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	<title>tengo sed de Ti &#187; Apuntes del camino</title>
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	<description>Información y recursos sobre la fe Católica para ambos, católicos y no-católicos interesados en conocer y entender las enseñanzas de nuestra Iglesia...</description>
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		<title>Meditación sobre el pecado de Adán &amp; Eva</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 18:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>

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		<description><![CDATA[En el artículo anterior les contaba que, como parte de una formación espiritual, tuvimos que hacer una serie de meditaciones sobre el pecado&#8230; la anterior fue sobre el pecado de los Ángeles&#8230; hoy les comparto mi viaje imaginario al Paraíso, al momento del pecado de Adán &#38; Eva&#8230; nuevamente les hago la aclaración, esto representa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el artículo anterior les contaba que, como parte de una formación espiritual, tuvimos que hacer una serie de meditaciones sobre el pecado&#8230; la anterior fue sobre el pecado de los Ángeles&#8230; hoy les comparto mi viaje imaginario al Paraíso, al momento del pecado de Adán &amp; Eva&#8230; nuevamente les hago la aclaración, esto representa mi experiencia personal y no significa que haya “acontecido” exactamente de esta manera&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~</p>
<p>Comienzo mi meditación pidiéndole a María Santísima, la nueva Eva, que me acompañe en este viaje imaginario al Paraíso&#8230; pues, aunque ella no estaba allí físicamente, ya en el relato se prefigura la redención que vendrá a través de su descendencia&#8230; y veo en ella esa pureza de alma original que existía en el Edén&#8230;</p>
<p>A comenzado la tarde y estoy en medio del Edén&#8230; veo a Adán y a Eva, que caminan de la mano&#8230; y van comiendo de los frutos del Jardín&#8230; conversan entre ellos de lo maravilloso que es Dios&#8230; de cómo se pasea con ellos&#8230; y cómo les va explicando sobre la Creación&#8230; sobre cada planta&#8230; sobre los animales, las aves y los peces&#8230; y Adán le cuenta a Eva sobre aquel primer día, cuando Yahvé le pidió que pusiera nombre a todos los animales&#8230; y los hizo desfilar ante él&#8230; y le pidió que gobernara y cuidara todo cuanto Él había creado&#8230;</p>
<p><span id="more-988"></span></p>
<p>Seguí mirando y vi que se acercaban a los dos árboles que estaban plantados en medio del Jardín&#8230; el Árbol de la Vida y el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal&#8230; y los miraron, como quien mira algo sagrado&#8230; algo que solamente le pertenece a Dios&#8230; y pasaron de largo sin acercarse mucho&#8230; y de alguna manera me hicieron recordar la Zarza Ardiente, a la que Moisés se acercó con reverencia pues era tierra santa donde se encontraba&#8230;</p>
<p>Entonces se oyó un ruido&#8230; eran unos pasos pesados y una respiración fuerte&#8230; Adán y Eva reconocieron que esos no eran los pasos ni el aliento de Dios&#8230; ni de ninguno de los animales que estaban bajo su dominio&#8230; y sintieron temor&#8230; entonces se presentó ante ellos: «un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas»&#8230;</p>
<p>La presencia del Dragón contrastaba en el Jardín&#8230; en medio de tanta pureza, aparece el Seductor&#8230; como una gota de podredumbre en medio de una fuente cristalina&#8230; era intimidante&#8230; y se hacía más temible, pues se alimentaba con el miedo de ambos&#8230; y los miró en silencio&#8230; con una mirada penetrante&#8230; como queriendo conocer lo que habían en sus mentes y en sus corazones&#8230; y aunque trataba de ocultarlo, se veía odio y envidia en su mirada&#8230;</p>
<p>Por fin habló&#8230; y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?»&#8230; Eva dudó un momento&#8230; pero ante la mirada seductora del Dragón&#8230; y la pregunta aparentemente ingenua, contestó&#8230;</p>
<p>Adán piensa en dar un paso al frente e interponerse entre Eva y el Dragón: su mujer y el Árbol del Señor están en peligro&#8230; y, como haría Cristo un día, Dios espera que él también esté dispuesto a ofrecer su vida para salvar aquellos que se han puesto en sus manos&#8230; Pero puede más la cobardía&#8230; y se resiste ha hacer aquello que sabe es su obligación&#8230;</p>
<p>«De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal», dijo el Dragón, mientras iba saboreando su triunfo&#8230;</p>
<p>Eva pensaba en lo que Dios había dicho&#8230; y quería creer en Él&#8230; pero el Dragón le insistía: “no puedes decidir por ti misma lo que es bueno y lo que es malo porque no has comido del árbol&#8230; come de él y serás como Dios&#8230; no tendrás que seguir órdenes de nadie nunca más”&#8230;</p>
<p>Y Eva cae&#8230; y come&#8230; y da a Adán para que coma también&#8230; y se le abrieron los ojos a los dos&#8230; y conocieron el bien y el mal&#8230; y se dieron cuenta de la traición que habían cometido dejándose seducir por el Dragón&#8230; y este se reía por el daño que había hecho a la criatura que Dios tanto amaba&#8230; pues sabía que hiriéndole en el hombre, hería también a su Creador&#8230;</p>
<p>De pronto se sintió la brisa de la tarde que anunciaba la llega de Dios&#8230; se oyeron sus pasos&#8230; Adán y Eva corrieron a esconderse, avergonzados de su acción&#8230; mientras el Dragón se levantaba soberbio y jactancioso, orgulloso del daño que había causado&#8230;</p>
<p>Y Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»&#8230; y, avergonzados, confesaron su culpa&#8230; y recibieron su castigo y las consecuencias de su falta alcanzarán a toda la Creación&#8230;</p>
<p>Y al Dragón, que ya vivía en el abismo&#8230; se le hizo una profecía que le llenó de rabia y de terror: «Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar»&#8230; pues recordó el día de su prueba y cómo había despreciado el deseo de la Palabra de encarnarse en una criatura humana&#8230; y se repetía una y otra vez, que arrastraría consigo a cuantos pudiera&#8230; mientras más, mejor&#8230; engañando y mintiendo y tentando&#8230; pero si había de vivir en las tinieblas, se llevaría al hombre consigo para vengarse a través de él de Dios&#8230;</p>
<p>Al pasar esto, mientras Adán y Eva eran arrojados fuera del Paraíso&#8230; María me decía que había mucho que aprender de este relato,</p>
<ul>
<li>La pureza del Paraíso debe servirnos de modelo para la pureza de nuestro corazón&#8230; si así lo hacemos, Dios se paseará y conversará con nosotros como lo hizo con Adán y Eva antes de su pecado&#8230;</li>
<li>El Enemigo puede tener un aspecto intimidante a veces, pero ni puede leer nuestras mentes ni conoce el futuro ni sabe lo que Dios nos ha dicho&#8230; recordemos que él es una criatura más y, por tanto, nunca podrá dañarnos si estamos al lado de Dios&#8230;</li>
<li>Nunca debemos entablar una conversación con el Enemigo pues su inteligencia y astucia son superiores a las nuestras&#8230; nuestros oídos y nuestra lengua (y todos nuestros sentidos) son solamente para Dios&#8230;</li>
<li>No importa si no entendemos lo que Dios espera de nosotros, Él sabe lo que es mejor y lo que más conviene&#8230; nuestro trabajo es siempre obedecer confiadamente a su Voluntad&#8230;</li>
<li>No importa que difícil parezca todo&#8230; ya conocemos el final de la historia: Cristo ha vencido a Satanás!!!</li>
</ul>
<p><small>NOTA: De seguro alguien se preguntará por qué utilizo “dragón” y no “serpiente”&#8230; no hay espacio para entrar en todos los detalles, pero la palabra utilizada en el texto hebreo habla de “algo más” que una serpiente&#8230; y se relaciona con el dragón &#8211; «la serpiente antigua» &#8211; que aparece en el libro del Apocalipsis&#8230; Este pasaje ha sido “romantizado” con el paso de los siglos: la serpiente, la manzana, el fruto prohibido, etc&#8230; cuando en realidad estamos ante el engaño y la lucha que el ser humano tiene que enfrentar día a día contra la tentación del pecado&#8230;</small></p>
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		<title>Meditación sobre la caída de los ángeles</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 02:05:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta semana, como parte de una formación espiritual que estamos tomando, tuvimos que hacer una serie de meditaciones sobre el pecado&#8230; hay dos que quiero compartir con ustedes&#8230; la de hoy es un viaje imaginario a lo que sucedió en el momento de la caída de Ángeles Rebeldes&#8230; recuerden que esto es una experiencia personal [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana, como parte de una formación espiritual que estamos tomando, tuvimos que hacer una serie de meditaciones sobre el pecado&#8230; hay dos que quiero compartir con ustedes&#8230; la de hoy es un viaje imaginario a lo que sucedió en el momento de la caída de Ángeles Rebeldes&#8230; recuerden que esto es una experiencia personal y no significa que haya “acontecido” exactamente de esta manera&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~</p>
<p>Ángel de la Guarda&#8230; quiero pedirte que me acompañes en este “viaje” al momento de la caída de Luzbel y los demás ángeles rebeldes&#8230; acompáñame e intercede por mí, para que el Señor me permita comprender lo que sucedió en ese instante al comienzo de los tiempos&#8230; por último, te agradezco infinitamente por haber sido uno de aquellos ángeles que se mantuvieron fieles al lado de San Miguel Arcángel, defendiendo la Gloria de nuestro Creador&#8230; pide por mí para que al igual tuyo, siempre pueda permanecer fiel a la Voluntad de Dios en mi vida&#8230;</p>
