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	<title>tengo sed de Ti &#187; apologética</title>
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	<description>«Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo»...</description>
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		<title>Un hermano pregunta</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Feb 2011 03:23:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apologética]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

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		<description><![CDATA[Me considero cristiano y creo que toda las respuestas están en la Biblia; quisiera saber de dónde sale la idea del purgatorio; y saber qué [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/02/biblia-vela-e1299528048145-300x235.jpg" alt="" title="biblia-vela" width="300" height="235" class="alignleft size-medium wp-image-1217" /></p>
<p><em>Me considero cristiano y creo que toda las respuestas están en la Biblia; quisiera saber de dónde sale la idea del purgatorio; y saber qué papel ocupan los santos y la virgen María, ya que Jesús dijo “nadie viene al Padre si no es a través de mí”. De dónde sale la idea de que los sacerdotes no deben casarse, y de dónde que al salvación es por obras.</em></p>
<p><em>Me considero un buscador de la verdad, así que agradecido en lo que puedan ayudarme.</em></p>
<p><em>Un abrazo y que Dios los bendiga</em></p>
<p style="text-align: center;">~*~*~*~*~*~</p>
<p>Querido hermano&#8230;</p>
<p>¡Recibe un saludo de paz y bien en el Corazón Misericordioso de Jesús!</p>
<p>Las preguntas que nos formulas son algunas de las diferencias doctrinales básicas entre lo que profesamos los católicos y lo que profesan la mayoría de las iglesias protestantes y evangélicas&#8230;  cada una de ellas es, en sí misma, un tema extenso y completo que podría tenernos días dialogando y explicando sus fundamentos y razones&#8230;</p>
<p>Pero antes de abordarlas brevemente, conviene que nos detengamos un momento en una expresión que usas al comenzar tu email&#8230;</p>
<p><span id="more-1203"></span></p>
<p><strong><em>Todas las respuestas están en la Biblia&#8230;</em></strong></p>
<p>Esta expresión, aunque es una idea evangélica popular, no es del todo correcta&#8230; verás, la respuesta de todas las preguntas es Dios, pues Él es la única y absoluta Verdad&#8230; en la Biblia encontramos la Revelación divina que Dios le hizo, primero, al pueblo de Israel&#8230; y que luego completó a plenitud en Jesucristo&#8230;</p>
<p>Pero la Revelación no se agota con la Biblia pues, como dice Juan en su evangelio, «Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. [...] Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran»&#8230;</p>
<p>Esas “otras muchas cosas” están comprendidas en lo que la Iglesia Católica llama la Tradición&#8230; que no es otra cosa que los escritos de los Padres Apostólicos y los primeros Concilios de la Iglesia&#8230; dicho de otra manera, la Tradición recoge el sentir y la práctica de la Iglesia Primitiva&#8230; la Biblia, por su parte, vino a poner por escrito parte de esa Tradición&#8230;</p>
<p>Curiosamente, el concepto de “sola scriptura”, que propone que la Biblia es la única autoridad, carece de fundamento bíblico&#8230; verás, la Biblia es un conjunto de escritos que circulaban en la época posterior a los apóstoles&#8230; entre los varios escritos que habían, unos se consideraban “inspirados” y otros no&#8230; así que esa primera comunidad eclesial siente la necesidad de identificarlos y preservarlos&#8230; y al agruparlos con la Septuaginta, también conocida como la Versión de los LXX o Canon de Alejandría, vino a formar lo que conocemos como la Biblia&#8230;</p>
<p>La Septuaginta era la versión de las Escrituras que estaba en uso durante la época de Jesús y los Apóstoles&#8230; de hecho, muchas de las citas que aparecen en los evangelios y en algunas de las epístolas son citas de la Septuaginta&#8230; confirmando así que los Apóstoles y Jesús, conocían, usaban y tenían por sagrada/inspirada esta versión&#8230;</p>
<p>A comienzos del siglo II, un grupo de teólogos hebreos se reunió en el Concilio de Janmia y desecharon los libros que no habían sido escritos en hebreo/arameo o que no habían sido redactados en territorio de Palestina (siete en total)&#8230; a ese nuevo canon le llamaron Canon de Palestina o Canon Palestinense&#8230; esto solamente afectó a la Tanaj (Biblia Judía) y nada tuvo que ver con los cristianos o la versión en uso del Antiguo Testamento&#8230;</p>
<p>En el siglo XVI, cuando Martín Lutero se separa de la Iglesia Católica dando lugar al cisma que conocemos como la Reforma Protestante&#8230; descarta el Canon de Alejandría y adopta el Canon Palestinense para su versión del Antiguo Testamento&#8230; de aquí que exista un diferencia entre las Biblias Católicas y Protestantes&#8230; pues a las Protestantes les faltan los siete libros que los hebreos desecharon en el siglo I&#8230; y que Lutero descartó en el siglo XVI&#8230;</p>
<p>Regresando de nuevo a la primera comunidad cristiana y al origen de la Biblia&#8230; la Iglesia Primitiva reconoce la necesidad de identificar, agrupar y preservar los escritos inspirados&#8230; es de esa necesidad nace la Biblia&#8230; o sea, que la Biblia toma vida en la Iglesia, por la Iglesia y para la Iglesia&#8230; es la Iglesia quien le da autoridad como Palabra de Dios&#8230; y, para interpretarse correctamente, debe interpretarse a la luz de la Iglesia&#8230;</p>
<p>Este es el primer problema de los hermanos protestantes y evangélicos al querer interpretar la Biblia&#8230; su infalibilidad como Verdad absoluta está condicionada a ser interpretada por un intérprete infalible&#8230; no se trata de que la Verdad no esté en la Biblia, sino que su interpretación no puede ser una arbitraria, abierta al juicio particular de cada persona&#8230; cuando hacemos esto surge el caos que vemos hoy en día en el cristianismo&#8230; cientos de denominaciones cristianas, cada una interpretando “su verdad” y reclamando la inspiración del Espíritu Santo&#8230; sencillamente, no es posible&#8230; el Espíritu Santo es un Espíritu de Orden y de Verdad&#8230; que no puede “inspirar” verdades diferentes en diferentes iglesias&#8230;</p>
<p>Por otra parte, partimos de la realidad histórica que nos dice que todas las denominaciones protestantes y evangélicas son hijas de la Reforma Protestante&#8230; y por ende, ninguna de ellas existía antes del siglo XVI&#8230; quedando solamente las Iglesias Católica y Ortodoxa como las herederas y custodias de la verdadera fe de los Apóstoles&#8230;</p>
<p>Habiendo aclarado este primer punto, vamos a tratar de atender tus preguntas con sus explicaciones y/o fundamentos bíblicos&#8230;</p>
<p><strong><em>El purgatorio&#8230;</em></strong></p>
<p>Antes de ver su fundamento bíblico, conviene que empecemos por aclarar qué cosa es el purgatorio&#8230;</p>
<p>Las iglesias protestantes y evangélicas creen que al morir hay una de dos posibilidades: salvación o condenación&#8230; los católicos también creemos lo mismo, pero reconocemos que no todos los que están salvos, están lo suficientemente limpios o purificados para entrar en la presencia de Dios&#8230; y esas almas van a un “lugar” –el purgatorio– donde “purgan” sus culpas y se limpian antes de llegar al “cielo”&#8230;</p>
<p>En Mateo, Jesús habla sobre el pecado contra el Espíritu Santo: «Por eso os digo: Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro» (12, 31-32)&#8230;</p>
<p>Quiero llamar tu atención a las últimas palabras de Jesús en este pasaje, “no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro”&#8230; o sea, ¿qué hay pecados que sí se perdonarán en el otro mundo?&#8230; esto no tendría sentido ni en el cielo, pues allí ya no hay pecado; ni en el infierno, pues allí ya no puede haber perdón&#8230; ese “otro lugar” en el “otro mundo” donde se pueden perdonar pecados es la doctrina sobre el purgatorio&#8230;</p>
<p>Veamos también la primera carta de Pablo a los Corintios: «Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego» (3, 12-15)&#8230;</p>
