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	<title>tengo sed de Ti &#187; Historias y cuentos</title>
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	<description>«Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo»...</description>
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		<title>Asamblea en la carpintería</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 10:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias&#8230; El martillo ejerció la presidencia, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2012/01/martillo.jpg" alt="" title="Asamblea en la carpintería" width="300" height="215" class="alignright size-full wp-image-4622" /></p>
<p>Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias&#8230;</p>
<p>El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba todo el tiempo golpeando.</p>
<p>El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.</p>
<p>Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.</p>
<p>Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.</p>
<p>En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en una linda mecedora.</p>
<p>Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:</p>
<p>“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.</p>
<p>La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto&#8230; Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad, se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.</p>
<p>En nuestra vida cristiana nos sucede lo mismo&#8230; nosotros somos las «piedras vivas» con las que se construye la Iglesia&#8230; San Pablo lo describe usando la analogía del Cuerpo y sus miembros&#8230; donde cada uno de nosotros es una parte pequeña pero esencial dentro del todo que compone la Iglesia: el Cuerpo de Cristo&#8230; por eso, te invito a que examines los dones y carismas que Dios ha puesto en ti&#8230; y te preguntes si de verdad los estás poniendo al servicio de tu comunidad y tus hermanos&#8230; y si aún no lo haces, este es un buen día para comenzar&#8230;</p>
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		<title>Publicidad interesante</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 10:30:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Este texto pertenece a un comercial creado por Washington Olivetto que fue exhibido en los cines. En el film, la tela queda toda blanca y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2012/01/publicidad_interesante.jpg" alt="" title="Publicidad interesante" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-4607" /></p>
<p>Este texto pertenece a un comercial creado por Washington Olivetto que fue exhibido en los cines. En el film, la tela queda toda blanca y la narración dice lo siguiente:</p>
<p>Este comercial no tiene mujer en bikini, no tiene cachorros, no tiene niños, no tiene bebito. Este comercial no tiene pareja, no tiene beso, no tiene familia tomando el café de la mañana. Este comercial no tiene música exitosa, no tiene efectos especiales, no tiene una tortuga jugando con una pelota. Este comercial no tiene gente famosa, ni modelos publicitarios. Porque este comercial es para vender un producto que nadie precisa ser convencido de comprar&#8230; que usted adora consumir, y que tal vez, usted hasta ya ha comprado.</p>
<p>Es un producto que no tiene marca, no tiene slogan, no tiene envoltorio, ni hace promoción tipo “lleve 3, pague 2”. Este comercial es todo blanco, y de esta manera puede ser entendido aquí y en el mundo entero. Además, sería muy bueno si este comercial se pudiera pasar en todo el mundo&#8230; porque el producto que este comercial quiere vender es: ¡PAZ!</p>
<p>Y mientras que las personas que precisan comprar la PAZ no la compren, haga así:</p>
<p>Tome un poco de la PAZ que usted todavía tiene en casa, y úsela en el tránsito, úsela en la fila del banco, úsela en el ascensor, úsela en el fútbol. ¡La PAZ es un producto interesante! Cuanto más usted la usa, más PAZ usted tiene. Y si todo el mundo la usara, tal vez llegue el día en el que nadie más precise hacer un comercial para vender la PAZ.</p>
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		<title>La verdadera historia de los Reyes Magos</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 20:49:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Epifanía]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Reyes Magos]]></category>

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		<description><![CDATA[El padre acababa de llegar a su casa, se sentó dispuesto a escuchar, como todos los días, lo que su hija le contaba de sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2012/01/reyes_magos.jpg" alt="" title="Los Reyes Magos" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-4558" /></p>
<p>El padre acababa de llegar a su casa, se sentó dispuesto a escuchar, como todos los días, lo que su hija le contaba de sus actividades en el salón, cuando ésta, en voz muy bajita, como con miedo, le dijo:</p>
<p>– ¿Papá?</p>
<p>– Sí hija, cuéntame.</p>
<p>– Oye quiero&#8230; que me digas la verdad&#8230;</p>
<p>– Claro hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.</p>
<p>– Es que&#8230;, titubeó Cristina.</p>
<p>– Dime hija, dime.</p>
<p>– Papá&#8230; ¿existen los Reyes Magos?</p>
<p>El padre de Cristina se quedó mudo de repente y miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.</p>
<p>– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?</p>
<p>La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:</p>
<p>– ¿Y tú qué crees, hija?</p>
<p>– Yo no se, papá. Que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas, pero como las niñas dicen eso&#8230;</p>
<p>– Mira hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero&#8230;</p>
<p>– ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!</p>
<p>– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.</p>
<p>– Entonces&#8230; no lo entiendo papá.</p>
<p>– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla, dijo el padre mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.</p>
<p>Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar la verdadera historia de los Reyes Magos:</p>
<p>Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella, se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:</p>
<p>– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.</p>
<p>– ¡Oh, sí!, exclamó Gaspar. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.</p>
<p>Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:</p>
<p>– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito&#8230;</p>
<p>Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo.</p>
<p>El Niño Jesús que desde su humilde cunita parecía escucharles muy atento, sonrió, y la voz de Dios se escuchó en el Portal:</p>
<p>– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?</p>
<p>– ¡Oh, Señor!, dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño, que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero&#8230; no podemos tener tantos pajes&#8230; no existen tantos.</p>
<p>– No os preocupéis por eso, dijo Dios, yo os voy a dar no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.</p>
<p>– ¡Sería fantástico! ¿Pero cómo es posible?, dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.</p>
<p>– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben de querer mucho a los niños?, preguntó Dios.</p>
<p>– Sí claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.</p>
<p>– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?</p>
<p>– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.</p>
<p>– Pues decidme, queridos Reyes, ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor qué sus propios padres?</p>
<p>Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando.</p>
<p>De nuevo se volvió a oír la voz de Dios desde el cielo:</p>
<p>– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.</p>
<p>Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:</p>
<p>– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.</p>
<p>Y corriendo se dirigió a su cuarto regresando con su hucha en la mano mientras decía:</p>
<p>– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.</p>
<p>Y todos se abrazaron mientras a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.</p>
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		<title>El collar de perlas</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 03:57:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Juanita era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras ella con su mamá visitaba una tienda, Juanita vio un collar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2012/01/nina_perlas.jpg" alt="" title="La niña de las perlas" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-4553" /></p>
<p>Juanita era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras ella con su mamá visitaba una tienda, Juanita vio un collar de perlas de plástico que costaba $9.50. ¡¡¡Cuánto deseaba poseerlo!!!, así que le preguntó a su mamá si se lo compraría. Su mama le dijo:</p>
<p>– “Hagamos un trato, yo te comprare el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar por él. Y no te olvides que para tu cumpleaños es muy posible que tu abuelita te regale un billete de cinco dólares enterito, ¿está bien?”</p>
<p>Juanita estuvo de acuerdo, y su mamá le compró el collar de perlas.</p>