<p>«En el principio creó Dios los cielos y la tierra»&#8230; Dios a comenzado la Creación&#8230; la tierra –lo visible– es todavía «caos y confusión y oscuridad»&#8230; pero en los cielos –lo invisible– ya aparecen los Ángeles&#8230; seres espirituales, llenos de luz y sabiduría&#8230; creados para ser servidores y mensajeros de Dios&#8230;</p>
<p><span id="more-984"></span></p>
<p>Pienso en la forma cómo nosotros nacemos&#8230; sin ninguna consciencia de lo que somos&#8230; y poco a poco, según vamos creciendo y aprendiendo, vamos conociendo el mundo que nos rodea&#8230; Pero los Ángeles “nacieron” con conciencia plena y total conocimiento&#8230; acaban de ser creados y ya tienen conciencia de ello&#8230; conciencia de ser criaturas&#8230; y de que hay un Creador&#8230;</p>
<p>Y cada uno de los Ángeles –que antes no existía y ahora está– se mira a sí mismo y mira a los demás&#8230; y de entre ellos hay uno que sobresale&#8230; sobresale por su luz&#8230; por su belleza&#8230; por su sabiduría&#8230; sobresale de entre todos y él lo sabe&#8230; su nombre es Luzbel y se siente preferido de Dios&#8230; y los demás lo saben, pero sus “corazones” son puros&#8230; y se alegran por él&#8230;</p>
<p>En este momento los Ángeles no pueden comprender la naturaleza de su misión, pues la Creación apenas comienza&#8230; saben que están para servirle a su Creador –y le sirven– pero no entienden cómo deben o pueden ser “mensajeros”&#8230; “mensajeros” entre Dios y quién???</p>
<p>Entonces Dios les permite conocer parte de sus planes&#8230; y les muestra al hombre: una criatura formada del barro que habitará en la tierra y la gobernará&#8230; y les muestra su Amor por esta criatura que está en su Mente Divina, pero que aún no ha sido creada&#8230; y, por primera vez, surge un brillo extraño en la mirada de Luzbel&#8230; la envidia ha nacido en el primer corazón&#8230;</p>
<p>Y Dios sigue mostrándoles sus planes&#8230; la Palabra –el “Hágase”– se encarnará en una de esas criaturas&#8230; Él mismo se hará hombre y nacerá de una mujer&#8230; y les dice, por primera vez, que ellos han sido creados para adorar a ese Hombre-Dios&#8230; y su Madre-Mujer será su Reina&#8230;</p>
<p>Luzbel no puede más&#8230; sus ojos incendiados por los celos y la rabia y la envidia&#8230; se levanta y dice: “¡No serviré!!! &#8230; A ti puedo servirte, pues me creaste&#8230; pero NUNCA me postraré ante ese hombre, ¡NUNCA!!!”</p>
<p>Y su envidia se convierte en odio&#8230; y su luz comienza a apagarse&#8230; y su belleza comienza a menguar&#8230; aquel que era el más bello, comienza a perder su hermosura y brillantez&#8230; y su rebeldía crece y crece&#8230; y culpa de ello a su Creador&#8230;</p>
<p>Entonces surge otro Ángel&#8230; no tan brillante, ni tan bello, ni tan alto en jerarquía como Luzbel&#8230; que se postra ante su Creador y grita: “ ¡¿Quién cómo Dios?! &#8230; No importa si el hombre es de arcilla&#8230; basta que Tú lo pidas para que yo obedezca y adore&#8230; soy tu criatura y Tú eres mi Creador”&#8230; y Miguel –ese era su nombre– se humillaba ante Dios&#8230;</p>
<p>Mientras, Luzbel, carcomido por la soberbia, dijo a los demás Ángeles: «Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en el extremo norte. Subiré a las alturas del nublado, me asemejaré al Altísimo»&#8230;</p>
<p>Y entre Luzbel y Miguel comenzó una gran batalla&#8230; no de golpes ni de lanzas&#8230; sino de Amor y desamor&#8230; y mientras más se humillaba Miguel ante el Trono de Dios, más crecía en hermosura y dignidad&#8230; y mientras más blasfemaba Luzbel contra su Creador, más bajo caía y más disminuía aquel fulgor y la belleza que antes tenía&#8230;</p>
<p>Y algunos Ángeles, con el corazón envenenado por la envidia de Luzbel que les impedía ver los monstruos en los que se convertían&#8230; se iban alineando de su lado&#8230; mientras otros, que abrían los ojos para ver que Miguel irradiaba una luz brillantísima según más se humillaba ante su Creador&#8230; se postraban adorando al Dios Altísimo&#8230;</p>
<p>Y cuando el último de los Ángeles hubo ocupado su lugar&#8230; se abrió un gran abismo bajo la tierra&#8230; «y apartó Dios la Luz de la Obscuridad»&#8230; y a una Palabra suya, cayeron del cielo Luzbel y un tercio de los Ángeles&#8230; ya no había en ellos luz, ni brillo, ni pureza, ni amor&#8230; ni nada quedaba de aquella grandeza que un día Dios había puesto en ellos&#8230; ahora solo había obscuridad&#8230; y en sus corazones reinaba la soberbia&#8230; y la envidia&#8230; y la ira&#8230; y el odio hacia Dios&#8230; y sobre todo, hacia aquella criatura llamada hombre&#8230; y, desde el abismo, gritaban y maldecían y juraban que harían todo para lograr su perdición&#8230;</p>
<p>Entonces un gran brillo llenó los cielos&#8230; una Luz como no hay otra igual lo inundó todo&#8230; y, por primera vez, los Ángeles, que hasta ese momento le habían visto como «en un espejo, en enigma»&#8230; vieron la Gloria y Majestad de su Creador&#8230; y Miguel y los que se mantuvieron fieles, recibieron el más grande de los dones: pudieron ver a Dios tal cual es, en todo su esplendor&#8230;</p>
<p>Al igual que el Arcángel San Miguel y los Ángeles “buenos”, que a pesar de no ver la Gloria de Dios ni comprender sus designios, se mantuvieron fieles y creyeron&#8230; así también nosotros, pongamos toda nuestra confianza en el Señor&#8230; sin importar los difícil que pueda parecernos la prueba&#8230; recordemos que “¡nadie hay cómo Dios!”&#8230; y al final, la Victoria le pertenece a aquellos que permanecieron fielmente a su lado&#8230;</p>
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		<title>¿Por qué soy católico?</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 12:59:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>
		<category><![CDATA[Eucaristía]]></category>

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		<description><![CDATA[Me resulta curioso cómo cada denominación cristiana tiene su forma propia y particular de interpretar las Escrituras y de seguir a Jesucristo, argumentando y dándole más o menos importancia a diferentes aspectos doctrinales&#8230; Por ejemplo, algunos cuestionan los sacramentos, la sucesión apostólica y la autoridad del Papa&#8230; otros se fundamentan en las doctrinas evangélicas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me resulta curioso cómo cada denominación cristiana tiene su forma propia y particular de interpretar las Escrituras y de seguir a Jesucristo, argumentando y dándole más o menos importancia a diferentes aspectos doctrinales&#8230;</p>
<p>Por ejemplo, algunos cuestionan los sacramentos, la sucesión apostólica y la autoridad del Papa&#8230; otros se fundamentan en las doctrinas evangélicas de la “sola scriptura” (solamente la Biblia) o la justificación por-la-fe-sola (sola fide) para censurarnos e invitarnos a “aceptar al Señor”&#8230; o sencillamente nos juzgan como “idólatras” por nuestra devoción a la Virgen María y a los santos, y nos exhortan a arrepentirnos para que podamos ser “salvos”&#8230; Claro que también hay quienes se acercan buscando un diálogo serio y honesto sobre las muchas cosas que tenemos en común y que nos unen a todos los cristianos, seamos católicos, ortodoxos, protestantes o evangélicos&#8230;</p>
<p>Les cuento esto porque cada vez que contesto un correo electrónico o que tengo que reaccionar a un comentario de uno de estos hermanos también me llega, de una manera u otra, la misma pregunta obligada: “¿por qué soy católico?”&#8230; y aunque razones y argumentos hay muchos – ¡y muy válidos todos! – cada vez me convenzo más de que la razón principal de mi fe y el fundamento esencial del catolicismo es uno: ¡la Eucaristía!</p>
<p><span id="more-978"></span></p>
<p>Juan Pablo II, en su encíclica <em>“Ecclesia de Eucharistia”</em>, nos decía que la Eucaristía es “fuente y cumbre de toda la vida cristiana”&#8230; es que la Iglesia nace de la Eucaristía, se alimenta de ella y a ella se dirige, porque la Eucaristía no es otra cosa que Cristo mismo, vivo y presente entre los hombres&#8230; Por eso yo soy católico&#8230; y también por eso siento tanta tristeza cuando veo un auto-proclamado “católico” que decide dejar su Iglesia para abrazar una de la tantas iglesias evangélicas que existen&#8230; ¡acaso no se dan cuenta de que lo pierden todo!</p>
<p>Como católicos, nuestro culto a Dios gira entorno a la Santa Misa y al sacramento de la Eucaristía&#8230; Como católicos, nosotros creemos que fue el mismo Jesucristo quien instituyó este sacramento – el sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre – durante la Última Cena&#8230; y nos mandó: «haced esto en conmemoración mía» (Lucas 22, 19; 1 Corintios 11, 24)&#8230; Y como católicos, creemos que en cada altar del mundo, cada vez que el sacerdote extiende sus manos sobre el pan y el vino, y repite las palabras de Jesús – «este es mi Cuerpo» y «esta es mi Sangre» – Jesús se hace presente, y ese pan y ese vino dejan de serlo para convertirse en el Cuerpo y la Sangre del Señor&#8230;</p>
<p>Para los católicos este es “el Misterio de nuestra fe”, como proclamamos en la Plegaria Eucarística&#8230; Pero aunque es superior a nuestro entendimiento, no deja de ser una realidad sublime, imponente y maravillosa&#8230; Y esa realidad es Cristo, con toda su fuerza y toda su divinidad, que siendo Dios, se hace ofrenda y se entrega a los hombres para ser nuestro alimento&#8230; alimento que nos da la vida eterna&#8230;</p>