<p>Ahora es Pablo quien nos habla de algunos cuyas obras serán abrazadas&#8230; y nos dice que estos serán salvos, pero como quien pasa a través del fuego&#8230; aquí podemos entender el concepto de purificación, eres salvo, pero tienes que ser purificado por el fuego que limpia tus malas acciones&#8230;</p>
<p>La segunda carta a los Macabeos (12, 38-45) presenta un interesante pasaje donde, después de una batalla, Judas Macabeo y sus seguidores ofrecen súplicas y sacrificios por almas que murieron en pecado, esto con la esperanza de la resurrección&#8230; si estas almas se encontraran condenadas en el infierno, ¿cuál sería el propósito de orar por ellos?&#8230; obviamente, los Macabeos confiaban en que estas estuvieran en algún “lugar” donde aún pudieran ser perdonadas y salvadas&#8230; te invito a buscar el pasaje y leerlo&#8230;</p>
<p>El papel de los santos y la Virgen María, pues Jesús dijo “nadie viene al Padre si no por Mí”&#8230;</p>
<p>Interesante que hayas escogido la cita «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por Mí»&#8230; normalmente me citan la primera carta a Timoteo, donde Pablo dice que «hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también»&#8230; de todas formas, no existe oposición o conflicto entre alguien que intercede –o que pide intercesión– y la mediación de Jesucristo&#8230;</p>
<p>Fíjate&#8230; en ambos pasajes, Jesús es la puerta que abre la posibilidad de la salvación al hombre&#8230; en Juan, Jesús dice que Él es el Camino, le Verdad y le Vida&#8230; y es solamente a través de Él, o sea, de la salvación que Él nos ofrece desde la Cruz, que podemos llegar al Padre&#8230; Pablo dirá lo mismo, que Jesús es el único mediador&#8230; pues solamente a través de Él fluye la gracia que justifica y salva al hombre&#8230;</p>
<p>Sin embargo, aunque Jesús sea el único Camino y el único Mediador&#8230; los hombres oramos e intercedemos unos por otros&#8230; de hecho, el pasaje de la carta de Pablo a Timoteo, antes de decir que Jesús es el único mediador, invita a la oración de intercesión cuando dice,</p>
<p>«Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1 Tim 2, 1-4)&#8230;</p>
<p>La intercesión es una práctica común en las Sagradas Escrituras&#8230; desde Abrahán, que intercedió ante Dios por Sodoma&#8230; hasta Esteban, que intercede, pidiendo perdón por quienes le apedrean&#8230; si lees atentamente el libro de los Hechos verás una Iglesia que intercede continuamente a favor de todos los hombres&#8230;</p>
<p>De la misma forma, esto se sigue practicando en todas las iglesias cristianas, sean católicas, protestantes o evangélicas&#8230; le pedimos a nuestros amigos que oren por nosotros, por nuestras enfermedades, problemas y dificultades&#8230; le pedimos a nuestros sacerdotes o pastores o ministros que intercedan por nosotros ante Dios&#8230; todos nuestros cultos giran alrededor de la intercesión de unos por otros, en el nombre y por la mediación de Jesucristo&#8230;</p>
<p>Los santos y la Virgen no juegan un papel distinto al de todos los demás cristianos&#8230; acudimos a ellos, para que oren e intercedan por nosotros ante Dios&#8230; de la misma forma que vamos a un hermano de nuestra comunidad o a nuestro pastor&#8230; la única diferencia que existe entre la intercesión de los santos y la un hermano de nuestra comunidad es que, según las doctrinas evangélicas, los santos (incluyendo la Virgen) están “muertos”&#8230; sin embargo, Jesús le respondió a los saduceos que Dios «no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven»&#8230; y si todos viven, pues todos pueden orar e interceder ante el Trono de Dios&#8230; más aún, aquellos que se encuentran postrados en adoración frente a Él&#8230;</p>
<p><strong><em>El celibato de los sacerdotes&#8230;</em></strong></p>
<p>El celibato sacerdotal no es una doctrina bíblica, sino una disciplina eclesial&#8230; y técnicamente, podría cambiar en cualquier momento&#8230; digo “técnicamente” porque eso no va a suceder&#8230;</p>
<p>Aún así, no se encuentra sin un fundamento bíblico&#8230; por ejemplo, Pablo, quien fue célibe, dijo a los Corintios: «Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra»&#8230; Pablo entendía, y así se lo manifiesta a los Corintios, que una persona célibe es más apta para dedicarse a la edificación del Reino pues «el no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo; está por tanto dividido» (1 Corintios 7, 6-8. 32-34)&#8230;</p>
<p>Pero Pablo no es el único&#8230; en medio del Sermón de la Montaña, mientras Jesús le habla a sus discípulos de las exigencias del Reino, estos le dicen que es mejor no casarse&#8230; a lo que Jesús les responde: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda» (Mateo 19, 10-12)&#8230;</p>
<p>Esto es lo que hace la Iglesia, que a imitación de Cristo, que también fue célibe&#8230; y siguiendo sus exhortaciones y las de Pablo, escoge a sus sacerdotes de entre aquellos que tienen la vocación al sacerdocio y la vocación a ser célibes (eunucos)&#8230;</p>
<p>Conviene también aclarar que aunque la campaña mediática en contra de la Iglesia y el Sacerdocio Católico en ocasiones cuestiona esta norma de la Iglesia&#8230; el celibato no es algo exclusivo de los sacerdotes&#8230; sino que también hay órdenes religiosas, dentro de la misma Iglesia, que además de votos de pobreza también hacen votos de castidad y permanecen célibes, por elección propia&#8230; “se hacen eunucos a sí mismos”, como invita Jesús&#8230; de la misma forma, el celibato también existe en la Iglesia Ortodoxa y entre los monjes budistas sin que esto se vea como algo “aberrante” o “contra natura”&#8230;</p>
<p><strong><em>La “salvación por las obras”&#8230;</em></strong></p>
<p>Es errónea la idea de que las iglesias protestantes y evangélicas proponen la salvación por la fe, mientras que la Iglesia Católica propone la salvación por las obras&#8230; la Iglesia Católica es clara en que la salvación solamente se alcanza por la fe en Jesucristo&#8230; pero también es clara en afirmar que el hombre debe cooperar con sus obras a esa salvación&#8230;</p>
<p>Por ejemplo, cuando hablamos del purgatorio te hice referencia a una frase que Pablo le dirige a los Corintios&#8230; donde les dice que el fuego probará la calidad de las obras de cada cual&#8230; y solamente recibirás la recompensa aquellos cuyas obras resistan la prueba del fuego&#8230; como ves, Pablo, el gran propulsor de la justificación por la fe, habla de la importancia de las obras para la salvación del alma&#8230;</p>
<p>Fíjate&#8230; la doctrina de la “sola fide” carece de fundamento bíblico sólido&#8230; tan así que Lucero intentó cambiar el texto en Gálatas (3,11) para que leyera “el justo vivirá por la fe sola” cuando solamente dice «el justo vivirá por la fe»&#8230; en contraposición a esto, se encuentra la carta de Santiago que dice que «una fe sin obras está muerta» (2, 17-26)&#8230;</p>
<p>El mismo Jesús, en el pasaje que se conoce como el “Juicio de las Naciones” (Mateo 25, 31-46), pasa juicio sobre ovejas y cabras, separándolas entre aquellas que tuvieron misericordia de sus hermanos y les dieron de comer, de beber, les vistieron, visitaron, etc&#8230; y aquellas que no realizaron obras de misericordia&#8230; de hecho, Jesús no hace ninguna diferencia entre si creyeron o no, sino entre quienes fueron las que le amaron a través del prójimo&#8230;</p>
<p>La Iglesia Católica enseña que la salvación viene por la fe actuando en la caridad&#8230; el primer paso es creer en Jesucristo&#8230; pero esa fe nos tiene que llevar a volcarnos en amor hacia nuestro prójimo&#8230;</p>
<p>Bueno&#8230; espero que estas humildes razones te sirvan de ayuda en tu búsqueda de la Verdad&#8230; que Dios te conceda la gracia de encontrarte con Él a través de su Palabra&#8230; y que su Amor anide en tu corazón durante todos los días de tu vida&#8230;</p>
<p>Bendiciones&#8230;</p>
<p>Romualdo</p>
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		<title>¿A qué Dios le sirven los católicos?</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 11:36:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apologética]]></category>

