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	<title>tengo sed de Ti &#187; Reconciliación</title>
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	<description>«Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo»...</description>
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		<title>Reconciliándonos con Dios &#124; otra bella historia</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Aug 2011 10:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Reconciliación]]></category>
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		<description><![CDATA[Sister Briege McKenna, en su libro “Los milagros sí ocurren”, cuenta sobre una de las muchas imágenes que regularmente recibe del Señor&#8230; veamos lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/08/briege.jpg" alt="" title="Sister Briege McKenna" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-3185" /></p>
<p>Sister Briege McKenna, en su libro <em>“Los milagros sí ocurren”</em>, cuenta sobre una de las muchas imágenes que regularmente recibe del Señor&#8230; veamos lo que nos cuenta sobre el pecado y cómo actúa en nuestras vidas:</p>
<p>Una noche, desperté sobresaltada. Al hacerlo miré al techo y ahí, como si fuera una pantalla de cine, vi la imagen de un hermoso jardín. Éste tenía muchas flores y entre las flores había pequeñas hierbas.</p>
<p>El Señor me dijo: “Briege, ésta es tu alma”. Las flores representaban las virtudes que yo estaba tratando de cultivar en mi esfuerzo por ser santa. Pero, al caminar por el jardín admirando las flores, miré las hierbas y me dije: “Son muy pequeñas y no causarán ningún daño”. Me vi a mí misma dándoles una palmadita a las hierbas a la vez que les decía: “No voy a ocuparme de ustedes, son tan sólo pequeñas hierbas”.</p>
<p>Entonces el Señor me dijo: “Estas hierbas representan el pecado. Tú te estás comparando con todo el mal que hay en el mundo&#8230; pero tú no estás llamada a compararte con el mundo, tú estás llamada a compararte Conmigo. Yo soy tu modelo, no el mundo. No debes aceptar tu pecado jamás, por pequeño que pueda parecerte”.</p>
<p>Ustedes saben como es esto, oímos hablar de cosas terribles que suceden en el mundo y luego pensamos: “yo no asesino ni robo; no trafico con drogas, ni vendo mi cuerpo en prostitución, etc”. Pero eso no era lo que Jesús esperaba de mí.  </p>
<p>La enfermedad más grande en nuestra sociedad no es la enfermedad del cuerpo, sino la del alma. Y esta sólo puede ser sanada por el Médico Divino. El Señor me mostró que el Sacramento de la Reconciliación es el medio que Él utiliza para erradicar el pecado. En este sacramento, Jesús vivo viene a combatir al enemigo de nuestra alma.</p>
<p>El Padre Frank Sullivan, profesor de teología en la Universidad Gregoriana de Roma, me dijo una vez: “Si quieres saber lo que Dios piensa del pecado, lee la Pasión de Jesús”. Pero en la Pasión, además de ver que tan despreciable es el pecado a los ojos de Dios, también vemos el gran amor de Jesús por cada uno de nosotros</p>
<p>A menudo me pregunto por qué la gente hoy en día no acude a confesarse más a menudo. ¡No puede ser que estemos pecando menos! ¿Acaso habremos perdido aprecio por el Sacramento de la Reconciliación por no darnos cuenta de lo terrible que es el pecado? ¿Es que ya no apreciamos el sufrimiento y la muerte que Cristo murió por nosotros? ¿No nos damos cuenta que lo único que tenemos que hacer es confesar nuestros pecados y acogernos a Su misericordia?</p>
<p>Sin duda, es un gran consuelo espiritual, y un recordatorio del gran amor de Jesús, poder acercarnos al sacerdote y escuchar esas hermosas palabras: “Tus pecados te son perdonados”. Con el Sacramento de la Reconciliación somos purificados y podemos comenzar de nuevo otra vez.</p>
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		<title>Reconciliándonos con Dios &#124; examen de conciencia</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Aug 2011 10:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El examen de conciencia tiene como propósito ayudarte a comprender en que cosas has fallado. Lo que aquí presentamos es solamente una guía y no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/08/examen.jpg" alt="" title="examen de conciencia" width="300" height="200" class="alignright size-full wp-image-3181" /></p>