<p>«El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí» (Juan 6, 54-57)&#8230;</p>
<p>El Evangelio según San Juan, en el Capítulo 6, nos narra lo que aconteció a un grupo de discípulos&#8230; Dice Juan que «mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos»&#8230; y Jesús le dio de comer a esa multitud con sólo cinco panes y dos peces&#8230; para luego alejarse al monte Él solo, porque querían proclamarle rey&#8230;</p>
<p>Esa madrugada Jesús camina sobre las aguas hasta la barca de los apóstoles, y llegan juntos a Cafarnaúm&#8230; la multitud llega luego y se sorprenden de encontrarle allí: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?» Y es entonces cuando Jesús comienza su “discurso del Pan de Vida”, esa maravillosa revelación que le da sentido a todo el relato de la Última Cena&#8230;</p>
<p>Ante las palabras de Jesús, le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan»&#8230; y Jesús les respondió: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis»&#8230;</p>
<p>Ven los signos externos&#8230; ven los milagros y las curaciones&#8230; pero sus corazones están endurecidos&#8230; no vienen por Jesús y lo que Dios les ofrece, sino que es su egoísmo y su ambición lo que los mueve&#8230; y murmuraban de Él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo»&#8230; y discutían entre sí y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Y Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros»&#8230;</p>
<p>De verdad es una lástima que a tantos hermanos protestantes y evangélicos digan como aquellos “discípulos” que estaban en la sinagoga de Cafarnaúm: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» &#8230; y a pesar de haber encontrado al Señor&#8230; a pesar de haberle conocido y escuchado&#8230; se vuelvan atrás, alejándose de Él&#8230;</p>
<p>Es por esto que yo soy Católico, porque creo en Jesús&#8230; pero en un Jesús Vivo en medio de nosotros&#8230; no una presencia “espiritual” sino una presencia Real y Verdadera&#8230; Aquel mismo Jesús que caminó por toda Palestina anunciando la Buena Nueva&#8230; el mismo que sanó los enfermos y resucitó los muertos&#8230; que padeció y murió por ti y por mí, y que resucitó al tercer día&#8230; ese Jesús que dijo, «estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo 28, 20).</p>
<p>Y, ¿sabes algo?&#8230; No importa en cual iglesia busques, sea una de las iglesias protestantes históricas o una de las miles de sectas y denominaciones evangélicas&#8230; la Eucaristía solamente se puede encontrar en una Iglesia&#8230; en la Iglesia que Jesús nos dejó&#8230; en la Iglesia Católica&#8230; la única que, como los cristianos de aquellas primeras comunidades, siguió “perseverando en la partición del Pan”&#8230;</p>
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		<title>Entre judíos y samaritanos</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 04:24:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de los reinados de David y Salomón, el pueblo judío se dividió en dos reinos: Judá o Reino del Sur, con su capital en Jerusalén; e Israel o Reino del Norte, con su capital en Siquem (que más tarde se trasladó a Samaria)&#8230; Cada uno de los dos reinos sufrió el exilio en distintas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de los reinados de David y Salomón, el pueblo judío se dividió en dos reinos: Judá o Reino del Sur, con su capital en Jerusalén; e Israel o Reino del Norte, con su capital en Siquem (que más tarde se trasladó a Samaria)&#8230; Cada uno de los dos reinos sufrió el exilio en distintas ocasiones: Judá a manos de Babilonia; e Israel a manos de Siria&#8230; la diferencia entre ambos es que los habitantes de Judá lograron restablecerse sin mezclarse con otras razas, mientras Israel se unió con otros pueblos al regresar del exilio&#8230;</p>
<p>Esto fue motivo de escándalo para los habitantes de Judá, quienes dejaron de considerar a los samaritanos como judíos auténticos&#8230; De igual manera, los samaritanos dejaron de considerar obligatorio el culto en el Templo de Jerusalén, dando culto a Dios en el monte Garizim&#8230;</p>
<p>Los samaritanos creían en Yahvé como único Dios&#8230; consideraban a Moisés como el profeta por excelencia y observaban la Ley de la <em>Toráh</em>&#8230; pero no reconocían el <em>Talmud</em> (tradición oral judía), ni los Profetas (<em>Nevi’im</em>), ni los libros escritos (<em>Ketuvim</em>)&#8230;</p>
<p>Todos sabemos que en el tiempo de Jesús, las relaciones entre judíos y samaritanos eran tensas y conflictivas, llegando hasta el odio y la intolerancia en muchas ocasiones&#8230; pero hay tres pasajes muy interesantes que me gustaría mirar brevemente&#8230;</p>
<p><span id="more-974"></span></p>
<p><strong>Inhospitalidad de los samaritanos (Lucas 9, 51-56)</strong><br />
Samaria quedaba entre Galilea y Jerusalén, de manera que para ir de uno a otro era necesario pasar por Samaria, de otra manera había que dar una gran vuelta para evitar la región&#8230; y cuenta Lucas que en uno de sus viajes, Jesús envió mensajeros delante de Él a un pueblo de Samaria para que le prepararan posada&#8230; los samaritanos de ese pueblo se negaron a recibirle, porque iba hacia Jerusalén (por tanto, era judío)&#8230; y Santiago y Juan (por algo les llamaban “los hijos del trueno”) le preguntaron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?»&#8230; pero Jesús les reprendió por tal pensamiento y siguió hacia otro pueblo&#8230;</p>
<p><strong>La samaritana, en el pozo de Sicar (Juan 4, 1-42)</strong><br />
En esta ocasión Jesús va de Judea hacia Galilea y se detiene en Sicar (en Samaria)&#8230; mientras los discípulos van a comprar comida, Él se queda junto al pozo conversando con una mujer samaritana&#8230; el diálogo entre ambos es hermoso y de gran profundidad teológica&#8230; lo primero que debemos comentar es la sorpresa de la mujer: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?»&#8230; Jesús le responde haciendo alusión al «Don de Dios» y le ofrece «agua viva»&#8230; esas dos referencias son al Espíritu Santo&#8230; luego Jesús le habla de un nuevo culto que no estará sujeto al Templo de Jerusalén ni al Monte Garizim, sino que «llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad»&#8230; el relato sigue diciendo que Jesús le habló sobre todo lo que ella había hecho durante su vida&#8230; y ella, sorprendida, corrió al pueblo a contárselo a todos: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?»&#8230; dice Juan que Jesús se quedó dos días en Sicar&#8230; y «fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, y decían a la mujer: “Ya no creemos por tus palabras; nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.”»</p>
<p><strong>Parábola del buen samaritano (Lucas 10, 25-37)</strong><br />
Todos hemos escuchado la parábola del buen samaritano&#8230; un doctor de la Ley que, para poner a prueba a Jesús, le pregunta qué debe hacer para tener en herencia la vida eterna&#8230; Jesús devuelve la pregunta, preguntando qué es lo que dice la Ley&#8230; “Amar a Dios y amar al prójimo”, responde el legista&#8230; inconforme con el giro de la conversación, vuelve a preguntar a Jesús que quién es su prójimo (los judíos solamente consideraban como “prójimo” a otros judíos)&#8230; esto le da pié a Jesús para contar la parábola del hombre que va de Jerusalén a Jericó y caen en mano de ladrones que le dejan mal herido a la orilla del camino&#8230; a su lado pasan un sacerdote y un levita judíos, y ambos siguen de largo sin ayudarle&#8230; finalmente, pasa un samaritano que le socorre, cura y cuida&#8230; la parábola concluye con un pequeño diálogo entre ambos: Jesús le preguntó, «¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores? Él dijo: El que practicó la misericordia con él. Díjole Jesús: Vete y haz tú lo mismo.»</p>
<p>Veamos&#8230; en el primero de estos tres pasajes, Jesús rechaza la actitud de odio y violencia de Santiago y Juan –y los judíos en general– hacia los samaritanos&#8230; actitud que hubiera estado bien vista, según las relaciones reinantes entre judíos y samaritanos pero que se opone con el mensaje del Evangelio de amar al prójimo (incluyendo a los “enemigos”)&#8230; en el segundo, Jesús no sólo conversa con la samaritana, sino que le ofrece el «Don de Dios», que no es otra cosa que Dios mismo&#8230; en adición, se queda entre los samaritanos dos días, anunciándoles el Reino&#8230; o sea, que además de hablar con los samaritanos, Jesús se interesa por su salvación y les trata con respeto y misericordia&#8230; por último, Jesús utiliza a un samaritano como ejemplo para mostrarle a un legista judío que “prójimo” no es el que comparte mis ideas o mi fe, sino todo aquel que necesite ayuda&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">~*~*~*~*~*~*~*~</p>
<p>Pues la actitud de algunos hermanos evangélicos hacia los católicos se parece a la actitud que existía entre judíos y samaritanos: está llena de reproche y condena por el sólo hecho de ser católico&#8230; fíjense, en ocasiones he comentado que algunos hermanos evangélicos tienen más respeto y cortesía para con un musulmán o un budista que para un católico&#8230; ¡lo vemos aquí mismo en algunos temas!!!</p>
<p>Los valores del Evangelio son humildad, mansedumbre y renuncia&#8230; y estos valores nos deben llevar a amar a Dios y al prójimo (y “prójimo” son todos)&#8230; no con un amor cualquier, sino con el Amor mismo de Cristo&#8230; con un amor tan perfecto, que no deja espacio para nada más&#8230;</p>