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		<description><![CDATA[Casi todas las semanas recibo cartas de hermanos/as evangélicos que me increpan, me condenan o me invitan a “convertirme”&#8230; la mayoría son personas con buenas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Casi todas las semanas recibo cartas de hermanos/as evangélicos que me increpan, me condenan o me invitan a “convertirme”&#8230; la mayoría son personas con buenas intenciones, aunque llenos de prejuicios infundados en contra de la Iglesia Católica&#8230; que en su error, propagan falsas nociones contra el catolicismo y los católicos&#8230; por lo general, trato de contestarlas todas&#8230; aunque que estos hermanos están tan ciegos por el fanatismo, que honestamente no creo que lean las respuestas que les damos&#8230;</p>
<p>A continuación les presento la carta de “esta semana”&#8230; la escribe una hermana llamada Leticia&#8230; y la posteo aquí junto con mi respuesta&#8230;</p>
<p><em>Gracias por recibir mi pregunta.  Yo quisiera saber cual es el Dios que quizás la mayoría de los que se llaman católicos le sirven porque algunos católicos usan el rosario, le llaman padre a un hombre aquí en la tierra, oran a los muertos, rezan (repetir ciertas oraciones), creen que María es la corredentora con Jesús, bautizan a los niños, se postran ante imágenes, cuando el Dios creador del cielo y de la tierra que nos dejo su Palabra.  Para leerla y estudiarla no ha mandado nada de eso a la humanidad?  Creo que tenemos que analizar primero lo que Dios quiere de nosotros y lo que él nos ha mandado a hacer en su santa Palabra para ver si nosotros verdaderamente le estamos agradando.  No vaya a ser que estemos haciendo cosas que son abominación o desagradables delante de él sin darnos cuenta.<br />
Gracias,<br />
Leticia</em></p>
<p>Querida Leticia,</p>
<p>Me vas a perdonar la franqueza, pero esto no es una pregunta sino el juicio condenatorio que tú estás haciendo contra “algunos católicos”&#8230; no sé si estás consciente, pero en la “santa Palabra” el mismo Jesús nos dice: «No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados» (Lucas 6, 37)&#8230; te invito a meditar sobre esto “no sea que estés haciendo cosas que sean abominación o desagradables delante de Él”&#8230;</p>
<p>Bueno, vamos a tratar de explicarte cada uno de los puntos que nos presentas&#8230; el texto es un poco largo, pero te invito a tener la valentía de leerlos todos, pues como verás a continuación, la Iglesia Católica es la Iglesia de Jesucristo&#8230; y lo que hacemos los católicos es lo que el Maestro nos enseñó&#8230;</p>
<p><span id="more-960"></span></p>
<p>Tengo que empezar por decirte que el Dios que adoramos y servimos los católicos es el Dios Trino revelado por Jesucristo: Padre, Hijo y Espíritu Santo&#8230; tres Personas Divinas viviendo entrelazadas en una comunión perfecta&#8230; Stefano de Fiores, sacerdote y teólogo italiano, define la relación ideal del cristiano con Dios de esta manera: “En el Espíritu, por medio de Cristo, vivir en comunión filial con el Padre, como miembros de la Iglesia, bajo el paradigma (modelo) de María, por el reino de Dios en el tiempo y en la eternidad”&#8230; hermoso, ¡¿verdad?!</p>
<p><strong><em>Usan el rosario&#8230;</em></strong><br />
Bueno, el Rosario no se “usa” sino que se reza o se ora&#8230; o, más correctamente, se medita&#8230; fíjate, el Rosario es una oración cristocéntrica&#8230; esto quiere decir que Cristo es el centro de la oración pues en cada Misterio meditamos una parte de la vida de Jesucristo&#8230;</p>
<p>En los Misterios Gozosos meditamos la Anunciación del ángel a María y la Encarnación del Hijo de Dios (Lucas 1, 26-38); la Visitación de María a su prima Isabel (Lucas 1, 39-56); el Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén (Lucas 2, 1-20); la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de María (Lucas 2, 22-38); y el Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lucas 2, 41-50)&#8230;</p>
<p>En los Misterios Luminosos meditamos sobre el Bautismo de Jesús en el Río Jordán (Mateo 3, 13-17; Marcos 1, 9-11; Lucas 3, 21-22); la Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná (Juan 2, 1-11); el Anuncio del Reino de Dios e invitación a la conversión (Mateo 4, 12-17; Marcos 1, 14-15; Lucas 4, 14-21); la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor (Mateo 17, 1-8; Marcos 9, 2-8; Lucas 9, 28-36); y la institución de la Eucaristía (Mateo 26, 26-29; Marcos 14, 22-25; Lucas 22,19-20)&#8230;</p>
<p>En los Misterios Dolorosos contemplamos la Pasión comenzando por la Oración de Jesús en el Huerto (Mateo 26, 36-46; Marcos 14, 32-42; Lucas 22, 39-46); la Flagelación de Jesús (Juan 18, 36-40; 19, 1); la Coronación de espinas (Mateo 27, 27-30; Marcos 15, 16-19; Juan 19, 2-3); Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario (Mateo, 27, 31-32; Marcos 15, 20-21; Lucas 23, 26-31; Juan 19, 14-22); y finalmente, la Crucifixión y Muerte de Jesucristo (Lucas 23, 33-34, 44-46; Juan 19, 25-37)&#8230;</p>
<p>En los Misterios Gloriosos meditamos sobre la Resurrección de Jesucristo (Mateo 28, 1-7; Marcos 16, 1-9; Lucas 24, 1-8; Juan 20, 1-9); su Ascensión al Cielo (Marcos 16, 19; Lucas 24, 50-51; Hechos 1, 9-11); la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés (Hechos 2, 1-4); y en los últimos dos Misterios vemos en María la realización de la promesa de eternidad a la que están llamados todos los cristianos con la Asunción de la Virgen María al Cielo (Salmo 16, 8-11; 1Corintios 15, 20-22); y la Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado (Apocalipsis 12, 1; Lucas 1, 48-49)&#8230;</p>
<p>Las oraciones que repetimos al rezar el Rosario son el Padrenuestro, oración que nos enseñó Jesús (Mateo 6, 9-13; Lucas 11, 2-4)&#8230; el Avemaría, que se compone de dos partes, en la primera tenemos el anuncio del ángel y el saludo de Isabel (Lucas 1, 28 y 42); y en la segunda, nuestra súplica pidiéndole que interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo&#8230; a estas dos oraciones le añadimos el Gloria, que es una doxología donde alabamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo&#8230;</p>
<p>Viéndolo desde un punto de vista práctico podemos decir que rezar el Rosario es meditar sobre la vida de Jesús mirándola desde los ojos y el corazón de María&#8230; como sabes, Lucas dice que María “conservaba cuidadosamente todas esas cosas en su corazón”&#8230; pues el Rosario no es otra cosa que un viaje al corazón de María&#8230;</p>
<p><strong><em>Le llaman padre a un hombre aquí en la tierra&#8230;</em></strong><br />
Tu comentario se basa en una pobre interpretación de las palabras de Jesús contra la hipocresía y la vanidad de los escribas y fariseos cuando les dice: «Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo» (Mateo 23, 9)&#8230; de hecho, Jesús también se pronuncia contra llamarles “Rabbí” o “Doctores”&#8230;</p>
<p>En este pasaje Jesús explica que los escribas y fariseos «se han sentado en la cátedra de Moisés»&#8230; dicho de otra manera, “se han apropiado de ella sin tener derecho a la misma”&#8230; o, lo que es lo mismo, que no tienen autoridad para enseñar como “padres”, “rabbies” (maestros) o “doctores”&#8230;</p>
<p>Una interpretación fundamentalista, como la tuya, pierde de perspectiva la enseñanza detrás de las palabras de Jesús&#8230; por eso es importante conocer la Biblia como una unidad que no se puede contradecir&#8230; y el Nuevo Testamento tiene muchísimos pasajes que nos hablan de la paternidad espiritual de los apóstoles&#8230; que es el modelo de la paternidad espiritual de los obispos y sacerdotes&#8230; e, irónicamente, de la paternidad espiritual que tú pastor o ministro tiene sobre ti&#8230; veamos&#8230;</p>
<p>Cuando Esteban se dirige al Sumo Sacerdote comienza diciendo: «Hermanos y padres, escuchad» (Hechos 7, 2)&#8230; También Pablo, se refiere a Timoteo como «hijo» (1 Timoteo 1, 2 ; 2 Timoteo 1, 2)&#8230; y así lo recomienda en su carta a los Filipenses (2, 22)&#8230; También se refiere a Tito como «hijo» (Tito 1, 4)&#8230; y a Onésimo en su carta a Filemón (1, 10)&#8230; ellos no eran hijos biológicos de Pablo, sino que éste se refiere a su paternidad espiritual sobre ellos&#8230;</p>