<p>Juanita trabajo con tesón todos los días para cumplir con sus tareas, y tal como su mamá le había dicho, su abuelita le regaló un billete nuevo de cinco dólares para su cumpleaños. En poco tiempo Juanita canceló su deuda.</p>
<p>¡Juanita amaba sus perlas! Ella las llevaba puestas a todas partes: al kinder, a la cama, y cuando salía con su mama a hacer los mandados. El único momento en que no las usaba era cuando se bañaba, pues su mamá le había dicho que las perlas, con el agua, ¡le pintarían el cuello de verde!</p>
<p>Juanita tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando ella llegaba a casa, él se levantaba de su sillón favorito para leerle su cuento preferido. Una noche, cuando el papá terminó de leerle el cuento, le dijo:</p>
<p>– “Juanita, ¿tú me quieres?”</p>
<p>– “Oh sí, papá, ¡tú sabes que te quiero!”</p>
<p>– “Entonces&#8230; regálame tus perlas.”</p>
<p>– “¡Oh, papá&#8230; no, mis perlas no!”, le dijo Juanita, “pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. ¿La recuerdas?, tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños&#8230; y te doy su ajuar también, ¿está bien, papá?”</p>
<p>– “Está bien hijita, no importa, no te preocupes”, le respondió dándole un beso en la mejilla. “Buenas noches pequeña.”</p>
<p>Una semana después, al terminar de leerle el cuento diario, su papá volvió a preguntar:</p>
<p>– “Juanita, ¿tú me quieres?”</p>
<p>– “Oh sí, papá, ¡tú sabes que te quiero!”</p>
<p>– “Entonces&#8230; regálame tus perlas.”</p>
<p>– “¡Oh, papá&#8230; no, mis perlas no!”, le dijo Juanita, “pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete, ¿lo recuerdas? ¡Es mi favorito!, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas. Tú puedes tenerlo si quieres papá.”</p>
<p>– “Está bien, no te preocupes hija”, le dijo su papá dándole nuevamente un beso en la mejilla, “Dios te bendiga, felices sueños.”</p>
<p>Así transcurrió por varias semanas hasta que un día, cuando el papá de Juanita entró a su dormitorio para leerle el cuento, Juanita estaba sentada en su cama y le temblaban los labios.</p>
<p>– “Toma papá”, le dijo estirando su manita&#8230; la abrió y en su palma estaba su tan querido collar, “te quiero mucho, papá&#8230; yo te regalo mi collar”.</p>
<p>Él tomó las perlas de plástico con una mano mientras, con la otra, sacaba una pequeña cajita de terciopelo azul de su bolsillo. Dentro de la cajita había un hermoso collar de perlas genuinas. Él las había guardado todo este tiempo, esperando que Juanita renunciara a las perlas de plástico para poder darle las verdaderas&#8230;</p>
<p>Así también sucede con nosotros y nuestro Padre Celestial&#8230; Él está esperando que renunciemos a las cosas sin valor en nuestras vidas para darnos preciosos tesoros&#8230; piénsalo: ¿a qué cosas te estás aferrando y qué será lo que Dios te quiere dar en su lugar?</p>
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		<title>Bajando los humos</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jan 2012 02:39:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>

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		<description><![CDATA[Un hombre que acababa de ser elegido al Parlamento Británico llevó su familia a visitar Londres. Él se sentía muy importante mientras les contaba de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2012/01/parlamento_britanico.jpg" alt="" title="Parlamento Británico" width="300" height="156" class="alignright size-full wp-image-4547" /></p>
<p>Un hombre que acababa de ser elegido al Parlamento Británico llevó su familia a visitar Londres. Él se sentía muy importante mientras les contaba de su nuevo empleo y los llevó a hacer un recorrido por la ciudad.</p>
<p>Cuando entraron en la Abadía de Westminster, su hija de 8 años se quedó pasmada por el tamaño de la magnífica estructura. Su orgulloso padre le preguntó:</p>
<p>– “Querida, ¿en qué estás pensando?”</p>
<p>Ella contestó:</p>
<p>– “Papi, estaba pensando en lo grande que eres en nuestra casa, y lo pequeño que te ves aquí.”</p>
<p>Sin saberlo, aquella niña dijo algo que su padre necesitaba escuchar.</p>
<p>El orgullo puede infiltrarse en nuestra vida muy fácilmente y, de vez en cuando, es bueno que a uno “le bajen los humos”. Necesitamos recordar que no hemos de tener un concepto de nosotros más alto que el debido&#8230;</p>
<p>Es fácil llegar a ser orgulloso cuando nos quedamos en nuestros propios círculos de la vida. Pero cuando nos arrojan en situaciones más grandes, con mayores demandas, presiones y competencia, nos impactamos al darnos cuenta de que los peces grandes de lagunas pequeñas se encogen rápidamente en un gran océano.</p>
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		<title>El sueño de María</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 17:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Navidad]]></category>

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		<description><![CDATA[José, anoche tuve un sueño muy extraño, como una pesadilla. La verdad es que no lo entiendo. Se trataba de una fiesta de cumpleaños de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/sueno_maria.jpg" alt="" title="María con el Niñito Jesús" width="261" height="300" class="alignright size-full wp-image-4456" /></p>
<p>José, anoche tuve un sueño muy extraño, como una pesadilla. La verdad es que no lo entiendo. Se trataba de una fiesta de cumpleaños de nuestro Hijo.</p>
<p>La familia se había estado preparando por semanas decorando su casa. Se apresuraban de tienda en tienda comprando toda clase de regalos. Parece que toda la ciudad estaba en lo mismo porque todas las tiendas estaban abarrotadas. Pero algo me extrañó mucho: ninguno de los regalos era para nuestro Hijo.</p>
<p>Envolvieron los regalos en papeles lindísimos y les pusieron cintas y lazos muy bellos. Entonces los pusieron bajo un árbol. ¡Sí, un árbol, José, ahí mismo dentro de su casa!!! También decoraron el árbol; las ramas estaban llenas de bolas de colores y ornamentos brillantes. Había una figura en el tope del árbol. Parecía un angelito. Estaba precioso.</p>
<p>Por fin, el día del cumpleaños de nuestro Hijo llegó. Todos reían y parecían estar muy felices con los regalos que daban y recibían. Pero fíjate José, no le dieron nada a nuestro Hijo. Yo creo que ni siquiera lo conocían. En ningún momento mencionaron su nombre. ¿No te parece raro, José, que la gente pase tanto trabajo para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen? Me parecía que Jesús se habría sentido como un intruso si hubiera asistido a su propia fiesta de cumpleaños.</p>
<p>Todo estaba precioso, José y todo el mundo estaba tan feliz, pero todo se quedó en las apariencias, en el gusto de los regalos. Me daban ganas de llorar que esa familia no conocía a Jesús. ¡Qué tristeza tan grande para Jesús: no ser invitado a su propia fiesta! Estoy tan contenta de que todo era un sueño, José. ¡Qué terrible si ese sueño fuera realidad!</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Un ángel en uniforme</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 17:30:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Navidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta es una historia de familia que me contó mi padre acerca de su madre, mi abuela. En 1949 mi padre acaba de regresar de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/angel_uniforme.jpg" alt="" title="Un ángel en uniforme" width="280" height="252" class="alignright size-full wp-image-4446" /></p>
<p>Esta es una historia de familia que me contó mi padre acerca de su madre, mi abuela. En 1949 mi padre acaba de regresar de la guerra. En todas las autopistas estadounidenses se veían soldados en uniforme que buscaban transporte para llegar a casa, como era costumbre en aquella época.</p>
<p>Tristemente, la emoción del encuentro con su familia pronto se vio ensombrecida: mi abuela enfermó gravemente y tuvo que ser hospitalizada. Eran sus riñones y los médicos le dijeron a mi padre que necesitaba una transfusión de sangre de inmediato, de lo contrario, no pasaría de aquella noche. El problema era que su tipo de sangre era AB–, un tipo de sangre muy poco común incluso hoy día, pero aún más difícil de encontrar porque en esa época no había bancos de sangre ni vuelos para enviarla. Se examinó a todos los miembros de la familia, pero ninguno tenía el tipo requerido. Los médicos no daban ninguna esperanza&#8230; mi abuela se moría.</p>
<p>Bañado en lágrimas, mi padre salió del hospital para ir en búsqueda de todos los familiares, para que todos tuvieran la oportunidad de despedirse de la abuela. Cuando conducía por la autopista se cruzó con un soldado en uniforme que pedía transporte para llegar a su casa. Profundamente triste, mi padre no sentía en aquel momento el deseo de hacer una buena obra. Sin embargo, fue casi como si algo ajeno a él lo obligara, se detuvo y aguardó mientras el extraño subía al auto.</p>
<p>Mi padre estaba demasiado perturbado para preguntarle su nombre, pero el soldado advirtió de inmediato las lágrimas de mi padre y preguntó el motivo. Mi padre le contó a aquel completo extraño que su madre estaba muriendo en ese momento en el hospital porque había sido imposible encontrar su tipo de sangre, AB–, y que, de no encontrarlo antes de la noche, seguramente moriría.</p>