<p><strong>A ti, hermano evangélico o de otra denominación que me lees&#8230;</strong><br />
Cuando veo la actitud que tienes hacia los católicos, no veo el Amor de Jesús reflejado en tus palabras&#8230; al contrario, en lugar de humildad, veo soberbia y prepotencia&#8230; en lugar de mansedumbre, veo intolerancia y odio&#8230; en lugar de renuncia, veo insulto, burla y desprecio&#8230; y no se trata de que creamos lo mismo o estemos de acuerdo en todo&#8230; pero de la misma manera que los católicos respetamos la manera de pensar de otras iglesias –cristianas y no cristianas– de esa misma forma esperamos que se nos respete nuestra fe&#8230;</p>
<p>No sé tú&#8230; pero yo no puedo imaginarme a Jesús enviando fuego del cielo para acabar con una ciudad de Samaria&#8230; sin embargo, tú nos condenas sin pensar que esa actitud de juicio/condena es rechazada por Dios&#8230;</p>
<p>No sé lo que tú piensas&#8230; pero mientras Jesús se sentó a dialogar con la mujer samaritana, abriéndole su Corazón para poder alcanzar el de ella&#8230; tú te limitas a disparar tres o cuatro textos bíblicos, sin importar lo que yo pueda decir o pensar al respecto&#8230; no te interesa escucharme porque ya me has juzgado por lo que te dijeron&#8230; y no te interesa conocerme para saber lo que de verdad creo y pienso&#8230;</p>
<p>No sé tú&#8230; pero cada vez que leo uno de tus comentarios incendiarios, no puedo dejar de preguntarme si alguna vez has pensado que yo soy “tu prójimos”, al igual que tú eres el mío&#8230; y que de la misma forma que yo respeto tu fe, también espero que tú respetes la mía&#8230;</p>
<p>Entiendo que tú creas que estás por el camino correcto&#8230; pero de verdad te digo, lo que tú crees de los católicos&#8230; lo que te han dicho o lo que crees haber visto&#8230; ¡está equivocado!&#8230; yo soy tan cristiano como tú&#8230; adoró a Yahvé, él único Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo&#8230; y guardo su Palabra con celo apostólico&#8230; tan así, que no sólo guardo su Palabra escrita, sino que guardo todo aquello que dijo e hizo Jesús y que no se escribió (como explica Juan al final de su Evangelio)&#8230;</p>
<p>No espero que cambies tu forma de pensar o sentir&#8230; cada cual es libre de elegir el camino que desea recorrer&#8230; y cada cual será responsable de darle cuentas a Dios por sus acciones (o la falta de ellas)&#8230; pero igual que tú eres libre, también lo soy yo&#8230; y si nuestro Padre respeta la libertad de ambos, ¿por qué no puedes tú respetar la mía?</p>
<p>A pesar de tus palabras y reproches, créeme, te amo como a mi hermano y oro a Dios por ti&#8230; no para que te cambie&#8230; o te convierta&#8230; o te salve&#8230; sino para que Su Voluntad se cumpla total y completamente en tu vida &#8230; y sobre todo, oro pidiéndole a Dios que te bendiga con su Amor y te conceda esa Paz que viene de morar dentro de su Corazón&#8230;</p>
<p><strong>Y tú, hermano católico que me lees&#8230;</strong><br />
No permitas que estas actitudes afecten tu relación con Dios o tu forma de ver al prójimo&#8230; Lo digo porque a veces pienso que podemos caer en lo mismo&#8230; juzgando y condenando, cuando eso solamente le compete a Dios&#8230; Si nos insultan o calumnian o difaman&#8230; respondamos con caridad y respeto&#8230; mostremos la Verdad de nuestra fe&#8230; amemos y oremos!!!</p>
<p>Recuerda que Jesús predicó en muchas sinagogas&#8230; y levitas y fariseos rechazaron, unos tras otros, el Mensaje de Salvación que se les ofrecía&#8230; pero a pesar de eso, algunos oídos oyeron&#8230; y algunos corazones acogieron la Palabra&#8230; y por esos pocos es que hoy vive nuestra Iglesia&#8230; Sembremos la semilla del Evangelio con nuestras palabras&#8230; pero sobre todo, con nuestro ejemplo de vida&#8230; seamos como Jesús&#8230; y el Espíritu Santo se encargará de tocar los corazones que Él desee tocar&#8230;</p>
<p>Dios me los bendiga a TODOS&#8230; y María Santísima, Madre del Salvador y Madre nuestra, nos acompañe por el camino hacia Jesús&#8230;</p>
<p>Romualdo</p>
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		<title>¿A qué Dios le sirven los católicos?</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 11:36:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apologética]]></category>

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		<description><![CDATA[Casi todas las semanas recibo cartas de hermanos/as evangélicos que me increpan, me condenan o me invitan a “convertirme”&#8230; la mayoría son personas con buenas intenciones, aunque llenos de prejuicios infundados en contra de la Iglesia Católica&#8230; que en su error, propagan falsas nociones contra el catolicismo y los católicos&#8230; por lo general, trato de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Casi todas las semanas recibo cartas de hermanos/as evangélicos que me increpan, me condenan o me invitan a “convertirme”&#8230; la mayoría son personas con buenas intenciones, aunque llenos de prejuicios infundados en contra de la Iglesia Católica&#8230; que en su error, propagan falsas nociones contra el catolicismo y los católicos&#8230; por lo general, trato de contestarlas todas&#8230; aunque que estos hermanos están tan ciegos por el fanatismo, que honestamente no creo que lean las respuestas que les damos&#8230;</p>
<p>A continuación les presento la carta de “esta semana”&#8230; la escribe una hermana llamada Leticia&#8230; y la posteo aquí junto con mi respuesta&#8230;</p>
<p><em>Gracias por recibir mi pregunta.  Yo quisiera saber cual es el Dios que quizás la mayoría de los que se llaman católicos le sirven porque algunos católicos usan el rosario, le llaman padre a un hombre aquí en la tierra, oran a los muertos, rezan (repetir ciertas oraciones), creen que María es la corredentora con Jesús, bautizan a los niños, se postran ante imágenes, cuando el Dios creador del cielo y de la tierra que nos dejo su Palabra.  Para leerla y estudiarla no ha mandado nada de eso a la humanidad?  Creo que tenemos que analizar primero lo que Dios quiere de nosotros y lo que él nos ha mandado a hacer en su santa Palabra para ver si nosotros verdaderamente le estamos agradando.  No vaya a ser que estemos haciendo cosas que son abominación o desagradables delante de él sin darnos cuenta.<br />
Gracias,<br />
Leticia</em></p>
<p>Querida Leticia,</p>
<p>Me vas a perdonar la franqueza, pero esto no es una pregunta sino el juicio condenatorio que tú estás haciendo contra “algunos católicos”&#8230; no sé si estás consciente, pero en la “santa Palabra” el mismo Jesús nos dice: «No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados» (Lucas 6, 37)&#8230; te invito a meditar sobre esto “no sea que estés haciendo cosas que sean abominación o desagradables delante de Él”&#8230;</p>
<p>Bueno, vamos a tratar de explicarte cada uno de los puntos que nos presentas&#8230; el texto es un poco largo, pero te invito a tener la valentía de leerlos todos, pues como verás a continuación, la Iglesia Católica es la Iglesia de Jesucristo&#8230; y lo que hacemos los católicos es lo que el Maestro nos enseñó&#8230;</p>
<p><span id="more-960"></span></p>
<p>Tengo que empezar por decirte que el Dios que adoramos y servimos los católicos es el Dios Trino revelado por Jesucristo: Padre, Hijo y Espíritu Santo&#8230; tres Personas Divinas viviendo entrelazadas en una comunión perfecta&#8230; Stefano de Fiores, sacerdote y teólogo italiano, define la relación ideal del cristiano con Dios de esta manera: “En el Espíritu, por medio de Cristo, vivir en comunión filial con el Padre, como miembros de la Iglesia, bajo el paradigma (modelo) de María, por el reino de Dios en el tiempo y en la eternidad”&#8230; hermoso, ¡¿verdad?!</p>
<p><strong><em>Usan el rosario&#8230;</em></strong><br />
Bueno, el Rosario no se “usa” sino que se reza o se ora&#8230; o, más correctamente, se medita&#8230; fíjate, el Rosario es una oración cristocéntrica&#8230; esto quiere decir que Cristo es el centro de la oración pues en cada Misterio meditamos una parte de la vida de Jesucristo&#8230;</p>
<p>En los Misterios Gozosos meditamos la Anunciación del ángel a María y la Encarnación del Hijo de Dios (Lucas 1, 26-38); la Visitación de María a su prima Isabel (Lucas 1, 39-56); el Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén (Lucas 2, 1-20); la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de María (Lucas 2, 22-38); y el Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lucas 2, 41-50)&#8230;</p>
<p>En los Misterios Luminosos meditamos sobre el Bautismo de Jesús en el Río Jordán (Mateo 3, 13-17; Marcos 1, 9-11; Lucas 3, 21-22); la Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná (Juan 2, 1-11); el Anuncio del Reino de Dios e invitación a la conversión (Mateo 4, 12-17; Marcos 1, 14-15; Lucas 4, 14-21); la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor (Mateo 17, 1-8; Marcos 9, 2-8; Lucas 9, 28-36); y la institución de la Eucaristía (Mateo 26, 26-29; Marcos 14, 22-25; Lucas 22,19-20)&#8230;</p>
<p>En los Misterios Dolorosos contemplamos la Pasión comenzando por la Oración de Jesús en el Huerto (Mateo 26, 36-46; Marcos 14, 32-42; Lucas 22, 39-46); la Flagelación de Jesús (Juan 18, 36-40; 19, 1); la Coronación de espinas (Mateo 27, 27-30; Marcos 15, 16-19; Juan 19, 2-3); Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario (Mateo, 27, 31-32; Marcos 15, 20-21; Lucas 23, 26-31; Juan 19, 14-22); y finalmente, la Crucifixión y Muerte de Jesucristo (Lucas 23, 33-34, 44-46; Juan 19, 25-37)&#8230;</p>