<p>Hay varios textos que se refieren a la paternidad espiritual tanto de Pablo, como de Pedro y Juan&#8230; pero tal vez, el más revelador sea el que aparece en la primera carta de Pablo a los Corintios: «No os escribo estas cosas para avergonzaros, sino más bien para amonestaros como a hijos míos queridos. Pues aunque hayáis tenido 10.000 pedagogos en Cristo, no habéis tenido muchos padres. He sido yo quien, por el Evangelio, os engendré en Cristo Jesús» (4, 14-15)&#8230;</p>
<p><strong><em>Oran a los muertos&#8230;</em></strong><br />
Lucas nos relata que un grupo de saduceos se acercó a Jesús para ponerle una trampa&#8230; los saduceos no creían en la resurrección de los muertos y le presentan a Jesús el caso de una mujer que se casa con varios hermanos y luego le preguntan que de cuál de ellos será la mujer en la resurrección&#8230; no sé si te has fijado en este pasaje, pero es interesante la respuesta de Jesús: «Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven» (Lucas 20, 37-38)&#8230;</p>
<p>Como nos enseña Jesús, “para Dios, todos viven”, no importa si están aquí en la tierra o en el cielo, gozando de su presencia&#8230; y como “todos viven”, pues oramos a y por ellos&#8230;</p>
<p>Veamos la primera&#8230; oramos “a” los muertos, pidiendo su intercesión ante Dios&#8230; especialmente recurrimos pidiendo ayuda a esos que reconocemos han vivido una vida ejemplar&#8230; como María, la Madre de Jesús&#8230; o los Apóstoles&#8230; o los mártires, que dieron su vida por la fe&#8230; o todos esos hombres y mujeres que vivieron heroicamente las virtudes y que hoy reconocemos que ya están gozando de la presencia de Dios&#8230; recurrimos a ellos de la misma forma que recurrimos a nuestro sacerdote o un amigo de la Iglesia, pidiéndole que ore por nosotros&#8230; de la misma forma que tú le pides oración (intercesión) a tu pastor o a un grupo de oración en tu iglesia&#8230;</p>
<p>Pero los católicos también creemos en otra realidad: el purgatorio&#8230; y por eso también oramos “por” los muertos&#8230; fíjate, los evangélicos creen que al morir hay una de dos posibilidades: salvación o condenación&#8230; los católicos también creemos lo mismo, pero reconocemos que no todos los que están salvos, están lo suficientemente limpios o purificados para entrar en la presencia de Dios&#8230; y esas almas van a un lugar –el purgatorio– donde “purgan” sus culpas antes de llegar al “cielo”&#8230;</p>
<p>Aunque el purgatorio no está en tus cuestionamientos iniciales, permíteme abordarlo brevemente para dejar este punto aclarado de una vez&#8230; en Mateo, Jesús habla sobre el pecado contra el Espíritu Santo: «Por eso os digo: Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro» (12, 31-32)&#8230;</p>
<p>Quiero llamar tu atención a las últimas palabras de Jesús en este pasaje, “no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro”&#8230; o sea, ¿qué hay pecados que sí se perdonarán en el otro mundo?&#8230; esto no tendría sentido ni en el cielo, pues allí ya no hay pecado; ni en el infierno, pues allí ya no puede haber perdón&#8230; ese “otro lugar” en el “otro mundo” donde se pueden perdonar pecados es la doctrina sobre el purgatorio&#8230;</p>
<p>Veamos también la primera carta de Pablo a los Corintios: «Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego» (3, 12-15)&#8230;</p>
<p>Ahora es Pablo quien nos habla de algunos cuyas obras serán abrazadas&#8230; y nos dice que estos serán salvos, pero como quien pasa a través del fuego&#8230; aquí podemos entender el concepto de purificación, eres salvo, pero tienes que ser purificado por el fuego&#8230;</p>
<p>La segunda carta a los Macabeos (12, 38-45) presenta un interesante pasaje donde, después de una batalla, Judas Macabeo y sus seguidores ofrecen súplicas y sacrificios por almas que murieron en pecado, esto con la esperanza de la resurrección&#8230; si estas almas se encontraran condenadas en el infierno, ¿cuál sería el propósito de orar por ellos?&#8230; obviamente, los Macabeos confiaban en que estas estuvieran en algún “lugar” donde aún pudieran ser perdonadas y salvadas&#8230; te lo señalo, aunque no pongo la cita, pues tu Biblia evangélica no reconoce este libro (y otros 6) como “inspirados”&#8230;</p>
<p><strong><em>Rezan (repetir ciertas oraciones)&#8230;</em></strong><br />
Esta es fácil así que no me voy a extender mucho aquí&#8230; los Apóstoles, viendo la forma como Jesús oraba, le pidieron que les enseñara a orar de la misma forma&#8230; y Jesús les dijo: no repitan las mismas palabras sino que digan cosas distintas cada vez&#8230; ¡nah, eso no fue lo que dijo Jesús!&#8230; veamos&#8230;</p>
<p>«Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal» (Mateo 6, 9-13)&#8230;</p>
<p>Te pregunto, si Jesús le enseñó a los Apóstoles a rezar/orar de esta manera, ¿por qué me criticas si yo hago lo mismo?&#8230; ¿acaso la enseñanza del Maestro no es válida para mí&#8230; o para ti&#8230;?</p>
<p>No sé a ti, pero a mí me gusta meditar sobre la Pasión&#8230; especialmente en el pasaje del Huerto de los Olivos&#8230; eso me ayuda a aceptar la Voluntad de Dios en mi vida, sea cuál sea&#8230; pues al final de ese relato, Mateo explica que Jesús se levantó dos veces y fue donde los Apóstoles, encontrándolos dormidos: «Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras» (26, 44)&#8230; escuchaste lo que nos narra Mateo, Jesús “se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras”&#8230;</p>
<p>Pero voy a ser justo contigo&#8230; hay personas que no saben orar: católicos y evangélicos&#8230; pues no se trata de las palabras que salen de nuestros labios, sino de la intención de nuestro corazón&#8230; por eso, no importa si es una oración escrita, una oración espontánea, o una oración silenciosa (sin palabras)&#8230; si el corazón no está en el Señor, nuestra oración será vacía y vana&#8230;</p>
<p><strong><em>Creen que María es la corredentora con Jesús&#8230;</em></strong><br />
No entiendo porqué este empeño de los evangélicos en atacar a María&#8230; llegado el día, cada uno tendrá que darle cuentas al Señor de cómo amaron a su prójimo, incluyendo en “el prójimo” a su Madre&#8230;</p>
<p>¿Alguna vez has pensado, aunque sea solamente un momento, que tú le debes tu salvación a María&#8230;?  Fíjate&#8230; el ángel vino donde María&#8230; vino enviado por Dios para que en ella y a través de ella, se llevará a cabo el comienzo de nuestra redención&#8230; María pudo decir que “no”&#8230; sin embargo, su disposición para acoger la Voluntad de Dios hizo posible que Jesús se encarnara&#8230; no sé cómo tú lo veas, pero esto hace que María esté intrínsecamente unida al Plan de Salvación&#8230; no porque ella lo haya querido&#8230; ni porque yo o la Iglesia Católica lo diga&#8230; sino porque Dios así lo quiso&#8230;!!!</p>
<p>Hay un pasaje de Pablo que me fascina por lo profundo de su significado: «Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia» (Colosenses 1, 24)&#8230; ¿acaso le falta algo al sacrificio de Cristo?&#8230; obviamente no&#8230; este pasaje se refiere a que cada uno de nosotros debe aceptar y cargar con gozo la cruz que nos toca llevar&#8230; uniendo nuestro dolor, nuestro sufrimiento, nuestra pena, nuestra enfermedad&#8230; al sacrificio de Jesús&#8230; ese “unir nuestro sufrimiento al Suyo” nos convierte, en alguna medida, en “corredentores” con Él&#8230;</p>
<p>Imagina ahora el dolor inmenso de María al pie de la cruz&#8230; por un lado, el dolor de una Madre que, después de ver la tortura a la que es sometido su Hijo inocente, le acompaña en silencio hasta su muerte&#8230; y por otra parte, tienes a la “esclava del Señor”&#8230; la Mujer que acogió el Plan de Salvación y encarnó al Mesías en su seno&#8230; nadie conocía a Jesús mejor que su Madre, nadie&#8230; y ella, mejor que nadie, sabía Quién era Aquel que colgaba del madero&#8230; imagina ahora el sufrimiento de saber que Dios se está ofreciendo como sacrificio por todos los hombres y estos no sólo no lo reconocen, sino que se burlan y blasfemas contra Él&#8230; tan grande es el dolor de María que el anciano Simeón profetizó que “una espada le atravesaría el alma” (Lucas 2, 35)&#8230;</p>
<p>Las vidas de Jesús y María están unidas inseparablemente&#8230; una no puede existir sin la otra&#8230; Jesús se encarnó por el “sí” de María&#8230; y María acogió el Misterio de Dios de una forma perfecta y total&#8230; esta unión y colaboración de María con nuestra salvación es a lo que se refiere el término de “corredentora”&#8230;</p>