<p>Hubo un gran silencio en el auto. Luego el soldado le extendió la mano a mi padre con la palma hacia arriba&#8230; en la palma de su mano estaba la identificación que llevaba alrededor del cuello: ¡el tipo de sangre que leía era AB–¡ El soldado le dijo a mi padre que regresaran de inmediato al hospital.</p>
<p>Mi abuela vivió hasta 1996, cuarenta y siete años más, y hasta la fecha nadie en la familia conoce el nombre de aquel hombre. Pero mi padre a menudo se pregunta si fue realmente un soldado&#8230; o un ángel en uniforme.</p>
<div class="bibliography"><br />
Fuente: Sopa de Pollo para el Alma de la Madre<br />
</div>
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		<title>Los tres mendigos</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 17:30:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los Reyes Magos habían salido del pesebre de Belén, donde habían ofrecido al Niño Dios sus regalos de oro, incienso y mirra. Regresaban a sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/tres_mendigos.jpg" alt="" title="Los tres mendigos" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-4437" /></p>
<p>Los Reyes Magos habían salido del pesebre de Belén, donde habían ofrecido al Niño Dios sus regalos de oro, incienso y mirra. Regresaban a sus casas, pero habían tomado un caminos distinto, como se los había pedido el ángel. Apenas se fueron se presentaron otros tres personajes&#8230; extraños, solos sin cortejo, no había parecer en ellos ni hermosura: enfermos, fatigados, cubiertos de tanto barro y polvo que nadie podía decir de qué raza o de qué país eran.</p>
<p>El primero vestía harapos, parecía sediento y hambriento, su mirada cansada por las privaciones. El segundo caminaba torcido, trayendo cadenas pesadas en sus pies y en sus brazos, llevaba en su cuerpo heridas profundas y marcas de su cárcel. El último tenía el cabello largo y sucio, y su mirada perdida buscaba alivio sin saber dónde encontrarlo.</p>
<p>Los vecinos del pesebre habían visto llegar a varios visitantes, pero estos les asustaban. En verdad, cada uno se sentía pobre y miserable a su manera, sin embargo estos extranjeros eran diferentes&#8230; era como si fueran la personificación misma de las miserias de los hombres.</p>
<p>Así que empezaron a decirse unos a otros: ¡¡Nos dan miedo!! ¡¡Que no entren y se presenten al Niño!! ¡¡No!! ¡¡Hay que impedírselo!! Y se postraron delante de la puerta como para protegerla. Además, no llevaban consigo ningún regalo. Tal vez querían mendigar o quien sabe, ¡¡¡robar!!! Todos habían oído hablar del oro, y se sabe que el oro atrae ladrones&#8230; ¡¡Cuidado!!</p>
<p>En medio de sus argumentos se abrió la puerta y apareció José:<br />
- ¡Hola José! Ten cuidado, aquí esta mala gente que quiere entrar. No les dejes acercarse al pesebre de la Navidad. No sabemos que intención traerán.</p>
<p>José miró a María, que con tierno cuidado acunaba al Niño, y, con una sonrisa les respondió:<br />
- ¡¡No digan eso!! Cada hombre puede presentarse delante del Niño: sea pobre o rico, necesitado o magnífico, feo o hermoso, digno de confianza o de mala apariencia. El Niño no pertenece a nadie en particular, ni siquiera a nosotros que somos sus padres. Dejen entrar a estos viajeros&#8230; se ven cansados.</p>
<p>Poco a poco fueron abriendo un camino estrecho entre las gentes. José les acogió y dejó la puerta abierta. Todos se empujaban uno al otro para ver lo que habría de suceder.</p>
<p>Los visitantes entraron y se quedaron inmóviles, callados delante del Niño Dios. En aquel silencio, nadie podía decir cuál de los cuatro era más pobre: el Niño acostado en la paja del pesebre o los tres mendigos contemplándolo. Era como si el Niño, el hambriento, el prisionero y el extraviado compartieran todos la misma pobreza.</p>
<p>María hizo una seña a José y dijo algo a su oído. Entonces él se dirigió hacia el lugar donde había colocado los regalos que habían traído los Reyes Magos. La gente afuera empezó a murmurar de indignación: ¡¡No irá a hacerlo!! ¡¡No tiene derecho!! ¡¡El oro, el incienso y la mirra pertenecen al Niño!!!</p>
<p>José tomó los regalos y entregó el oro al hambriento desnudo, la mirra al prisionero herido y el incienso al triste desvariado.</p>
<p>Dijo al primero:<br />
- Toma este oro, cómprate vestidos decentes y comida. Yo soy carpintero, puedo sostener a mi familia con mi trabajo&#8230;</p>
<p>Al segundo le dijo:<br />
- No puedo romper tus cadenas, pero toma el bálsamo para aliviar tus heridas&#8230;</p>
<p>Y acercándose al tercero, le dijo:<br />
- Para ti, el incienso. Cuando suba su perfume, estarás menos triste y desamparado. Ese incienso aliviará tu espíritu entristecido&#8230;</p>
<p>La gente estaba furiosa. Lo había regalado todo, gastándolo en aquellos mendigos. Despojó al Niño de sus regalos, ¡¡eso es un escándalo!! Y miraban a María buscando que ella actuara, pero ella les hizo un ademán para que se calmaran.</p>
<p>De pronto, habló el hambriento y respondió:<br />
- Gracias por el oro. Pero si me voy a hacer compras con mis bolsillos llenos de riquezas, el comerciante creerá que soy un ladrón. Nunca he tenido fortuna, quédate con el oro, a ustedes le servirá.</p>
<p>El prisionero añadió:<br />
- Hace mucho tiempo que mis miembros me duelen. Ahora ya me acostumbré. Aprendí a soportar el dolor. Pero cuando el Niño se hiera o se golpee, podrás curarlo con la mirra. Guárdala.</p>
<p>Finalmente, el desvalido dijo:<br />
- Pertenezco al mundo de los pensamientos&#8230; He estudiado tantas filosofías y religiones. He pensado, buscado, preguntado, hablado&#8230; ahora ya no sé dónde está Dios en medio de todo esto. ¿Qué puede para mí el perfume del incienso? Sería solamente un poquito de humo&#8230; quédatelo y guárdalo para el Niño.</p>
<p>La curiosos que miraban estaban atónitos y José no entendía porqué rechazaban su ofrecimiento. Sólo el Niño y su Madre estaban tranquilos y parecían comprender. De ellos emanaba Paz y sus rostros resplandecían con una brillantez difícil de describir.</p>
<p>Entonces sucedió otra cosa extrañísima. El harapiento se acercó al Niño y dejó a sus pies su abrigo envejecido y remendado, el prisionero colocó sus pesadas cadenas y el desviado dejó su mirada perdida&#8230; apenas terminaron, le dijeron:</p>
<p>- Acepta estos humildes regalos. Un día te encontrarás desnudo y sin túnica, entonces te servirá este viejo abrigo roto, señaló el primero.</p>
<p>- Un día cargarás sobre ti una carga muy pesada, te apresarán y acusarán injustamente, entonces necesitarás unas cadenas, dijo el segundo.</p>
<p>- Un día te encontrarás solo, perdido y deshonrado. Acuérdate de mí en ese día en que compartas mi duda, mi terror, mi vergüenza y te sientas alejado de Dios, completó el tercero.</p>
<p>- No podemos llevar nuestras cargas solos, son demasiado pesadas: ¡¡Ayúdanos!! Grita con nosotros nuestra común desesperación, ¡¡qué Dios la oiga, qué el mundo la entienda!! Ese día será tu Hora y lo cambiarás todo.</p>
<p>José quiso proteger al Niño, echar fuera los mendigos y sus regalos. La gente gritaba furiosa. Pero no pudieron hacer nada. El abrigo, las cadenas y el terror estaban como pegados al Niño Dios. Desde el pesebre, el pequeño Jesús miraba tranquilo y atento, con los ojos fijos en aquellos pobres miserables y sus regalos. Y su Madre, silenciosa en un rincón, aunque no comprendía lo que sucedía, aceptaba la espada que desde ese instante comenzaba a traspasar su corazón.</p>
<p>Se hizo un silencio largo, larguísimo, eterno. Los tres mendigos se levantaron poco a poco, como liberados de una pesada carga. Sabían que en las manos de ese Niño se puede colocar todo: la pobreza, los sufrimientos, la tristeza por estar lejos de Dios&#8230; y con una mirada clara y su esperanza renovada salieron del pesebre, consolados y fortalecidos en sus necesidades: las habían compartido con su Dios.</p>
<div class="bibliography"><br />
Nota: esta es una adaptación de la historia “La adoración de los tres mendigos”.<br />
</div>
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		<title>Zapatos para Jesús</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 18:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Solo faltaban unos días para la Navidad y aún no me envolvía el espíritu de estas fiestas. Los estacionamientos estaban llenos, y dentro de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/zapatos_dorados.jpg" alt="" title="Zapatos para Jesús" width="250" height="250" class="alignright size-full wp-image-4429" /></p>
<p>Solo faltaban unos días para la Navidad y aún no me envolvía el espíritu de estas fiestas. Los estacionamientos estaban llenos, y dentro de las tiendas había tanta gente que ni siquiera se podía caminar por los pasillos.</p>
<p>“¿Por qué vine hoy?”, me pregunté. Me dolían los pies y la cabeza, y en mi lista estaban los nombres de personas que decían no querer nada, pero que se resentirían si no les compraba algo. Así que llené mi carrito con compras de último minuto y me dirigí a las colas de las cajas registradoras.</p>
<p>Frente a mí había dos niños, uno 10 años y su hermana de 5. Él iba mal vestido con un abrigo raído, jeans que le quedaban cortos y zapatos deportivos 3 tallas más grandes que la suya. Llevaba en sus manos unos cuantos billetes arrugados. Su hermana iba vestida parecido a él, sólo que su pelo estaba enredado. Ella cargaba en sus manos un par de zapatos de mujer dorados y resplandecientes.</p>