<p>En los Misterios Gloriosos meditamos sobre la Resurrección de Jesucristo (Mateo 28, 1-7; Marcos 16, 1-9; Lucas 24, 1-8; Juan 20, 1-9); su Ascensión al Cielo (Marcos 16, 19; Lucas 24, 50-51; Hechos 1, 9-11); la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés (Hechos 2, 1-4); y en los últimos dos Misterios vemos en María la realización de la promesa de eternidad a la que están llamados todos los cristianos con la Asunción de la Virgen María al Cielo (Salmo 16, 8-11; 1Corintios 15, 20-22); y la Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado (Apocalipsis 12, 1; Lucas 1, 48-49)&#8230;</p>
<p>Las oraciones que repetimos al rezar el Rosario son el Padrenuestro, oración que nos enseñó Jesús (Mateo 6, 9-13; Lucas 11, 2-4)&#8230; el Avemaría, que se compone de dos partes, en la primera tenemos el anuncio del ángel y el saludo de Isabel (Lucas 1, 28 y 42); y en la segunda, nuestra súplica pidiéndole que interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo&#8230; a estas dos oraciones le añadimos el Gloria, que es una doxología donde alabamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo&#8230;</p>
<p>Viéndolo desde un punto de vista práctico podemos decir que rezar el Rosario es meditar sobre la vida de Jesús mirándola desde los ojos y el corazón de María&#8230; como sabes, Lucas dice que María “conservaba cuidadosamente todas esas cosas en su corazón”&#8230; pues el Rosario no es otra cosa que un viaje al corazón de María&#8230;</p>
<p><strong><em>Le llaman padre a un hombre aquí en la tierra&#8230;</em></strong><br />
Tu comentario se basa en una pobre interpretación de las palabras de Jesús contra la hipocresía y la vanidad de los escribas y fariseos cuando les dice: «Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo» (Mateo 23, 9)&#8230; de hecho, Jesús también se pronuncia contra llamarles “Rabbí” o “Doctores”&#8230;</p>
<p>En este pasaje Jesús explica que los escribas y fariseos «se han sentado en la cátedra de Moisés»&#8230; dicho de otra manera, “se han apropiado de ella sin tener derecho a la misma”&#8230; o, lo que es lo mismo, que no tienen autoridad para enseñar como “padres”, “rabbies” (maestros) o “doctores”&#8230;</p>
<p>Una interpretación fundamentalista, como la tuya, pierde de perspectiva la enseñanza detrás de las palabras de Jesús&#8230; por eso es importante conocer la Biblia como una unidad que no se puede contradecir&#8230; y el Nuevo Testamento tiene muchísimos pasajes que nos hablan de la paternidad espiritual de los apóstoles&#8230; que es el modelo de la paternidad espiritual de los obispos y sacerdotes&#8230; e, irónicamente, de la paternidad espiritual que tú pastor o ministro tiene sobre ti&#8230; veamos&#8230;</p>
<p>Cuando Esteban se dirige al Sumo Sacerdote comienza diciendo: «Hermanos y padres, escuchad» (Hechos 7, 2)&#8230; También Pablo, se refiere a Timoteo como «hijo» (1 Timoteo 1, 2 ; 2 Timoteo 1, 2)&#8230; y así lo recomienda en su carta a los Filipenses (2, 22)&#8230; También se refiere a Tito como «hijo» (Tito 1, 4)&#8230; y a Onésimo en su carta a Filemón (1, 10)&#8230; ellos no eran hijos biológicos de Pablo, sino que éste se refiere a su paternidad espiritual sobre ellos&#8230;</p>
<p>Hay varios textos que se refieren a la paternidad espiritual tanto de Pablo, como de Pedro y Juan&#8230; pero tal vez, el más revelador sea el que aparece en la primera carta de Pablo a los Corintios: «No os escribo estas cosas para avergonzaros, sino más bien para amonestaros como a hijos míos queridos. Pues aunque hayáis tenido 10.000 pedagogos en Cristo, no habéis tenido muchos padres. He sido yo quien, por el Evangelio, os engendré en Cristo Jesús» (4, 14-15)&#8230;</p>
<p><strong><em>Oran a los muertos&#8230;</em></strong><br />
Lucas nos relata que un grupo de saduceos se acercó a Jesús para ponerle una trampa&#8230; los saduceos no creían en la resurrección de los muertos y le presentan a Jesús el caso de una mujer que se casa con varios hermanos y luego le preguntan que de cuál de ellos será la mujer en la resurrección&#8230; no sé si te has fijado en este pasaje, pero es interesante la respuesta de Jesús: «Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven» (Lucas 20, 37-38)&#8230;</p>
<p>Como nos enseña Jesús, “para Dios, todos viven”, no importa si están aquí en la tierra o en el cielo, gozando de su presencia&#8230; y como “todos viven”, pues oramos a y por ellos&#8230;</p>
<p>Veamos la primera&#8230; oramos “a” los muertos, pidiendo su intercesión ante Dios&#8230; especialmente recurrimos pidiendo ayuda a esos que reconocemos han vivido una vida ejemplar&#8230; como María, la Madre de Jesús&#8230; o los Apóstoles&#8230; o los mártires, que dieron su vida por la fe&#8230; o todos esos hombres y mujeres que vivieron heroicamente las virtudes y que hoy reconocemos que ya están gozando de la presencia de Dios&#8230; recurrimos a ellos de la misma forma que recurrimos a nuestro sacerdote o un amigo de la Iglesia, pidiéndole que ore por nosotros&#8230; de la misma forma que tú le pides oración (intercesión) a tu pastor o a un grupo de oración en tu iglesia&#8230;</p>
<p>Pero los católicos también creemos en otra realidad: el purgatorio&#8230; y por eso también oramos “por” los muertos&#8230; fíjate, los evangélicos creen que al morir hay una de dos posibilidades: salvación o condenación&#8230; los católicos también creemos lo mismo, pero reconocemos que no todos los que están salvos, están lo suficientemente limpios o purificados para entrar en la presencia de Dios&#8230; y esas almas van a un lugar –el purgatorio– donde “purgan” sus culpas antes de llegar al “cielo”&#8230;</p>
<p>Aunque el purgatorio no está en tus cuestionamientos iniciales, permíteme abordarlo brevemente para dejar este punto aclarado de una vez&#8230; en Mateo, Jesús habla sobre el pecado contra el Espíritu Santo: «Por eso os digo: Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro» (12, 31-32)&#8230;</p>
<p>Quiero llamar tu atención a las últimas palabras de Jesús en este pasaje, “no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro”&#8230; o sea, ¿qué hay pecados que sí se perdonarán en el otro mundo?&#8230; esto no tendría sentido ni en el cielo, pues allí ya no hay pecado; ni en el infierno, pues allí ya no puede haber perdón&#8230; ese “otro lugar” en el “otro mundo” donde se pueden perdonar pecados es la doctrina sobre el purgatorio&#8230;</p>
<p>Veamos también la primera carta de Pablo a los Corintios: «Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego» (3, 12-15)&#8230;</p>
<p>Ahora es Pablo quien nos habla de algunos cuyas obras serán abrazadas&#8230; y nos dice que estos serán salvos, pero como quien pasa a través del fuego&#8230; aquí podemos entender el concepto de purificación, eres salvo, pero tienes que ser purificado por el fuego&#8230;</p>
<p>La segunda carta a los Macabeos (12, 38-45) presenta un interesante pasaje donde, después de una batalla, Judas Macabeo y sus seguidores ofrecen súplicas y sacrificios por almas que murieron en pecado, esto con la esperanza de la resurrección&#8230; si estas almas se encontraran condenadas en el infierno, ¿cuál sería el propósito de orar por ellos?&#8230; obviamente, los Macabeos confiaban en que estas estuvieran en algún “lugar” donde aún pudieran ser perdonadas y salvadas&#8230; te lo señalo, aunque no pongo la cita, pues tu Biblia evangélica no reconoce este libro (y otros 6) como “inspirados”&#8230;</p>
<p><strong><em>Rezan (repetir ciertas oraciones)&#8230;</em></strong><br />
Esta es fácil así que no me voy a extender mucho aquí&#8230; los Apóstoles, viendo la forma como Jesús oraba, le pidieron que les enseñara a orar de la misma forma&#8230; y Jesús les dijo: no repitan las mismas palabras sino que digan cosas distintas cada vez&#8230; ¡nah, eso no fue lo que dijo Jesús!&#8230; veamos&#8230;</p>
<p>«Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal» (Mateo 6, 9-13)&#8230;</p>
<p>Te pregunto, si Jesús le enseñó a los Apóstoles a rezar/orar de esta manera, ¿por qué me criticas si yo hago lo mismo?&#8230; ¿acaso la enseñanza del Maestro no es válida para mí&#8230; o para ti&#8230;?</p>
<p>No sé a ti, pero a mí me gusta meditar sobre la Pasión&#8230; especialmente en el pasaje del Huerto de los Olivos&#8230; eso me ayuda a aceptar la Voluntad de Dios en mi vida, sea cuál sea&#8230; pues al final de ese relato, Mateo explica que Jesús se levantó dos veces y fue donde los Apóstoles, encontrándolos dormidos: «Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras» (26, 44)&#8230; escuchaste lo que nos narra Mateo, Jesús “se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras”&#8230;</p>
<p>Pero voy a ser justo contigo&#8230; hay personas que no saben orar: católicos y evangélicos&#8230; pues no se trata de las palabras que salen de nuestros labios, sino de la intención de nuestro corazón&#8230; por eso, no importa si es una oración escrita, una oración espontánea, o una oración silenciosa (sin palabras)&#8230; si el corazón no está en el Señor, nuestra oración será vacía y vana&#8230;</p>
<p><strong><em>Creen que María es la corredentora con Jesús&#8230;</em></strong><br />
No entiendo porqué este empeño de los evangélicos en atacar a María&#8230; llegado el día, cada uno tendrá que darle cuentas al Señor de cómo amaron a su prójimo, incluyendo en “el prójimo” a su Madre&#8230;</p>