<p>El examen de conciencia tiene como propósito ayudarte a comprender en que cosas has fallado. Lo que aquí presentamos es solamente una guía y no pretende abarcar todas las formas en las que podemos ofender a Dios.</p>
<p>Yo soy el Señor tu Dios&#8230; no tendrás dioses aparte de Mí.</p>
<ul>
<li>¿Le doy tiempo al Señor diariamente en oración?</li>
<li>¿Busco amarlo con todo mi corazón?</li>
<li>¿He estado envuelto en prácticas supersticiosas o en algo de ocultismo?</li>
<li>¿Busco seguir la Palabra de Dios como los enseña la Iglesia?</li>
<li>¿He recibido la Sangrada Comunión en estado de pecado grave?</li>
<li>¿He dicho deliberadamente alguna mentira en la Confesión o le he omitido algún pecado mortal al sacerdote?</li>
</ul>
<p>No jurarás el santo nombre de Dios en vano.</p>
<ul>
<li>¿He usado el nombre del Señor en vano, ligeramente o descuidadamente?</li>
<li>¿He estado enojado con Dios?</li>
<li>¿Le he deseado maldad a alguna persona?</li>
<li>¿He insultado alguna persona consagrada o he abusado de algún objeto sagrado?</li>
</ul>
<p>Acuérdate del día de reposo, para consagrarlo al Señor.</p>
<ul>
<li>¿He faltado deliberadamente a la Misa dominical o en los días de precepto?</li>
<li>¿Me he dejado dominar tanto por el trabajo u otras actividades que no he dedicado el domingo a la vida espiritual y familiar?</li>
<li>¿He puesto a otros impedimentos innecesarios para guardar el día del Señor?</li>
<li>¿Al asistir a Misa u otras celebraciones litúrgicas, adopto una actitud pasiva o distraída, o me dedico a adorar auténticamente al Señor?</li>
</ul>
<p>Honrar a tu padre y a tu madre.</p>
<ul>
<li>Siendo joven, ¿escucho, respeto y obedezco a mis padres?</li>
<li>Siendo adulto, ¿visito y atiendo a mis padres en sus necesidades?</li>
<li>¿He abandonado mis deberes para con mi esposa/o y mis hijos?</li>
<li>¿Le he dado ejemplo de vida cristiana a mi familia?</li>
<li>¿Guardo resentimientos contra mis padres o algún otro miembro de mi familia?</li>
</ul>
<p>No matarás.</p>
<ul>
<li>¿He herido físicamente a alguien?</li>
<li>¿He sido partidario del aborto, tanto con mis opiniones o contribuyendo a que otras personas lo practiquen?</li>
<li>¿He puesto en peligro mi vida o la de otras personas abusado de las drogas o el alcohol?</li>
<li>¿He contribuido con mi acción u omisión al suicidio o eutanasia de otro hermano?</li>
<li>¿He sido motivo de escándalo para alguien de manera que le llevé a pecar?</li>
<li>¿He guardado resentimiento u odio en mi corazón?</li>
</ul>
<p>No cometerás adulterio.</p>
<ul>
<li>¿He tenido alguna actividad sexual fuera de mi matrimonio?</li>
<li>¿He sido fiel a mis votos matrimoniales en pensamiento y en acción?</li>
<li>¿He leído o visto pornografía?</li>
<li>¿Busco la castidad en mis pensamientos, palabras y acciones?</li>
</ul>
<p>No robarás.</p>
<ul>
<li>¿He tomado para mí algo que no me pertenecía?</li>
<li>¿He sido deshonesto o desperdicio el tiempo en el trabajo, en la escuela o en la casa?</li>
<li>¿He sido extravagante en mi estilo de vida, mientras soy indolente con los pobres y necesitados?</li>
<li>¿He sido irresponsable con las necesidades de mi familia, mientras derrocho dinero en juegos y apuestas?</li>
<li>¿He pagado a mis empleados el salario justo?</li>
</ul>
<p>No levantarás falso testimonio ni mentirás.</p>
<ul>
<li>¿He mentido?</li>
<li>¿He chismoseado o hablado a espaldas de alguien?</li>
<li>¿Mantengo en secreto lo que debería ser confidencial?</li>
<li>¿He dañado la reputación de alguien hablando de sus defectos y faltas con poco deseo o intención de ayudarle a enmendarse?</li>
</ul>
<p>No desearás la mujer de tu prójimo.</p>
<ul>
<li>¿He consentido pensamientos impuros?</li>
<li>¿He deseado el afecto de cónyuge de otra persona?</li>
<li>¿He pensado en serle infiel a mi esposa/o?</li>
<li>¿He defendido la dignidad de mi cónyugue en toda circunstancia?</li>
<li>¿He rechazado a mi familia en mi corazón, y deseado distanciarme de ellos emocional o físicamente?</li>
</ul>
<p>No codiciarás los bienes ajenos.</p>
<ul>
<li>¿He sentido envidia por las cualidades, los bienes o los logros de mis semejantes?</li>
<li>¿He sido ambicioso o egoísta?</li>