<p><strong><em>Bautizan a los niños&#8230;</em></strong><br />
¿Y dónde en la Biblia dice que un niño no se puede bautizar?&#8230; al contrario, cuando Pablo y Silas estaban presos en la cárcel, la tierra tembló, se abrieron las puertas y se soltaron las cadenas&#8230; entonces, el carcelero, asustado, preguntó que tenía que hacer para salvarse&#8230; dice Lucas que Pablo y Silas «le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos» (Hechos 16, 32-33)&#8230; te pregunto, ¿cuál es la parte de “todos los suyos” dónde se excluye a los niños?</p>
<p>Fíjate&#8230; el salmista nos explica que los niños nacen con pecado original cuando dice «Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre» (Salmo 51, 5)&#8230; y Jesús es claro al afirmar que «el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (Juan 3, 5)&#8230; Pedro, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, dice: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos» (2, 38-39)&#8230; entonces, si los niños nacen con pecado, y Jesús dice que el bautismo es necesario&#8230; ¿por qué privar a nuestros hijos de la promesa de Dios?</p>
<p>Probablemente me dirás que un niño no puede decidir, etc, etc, etc&#8230; te pregunto, ¿si tu hijo está enfermo, tú vas a esperar a que tenga edad suficiente para que él decida si quiere ir al médico o para que decida a cuál médico quiere ir?&#8230; ¿le preguntaste a tu hijito de 7 años a qué escuela quería asistir?&#8230; de la misma forma, estoy seguro que tampoco le has preguntado si te quiere acompañar al culto&#8230; porque tú, como madre, decides lo que entiendes es mejor para él&#8230; y el mayor regalo que le puede heredar un padre a un hijo, es la vida eterna&#8230;</p>
<p><strong><em>Se postran ante imágenes&#8230;</em></strong><br />
Fíjate, realmente no me estás acusando de “postrarme ante imágenes” sino de adorarlas como si fueran dioses&#8230; o sea, del pecado de la idolatría&#8230;</p>
<p>En el libro de los Números hay un relato de una de las tantas ocasiones que el pueblo de Israel fue infiel a Dios&#8230; y Dios envió una plaga de serpientes que mordían a los israelitas y estos morían&#8230; finalmente acudieron a Moisés, arrepentidos, para que intercediera por ellos&#8230; Moisés intercedió y Dios le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado»&#8230; Moisés hizo una serpiente de bronce (una imagen de una serpiente abrazadora) y la puso sobre un asta&#8230; y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la imagen de la serpiente de bronce y quedaba curado (21, 4-9)&#8230;</p>
<p>Este pasaje que acabo de señalarte es interesantísimo&#8230; pero más interesante aún es que Jesús se compara con esa imagen de la serpiente que Moisés construyó en el desierto&#8230; veamos el diálogo con Nicodemo&#8230; Jesús le dice: «como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna» (Juan 3, 14-15)&#8230;</p>
<p>¿No te llama la atención que siendo “malas” las imágenes, Jesús se compare con una?&#8230; la respuesta es sencilla, la prohibición no es contra las imágenes en sí mismas (Dios también manda hacer imágenes de querubines y otras cosas para adornar el Templo)&#8230; sino que la prohibición es en contra de idolatrar las imágenes&#8230; de creer que esa imagen de madera, de yeso, de plástico “es” Dios&#8230;</p>
<p>Los católicos tenemos muy claro que una imagen no es Dios&#8230; aunque nos puede ayudar a fijar nuestra mente o nuestro corazón en aquello que está representado en la imagen o el cuadro que miramos&#8230; de la misma forma que cuando tomo en mis manos una foto de mi esposa y le doy un beso, y tengo plena consciencia de que ese beso no es para el pedazo de papel, sino para mi esposa&#8230; de la misma forma, cuando me arrodillo ante una imagen del Sagrado Corazón de Jesús o ante una Cruz, no lo estoy haciendo ante esa figura, sino ante Dios representado en ella&#8230;</p>
<p>Finalmente, dices que <strong><em>tenemos que analizar primero lo que Dios quiere de nosotros y lo que él nos ha mandado a hacer en su santa Palabra para ver si nosotros verdaderamente le estamos agradando</em></strong>&#8230; en eso estamos totalmente de acuerdo&#8230; y como tú, creo que debemos fijarnos en cuál fue la intención de Dios y qué es lo que Él espera de nosotros&#8230; veamos&#8230;</p>
<p>Dios edificó una Iglesia sobre la cabeza de Pedro y los Apóstoles&#8230; le dio poder de perdonar y retener pecados&#8230; y prometió que las puertas del Hades no prevalecerían sobre ella (Mateo 16, 17-19)&#8230; una Iglesia unida, como Él y el Padre son uno&#8230; para que a través de esa unidad, el mundo crea (Juan 17, 20-21)&#8230; una Iglesia «que persevera en la oración, con un mismo Espíritu, en compañía de María, la madre de Jesús» (Hechos 1, 14)&#8230; una Iglesia que «acude asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan (eucaristía) y a las oraciones» (Hechos 2, 42)&#8230;</p>
<p>Hermana, esa única Iglesia tiene nombre&#8230; se llama la Iglesia Católica&#8230; y la Voluntad de Dios es que tú y yo formemos parte de ella&#8230; yo escuché su voz y estoy aquí&#8230; ahora te toca a ti decidir si vas a hacer “lo que Dios quiere de ti y ha mandado en su Palabra”&#8230; o si vas a seguir rechazando lo que Él mismo te ofrece&#8230;</p>
<p>Dios te bendiga mucho&#8230; y el Espíritu Santo ilumine tu mente y tu corazón&#8230;</p>
<p>Romualdo</p>
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		<title>¿Desde cuándo es “católica” la Iglesia?</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 02:52:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apologética]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>
		<category><![CDATA[eclesiología]]></category>
		<category><![CDATA[teología]]></category>

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		<description><![CDATA[“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica” (Ignacio de Antioquía, Ad Smyrn, 8.2). [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2010/05/ignacio_de_antioquia.jpg" alt="" title="Ignacio de Antioquía" width="224" height="300" class="alignright size-full wp-image-3337" /></p>
<blockquote><p>
“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica” <small>(Ignacio de Antioquía, Ad Smyrn, 8.2)</small>.</p></blockquote>
<p>Esta frase nos la dejó Ignacio de Antioquía en una carta escrita a la Iglesia de Esmirna mientras iba camino al martirio en Roma&#8230; el año: finales del 106 o comienzos del 107dC&#8230; esto hace que esta frase, y la carta a la que pertenece, sean contemporáneas con el cuarto Evangelio&#8230; conozcamos un poco más sobre Ignacio antes de entrar de lleno en la frase&#8230;</p>
<p>Se piensa que nació cerca del año 40dC, aunque una antigua tradición sugiere que Ignacio podría ser el niño que Jesús sentó sobre sus rodillas cuando dijo <em>«dejad que los niños vengan a mí»</em>&#8230; lo que sí sabemos es que fue discípulo de los apóstoles Juan y Pablo&#8230; y que sucedió a Evodio como tercer obispo de Antioquía (Simón Pedro fue el primero sucedido por Evodio)&#8230; también era conocido con el nombre de <em>Teóforo</em> (el portador de Dios), según se desprende de sus cartas&#8230;</p>
<p>La ciudad de Antioquía era famosa en Asia Menor (Siria) y era la tercera en importancia en el Imperio Romano, después de Roma y Alejandría&#8230; había en Antioquía una comunidad cristiana importante e influyente, formada por cristianos de procedencia judía que huyeron de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el 70dC&#8230; y fue en Antioquía donde Pablo predicó su primer sermón cristiano en una sinagoga y donde los seguidores de Jesús fueron llamados “cristianos” por primera vez <small>(Hechos 11, 26)</small>&#8230;</p>
<p>Ignacio, quien es considerado uno de los Padres Apostólicos por su cercanía a los apóstoles, fue arrestado y sentenciado a morir en el circo romano&#8230; como él mismo describe en otra de sus cartas: <em>“para ser trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras y convertido en pan puro de Cristo”</em> <small>(Ad Rom, 4.1)</small>&#8230;</p>
