principales misterios o acontecimientos en la vida de Jesús… pero contemplándolos desde los ojos y el corazón de su Santísima Madre.
  • La oración verbal consiste en recitar veinte decenas (para el Rosario completo) o cinco decenas (para un grupo de Misterios) de Ave Marías, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.

El rezó del Santo Rosario es una de las mejores formas de honrar a la Madre de Dios. Vale la pena recordar que entre las muchas apariciones de la Santísima Virgen, ella siempre ha insistido en el Rezo del Rosario. Es así como, por ejemplo, el 13 de mayo de 1917 en un pueblo de Portugal llamado Cova de Iria, la Santísima Virgen insiste en la importancia de rezar el Rosario a los tres pastorcitos, en una de sus muchas apariciones a estos tres videntes. Además de Fátima, vemos la misma exhortación de la Virgen en Medjugorje.

Siendo el Santo Rosario un sacramental, contiene los principales misterios de nuestra religión Católica, que nutre y sostiene la fe, eleva la mente hasta las verdades reveladas, nos invita a perseverar en la conquista de la patria celestial, acrecienta la piedad de los fieles y promueve y robustece las virtudes.

El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podría decirse que es la oración más fácil para los que, como María, son sencillos y humildes de corazón… Por eso, el Rosario es la oración más hermosa que podemos dirigir a nuestra Madre para que interceda por nosotros ante el trono de Dios.

El Santo Rosario prolonga la vida litúrgica de la Iglesia pero no la sustituye, al contrario, la enriquece. Es por ello, que el Santo Rosario se enmarca como una plegaria dentro de la religiosidad popular que contiene un gran tesoro de valores que responde con sabiduría cristiana a los grandes interrogantes de la existencia.

El paso del tiempo, las costumbres modernas y la innovación en las formas de oración, no pueden dejar a un lado el rezo del Santo Rosario. De hecho, los Santos Padres y los santos han tenido una profunda devoción a este sacramental. Los ejemplos más recientes los tenemos en Padre Pío, Madre Teresa de Calcuta y el Papa Juan Pablo II… todos devotos fervientes de María Santísima y del rezo del Santo Rosario. Nosotros como católicos y como amantes de la Reina del Cielo también hemos de abrazar esta piadosa devoción.

Es digno de recordar que la familia que reza unida permanece unida… que la recitación piadosa y consciente del Santo Rosario nos traiga la paz al alma y nos una mas estrechamente a María para vivir auténticamente nuestro cristianismo.

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