<li>¿Son las posesiones materiales el propósito de mi vida?</li>
<li>¿Contribuyo adecuadamente a mi Iglesia y doy a los pobres con generosidad?</li>
</ul>
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		<title>Reconciliándonos con Dios &#124; pecado venial y pecado mortal</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Aug 2011 10:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Reconciliación]]></category>
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		<description><![CDATA[Un pecado serio, grave o mortal es la violación con pleno conocimiento y deliberado consentimiento de la Ley de Dios en una materia grave, por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/08/venial_mortal.jpg" alt="" title="confesar los pecados" width="228" height="300" class="alignright size-full wp-image-3174" /></p>
<p>Un pecado serio, grave o mortal es la violación <strong><em>con pleno conocimiento</em></strong> y <strong><em>deliberado consentimiento</em></strong> de la Ley de Dios <strong><em>en una materia grave</em></strong>, por ejemplo, idolatría, adulterio, asesinato o difamación. Todas estas son gravemente contrarias al amor que debemos a Dios y, por Él, a nuestro prójimo.</p>
<p>O sea, que para que un pecado sea mortal se quieren tres condiciones:</p>
<ol>
<li>que el “acto” sea de materia grave;</li>
<li>pleno conocimiento;</li>
<li>y deliberado consentimiento.</li>
</ol>
<p>El pecado mortal se llama mortal porque es la muerte “espiritual” del alma (separación de Dios). Si estamos en un estado de gracia nos hace perder esta vida sobrenatural. Si morimos sin arrepentirnos, lo perdemos a Él por la eternidad. Sin embargo, si volvemos nuestro corazón a Él y recibimos el Sacramento de la Reconciliación, nuestra amistad con Él queda restaurada. Por esto, no está permitido recibir la Santa Comunión si se tienen pecados mortales sin confesar.</p>
<p>Los pecados veniales son pecados leves, pero aunque no rompen nuestra amistad con Dios, si la debilita. El pecado venial impide el progreso del alma, son como pequeñas piedritas que van haciendo cada vez más difícil nuestro caminar y, si les dejamos sin atender, poco a poco nos van haciendo más vulnerables al pecado mortal. Se trata de una negligencia, vacilación o tropiezo en el seguimiento de Cristo.</p>
<p>San Josemaría Escribá de Balaguer decía,</p>
<blockquote class="alternate"><p>
<em>“La confesión, hijos míos, es la manifestación más hermosa del Poder y del Amor de Dios. Un Dios que perdona&#8230; ¡¿no es una maravilla?! Es un Sacramento que limpia, purifica, enaltece y diviniza: que nos da fuerza para salir adelante en los caminos de la tierra, que nos pone en condiciones de ser eficaces.”</em></p></blockquote>
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		<title>Reconciliándonos con Dios &#124; ¿cómo confesarse?</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Aug 2011 10:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Reconciliación]]></category>
		<category><![CDATA[sacramentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Se comienza por hacer la Señal de la Cruz y saludar al sacerdote diciendo: “Perdóneme, padre, porque he pecado.” Continúa diciendo: “Mi última Confesión fue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/08/como_confesarse.jpg" alt="" title="¿cómo confesarse?" width="300" height="225" class="alignright size-full wp-image-3169" /></p>
<p>Se comienza por hacer la Señal de la Cruz y saludar al sacerdote diciendo: “Perdóneme, padre, porque he pecado.”</p>
<p>Continúa diciendo: “Mi última Confesión fue hace &#8230; (tantas semanas, meses o años).”</p>
<p>Confiesa tus pecados al sacerdote. Si te sientes inseguro sobre cómo confesarte, pídele que te ayude a realizar una buena Confesión. Responde sus preguntas sin esconder nada por miedo ni vergüenza. Pon toda tu confianza en Dios Misericordioso, ¡Él quiere perdonarte!</p>
<p>El sacerdote te asignará una penitencia y puede darte algún consejo sobre cómo ser un mejor católico y un mejor ser humano. La penitencia dependerá de tu situación particular y tiene como propósito reparar parte de la culpa. Puede ser el rezo de una oración, una ofrenda, una obra de misericordia, o algún servicio o sacrificio.</p>
<p>Termina tu Confesión rezando desde el corazón el Acto de Contrición.</p>