<p>En el transcurso de unas pocas semanas, Ignacio redactó siete cartas mientras era conducido desde Siria hasta Roma para ser devorado por las fieras&#8230; estas cartas, de un altísimo contenido eclesiológico y doctrinal, se dividen en dos grupos, cuatro redactadas en Esmirna y tres en Alejandría de Tróade: la carta a los efesios (Ad Eph), la carta a los magnesios (Ad Magn), la carta a los tralianos (Ad Tral), la carta a los romanos (Ad Rom), la carta a los filadelfianos (Ad Phil), la carta a los esmirniotas (Ad Smyrn) y, por último, una carta personal a Policarpo, obispo de Esmirna (Ad Pol)&#8230;</p>
<p>En sus cartas, Ignacio habla sobre el privilegio del martirio por causa de su fe en Jesucristo&#8230; es el primer escritor fuera del Nuevo Testamento en hacer referencia a la virginidad de María&#8230; defiende las dos naturalezas de Jesucristo, humana y divina (contra las herejías de los judaizantes y los docetistas)&#8230; habla del domingo como el día del Señor&#8230; y es el primero en usar la palabra <em>“Eucaristía”</em>, a la que llama <em>“la carne de Cristo”</em>, <em>“Don de Dios”</em> y <em>“la medicina de inmortalidad”</em>, además de llamar a Jesús <em>“pan de Dios”</em> que ha de ser comido en el altar, dentro de una única Iglesia&#8230;</p>
<p>Pero, sobre todo, habla sobre la Iglesia como una institución divina cuyo fin es la salvación de las almas&#8230; que debe permanecer en la unidad&#8230; que es santa&#8230; que es infalible&#8230; que tiene jerarquía&#8230; que tiene sacramentos&#8230; y que es católica!!!</p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>“Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo;<br />
así como donde está Jesucristo está la Iglesia Católica”</em>&#8230;</strong></p>
<p>Lo que dice este texto es obvio&#8230; pero veamos algunas de las cosas que no dice: Ignacio le escribe a las iglesias locales enseñando una misma y única doctrina porque la Iglesia es Católica – Universal, del griego καθολικός (<em>katholikós</em>)&#8230; les escribe con la autoridad que le da su posición de Obispo (jerarquía) y su misión de exhortar y educar (magisterio)&#8230; les habla de la importancia del Bautismo y la Eucaristía (sacramentos), que no son válidos sin la presencia del Obispo (imposición de manos y sucesión apostólica) o quien él haya encomendado (sacramento del orden)&#8230; les habla de unidad, de obediencia, de permanecer juntos y conservar la doctrina heredad de los Apóstoles, y que estos recibieron directamente de Jesucristo&#8230;</p>
<p>Ignacio de Antioquía nos está describiendo la Iglesia Primitiva&#8230; antes de que existiera formalmente la Biblia, ya había una Iglesia física, estructurada y unida&#8230; una Iglesia que creía y celebraba la Eucaristía y los sacramentos&#8230; una Iglesia que se cimentaba sobre los Apóstoles y la Tradición que estos habían heredado de Jesucristo&#8230; una Iglesia Universal: la Iglesia Católica&#8230;</p>
<div class="bibliography"><br />
NOTA: En estos enlaces puedes accesar y leer las siete cartas de Ignacio de Antioquía: <a href="http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm" target="_blank">en español</a> o <a href="http://www.ccel.org/l/lake/fathers/toc.htm" target="_blank">en griego</a>.<br />
</div>
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		<title>La Iglesia de Jesucristo &#124; versión blog</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Nov 2009 15:13:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apologética]]></category>
		<category><![CDATA[eclesiología]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

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		<description><![CDATA[Acabo de subir un artículo a la sección de apologética – Conoce tu fe – donde pretendo explicar un poquito de porqué le Iglesia Católica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Acabo de subir un artículo a la sección de apologética – <a href="http://www.tengoseddeti.org/category/articulos/conoce-tu-fe/" target="_self">Conoce tu fe</a> – donde pretendo explicar un poquito de porqué le Iglesia Católica es la Iglesia de Jesucristo&#8230;</p>
<p>Este artículo había sido publicado en la versión anterior de tengoseddeti como respuesta a unos comentarios de una hermana evangélica bautista&#8230; pero también sirve de respuesta a las muchas personas que nos han comentado y que nos han escrito con relación al video: <a href="http://www.tengoseddeti.org/video/la-verdad-de-la-iglesia-catolica/" target="_self">La Verdad de la Iglesia Católica</a>&#8230;</p>
<p>He decidido copiarlo también aquí, en el blog, para permitir los comentarios de ustedes, ya que los artículos permanentes no admiten comentarios&#8230; bueno, no les entretengo más que el artículo es bastante largo&#8230;</p>
<p>Dios me los bendiga mucho&#8230; y María Santísima, Madre de Jesús, Madre nuestra y Madre de la Iglesia, les acompañe siempre&#8230;</p>
<p><strong>La Iglesia de Jesucristo</strong><br />
<small>Por Romualdo Olazábal | tengo<strong>sed</strong>de<strong>ti</strong>.org</small></p>
<p>Hace algún tiempo, una hermana evangélica bautista estuvo por tengo<strong>sed</strong>de<strong>ti</strong> y se ofendió porque en la sección de <a href="http://www.tengoseddeti.org/quien-soy/" target="_self">¿Quiénes somos?</a> decimos que la Iglesia Católica es <em>“la única Iglesia fundada por Jesús”</em>&#8230;</p>
<p>Creo pertinente aclarar que tengo<strong>sed</strong>de<strong>ti</strong> es una página católica y no pretende ser otra cosa que eso&#8230; y, siendo católicos, no veo porque alguien deba extrañarse o molestarse porque profesemos y defendamos nuestra fe&#8230; además, lo que decimos, lo decimos en nuestra casa para quien quiera leernos&#8230; no andamos imponiendo nuestros criterios u opiniones de blog en blog&#8230;<span id="more-662"></span></p>
<p>Creo que todos estamos de acuerdo en que el católico promedio está falto de formación y no conoce ni su fe ni su Iglesia&#8230; Esta página nació de esa realidad&#8230; como nuestra pequeña aportación para ayudar a todos aquellos – católicos y no católicos – que quieran conocer un poco más sobre Jesucristo y la Iglesia que Él fundó hace dos mil años sobre Pedro y los Apóstoles&#8230;</p>
<p>También quiero puntualizar que nosotros sí creemos en el diálogo interreligioso, más específicamente entre las distintas denominaciones cristianas&#8230; pero este diálogo, para serlo, debe partir del respeto mutuo&#8230; Me llena de sorpresa como algunos “cristianos” inician su “diálogo” condenando a los católicos y a nuestra Iglesia, para renglón seguido exigir que se les tome en serio y se les respete&#8230; Para ellos, es más importante ser tolerantes y condescendientes con otras religiones no cristianas que con el catolicismo&#8230;</p>
<p>Este odio contra los católicos – difundido durante décadas desde los púlpitos evangélicos cuando, en lugar de predicar un evangelio de unión, de amor y de paz, se predica que la Iglesia Católica es la “ramera del Apocalipsis”, el Papa es el anticristo, y todos los católicos somos unos idólatras – no abona al diálogo, ni es una actitud que refleje el verdadero espíritu del Evangelio&#8230;</p>
<p>Una de las cosas que más se me ha achacado durante estos años es que yo sigo a la Iglesia en lugar de seguir a Jesucristo&#8230; La realidad es que yo amo, defiendo y sigo a la Iglesia, precisamente porque amo, defiendo y sigo a Cristo&#8230; Sé que esto es difícil de entender para un evangélico, pues nuestros conceptos de “iglesia” son distintos&#8230; pero para un católico, la realidad de Cristo y Su Iglesia es una sola e indivisible, la Iglesia es el cuerpo y Cristo la cabeza&#8230; y no puede seguirse uno y rechazar al otro&#8230;</p>
<p>Esta actitud de celo por la Iglesia nos lo enseña Jesús cuando Él mismo se sintió ofendido por aquellos mercaderes que habían convertido la Casa de Dios en una cueva de ladrones&#8230; Jesús no se sintió ofendido por su persona, ni por las paredes de piedra que formaban el templo, sino porque la ofensa iba dirigida a Dios mismo&#8230; <em>«El celo por tu casa me devorará»</em> <small>(Juan 2,17)</small>, recordaron los Apóstoles&#8230; Es ese mismo celo por las cosas de Dios lo que me lleva a defender la Iglesia Católica&#8230;</p>