<p>Los villancicos resonaban por toda la tienda y yo podía escuchar a la niñita tararearlos. Al llegar a la caja registradora, la niña le dio los zapatos cuidadosamente a la cajera, como si se tratara de un gran tesoro. La cajera los tomó y dijo: “son $9.99”. El niño puso sus arrugados billetes en el mostrador y empezó a rebuscarse los bolsillos. Finalmente contó $4.12.</p>
<p>“Bueno, creo que tendremos que devolverlos, volveremos otro día y los compraremos”, dijo el niño. La niña dibujó un puchero en su rostro: “Pero a Jesús le hubieran encantado estos zapatos”, respondió. “Volveremos a casa trabajaremos un poco más y regresaremos por ellos. No llores, vamos a volver.”</p>
<p>Sin tardar, yo le completé los seis dólares que faltaban a la cajera&#8230; en eso un par de bracitos me rodearon con un tierno abrazo y una voz me dijo: “¡Muchas gracias, señor!”</p>
<p>Aproveché la oportunidad para preguntarle qué había querido decir cuando dijo que a Jesús le encantarían esos zapatos. Y la niña, con sus grandes ojos redondos, me respondió:</p>
<p>“Mi mamá está enfermita y yéndose al cielo. Mi papá nos dijo que se iría antes de Navidad para estar con Jesús. Mi maestra de catecismo dice que las calles del cielo son de oro reluciente, ¡tal como estos zapatos! ¿No se le verá a mi mamá hermosa caminando por esas calles del cielo con estos zapatos?”</p>
<p>Mis ojos se inundaron al ver una lágrima bajar por su rostro radiante&#8230; “Por supuesto que sí”, le respondí, y en silencio le di gracias a Dios por recordarme el verdadero valor de las cosas.</p>
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		<title>Bienes invisibles</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Dec 2011 17:30:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en un pequeño apartamentito en una ciudad del norte de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/bienes_invisibles.jpg" alt="" title="Bienes invisibles" width="225" height="300" class="alignright size-full wp-image-4401" /></p>
<p>Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en un pequeño apartamentito en una ciudad del norte de Escocia&#8230; la víspera de Navidad, en su cama, el chico esperaba ansioso la venida de Papá Noel&#8230; según la costumbre de su país, ha colocado en la chimenea una gran media de lana, esperando encontrarla a la mañana siguiente llena de regalos&#8230;</p>
<p>Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por su falta de dinero&#8230; así que para evitar la desilusión del niño, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como el cariño de la mamá, por ejemplo&#8230;</p>
<p>Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su media vacía&#8230; la recoge con emoción y alegría y se la muestra su mamá: “¡Está llena de bienes invisibles!”, le dice con una enorme sonrisa en su rostro&#8230;</p>
<p>En la tarde Tomás va al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso sus regalos. “¿Y a ti, Tomás, qué te ha traído Papá Noel?”, le preguntan&#8230;</p>
<p>Tomás muestra feliz su media vacía: “¡A mí me ha traído bienes invisibles!”, contesta&#8230; y los chicos se ríen de él&#8230; entre ellos está Federico, un niño consentido quien tiene el mejor y más grande regalo de todos, pero a pesar ello no es feliz&#8230; por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás&#8230; y enfurecido, Federico destruye el valioso juguete&#8230;</p>
<p>El papá de Federico se aflige y se pregunta cómo podría darle gusto a su hijo&#8230; en eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía&#8230; le pregunta: “¿Que te ha traído Papá Noel?”</p>
<p>“A mí, ¡bienes invisibles!”, contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico&#8230; y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá&#8230;</p>
<p>El papá de Federico comprendió: los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo&#8230; pero Tomás había descubierto que el Amor es el camino a la verdadera felicidad&#8230;</p>
<p>&#8230;y tú, ¿qué esperas encontrar dentro de la media o debajo del arbolito el día de Navidad&#8230;?</p>
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		<title>El navío de la vida</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 18:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un escritor ingles del siglo pasado cuenta en una de sus obras que en la playa cerca de su casa podía ser vista con frecuencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/barco_tormenta.jpg" alt="" title="Barco en la tormenta" width="300" height="208" class="alignright size-full wp-image-4391" /></p>
<p>Un escritor ingles del siglo pasado cuenta en una de sus obras que en la playa cerca de su casa podía ser vista con frecuencia un suceso muy interesante: un navío lanzando su ancla en el mar enfurecido&#8230;.</p>
<p>Difícilmente existe una cosa más interesante o sugestiva que esta&#8230; el navío danza sobre las olas y parece estar a la merced de su poder&#8230; el viento y el agua se combinan y hacen que el navío se vea como su juguete&#8230; parece que va a haber destrucción, pues si el navío fuera lanzado sobre las rocas, su casco sería despedazado&#8230;</p>
<p>Pero observamos que el navío se mantiene impasible en su posición&#8230; aunque a primera vista nos parece un juguetito desamparado a merced de los elementos, el navío no es vencido&#8230; ¿cuál es su secreto&#8230;? ¿cómo puede resistir las fuerzas de la naturaleza con tanta tranquilidad&#8230;?</p>
<p>El secreto es muy sencillo: ¡el navío está anclado..!!! La cuerda a la cual está amarrado no depende de las aguas ni de cualquier otra cosa que fluctúe dentro de ellas&#8230; sino que las atraviesa y está firmemente sujeta al fondo del mar&#8230; no importa cuán fuerte sople el viento o cuán altas sean las olas&#8230; su seguridad depende del ancla que está fija en el fondo del océano&#8230;</p>
<p>Muchas veces nosotros también nos sentimos en el medio de una tormenta, siendo tirados por las olas de la vida para arriba y para abajo&#8230; y azotados por el viento inclemente de la adversidad&#8230; y nos parece que no conseguiremos sobrevivir a determinados períodos de nuestras vidas&#8230;</p>
<p>Sin una vida espiritual, nuestra vida es como un navío sin ancla, sacudido por el mar enfurecido de las circunstancias incontrolables de la vida&#8230; mas, cuando confiamos en Dios&#8230; nuestra fe actúa como el ancla que nos sostiene&#8230; manteniendo la seguridad de que nada ni nadie podrá separaros de su Amor&#8230;</p>
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		<title>La paz verdadera</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 11:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada uno de nosotros tiene algún problema que no sabe como resolver&#8230; alguna situación que nos preocupa y nos angustia&#8230; o alguna cruz que nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/storm.jpg" alt="" title="La paz verdadera" width="300" height="200" class="alignright size-full wp-image-4373" /></p>
<p>Cada uno de nosotros tiene algún problema que no sabe como resolver&#8230; alguna situación que nos preocupa y nos angustia&#8230; o alguna cruz que nos parece muy pesada y quisiéramos dejar de cargar&#8230; problemas en nuestros matrimonios o en nuestras familias&#8230; problemas en nuestros trabajos&#8230; problemas de salud&#8230; o problemas financieros&#8230; en fin, cargas que nos pesan y nos oprimen hasta el cansancio&#8230; la diferencia es que algunos siguen adelante con la mirada fija en el Señor, mientras que otros permiten que estas situaciones les roben la paz y la tranquilidad&#8230; y así dan pie a que el problema o la situación tome el control de sus vidas, tanto física como espiritualmente&#8230;</p>
<p>Hay algo que comprendí hace mucho tiempo: NADA en nuestra vida sucede por casualidad&#8230; aún en medio de las pruebas más grandes y los problemas más difíciles, el Señor camina a nuestro lado, pendiente de cada paso que damos&#8230; la Palabra dice que «hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados» (Mateo 10, 30)&#8230; pero tenemos que esperar con fe que llegue el “tiempo del Señor”&#8230; con paciencia, confiando en que Él lo sabe y lo puede todo&#8230; aunque no entendamos lo que sucede o porque sucede&#8230; San Pablo nos dice que «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Romanos 8,28)&#8230; confiemos&#8230; y dejémosle a Dios ser Dios&#8230;</p>
<p>Con esto en mente, quisiera invitarte a leer esta pequeña historia,</p>
<blockquote class="alternate"><p>
Cuentan que había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura el significado de la paz perfecta&#8230; llegaron artistas de todos los rincones del reino, pues todos querían intentarlo&#8230;</p>
<p>Al fin llegó el gran día y se reunieron todos los artistas con sus pinturas en un gran salón del palacio&#8230; el rey se paseaba por el salón, observando con atención y admirando todas las pinturas&#8230; estaba la pintura de una apacible pradera llena de verdor, donde unas ovejas pastaban tranquilamente&#8230; otra de un mar sereno y cristalino que reflejaba una hermosa luna llena&#8230; pero la preferida de todos era la pintura que estaba en el centro del salón&#8230;</p>