<p>¿Alguna vez has pensado, aunque sea solamente un momento, que tú le debes tu salvación a María&#8230;?  Fíjate&#8230; el ángel vino donde María&#8230; vino enviado por Dios para que en ella y a través de ella, se llevará a cabo el comienzo de nuestra redención&#8230; María pudo decir que “no”&#8230; sin embargo, su disposición para acoger la Voluntad de Dios hizo posible que Jesús se encarnara&#8230; no sé cómo tú lo veas, pero esto hace que María esté intrínsecamente unida al Plan de Salvación&#8230; no porque ella lo haya querido&#8230; ni porque yo o la Iglesia Católica lo diga&#8230; sino porque Dios así lo quiso&#8230;!!!</p>
<p>Hay un pasaje de Pablo que me fascina por lo profundo de su significado: «Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia» (Colosenses 1, 24)&#8230; ¿acaso le falta algo al sacrificio de Cristo?&#8230; obviamente no&#8230; este pasaje se refiere a que cada uno de nosotros debe aceptar y cargar con gozo la cruz que nos toca llevar&#8230; uniendo nuestro dolor, nuestro sufrimiento, nuestra pena, nuestra enfermedad&#8230; al sacrificio de Jesús&#8230; ese “unir nuestro sufrimiento al Suyo” nos convierte, en alguna medida, en “corredentores” con Él&#8230;</p>
<p>Imagina ahora el dolor inmenso de María al pie de la cruz&#8230; por un lado, el dolor de una Madre que, después de ver la tortura a la que es sometido su Hijo inocente, le acompaña en silencio hasta su muerte&#8230; y por otra parte, tienes a la “esclava del Señor”&#8230; la Mujer que acogió el Plan de Salvación y encarnó al Mesías en su seno&#8230; nadie conocía a Jesús mejor que su Madre, nadie&#8230; y ella, mejor que nadie, sabía Quién era Aquel que colgaba del madero&#8230; imagina ahora el sufrimiento de saber que Dios se está ofreciendo como sacrificio por todos los hombres y estos no sólo no lo reconocen, sino que se burlan y blasfemas contra Él&#8230; tan grande es el dolor de María que el anciano Simeón profetizó que “una espada le atravesaría el alma” (Lucas 2, 35)&#8230;</p>
<p>Las vidas de Jesús y María están unidas inseparablemente&#8230; una no puede existir sin la otra&#8230; Jesús se encarnó por el “sí” de María&#8230; y María acogió el Misterio de Dios de una forma perfecta y total&#8230; esta unión y colaboración de María con nuestra salvación es a lo que se refiere el término de “corredentora”&#8230;</p>
<p><strong><em>Bautizan a los niños&#8230;</em></strong><br />
¿Y dónde en la Biblia dice que un niño no se puede bautizar?&#8230; al contrario, cuando Pablo y Silas estaban presos en la cárcel, la tierra tembló, se abrieron las puertas y se soltaron las cadenas&#8230; entonces, el carcelero, asustado, preguntó que tenía que hacer para salvarse&#8230; dice Lucas que Pablo y Silas «le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos» (Hechos 16, 32-33)&#8230; te pregunto, ¿cuál es la parte de “todos los suyos” dónde se excluye a los niños?</p>
<p>Fíjate&#8230; el salmista nos explica que los niños nacen con pecado original cuando dice «Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre» (Salmo 51, 5)&#8230; y Jesús es claro al afirmar que «el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (Juan 3, 5)&#8230; Pedro, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, dice: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos» (2, 38-39)&#8230; entonces, si los niños nacen con pecado, y Jesús dice que el bautismo es necesario&#8230; ¿por qué privar a nuestros hijos de la promesa de Dios?</p>
<p>Probablemente me dirás que un niño no puede decidir, etc, etc, etc&#8230; te pregunto, ¿si tu hijo está enfermo, tú vas a esperar a que tenga edad suficiente para que él decida si quiere ir al médico o para que decida a cuál médico quiere ir?&#8230; ¿le preguntaste a tu hijito de 7 años a qué escuela quería asistir?&#8230; de la misma forma, estoy seguro que tampoco le has preguntado si te quiere acompañar al culto&#8230; porque tú, como madre, decides lo que entiendes es mejor para él&#8230; y el mayor regalo que le puede heredar un padre a un hijo, es la vida eterna&#8230;</p>
<p><strong><em>Se postran ante imágenes&#8230;</em></strong><br />
Fíjate, realmente no me estás acusando de “postrarme ante imágenes” sino de adorarlas como si fueran dioses&#8230; o sea, del pecado de la idolatría&#8230;</p>
<p>En el libro de los Números hay un relato de una de las tantas ocasiones que el pueblo de Israel fue infiel a Dios&#8230; y Dios envió una plaga de serpientes que mordían a los israelitas y estos morían&#8230; finalmente acudieron a Moisés, arrepentidos, para que intercediera por ellos&#8230; Moisés intercedió y Dios le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado»&#8230; Moisés hizo una serpiente de bronce (una imagen de una serpiente abrazadora) y la puso sobre un asta&#8230; y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la imagen de la serpiente de bronce y quedaba curado (21, 4-9)&#8230;</p>
<p>Este pasaje que acabo de señalarte es interesantísimo&#8230; pero más interesante aún es que Jesús se compara con esa imagen de la serpiente que Moisés construyó en el desierto&#8230; veamos el diálogo con Nicodemo&#8230; Jesús le dice: «como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna» (Juan 3, 14-15)&#8230;</p>
<p>¿No te llama la atención que siendo “malas” las imágenes, Jesús se compare con una?&#8230; la respuesta es sencilla, la prohibición no es contra las imágenes en sí mismas (Dios también manda hacer imágenes de querubines y otras cosas para adornar el Templo)&#8230; sino que la prohibición es en contra de idolatrar las imágenes&#8230; de creer que esa imagen de madera, de yeso, de plástico “es” Dios&#8230;</p>
<p>Los católicos tenemos muy claro que una imagen no es Dios&#8230; aunque nos puede ayudar a fijar nuestra mente o nuestro corazón en aquello que está representado en la imagen o el cuadro que miramos&#8230; de la misma forma que cuando tomo en mis manos una foto de mi esposa y le doy un beso, y tengo plena consciencia de que ese beso no es para el pedazo de papel, sino para mi esposa&#8230; de la misma forma, cuando me arrodillo ante una imagen del Sagrado Corazón de Jesús o ante una Cruz, no lo estoy haciendo ante esa figura, sino ante Dios representado en ella&#8230;</p>
<p>Finalmente, dices que <strong><em>tenemos que analizar primero lo que Dios quiere de nosotros y lo que él nos ha mandado a hacer en su santa Palabra para ver si nosotros verdaderamente le estamos agradando</em></strong>&#8230; en eso estamos totalmente de acuerdo&#8230; y como tú, creo que debemos fijarnos en cuál fue la intención de Dios y qué es lo que Él espera de nosotros&#8230; veamos&#8230;</p>
<p>Dios edificó una Iglesia sobre la cabeza de Pedro y los Apóstoles&#8230; le dio poder de perdonar y retener pecados&#8230; y prometió que las puertas del Hades no prevalecerían sobre ella (Mateo 16, 17-19)&#8230; una Iglesia unida, como Él y el Padre son uno&#8230; para que a través de esa unidad, el mundo crea (Juan 17, 20-21)&#8230; una Iglesia «que persevera en la oración, con un mismo Espíritu, en compañía de María, la madre de Jesús» (Hechos 1, 14)&#8230; una Iglesia que «acude asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan (eucaristía) y a las oraciones» (Hechos 2, 42)&#8230;</p>
<p>Hermana, esa única Iglesia tiene nombre&#8230; se llama la Iglesia Católica&#8230; y la Voluntad de Dios es que tú y yo formemos parte de ella&#8230; yo escuché su voz y estoy aquí&#8230; ahora te toca a ti decidir si vas a hacer “lo que Dios quiere de ti y ha mandado en su Palabra”&#8230; o si vas a seguir rechazando lo que Él mismo te ofrece&#8230;</p>
<p>Dios te bendiga mucho&#8230; y el Espíritu Santo ilumine tu mente y tu corazón&#8230;</p>
<p>Romualdo</p>
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		<title>Un adelanto del cielo</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jun 2010 02:31:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuenta un joven misionero&#8230; Ocurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano. Cuando llegamos a Nairobi (Kenya) nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta y calurosa. Quizá arreglando tejados&#8230;, pero no teníamos experiencia en construcción. Quizá pintando un colegio&#8230;, pero no sabíamos de pintura. Lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta un joven misionero&#8230;</p>
<p>Ocurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano. Cuando llegamos a Nairobi (Kenya) nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta y calurosa. Quizá arreglando tejados&#8230;, pero no teníamos experiencia en construcción. Quizá pintando un colegio&#8230;, pero no sabíamos de pintura. Lo que sí teníamos claro era nuestra intención de darnos totalmente a los demás. Sin embargo, recibiríamos mucho más de lo que logramos dar: tuvimos la suerte de entrar en contacto con el Tercer Mundo, a través de un alojamiento para niños moribundos de las Hermanas de la Caridad en Nairobi.</p>
<p>Todos entramos en aquella casucha, un tugurio sin muebles y con poca luz. Contrastaban las hamacas llenas de niños enfermos y lloriqueando con los limpísimos trajes talares blancos y azules de las Hermanas de la Caridad, que rebosaban  alegría. Yo me quedé bloqueado, en mitad de la habitación. Nunca había visto nada así. Mis compañeros universitarios se esparcieron por las estancias, siguiendo a distintas monjas, que requerían su asistencia. Una hermana me preguntó en inglés:</p>
<p>- ¿Has venido a mirar o quieres ayudar?</p>
<p>Sorprendido por tan directa pregunta y en estado de sopor, balbuceé:</p>
<p>- A ayudar&#8230;</p>
<p><span id="more-956"></span></p>
<p>- ¿Ves a ese niño de allí, el del fondo que llora?</p>
<p>Lloraba desconsoladamente, pero sin fuerza.</p>
<p>- Sí, ése, le dije señalándolo.</p>