<p>Me resulta interesante cómo algunas personas pretenden ver la verdad de algunas cosas, mientras cierran su corazón a otras verdades más grandes e importantes&#8230; Es cierto que a Jesús le seguían muchos discípulos y que todos ellos abarcaban “la Iglesia”&#8230; pero también es cierto que Jesús escogió doce de esos discípulos para enseñarles de una manera especial&#8230; y les encomendó la tarea de seguir con el ministerio que Él había iniciado&#8230; Esos doce hacían de “la Iglesia” una Iglesia real, física y tangible&#8230; No una mera colectividad espiritual, sino una comunidad eclesial organizada sobre pilares sólidos: los Apóstoles&#8230;</p>
<p>Esos Apóstoles eran personas comunes y corrientes&#8230; pecadores, llenos de defectos y faltas&#8230; pero el Señor los eligió a pesar de eso y entregó la Iglesia en sus manos&#8230; la Iglesia no es “santa” en función de sí misma ni de sus miembros, sino por ser el “Cuerpo de Cristo”&#8230; es por Él y en función a Su presencia viva en ella que la Iglesia es “santa”&#8230;</p>
<p>Jesús, además de escoger a doce Apóstoles para ser sus testigos, les dio “autoridad”&#8230; Veamos&#8230; A Pedro le entregó <em>«las llaves del Reino»</em> y le dio la autoridad de <em>«atar y desatar»</em> <small>(Mateo 16,19)</small>&#8230; Esa misma autoridad se la dio a los demás Apóstoles cuando, más tarde, les dijo <em>«Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos»</em> <small>(Juan 20,22-23)</small>&#8230;</p>
<p>El poder de <em>«perdonar y retener pecados»</em> sólo le pertenece a Dios, pero Jesús le dio Su Autoridad a un grupo escogido, los Apóstoles&#8230; Esta facultad dada a los Apóstoles es el Sacramento de la Reconciliación que hoy nos ofrece la Iglesia Católica&#8230; Es interesante que ninguna de las iglesias protestantes o evangélicas reconozcan tener esta autoridad&#8230; sin embargo, la Escritura expresa claramente que Jesús sí entregó la misma a sus Apóstoles&#8230;</p>
<p>Tomemos ahora la Eucaristía&#8230; este es un concepto que no conocen las demás iglesias cristianas, sin embargo, la Iglesia Católica encuentra en la Eucaristía el cumplimiento de la promesa de Jesús: <em>«yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»</em> <small>(Mateo 28,20)</small>&#8230;</p>
<p>Los tres evangelios sinópticos – Marcos, Mateo y Lucas – nos relatan el momento de la Última Cena cuando Jesús dice: <em>«este es mi cuerpo&#8230; esta es mi sangre&#8230; haced esto en memoria mía»</em> <small>(Mateo 26,26-29; Marcos 14,22-25; Lucas 22,19-20)</small>&#8230; También Pablo, en su primera carta a los Corintios, nos vuelve a repetir estas palabras y añade que <em>«quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor»</em> <small>(1 Corintios 11,23-27)</small>&#8230; Esto ha de ser algo “importante” para que los tres sinópticos y Pablo lo recojan&#8230;</p>
<p>No obstante, es Juan, en el capítulo seis de su evangelio, quien nos presenta la verdadera trascendencia de este sacramento en la vida del cristiano: <em>«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él»</em> <small>(Juan 6,53-56)</small>&#8230;</p>
<p>Ese día, en Cafarnaúm, también hubo discípulos de Jesús que no creyeron sus palabras: <em>«Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?»</em> <small>(Juan 6,60)</small>, y escandalizados, se alejaron de Jesús&#8230; Sin embargo, Jesús, en lugar de “aclarar” que hablaba en forma “simbólica”, se vuelve a <em>«los Doce»</em> y les cuestiona, y ustedes ¿creen o no creen?, <em>«¿También vosotros queréis marcharos?»</em> <small>(Juan 6,67)</small>&#8230; a lo que Pedro responde – ¡Pedro siempre el primero y hablando en nombre de todos! – <em>«a quien vamos a ir, sólo Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios»</em> <small>(Juan 6,68-69)</small>&#8230;</p>
<p>Para Lucas, compañero de Pablo en sus viajes, la Eucaristía es algo importante y necesario en la vida del cristiano&#8230; Por ejemplo, en su evangelio también nos relata el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús <small>(Lucas 24,13-32)</small>&#8230; Esos discípulos que se encuentran decepcionados porque no han entendido los sucesos de los últimos días, y ni siquiera han creído las palabras de <em>«algunas mujeres»</em> que dicen que el Maestro ha resucitado&#8230; tan es así, que se encuentran con Jesús y no lo reconocen&#8230; no es hasta que Jesús <em>«parte para ellos el pan»</em> que <em>«se les abrieron los ojos»</em> <small>(Lucas 24,30-31)</small>&#8230; También Lucas, en su evangelio y en su libro de los Hechos de las Apóstoles, nos señala que esa primera comunidad cristiana era <em>«asidua en la fracción del pan»</em>, o sea, la Eucaristía <small>(Lucas 24,35; Hechos 2,42; 20,7)</small>&#8230; Ese encuentro con un Cristo vivo, real y presente, que se da como alimento a sus discípulos sólo puede encontrarse en la Iglesia Católica&#8230;</p>
<p>Para los católicos es claro que Jesús dejó establecida una Iglesia sobre Pedro cuando dijo: <em>«Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella»</em> <small>(Mateo 16,18)</small>&#8230; En las Escrituras un cambio de nombre significa una nueva función o un nuevo ministerio: lo vemos en Abram/Abraham, en Saray/Sara y en Jacob/Israel&#8230; Aquí vemos a Simón, que confiesa la divinidad de Jesús&#8230; y a Jesús, que reconoce que eso sólo se lo puede haber revelado el Padre&#8230; y a renglón seguido, le da un nuevo nombre: Pedro (Petros en griego) o Cefas (en arameo), que significa “piedra”&#8230; es claro que con el nombre de Pedro, viene la misión de ser esa piedra sobre la cual el Señor edificará Su Iglesia&#8230;</p>
<p>En el Concilio de Éfeso (año 431), el tercer concilio ecuménico contra los nestorianos, aparece una cita sobre Pedro que dice: <em>“A nadie es dudoso, antes bien, por todos los siglos fue conocido que el santo y muy bienaventurado Pedro, príncipe y cabeza de los Apóstoles, columna de la fe y fundamento de la Iglesia Católica, recibió las llaves del reino de manos de nuestro Señor Jesucristo, salvador y redentor del género humano, y a él le ha sido dada potestad de atar y desatar los pecados; y él, en sus sucesores, vive y juzga hasta el presente y siempre”</em> <small>(Esta cita proviene del discurso de Felipe, Legado del Romano Pontífice, en la sesión III)</small>&#8230; Testimonios de que Pedro es la “piedra” sobre la que Jesús edificó su Iglesia también se encuentran en San Cirilo, San Hilario, San Juan Crisóstomo, San Agustín, San Jerónimo, Tertuliano, Orígenes&#8230; la Iglesia siempre lo entendió así&#8230;</p>
<p>Además, de todas las iglesias cristianas, la Iglesia Católica es la única que tiene “sucesión apostólica”&#8230; esto es una línea directa e ininterrumpida de sucesores desde Pedro, el primer obispo de Roma, hasta Benedicto XVI, obispo de Roma actualmente&#8230; y es precisamente el obispo de Roma, por ocupar la cátedra de Pedro, quien recibe su obligación magisterial&#8230; dicho de otra manera, el obispo de Roma es a quien le corresponde realizar la función de Papa&#8230;</p>
<p>El hecho de que la Iglesia Católica tenga una historia que se remonta a los Apóstoles y al mismo Jesús no quiere decir que no haya errado durante estos dos mil años&#8230; al contrario, son muchos y grandes sus errores&#8230; Pero esto, en lugar de restarle credibilidad, es la mayor prueba de que Dios está presente en ella: asistiéndola, sosteniéndola y guiándola a pesar de las tormentas&#8230; el Señor se ha mantenido fiel a Su Palabra y <em>«las puertas del Hades no han prevalecido contra ella»</em> <small>(Mateo 16,18)</small>&#8230;</p>
<p>Para los católicos también es claro que Jesús quería una Iglesia unida&#8230; Él ora por sus Apóstoles y por aquellos que creerán por medio de su palabra <em>«para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado»</em> <small>(Juan 17,1-26)</small>&#8230; La unidad es el testimonio donde se reconoce la verdadera Iglesia&#8230; la Iglesia fundada por Jesús&#8230; la Iglesia Católica&#8230;</p>
<p>Pero Jesús no sólo oró por los Apóstoles, sino que le manifestó su deseo de unidad a Pedro&#8230; Unidad entre los Apóstoles cuando le dijo: <em>«¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos»</em> <small>(Lucas 22,31-32)</small>&#8230; y unidad en la Iglesia cuando le repite en tres ocasiones: <em>«Simón de Juan, ¿me amas más que estos?&#8230; Apacienta mis ovejas»</em> <small>(Juan 21,15-17)</small>&#8230;</p>