<p>El rey se detuvo ante ella y examinaba cada detalle de aquella pintura&#8230; era un lago muy tranquilo donde se reflejaban unas montañas majestuosas con sus picos cubiertos de nieve&#8230; sobre los picos, un cielo azul se adornaba con unas tenues nubes blancas&#8230; los presentes miraban extasiados y suponían que esta sería la pintura ganadora&#8230;</p>
<p>El rey siguió su recorrido por el salón y allí, en un apartado rincón, quedaba una última pintura que todos los presentes habían relegado al último lugar&#8230; cuando el rey la vio, su rostro cambió y mandó inmediatamente a buscar el artista que la había pintado&#8230; la gente estaba sorprendida&#8230;</p>
<p>Esta pintura mostraba un mar embravecido que azotaba fuertemente un acantilado&#8230; era una noche oscura y lluviosa, donde el cielo se iluminaba violentamente por los relámpagos&#8230; y en medio del rugir de la tormenta, un peñasco sobresalía de entre las olas&#8230; allí, en uno de sus lados había un nido, frágil y delicado, donde un pequeño pajarito alimentaba a sus polluelos&#8230;</p>
<p>El rey comenzó a explicarles que paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajos o sin dolor&#8230; paz significa que, a pesar de estar en medio de todas estas adversidades, a pesar de estar a la merced de las presiones y urgencias, nuestro corazón sea capaz de permanecer en calma&#8230; ese es el verdadero significado de la paz&#8230;</p></blockquote>
<p>Pon toda tu vida en las manos del Señor&#8230; confía y espera en Él&#8230; te prometo que tu fe no será defraudada&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Un error perfecto</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Dec 2011 09:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi abuelo amaba la vida, especialmente cuando podía hacerle una broma a alguien&#8230; hasta que un frío domingo en Chicago, mi abuelo pensó que Dios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/12/carpintero.jpg" alt="" title="Un error perfecto" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-4268" /></p>
<p>Mi abuelo amaba la vida, especialmente cuando podía hacerle una broma a alguien&#8230; hasta que un frío domingo en Chicago, mi abuelo pensó que Dios le había jugado una broma a él.  Entonces no le causó tanta gracia.</p>
<p>Verán, él era carpintero y ese día particularmente él había estado en la Iglesia haciendo unos baúles de madera para la ropa y otros artículos que se enviarían a un orfelinato en China.  Cuando regresaba a su casa, metió la mano al bolsillo de su camisa para sacar sus lentes, pero no estaban ahí.</p>
<p>Él estaba seguro de haberlos puesto ahí esa mañana, así que se regresó a la Iglesia&#8230; y los buscó y los buscó, pero no los encontró en ninguna parte.  Entonces se dio cuenta de que los lentes se habían caído del bolsillo de su camisa, sin él darse cuenta, mientras trabajaba en los baúles que ya había cerrado y empacado.  ¡Sus nuevos lentes iban camino a China!</p>
<p>La “Gran Depresión” estaba en su apogeo y mi abuelo tenía 6 hijos, él había gastado 20 dólares en esos lentes:</p>
<p>– “No es justo”, le dijo a Dios mientras manejaba frustrado de regreso a su casa, “yo he hecho una obra buena donando mi tiempo y dinero y ahora esto.”</p>
<p>Varios meses después, el Director del orfelinato estaba de visita en Estados Unidos y quería visitar todas las Iglesias que lo habían ayudado cuando estaba en China.  Así que llegó un domingo en la noche a la pequeña Iglesia a donde asistía mi abuelo en Chicago.</p>
<p>Mi abuelo y su familia estaban sentados entre los fieles, como de costumbre.  El misionero empezó por agradecer a la gente por su bondad al apoyar al orfelinato con sus donaciones:</p>
<p>– “Pero más que nada”, dijo, “debo agradecerles por los lentes que mandaron. Verán, los comunistas habían entrado al orfelinato, destruyendo todo lo que teníamos, incluyendo mis lentes&#8230; ¡Estaba desesperado! Aún cuando tuviera el dinero para comprar otros, no había dónde. Además de no poder ver bien, todos los días tenía fuertes dolores de cabeza, así que mis compañeros y yo estuvimos pidiendo mucho a Dios por esto&#8230; y entonces llegaron sus donaciones. Cuando mis compañeros sacaron todo, encontraron unos lentes encima de una de las cajas.”</p>
<p>El misionero hizo una larga pausa, como permitiendo que todos asimilaran sus palabras&#8230; luego, aún maravillado, continuó:</p>
<p>– “Amigos, cuando me puse los lentes, ¡eran como si los hubieran mandado hacer justo para mí! ¡Quiero agradecerles por ser parte de esto!”</p>
<p>Todas las personas escucharon y estaban contentos por la historia de los lentes milagrosos. “¡Pero el misionero debió haberse confundido de Iglesia!”, pensaron, “no había ningunos lentes en la lista de productos que habían enviado a China.”</p>
<p>Pero sentado atrás, en silencio y con lágrimas en sus ojos, un viejo carpintero se daba cuenta de que el “Carpintero Maestro” lo había utilizado de una manera extraordinaria.</p>
<p>Esta hermosa historia nos muestra cómo todo tiene una razón y un propósito dentro del maravilloso Plan de Dios&#8230; ¡cuántas veces le hemos “peleado” al Señor por las cosas que nos pasan y que no comprendemos&#8230; en lugar de tratar de ver qué es lo que Él nos está diciendo!</p>
<p>Vivamos la vida con confianza de que el Señor lo conoce todo y lo puede todo&#8230; y que Él nos ha puesto en el lugar exacto y en el momento preciso&#8230; ahora, en este momento, en la situación en la que te encuentras, pregúntate: ¿qué espera el Señor de mí&#8230;? ¿Por qué me ha puesto aquí y ahora&#8230;? ¿A quién puedo ayudar&#8230;? Abre tu corazón a la acción del Espíritu Santo y te aseguro que te maravillarás por la respuesta&#8230;</p>
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		<title>Razones para ir a Misa</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Nov 2011 04:25:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Eucaristía]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Misa]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta tarde recibí esta historia por email, espero la disfruten&#8230; Una persona que, según ella, siempre iba a Misa escribió una carta al editor de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/11/ir_a_misa.jpg" alt="" title="Jesús con la Eucaristía" width="254" height="290" class="alignright size-full wp-image-4201" /></p>
<p>Esta tarde recibí esta historia por email, espero la disfruten&#8230;</p>
<p>Una persona que, según ella, siempre iba a Misa escribió una carta al editor de un periódico quejándose de que no tenía ningún sentido ir a Misa todos los domingos:</p>
<p>“He ido a la Iglesia por 30 años –escribía–, y en ese tiempo he escuchado algo así como unos 3,000 sermones. Pero juro por mi vida, que no puedo recordar ni uno solo de ellos. Por eso pienso que estoy perdiendo mi tiempo y los sacerdotes están perdiendo su tiempo dando sermones.”</p>
<p>Para el deleite del editor, esto empezó una verdadera controversia en la columna de Cartas al Editor. Esto continuó durante varias semanas hasta que alguien escribió esta nota:</p>
<p>“He estado casado por 30 años&#8230; Durante ese tiempo mi esposa me ha cocinado unas 32,000 comidas. Pero juro por mi vida, que no puedo recordar el menú entero de todas esas comidas. Pero sé una cosa: Esas comidas me nutrieron y me dieron la fuerza necesaria para hacer mi trabajo. Si mi esposa no me hubiera dado todas esas comidas, estaría físicamente muerto hoy. Igualmente, estaría espiritualmente muerto hoy si no hubiera ido a la Iglesia para nutrirme.”</p>
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		<title>La flor y la mariposa</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Nov 2011 16:16:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cierta vez un hombre le pidió a Dio una flor y una mariposa&#8230; pero Dios, en cambio, le dio un cactus y una oruga&#8230; El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/11/la_flor_la_mariposa.jpg" alt="" title="La flor y la mariposa" width="300" height="192" class="alignright size-full wp-image-4057" /></p>
<p>Cierta vez un hombre le pidió a Dio una flor y una mariposa&#8230; pero Dios, en cambio, le dio un cactus y una oruga&#8230;</p>
<p>El hombre quedo triste, pues no entendía porque su pedido había llegado errado&#8230; mas luego pensó que con tanta gente que atender, Dios podía haberse equivocado&#8230; así que resolvió no cuestionar su pedido&#8230;</p>
<p>Pasado algún tiempo, el hombre fue a ver esos “regalos” que Dios le había hecho y que él había dejado olvidados en un rincón&#8230; para su sorpresa, del espinoso y feo cactus había brotado la más bella de todas las flores&#8230; y la horrible oruga se había trasformado en una hermosa mariposa&#8230;</p>
<p>Entonces comprendió que Dios siempre hace lo correcto&#8230; y el camino que pone delante de nosotros es perfecto&#8230; aunque a nuestros ojos parezca que todo está errado&#8230; si pediste a Dios una cosa y recibiste otra: ¡confía&#8230;!, y ten la seguridad de que Él siempre nos dará lo que más necesitamos en el momento más adecuado&#8230;</p>
<p>No siempre lo que queremos es lo que nos conviene, pero Dios lo sabe todo y nunca falla en la entrega de sus pedidos&#8230; sigue adelante sin dudar ni murmurar&#8230; ¡pronto recibirás una respuesta y puedes tener la seguridad que Él te dará mucho más de lo que pediste&#8230;!</p>