<p>- Bien: tómalo con cuidado y tráelo. Lo bautizamos ayer.</p>
<p>Lo noté con una fiebre altísima. El niño tendría un par de años.</p>
<p>- Ahora tómalo y dale todo el amor que puedas&#8230;</p>
<p>- No entiendo&#8230;, me excusé.</p>
<p>- Que le des todo el cariño de que seas capaz, a tu manera&#8230; Y me dejó con el niño.</p>
<p>Le canté, lo besé, lo arrullé&#8230; dejó de llorar, me sonrió, se durmió&#8230; Al cabo de un rato busqué llorando a la hermana:</p>
<p>- Hermana: no respira&#8230;</p>
<p>La monja certificó su muerte:</p>
<p>- Ha muerto en tus brazos&#8230; Y tú le has adelantado quince minutos con tu cariño el amor que Dios le va a dar por toda la eternidad.</p>
<p>Entonces entendí tantas cosas: el cielo, el amor de mis padres, el amor de Jesús, los detalles de afecto de mis amigos. Mi viaje a Kenya supuso un antes y un después en mi vida. Ahora sé que todos tenemos “kenyas” a nuestro alrededor que necesita de nuestro amor cada día.</p>
<p>La madre Teresa de Calcuta decía: “Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a algún ser humano, debo hacerla ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí”&#8230; ayúdanos, Señor, a vivir conscientes de estas palabras, para que te amemos en cada una de las personas que se cruce en nuestras vidas&#8230;</p>
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		<title>Un cuento sobre la santidad</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 10:49:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Jesús decía: “En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, quedará solo; pero si muere, dará mucho fruto” (Jn 12,24). Érase una vez un granito de trigo, pequeño y sencillo, que quería ser santo y llegar hasta el cielo. Y se ofreció a Dios&#8230; y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Jesús decía: “En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, quedará solo; pero si muere, dará mucho fruto” (Jn 12,24).</p>
<p>Érase una vez un granito de trigo, pequeño y sencillo, que quería ser santo y llegar hasta el cielo. Y se ofreció a Dios&#8230; y se puso en sus manos de buen sembrador. Y el Señor, de inmediato, con mucho cariño, lo colocó en tierra buena y lo cuidó como a un niño.</p>
<p>Pero el granito, gritaba&#8230;, pasaba las noches oscuras, a solas, con miedo y con frío, muriendo a sí mismo. Pero, sin saberlo, renacía a una vida más hermosa y bella.</p>
<p>Y empezó a crecer como espiga, débil y temerosa, azotada por las lluvias y mecida por los vientos. Y fue creciendo, creciendo y creciendo acariciada por el sol, y soñaba y soñaba&#8230; y pedía y oraba.</p>
<p>Cuando estuvo madura, un día de estío se presentó el segador. Y ella, alarmada, gritaba y decía: “A mí, no, porque yo estoy destinada a ser santa y elevarme hasta el cielo”. Pero el hombre, tal vez, distraído, metió la hoz, despiadado, y quebró sus ensueños de oro.</p>
<p><span id="more-952"></span></p>
<p>“Oh Señor”, clamó entonces la espiga, “ya no puedo llegar a tus brazos. Sálvame mi Señor, que me muero”. Pero el Señor, cual si nada escuchase, respondió con un largo silencio&#8230; Y aquel hombre, tomando la espiga, bajo el trillo la puso al momento&#8230; Y los granos crujieron&#8230; y cual sarta de perlas preciosas, por la era rodaron deshechos.</p>
<p>Y vinieron más hombres y metieron los granos de trigo en un saco viejo, llevándolos luego al molino, donde finísimo polvo se hicieron. Y la harina seguía llorando. Mientras, arriba en el cielo, seguían callando&#8230; y, aquí abajo, seguían moliendo.</p>
<p>Y, ¿por qué callaría Jesús? Y, ¿por qué, si era pura e inocente, le negaba el consuelo? Pero ella obediente, seguía sufriendo&#8230; Y Jesús preparaba la harina. Y una hostia bellísima hicieron&#8230; por fin el grano, espiga, harina, en Jesús se fundieron.</p>
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		<title>Nuevos enlaces</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Jun 2010 15:27:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[enlazados]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace algún tiempo que tenía pendiente actualizar la sección de Enlaces para añadir unas cuantas páginas y blogs nuevos&#8230; por fin saqué un rato y aquí les dejo mis favoritos&#8230; La página de la Parroquia Santuario Santo Cristo de los Milagros en Carolina (PR) ofrece, además de la información general sobre la parroquia y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace algún tiempo que tenía pendiente actualizar la sección de <a href="http://www.tengoseddeti.org/enlaces/" target="_self">Enlaces</a> para añadir unas cuantas páginas y blogs nuevos&#8230; por fin saqué un rato y aquí les dejo mis favoritos&#8230;</p>
<p>La página de la <a href="http://www.pscmpr.org/" target="_blank"><strong><em>Parroquia Santuario Santo Cristo de los Milagros</em></strong></a> en Carolina (PR) ofrece, además de la información general sobre la parroquia y los blogs de los distintos ministerios parroquiales, la oportunidad de escuchar las homilías dominicales y/o subscribirse al podcast a través de <a href="http://itunes.apple.com/us/podcast/homilia-dominical-parroquia/id372612220?ign-mpt=uo%253D4" target="_blank">iTunes</a>&#8230; Monseñor Nestor Yulfo no sólo es un excelente sacerdote y un buen amigo, sino que tiene el don de llevar el mensaje del evangelio de una manera clara y sencilla&#8230; por nuestra parte, no nos lo perdemos una semana&#8230; así que los invito a escucharlo y subscribirse <a href="http://itunes.apple.com/us/podcast/homilia-dominical-parroquia/id372612220?ign-mpt=uo%253D4" target="_blank">aquí</a>&#8230;</p>
<p><a href="http://pensarporlibre.blogspot.com/" target="_blank"><strong><em>Pensar por libre</em></strong></a> es una de esas joyitas literarias que encontramos en la blogosfera&#8230; no recuerdo cómo llegué a él, pero inmediatamente quedé enamorado de la forma como el Padre Enrique Monasterio nos relata sus historias&#8230; si tuviera que quedarme con un solo blog de los muchos que sigo cada día, ese sería <a href="http://pensarporlibre.blogspot.com/" target="_blank">Pensar por libre</a>&#8230;</p>
<p>El futuro <a href="http://www.santuariodelaprovidencia.org/" target="_blank"><strong><em>Santuario Nacional Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia</em></strong></a> ha rediseñado su página y tengo que aceptar que me ha impresionado el nuevo diseño&#8230; las notas históricas&#8230; las actividades que se están haciendo&#8230; los videos sobre el Santuario&#8230; enhorabuena a esta iniciativa!!!</p>
<p><a href="http://lavidaconzapatillasdeandarporcasa.blogspot.com/" target="_blank"><strong><em>La vida con zapatillas de porcelana</em></strong></a> es el blog que Sor Ma Ángeles Calleja Cidoncha nos regala desde Valencia (España)&#8230; una invitación a mirar las Sagradas Escrituras desde lo cotidiano de nuestras vidas, para que su mensaje nos sirva de norte en nuestro caminar diario&#8230;</p>
<p>La <a href="http://www.liturgiadelashoras.com.ar/" target="_blank"><strong><em>Liturgia de las Horas</em></strong></a> es el ritmo de oración de la Iglesia&#8230; los ministros ordenados y los religiosos/as están “obligados” a rezarla&#8230; pero cada día son más los laicos que van descubriendo la riqueza de orar con los salmos y la importancia de unirse con la Iglesia en una sola oración&#8230; esta página nos presenta la opción de rezar las Horas en-línea: laudes, vísperas, completas, horas intermedias y oficio de lectura&#8230; Otra excelente página que ofrece esta opción es <a href="http://oficiodivino.com/" target="_blank"><strong><em>Oficio Divino</em></strong></a>&#8230;</p>
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		<title>¿Desde cuándo es “católica” la Iglesia?</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 02:52:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apologética]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>
		<category><![CDATA[eclesiología]]></category>
		<category><![CDATA[teología]]></category>

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		<description><![CDATA[“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica” (Ignacio de Antioquía, Ad Smyrn, 8.2). Esta frase nos la dejó Ignacio de Antioquía en una carta escrita a la Iglesia de Esmirna mientras iba camino al martirio en Roma&#8230; el año: finales del 106 o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica”</em> <small>(Ignacio de Antioquía, Ad Smyrn, 8.2)</small>.</p>
<p>Esta frase nos la dejó Ignacio de Antioquía en una carta escrita a la Iglesia de Esmirna mientras iba camino al martirio en Roma&#8230; el año: finales del 106 o comienzos del 107dC&#8230; esto hace que esta frase, y la carta a la que pertenece, sean contemporáneas con el cuarto Evangelio&#8230; conozcamos un poco más sobre Ignacio antes de entrar de lleno en la frase&#8230;</p>
<p>Se piensa que nació cerca del año 40dC, aunque una antigua tradición sugiere que Ignacio podría ser el niño que Jesús sentó sobre sus rodillas cuando dijo <em>«dejad que los niños vengan a mí»</em>&#8230; lo que sí sabemos es que fue discípulo de los apóstoles Juan y Pablo&#8230; y que sucedió a Evodio como tercer obispo de Antioquía (Simón Pedro fue el primero sucedido por Evodio)&#8230; también era conocido con el nombre de <em>Teóforo</em> (el portador de Dios), según se desprende de sus cartas&#8230;</p>