<p>A diferencia de la Iglesia Católica, todas las iglesias cristianas actuales tienen como comienzo histórico la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero&#8230; un sacerdote católico que veía algunas prácticas incorrectas dentro de la Iglesia&#8230; El error de Lutero, más allá de la veracidad de sus argumentos, está en su actitud cismática que lo llevó a lacerar la unidad de la Iglesia&#8230; Es interesante ver cómo la soberbia de Lutero, que lo llevó a cuestionar la autoridad del Papa, más tarde le lleva a considerar sus argumentos libres de todo error, o sea “infalibles”&#8230;</p>
<p>La Reforma Protestante no es fruto del Espíritu Santo, pues este sólo produce <em>«amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí»</em> <small>(Gálatas 5,22-23)</small>&#8230; Al contrario, la Reforma y el cisma que originó, es fruto de la soberbia, la desobediencia y la arrogancia de un hombre&#8230; que no sólo dividió la Iglesia fundada por Jesús&#8230; sino que dio pie a la proliferación de las miles de sectas que vemos hoy en día&#8230; cada una ideando y enseñando doctrinas distintas&#8230; y cada una reclamando haber sido inspirada por el Espíritu Santo&#8230;</p>
<p>Cuando hablamos de la Iglesia Católica, cabe recordar las palabras de SS Juan Pablo II, quien decía que la Iglesia <em>“respira con dos pulmones”</em>, Oriente (ortodoxa) y Occidente (romana)&#8230; Las demás iglesias cristianas van desde la Iglesia Anglicana, que ha mantenido una línea doctrinal similar a la católica/ortodoxa&#8230; pasando por las iglesias protestantes históricas: Luterana, Bautista, Metodista, Presbiteriana&#8230; hasta las iglesias pentecostales fundamentalistas, que toman literalmente cada palabra de la Biblia&#8230;</p>
<p>El término “iglesia evangélica” no identifica una doctrina o iglesia específica, sino que más bien se acuñó para identificar los cientos de iglesias cristianas independientes (muchas de ellas de corte fundamentalista) que surgen cada año&#8230;</p>
<p>También encontramos las iglesias que predican el “evangelio de la prosperidad” tan de moda hoy día, que enseñan que Dios quiere “bendecir” a sus seguidores: entiéndase un negocio próspero que permita diezmar abundantemente&#8230; Además, tenemos las iglesias “cuasi-cristianas” que, apoyadas en versiones adulteradas de la Biblia, predican un evangelio sin Jesucristo pues comienzan por negar su divinidad&#8230; Hasta llegar a la herejía de quien se hace llamar “Jesucristo hombre”, que basándose en algunos pasajes escogidos de las cartas de Pablo (según él, el único apóstol verdadero) predica que él es dios y ya nada es pecado&#8230;</p>
<p>Es una realidad innegable que todas las religiones cristianas que existen hoy en día son desprendimientos, directos o indirectos, de la Iglesia Católica&#8230; y si bien es cierto que algunas iglesias cristianas intentan desvincularse de la Reforma Protestante alegando que descienden directamente de las comunidades cristianas primitivas, ninguna puede presentar evidencia que sustente tales aseveraciones&#8230;</p>
<p>Lo más sorprendente de todo es que cada una de estas iglesias reclama tener la Verdad inspirada por el Espíritu Santo&#8230; Me pregunto: ¿Puede el Espíritu inspirar cosas tan diferentes?&#8230; la respuesta es: ¡No!, sencillamente, no puede&#8230; La Verdad – así, con mayúscula – sólo puede ser una, y sólo puede estar en la Iglesia fundada por Jesús&#8230;</p>
<p>Jesús <em>«edificó»</em> Su Iglesia – la Iglesia Católica – sobre la roca de Pedro hace dos mil años&#8230; El nombre “católica” significa universal y surge del mandato de Jesús: <em>«Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»</em> <small>(Mateo 28,19)</small>&#8230; San Ignacio de Antioquía (quien fue discípulo del apóstol Juan) fue el primero, a comienzos del siglo II, en referirse a la Iglesia como Católica, o sea, Universal: <em>“Por doquier aparezca el obispo, ahí esté el pueblo; lo mismo que donde quiera que Jesucristo está también está la Iglesia Católica”</em> <small>(Carta a los Esmirniotas, año 110dC)</small>&#8230;</p>
<p>Uno de los argumentos más repetidos por aquellos que quieren desvincular la Iglesia Católica con la Iglesia que Cristo nos dejó es que Constantino, con el Edicto de Milán del año 313dC, “paganizó” la Iglesia Católica&#8230; Veamos: es un hecho histórico que la Iglesia había sido brutalmente perseguida antes de Constantino&#8230; y que Constantino promulgó la libertad de culto&#8230; si fue por conveniencia política o por una conversión genuina, no cambia el hecho de que liberalizó el culto y terminó con la persecución contra la Iglesia&#8230; Esto, de ninguna manera, puede interpretarse como “paganización” de la Iglesia&#8230; si así fuera, tendríamos dos problemas: (1) la fe de la Iglesia sería distinta antes y después de Constantino, cosa que no es cierta como puede verse a través de los escritos patrísticos; (2) habrían sido erradas las palabras de Jesús cuando dijo <em>«las puertas del Hades no prevalecerán contra ella»</em>&#8230;</p>
<p>La Voluntad del Señor fue clara y precisa: Jesús eligió doce Apóstoles&#8230; les enseñó y les dio autoridad&#8230; edificó Su Iglesia sobre ellos&#8230; y oró para que fueran una Iglesia unidad&#8230; Una sola Iglesia, unida bajo la autoridad que Él mismo les confirió&#8230; <em>«Un sólo rebaño, un sólo pastor»</em> <small>(Juan 10,16)</small>, esa era la Voluntad de Jesús&#8230; y sigue siendo Su Voluntad hoy día&#8230;</p>
<p>Sin embargo, son los hombres los que se han separado de Su Iglesia para seguir sus propias voluntades, fundando iglesias a conveniencia, haciéndolas a su medida y comodidad&#8230; Si algo no me gusta, me apoyo en un texto “inspirado por el Espíritu” y fundo mi propia iglesia, problema resuelto&#8230; Este es el verdadero saldo de la Reforma Protestante&#8230;</p>
<p>A pesar de todo esto&#8230; yo pienso que Jesús no ha dejado huérfanos a esos que siguen estas doctrinas de buena fe&#8230; Si bien es cierto que Él dijo: <em>«No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial”»</em> <small>(Mateo 7,21)</small>&#8230; También es cierto que dijo: <em>«el que no está contra nosotros, está por nosotros»</em> <small>(Marcos 9,40)</small>&#8230;</p>
<p>Realmente creo que el Espíritu Santo actúa en todas las denominaciones cristianas&#8230; Actúa por la fe de todos esos fieles que aman a Dios y confían en Su Misericordia&#8230; Pero actúa a medias, pues falta parte de la Verdad que Jesús le reveló a los Apóstoles&#8230; faltan los Sacramentos instituidos por Jesús&#8230; y falta la Eucaristía, presencia viva de Jesucristo entre nosotros&#8230;</p>
<p>Todos somos libres de elegir donde y como deseamos servirle al Señor&#8230; pero llega un momento en la vida de cada cristiano cuando se tiene que preguntar: ¿estoy realmente haciendo la Voluntad de Dios?&#8230; ¿estoy sirviéndole de la manera que Él quiere?&#8230; ¿estoy en Su Iglesia?&#8230; ¿o estoy en otra iglesia porque es más fácil o conveniente para mí?&#8230;</p>
<p>Para nosotros, la evidencia es clara: la Iglesia Católica ES la Iglesia fundada por Jesucristo&#8230; así lo dicen las Escrituras&#8230; lo sustenta la Tradición recogida por los Padres de la Iglesia&#8230; y lo confirman dos mil años de historia sólida y corroborable&#8230;</p>
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		<title>La Verdad de la Iglesia Católica</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 19:19:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un video extraordinario con uno de los mejores compendios que he visto sobre nuestra fe católica&#8230; el título es un poco “sensacionalista”, como para invitar [...]]]></description>
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</center></p>
<p>Un video extraordinario con uno de los mejores compendios que he visto sobre nuestra fe católica&#8230; el título es un poco “sensacionalista”, como para invitar a los hermanos separados a verlo&#8230; pero el video es excelente en su contenido y en su exposición&#8230; no hay mucho más que pueda añadir, solamente: ¡que debería ser parte de las clases de catequesis!</p>
<p>Véanlo&#8230; y ¡muchas bendiciones para todos!</p>
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