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		<title>Y tú, ¿conoces al Pastor?</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2011 16:10:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Al final de una gran cena en un castillo inglés, un famoso actor de teatro entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare. Después de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/10/buen_pastor.jpg" alt="" title="El Buen Pastor" width="233" height="290" class="alignright size-full wp-image-3460" /></p>
<p>Al final de una gran cena en un castillo inglés, un famoso actor de teatro entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare. Después de un rato, se ofreció a que le pidieran alguna pieza extra, por lo que un tímido sacerdote le preguntó si conocía el Salmo 23.</p>
<p>El actor respondió de inmediato:<br />
– “Sí, Padre, lo conozco, y estoy dispuesto a recitarlo con una condición&#8230; que después lo recite usted.”</p>
<p>El sacerdote se sintió un poco incómodo, pero accedió a la condición. El actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta: “El Señor es mi Pastor, nada me falta&#8230;”</p>
<p>Al final, los huéspedes aplaudieron vivamente, elogiando la interpretación.</p>
<p>Entonces llegó el turno del sacerdote&#8230; este se levantó muy despacio y, tras un momento de silencio, cerró los ojos y recitó lentamente las mismas palabras que momentos antes pronunció el actor.</p>
<p>Esta vez, cuando terminó el sacerdote, no hubo aplausos, sólo un profundo silencio llenó la sala mientras algunas lágrimas comenzaban a brotar.</p>
<p>El actor se mantuvo en silencio unos instantes, después se levantó y dijo:<br />
– “Espero que se hayan dado cuenta de lo que ha sucedido aquí esta noche&#8230; yo conocía el Salmo, pero el sacerdote conoce al Pastor.”</p>
<p>En este día, deseo que cada palabra que salga de tus labios lleve impresa el aroma de Jesús&#8230; que cuando alguien te escuche, en su corazón pueda exclamar como aquellos de la historia: realmente conoce al Pastor&#8230;!!!</p>
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		<title>Las tres historias de Steve</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Oct 2011 20:14:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos días, con motivo de la muerte de Steve Jobs, muchos blogs han publicado el discurso que dio a una clase graduanda en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estos días, con motivo de la muerte de Steve Jobs, muchos blogs han publicado el discurso que dio a una clase graduanda en la Universidad de Stanford&#8230; en su discurso, Steve cuenta tres historias y ofrece tres importantes consejos para vivir una vida plena y feliz&#8230; no se menciona a Dios en el mismo, pero para nosotros, que vivimos sumergidos en Su Amor&#8230; sabemos que Él está implícitamente presente en cada una de esas historias contadas por Steve&#8230;</p>
<p><iframe width="600" height="437" src="http://www.youtube.com/embed/6zlHAiddNUY?rel=0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Discurso que Steve Jobs</strong>, CEO de Apple Computer y de Pixar Animation Studios, dictó el 12 de junio de 2005 en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford.</p>
<h3>Tienen que encontrar eso que aman</h3>
<p>Me siento honrado de estar con ustedes hoy en su ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. Yo nunca me gradué de una universidad. La verdad sea dicha, esto es lo más cerca que he estado de una graduación. Hoy deseo contarles tres historias de mi vida. Eso es. No es gran cosa. Sólo tres historias.</p>
<p><strong>La primera historia se trata de “conectar los puntos”.</strong></p>
<p>Dejé el Reed College después de los primeros 6 meses y seguí yendo de oyente otros 18 meses más o menos antes de renunciar de verdad. Entonces ¿por qué me retiré?</p>
<p>Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era joven, estudiante de universidad graduada, soltera, y decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací, decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: “Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?” Ellos dijeron “Por supuesto”. Posteriormente, mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado de universidad y que mi padre nunca se había graduado de la secundaria. Se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.</p>
<p>Luego a los 17 años fui a la universidad. Sin embargo, ingenuamente elegí una universidad casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres de clase obrera fueron gastados en mi matricula. Después de 6 meses yo no era capaz de apreciar el valor de lo anterior. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y no tenía idea de la manera en que la universidad me iba a ayudar a deducirlo. Y aquí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. Fue bastante aterrador en ese momento, pero mirando hacia atrás fue una de las mejores decisiones que tomé. Apenas me retiré, pude dejar de asistir a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a asistir irregularmente a las que se veían interesantes.</p>
<p>No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el piso de los dormitorios de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 7 millas cruzando la ciudad todos los domingos en la noche para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayor parte de las cosas con que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultaron ser inestimables posteriormente. Les doy un ejemplo: en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Debido a que me había retirado y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Fue hermoso, histórico, artísticamente sutil de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.</p>
<p>Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. No obstante, diez años después, cuando estaba diseñando la primera computadora Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en la Mac. Fue la primera computadora con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, la Mac nunca habría tenido tipos múltiples o fuentes proporcionalmente espaciadas. Además, puesto que Windows sólo copió la Mac, es probable que ninguna computadora personal la tendría. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.</p>
<p>Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solamente pueden conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo: su instinto, su destino, su vida, su karma, lo que sea. Esta perspectiva nunca me ha decepcionado, y ha hecho la diferencia en mi vida.</p>
<p><strong>La segunda historia es sobre amor y pérdida.</strong></p>
<p>Yo fui afortunado, descubrí lo que amaba hacer temprano en la vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garage de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garage, transformándose en una compañía de dos mil millones de dólares con más de 4,000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación, la Macintosh, un año antes y yo recién había cumplido los 30. Y luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que comenzaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo, los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un tropiezo. Cuando ocurrió, la Junta del Directorio lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy públicamente afuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta, fue devastador.</p>
<p>Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que habia decepcionado a la generación anterior de empresarios, que había dejado caer el bastón cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard [de HP] y Bob Noyce [de Intel] e intenté disculparme por haber fallado tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del Valle [Silicon Valley]. No obstante, lentamente comencé a entender algo: Yo todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un poco. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y así decidí comenzar de nuevo.</p>
<p>En ese entonces no lo entendí, pero sucedió que ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un principiante otra vez, menos seguro de todo. Me liberó para entrar en uno de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, comencé una compañía llamada NeXT, otra compañía llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por computadora, Toy Story, y ahora es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.</p>
<p>Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdan la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tienen que encontrar eso que aman. Y eso es tan válido para su trabajo como para sus amores. Su trabajo va a llenar gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se detengan. Al igual que con los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se detengan.</p>
<p><strong>La tercera historia es sobre la muerte.</strong></p>
<p>Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás la razón”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.</p>
<p>Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.</p>
<p>Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un scanner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los tres a seis meses. Mi doctor me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para la muerte. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, decirlo en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.</p>