<p>La ciudad de Antioquía era famosa en Asia Menor (Siria) y era la tercera en importancia en el Imperio Romano, después de Roma y Alejandría&#8230; había en Antioquía una comunidad cristiana importante e influyente, formada por cristianos de procedencia judía que huyeron de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el 70dC&#8230; y fue en Antioquía donde Pablo predicó su primer sermón cristiano en una sinagoga y donde los seguidores de Jesús fueron llamados “cristianos” por primera vez <small>(Hechos 11, 26)</small>&#8230;</p>
<p>Ignacio, quien es considerado uno de los Padres Apostólicos por su cercanía a los apóstoles, fue arrestado y sentenciado a morir en el circo romano&#8230; como él mismo describe en otra de sus cartas: <em>“para ser trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras y convertido en pan puro de Cristo”</em> <small>(Ad Rom, 4.1)</small>&#8230;</p>
<p><span id="more-935"></span></p>
<p>En el transcurso de unas pocas semanas, Ignacio redactó siete cartas mientras era conducido desde Siria hasta Roma para ser devorado por las fieras&#8230; estas cartas, de un altísimo contenido eclesiológico y doctrinal, se dividen en dos grupos, cuatro redactadas en Esmirna y tres en Alejandría de Tróade: la carta a los efesios (Ad Eph), la carta a los magnesios (Ad Magn), la carta a los tralianos (Ad Tral), la carta a los romanos (Ad Rom), la carta a los filadelfianos (Ad Phil), la carta a los esmirniotas (Ad Smyrn) y, por último, una carta personal a Policarpo, obispo de Esmirna (Ad Pol)&#8230;</p>
<p>En sus cartas, Ignacio habla sobre el privilegio del martirio por causa de su fe en Jesucristo&#8230; es el primer escritor fuera del Nuevo Testamento en hacer referencia a la virginidad de María&#8230; defiende las dos naturalezas de Jesucristo, humana y divina (contra las herejías de los judaizantes y los docetistas)&#8230; habla del domingo como el día del Señor&#8230; y es el primero en usar la palabra <em>“Eucaristía”</em>, a la que llama <em>“la carne de Cristo”</em>, <em>“Don de Dios”</em> y <em>“la medicina de inmortalidad”</em>, además de llamar a Jesús <em>“pan de Dios”</em> que ha de ser comido en el altar, dentro de una única Iglesia&#8230;</p>
<p>Pero, sobre todo, habla sobre la Iglesia como una institución divina cuyo fin es la salvación de las almas&#8230; que debe permanecer en la unidad&#8230; que es santa&#8230; que es infalible&#8230; que tiene jerarquía&#8230; que tiene sacramentos&#8230; y que es católica!!!</p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo;<br />
así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica”</em>&#8230;</strong></p>
<p>Lo que dice este texto es obvio&#8230; pero veamos algunas de las cosas que no dice: Ignacio le escribe a las iglesias locales enseñando una misma y única doctrina porque la Iglesia es Católica – Universal, del griego καθολικός (<em>katholikós</em>)&#8230; les escribe con la autoridad que le da su posición de Obispo (jerarquía) y su misión de exhortar y educar (magisterio)&#8230; les habla de la importancia del Bautismo y la Eucaristía (sacramentos), que no son válidos sin la presencia del Obispo (imposición de manos y sucesión apostólica) o quien él haya encomendado (sacramento del orden)&#8230; les habla de unidad, de obediencia, de permanecer juntos y conservar la doctrina heredad de los Apóstoles, y que estos recibieron directamente de Jesucristo&#8230;</p>
<p>Ignacio de Antioquía nos está describiendo la Iglesia Primitiva&#8230; antes de que existiera formalmente la Biblia, ya había una Iglesia física, estructurada y unida&#8230; una Iglesia que creía y celebraba la Eucaristía y los sacramentos&#8230; una Iglesia que se cimentaba sobre los Apóstoles y la Tradición que estos habían heredado de Jesucristo&#8230; una Iglesia Universal: la Iglesia Católica&#8230;</p>
<p><small>NOTA: En estos enlaces puedes accesar y leer las siete cartas de Ignacio de Antioquía: <a href="http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm" target="_blank">en español</a> o <a href="http://www.ccel.org/l/lake/fathers/toc.htm" target="_blank">en griego</a>.</small></p>
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		<title>Un sólo Dios, que siendo Uno es Tres</title>
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		<pubDate>Sun, 30 May 2010 14:23:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>
		<category><![CDATA[Santísima Trinidad]]></category>

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		<description><![CDATA[El Misterio de la Santísima Trinidad es uno de los misterios más inexpugnables del cristianismo&#8230; es la paradoja de un Dios que es a la vez: uno y trino&#8230; tres personas divinas que son siempre distintas en la unidad&#8230; Pero, a pesar de lo incomprensible e impenetrable que nos pueda resultar la Trinidad, es en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Misterio de la Santísima Trinidad es uno de los misterios más inexpugnables del cristianismo&#8230; es la paradoja de un Dios que es a la vez: uno y trino&#8230; tres personas divinas que son siempre distintas en la unidad&#8230;</p>
<p>Pero, a pesar de lo incomprensible e impenetrable que nos pueda resultar la Trinidad, es en ella donde se apoya todo lo que hace al hombre, hombre: su origen y su realización última, su relación con Dios, con sus semejantes, con la creación, y hasta con él mismo&#8230; todo es en función de la Trinidad y de la perijóresis en que viven las personas divinas&#8230;</p>
<p>Y es en la perijóresis que la Trinidad se nos revela, no sólo como Dios, sino como modelo de comunión íntima entre Dios y los hombres, y entre los hombres entre sí&#8230;</p>
<p>¿Pero qué es perijóresis?, dirán ustedes&#8230;</p>
<p>Hay que partir del hecho revelado de que Dios es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, unidos en íntima comunión de amor&#8230; Dios, uno y trino, es una comunidad de personas donde cada una está en comunión total y absoluta con las otras dos&#8230; el Padre está todo en el Hijo y todo en el Espíritu Santo&#8230; el Hijo está todo en el Padre y todo en el Espíritu Santo&#8230; el Espíritu Santo está todo en el Padre y todo en el Hijo&#8230; y ninguno precede a otro en eternidad, ni le excede en grandeza, ni le aventaja en potestad&#8230; ¡eso es perijóresis!</p>
<p><span id="more-932"></span></p>
<p>En razón de la perijóresis, las relaciones entre las personas divinas son siempre ternarias, o sea, son siempre trinitarias&#8230; por eso, el Padre se revela por el Hijo en el Espíritu Santo&#8230; el Hijo, a su vez, revela al Padre con la fuerza del Espíritu&#8230; y el Espíritu Santo, “procede” del Padre y reposa sobre el Hijo&#8230; las tres personas divinas permanecen y residen, una en las otras, de manera inseparable y teniendo entre ellas una compenetración sin mezcla&#8230; están cada una en las otras, con las otras, por las otras y para las otras, sin que haya lugar a fusión o confusión&#8230;</p>
<p>Pero al hablar de la Santísima Trinidad y de la perijóresis perfecta que existe en Ella&#8230; tenemos, casi por obligación, que hablar de María: el primer punto de encuentro trinitario&#8230; María, al acceder con su “sí” a la Voluntad del Padre&#8230; recibe sobre ella al Espíritu Santo, que le «cubre con su sombra»&#8230; y engendra en su vientre a Jesús, el Hijo de Dios <small>(Lucas 1,26-38)</small>&#8230; María se convierte, por tanto, en modelo y marco de referencia para nuestro encuentro personal y perijórico con la Trinidad&#8230;</p>
<p>El teólogo francés León-Dufour hace una analogía muy interesante donde nos presenta la imagen de una madre que le <em>“comunica la vida al embrión no con cualquier forma de alimento, como la leche que más tarde le dará al bebe, sino por el contacto de la placenta con la mucosa uterina. El niño crece así en la unión, sin digerir otra cosa. Morar recíprocamente es estar presente uno en el otro sin ninguna fusión ni confusión, en una perfecta comunión. Esta comunión entre la madre y el niño queda simbolizada en la única respiración de la madre; la aspiración y la respiración del niño son la misma aspiración y respiración de la madre. La unidad entre ellos es perfecta y, sin embargo, siguen siendo DOS”</em>.</p>
<p>Esta perijóresis que León-Dufour nos muestra una sintonía perfecta entre una madre y su niño aún sin nacer, sintonía que se da en María en su grado máximo&#8230; cómo lo expresa San Luis María Grignion de Montfort: <em>“ellos se hallan íntimamente unidos, que el uno está totalmente en el otro: Jesús está todo en María y María toda en Jesús, o mejor, no vive Ella sino Jesús en Ella. Antes separaríamos la luz del sol que a María de Jesús”</em>&#8230; y donde reside una de las personas divinas, residen todas&#8230;</p>
<p>Esa unión total con la Santísima Trinidad que encontramos en María&#8230; es la misma unión perfecta a la que debemos aspirar todos los cristianos&#8230;</p>
<p>El camino que tenemos que recorrer para alcanzar esa comunión absoluta es arduo&#8230; es el camino que nos invita a ser perfectos, <em>«como es perfecto nuestro Padre celestial»</em> <small>(Mateo 5,48)</small>&#8230; es el camino de los discípulos, que lo han dejado todo para seguir a Jesús <small>(Marcos 10,17-27)</small>&#8230; es el camino de la santidad al que nos guía el Espíritu Santo&#8230; Pero, a pesar de lo difícil, duro o espinoso que nos pueda parecer este recorrido&#8230; nos sirve de estímulo saber que, al igual que hace dos mil años atrás, Jesús sigue orando al Padre para que sus discípulos <em>«sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno»</em> <small>(Juan 17,22-23)</small>&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo;<br />
como era en el principio, por los siglos de los siglos.<br />
Amén.</p>
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