<p>Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego al atardecer me hicieron una biopsia en la que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja mi páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien.</p>
<p>Fue lo más cercano que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más. Al haber vivido esa experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual.</p>
<p>Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. Sin embargo, la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, ustedes son lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, gradualmente ustedes serán viejos y serán eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es muy cierto.</p>
<p>Su tiempo tiene limite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona. No se dejen atrapar por dogmas, es decir, vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencien su propia voz interior. Y más importante todavía, tengan el valor de seguir su corazón e intuición, que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.</p>
<p>Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí, en Menlo Park, y la creó con su toque poético. Fue a fines de los 60, antes de las computadoras personales y de la edición mediante microcomputadoras, por lo tanto, en su totalidad estaba editada usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Era un tipo de Google con tapas de cartulina, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos.</p>
<p>Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog, y luego, cuando llegó su momento, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenia la edad de ustedes. En la tapa trasera de la última edición, había una fotografía de una carretera en el campo temprano en la mañana, el tipo de carretera en que estarían pidiendo aventón si fueran así de aventureros. Debajo de la foto decía: “Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados”. Fue su mensaje de despedida al finalizar: “Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados”. Siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando se gradúan para empezar de nuevo, es lo que deseo para ustedes.</p>
<p>Permanezcan hambrientos. Permanezcan descabellados. </p>
<p>Muchas gracias.</p>
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		<title>La oración del zapatero</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Sep 2011 03:39:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuentan que un humilde zapatero tenía la costumbre de hacer siempre sus oraciones en la mañana, al mediodía y en la tarde. Se servía de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/09/manos_en_oracion.jpg" alt="" title="La oración del zapatero" width="230" height="300" class="alignright size-full wp-image-3410" /></p>
<p>Cuentan que un humilde zapatero tenía la costumbre de hacer siempre sus oraciones en la mañana, al mediodía y en la tarde. Se servía de un libro de plegarias porque no se sentía capaz de dirigirse a Dios con sus propias palabras.</p>
<p>Un día se sintió muy mal porque, estando de viaje, olvidó su libro. Nuestro buen zapatero le dijo entonces a Dios:</p>
<p><em>– “Perdóname, Dios mío, porque necesito orar y no sé cómo. Ahora bien, ya que Tú eres un Padre de amor voy a recitar varias veces el alfabeto desde la ‘a’ hasta la ‘z’, y Tú, que eres sabio y bueno, podrás juntar las letras y sabrás qué es lo que yo te quiero decir.”</em></p>
<p>Cuenta la historia que ese día Dios reunió a sus ángeles en el cielo y les dijo conmovido que esa era la más sincera y la más bella de las oraciones que le habían hecho en mucho tiempo&#8230; porque era una oración que nacía del corazón.</p>
<p>Una oración con las cualidades de la plegaria que hace milagros, cierra heridas, ilumina, fortalece y acerca los corazones, es decir, una plegaria humilde, confiada, sincera y amorosa. ¡Cuánta necesidad tenemos de estas oraciones! Todos debemos aprender a orar con el corazón, a alabar, a bendecir, a perdonar, a agradecer; y claro, a tener presente que la oración se ve en la acción, en los buenos frutos y en un compromiso por la justicia y por la paz. En efecto, actuar sin orar es desgastarse y orar sin actuar es engañarse.</p>
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		<title>Cuando sea grande</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Sep 2011 02:56:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué quieres ser cuando seas grande&#8230;? ¿Quién no ha escuchado esa pregunta cuando niño? Policía, bombero o maestra&#8230; ingeniero, abogado, doctor&#8230; una persona importante y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/09/cuando_sea_grande.jpg" alt="" title="Cuando sea grande" width="300" height="300" class="alignright size-full wp-image-3391" /></p>
<p>¿Qué quieres ser cuando seas grande&#8230;?</p>
<p>¿Quién no ha escuchado esa pregunta cuando niño? Policía, bombero o maestra&#8230; ingeniero, abogado, doctor&#8230; una persona importante y exitosa&#8230; alguien que deje su marca en el mundo&#8230; y según pasan los años y la vida va dejando sus huellas, es interesante como la respuesta se vuelve más profunda, más “humana”. Hasta que un día comprendemos qué es eso a lo que verdaderamente estamos llamados:</p>
<p>Podemos ser una VOZ serena, entre el fragor de los apasionamientos. Podemos ser una LUZ, para quienes andan en las sombras de la ignorancia. Podemos ser una SONRISA, para quienes están tristes y menoscabados. Podemos ser PALABRAS de aliento, para quienes quieren darse por vencidos. Podemos ser la MANO amiga, que levanta a alguien caído. Podemos ser el AMOR desinteresado, para quien ha sido engañado y menospreciado.</p>
<p>En fin, podemos ser el ROSTRO AMOROSO DE CRISTO, que trae un rayo de esperanza en los corazones de nuestro prójimo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El perro y el conejo</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 02:10:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Un hombre le compró un conejo a sus hijos. Al mismo tiempo, su vecino traía a su casa un pequeño cachorrito para los suyos. El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/09/perro_y_conejo.jpg" alt="" title="El perro y el conejo" width="300" height="240" class="alignright size-full wp-image-3341" /></p>
<p>Un hombre le compró un conejo a sus hijos. Al mismo tiempo, su vecino traía a su casa un pequeño cachorrito para los suyos.</p>
<p>El primero exclamó: “¡Pero el perro se comerá mi conejo!”.</p>
<p>“De ninguna manera, es sólo un cachorro&#8230; crecerán juntos y serán amigos. No te preocupes, yo sé mucho de animales y no habrá problemas”, respondió el otro.</p>
<p>Y al parecer tenía razón. El perro y el conejo crecieron juntos y se hicieron muy buenos amigos, tanto así que era normal ver al conejo en el patio del perro, o a la inversa.</p>
<p>Un día, el dueño del conejo se fue a pasar unos días a la playa con su familia. El fin de semana había transcurrido muy tranquilamente en casa de sus vecinos. Entonces, el domingo en la tarde, el dueño del perro y su familia vieron entrar al perro en la cocina: ¡traía al conejo muerto entre los dientes, sucio de sangre y tierra! Casi matan al perro a palos para que lo soltara&#8230;</p>
<p>Echaron al perro fuera de la casa y se sentaron a deliberar qué harían y cómo le iban a decir a sus vecinos lo que había pasado. Faltaban solamente unas horas para que llegaran cuando tuvieron una idea: “Bañemos al conejo, lo dejamos bien limpiecito, lo secamos con el secador y lo ponemos en su casita en el patio.”</p>
<p>Así lo hicieron, ¡hasta perfume le pusieron al animalito! “Quedó lindo, hasta parece vivo”, decía uno de los niños.</p>
<p>Cuando volvieron los vecinos, encontraron a su mascota en su casita en el patio, con las patitas cruzadas, como si estuviera durmiendo. ¡Qué gritería la de aquellos niños!</p>
<p>El dueño del conejo, pálido del susto, fue a tocar a la puerta del vecino. ¡Parecía que había visto un fantasma!</p>
<p>“El conejo&#8230;”, dijo su dueño tartamudeando, “murió”.</p>
<p>“¿Murió?”, preguntó el dueño del perro.</p>
<p>“¡Sí&#8230; murió el viernes, antes de irnos a la playa, los niños lo habían enterrado al fondo del patio! Pero ahora&#8230;&#8230;&#8230;”</p>
<p> &nbsp;</p>
<p>El gran personaje de esta historia es el perro&#8230; Imagínate al pobrecito: desde el viernes buscando en vano a su amigo de la infancia y después de mucho olfatear, descubre su cuerpecito enterrado. Entonces, desconsolado, lo desentierra y lo lleva donde sus dueños buscando alguna manera de ayudarlo&#8230;</p>
<p>Los seres humanos tenemos la tendencia a juzgar anticipadamente los acontecimientos sin verificar que fue lo que ocurrió realmente. Por eso, conviene detenernos antes de sacar conclusiones equivocadas y revisar todos los hechos antes de creernos dueños de la verdad.</p>
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		<title>San Antonio de Padua y la mula</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Jun 2011 10:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Eucaristía]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Predicaba San Antonio de Padua en Rímini (Italia). Allí los herejes patarinos habían desfigurado el dogma de la presencia real, reduciendo la Eucaristía a una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/06/s-antonio-y-la-mula.jpg" alt="" title="San Antonio de Padua y la mula" width="300" height="212" class="alignright size-full wp-image-3023" /></p>
<p>Predicaba San Antonio de Padua en Rímini (Italia). Allí los herejes patarinos habían desfigurado el dogma de la presencia real, reduciendo la Eucaristía a una simple cena conmemorativa.</p>
<p>Antonio, en su predicación, ilustró plenamente la realidad de la presencia de Jesús en la Hostia Santa. Mas los jefes de la herejía no aceptaban las razones del Santo e intentaban rebatir sus argumentos. Entre ellos, Bonvillo, que era el principal y se hacía el sabiondo, le dijo:</p>
<p>– Menos palabras; si quieres que yo crea en ese misterio, has de hacer el siguiente milagro: Yo tengo una mula; la tendré sin comer por tres días continuos, pasados los cuales nos presentaremos juntos ante ella: yo con el pienso, y tú con tu sacramento. Si la mula, sin cuidarse del pienso, se arrodilla y adora ese tu Pan, entonces también lo adoraré yo.</p>
<p>Aceptó el Santo la prueba y se retiró a implorar el auxilio de Dios con oraciones, ayunos y penitencias.</p>
<p>Durante tres días privó el hereje a su mula de todo pienso y luego la sacó a la plaza pública. Al mismo tiempo, por el lado opuesto de la plaza, entraba en ella San Antonio, llevando en sus manos una Custodia con el Cuerpo de Cristo; todo ello ante una multitud de personas ansiosas de conocer el resultado de aquel extraordinario compromiso contraído por el santo franciscano.</p>
<p>Encaróse entonces el Santo con el hambriento animal, y, hablando con él, le dijo:</p>
<p>– En nombre de aquel Señor a quien yo, aunque indigno, tengo en mis manos, te mando que vengas luego a hacer reverencia a tu Creador, para que la malicia de los herejes se confunda y todos entiendan la verdad de este altísimo sacramento, que los sacerdotes tratamos en el altar, y que todas las criaturas están sujetas a su Creador.</p>
<p>Mientras decía el Santo estas palabras, el hereje echaba cebada a la mula para que comiese; pero la mula, sin hacer caso de la comida avanzó pausadamente, como si hubiese tenido uso de razón, y, doblando respetuosamente las rodillas ante el Santo que mantenía levantada la Sagrada Hostia, permaneció en esta postura hasta que San Antonio le concedió licencia para que se levantara. Bonvillo cumplió su promesa y se convirtió de todo corazón a la fe católica; los herejes se retractaron de sus errores, y San Antonio, después de dar la bendición con el Santísimo en medio de una tempestad de vítores y aplausos, condujo la Hostia procesionalmente y en triunfo a la iglesia, donde se dieron gracias a Dios por el estupendo portento y conversión de tantos herejes.</p>
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		<title>La hormiga y el lente de contacto</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 10:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez, una joven de nombre Brenda fue invitada a escalar una montaña. Aunque eso le causaba mucho miedo, decidió acompañar a sus amigos a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/06/hormiga_lente.jpg" alt="" title="La hormiga y el lente de contacto" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-2952" /></p>
<p>Una vez, una joven de nombre Brenda fue invitada a escalar una montaña. Aunque eso le causaba mucho miedo, decidió acompañar a sus amigos a un inmenso risco de granito para escalarlo. Se colocó el equipo, tomó un extremo de la cuerda y comenzó a enfrentar aquel gran paredón de piedra sólida.</p>
<p>Después de un rato subiendo, el grupo se detuvo para coger un respiro. Mientras descansaba, la cuerda de seguridad se balanceó golpeando a Brenda suavemente en el rostro. El golpe no fue muy fuerte, pero sí lo suficiente para sacarle el lente de contacto del ojo.</p>
<p>Así que allí estaba ella, con su visión borrosa colgada a la mitad del risco, cien metros sobre el suelo y cien metros para alcanzar la cima. Buscó y buscó, con la esperanza de que el lente hubiera caído en la roca y pudiera alcanzarlo, pero simplemente no estaba allí. Brenda comenzó a sentir pánico, así que comenzó a orar. Rezó pidiéndole al Señor que le diera paz y para que le ayudara a encontrar su lente de contacto.</p>
<p>Cuando llegó a la cima, uno de sus amigos le examinó el cabello y la ropa, pero no pudieron encontrar el lente. Brenda observaba a sus amigos, como admiraban el impresionante paisaje y, aunque ella no podía verlo con claridad, recordó el pasaje de la Escritura que dice que «los ojos de Yahveh recorren toda la tierra» y pensó: “Señor, Tú puedes ver todas estas montañas. Tú conoces cada piedra y cada hoja, y sabes exactamente dónde está mi lente de contacto&#8230; por favor, ¡ayúdame!”</p>
<p>Finalmente, bajaron por un sendero hasta el fondo del acantilado llegando en el momento que un nuevo grupo de alpinistas se disponían a escalar el risco. De pronto, uno de ellos les hizo señas, gritando,</p>
<p>– “¡Oigan, ustedes! ¿Alguien perdió un lente de contacto?”</p>
<p>Esto, de por sí, ya hubiera sido suficientemente sorprendente&#8230; pero, ¿sabes cómo el alpinista encontró el lente de Brenda? Una hormiga se movía lentamente sobre una rama en la cara de la roca, ¡cargándolo!</p>
<p>La historia no termina ahí. El padre de Brenda era caricaturista. Cuando ella le contó la increíble historia del lente, la hormiga y la oración, él hizo una caricatura de una hormiga cargando un lente de contacto que decía:</p>
<blockquote class="alternate"><p>
<em>“Señor, no sé por qué Tú quieres que cargue esta cosa. No puedo comérmela y es extremadamente pesada. Pero si eso es lo que Tú quieres que haga, yo la llevaré para Ti.”</em></p></blockquote>
<p>Creo que a nosotros nos haría bien repetir algunas veces: “Señor, no sé por qué quieres que lleve esta carga. No lo entiendo y no encuentro nada bueno es esto, pero si Tú quieres que yo la cargue, lo haré para Ti&#8230;.”</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Una cruz en el bolsillo</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 15:21:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Historias y cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Daniel, Ramón y Carlos trabajaban en una granja&#8230; Daniel, que se encargaba de cuidar los caballos, se pasaba todo el día lamentándose de cuan duras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Daniel, Ramón y Carlos trabajaban en una granja&#8230; Daniel, que se encargaba de cuidar los caballos, se pasaba todo el día lamentándose de cuan duras eran sus tareas y que poca paga recibía. A Ramón le tocaba ordeñar y llevar a pastar las vacas, y siempre se le escuchaba maldecir, y en ocasiones muy frecuentes estallaba en cólera dándole puntapiés a todo lo que encontraba a su alrededor. Por último estaba Carlos, quien se encargaba de cuidar los cerdos. Lo primero que Carlos hacia, antes de comenzar sus labores, era darle los buenos días a cada uno de sus compañeros de trabajo&#8230; y de paso les obsequiaba la mejor de sus sonrisas.</p>
<p>El trabajo de Carlos era bastante pesado, al igual que el de Daniel y el de Ramón, pero a diferencia de estos últimos dos, Carlos nunca maldecía, ni se quejaba. Cuando Carlos sentía que la cólera amenazaba con dominarlo, él suavemente deslizaba su mano hasta introducirla en uno de los bolsillos de su pantalón. Allí Carlos guardaba una pequeña cruz de madera, la sacaba, la contemplaba por un instante, luego la guardaba y continuaba su labor con una gran calma.</p>
<p>Esto llenó de mucha curiosidad a sus compañeros de trabajo y un día, mientras estaban todos los empleados almorzando, Daniel tomó la palabra y dirigiéndose a Carlos le dice:</p>
<p>- ¡Oye Carlos! ¿Por qué siempre llevas una cruz de madera en el bolsillo de tus pantalones?<span id="more-589"></span></p>
<p>Ramón entra en la conversación y de forma burlona comenta lo siguiente:</p>
<p>- De seguro que es su amuleto de buena suerte.</p>
<p>Carlos, sonriendo, introduce la mano en el bolsillo de sus pantalones, saca la cruz y sosteniéndola en sus manos les dice:</p>
<p>- Esta cruz que yo fabriqué con mis propias manos y que esta vacía porque no tiene un Cristo, tiene un gran significado para mí&#8230; Verán, esta cruz representa la cruz que a mí me ha tocado cargar en esta vida. Cada vez que la miro, a mi mente llega el recuerdo del calvario y veo a tres personas llevando sus respectivas cruces.</p>
<p>La primera persona que veo es a Gestas (el ladrón malo) que lleva su cruz maldiciendo y renegando&#8230; después veo a Dimas (el ladrón bueno) llevando su cruz obligado, porque no le queda más remedio, pero que al final se la ofrece a Jesús&#8230; por ultimo veo a Jesús, que se abraza a su cruz mientras camina&#8230; Cuando la cólera amenaza con robarme la paz, tomo esta cruz en mis manos y me hago la siguiente pregunta: ¿cómo quiere Dios que lleve la cruz que me ha dado?&#8230; ¿cómo Gestas?&#8230; ¿cómo Dimas?&#8230; ¿o cómo Jesús?</p>
<p>Hermanos&#8230; nosotros no podemos escoger o cambiar la cruz que nos ha tocado cargar&#8230; pero si podemos escoger cómo hacerlo&#8230; de ti y de mí depende si queremos vivir como Gestas, como Dimas o como Jesús.</p>
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