<p>Entonces el sacerdote, actuando en la “persona de Cristo”, te absolverá de tus pecados con la plegaria de absolución, a la que debes responder haciendo la Señal de la Cruz y diciendo “Amén”.</p>
<p>La humildad que se requiere para confesar los pecados y llevar a cabo la penitencia nos ayudan a acercarnos nuevamente a Dios y a crecer en nuestro camino de santidad. La Confesión es una bendición que nos ofrece paz espiritual, claridad de mente y un corazón esperanzado.</p>
<p>Si no recuerdas cuál es el Acto de Contrición, aquí te lo compartimos,</p>
<blockquote class="alternate"><p>
¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido. Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de la ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.</p></blockquote>
<p>También te compartimos una hermosa oración que puedes hacer después de la Confesión, en acción de gracias por la Misericordia que Dios ha derramado sobre ti,</p>
<blockquote class="alternate"><p>
Gracias te doy, Señor, por tu gran misericordia; es cierto que mi ingratitud ha sido muy grande, pero infinita es tu clemencia; en lugar del castigo merecido, me has llamado a la penitencia y me has dado tu perdón. ¡Seas alabado y bendecido, Señor! De ahora en adelante quiero demostrarte mi amor y mi fidelidad.<br />
Virgen María, madre mía, refugio de pecadores; ya que por tu intercesión maternal Dios quiso perdonarme, alcánzame la gracia de ser constante y firme en los buenos propósitos hasta la muerte. Por Jesucristo Nuestro Señor&#8230; Amén.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Reconciliándonos con Dios &#124; para una buena Confesión</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Aug 2011 10:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Reconciliación]]></category>
		<category><![CDATA[sacramentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Tres cosas son necesarias para hacer una buena confesión y alcanzar el perdón sacramental: contrición, confesión y satisfacción. La contrición es el arrepentimiento sincero por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/08/buena_confesion.jpg" alt="" title="para hacer una buena confesión" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-3163" /></p>
<p>Tres cosas son necesarias para hacer una buena confesión y alcanzar el perdón sacramental: <strong><em>contrición</em></strong>, <strong><em>confesión</em></strong> y <strong><em>satisfacción</em></strong>.</p>
<p><strong>La contrición</strong> es el arrepentimiento sincero por los pecados cometidos, y es el más importante de los actos del penitente. No puede haber perdón del pecado si no existe el arrepentimiento y el firme propósito de no volver a pecar. Decimos que la contrición es perfecta cuando está motivada por el amor a Dios, e imperfecta cuando se funda en otros motivos, como el miedo a la condenación.</p>
<p><strong>La confesión</strong> es el acto de acusar nuestras faltas y pecados delante de Dios, a través del sacerdote. La confesión debe ser:</p>
<ul>
<li>sincera: sin querer engañar al Sacerdote, pues a Dios es imposible engañarlo;</li>
<li>completa: sin callarse ningún pecado;</li>
<li>humilde: sin altanería ni arrogancia;</li>
<li>prudente: usando palabras adecuadas y correctas, y sin nombrar personas ni descubrir pecados ajenos;</li>
<li>breve: sin explicaciones innecesarias, y sin mezclarle otros asuntos.</li>
</ul>
<p><strong>La satisfacción</strong> consiste en cumplir la penitencia que se nos impone y que tiene siempre un sentido medicinal y reparador. Es necesario cumplir con la penitencia impuesta, aunque se realice más tarde, esta es parte del mismo sacramento.</p>
<p>Las palabras de Jesús a Santa Faustina deben llenarnos de esperanza y confianza en la Misericordia divina,</p>
<blockquote class="alternate"><p>
<em>“Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde”</em> <small>(Diario 1448)</small>.</p></blockquote>
<p>La Confesión no es difícil, pero requiere preparación. Debemos comenzar con hacer una oración y ponernos en la presencia de Dios. Buscamos la sanación de nuestra alma y el perdón de nuestros pecados, a través del arrepentimiento y del propósito de no volver a pecar. Para esto necesitamos revisar nuestra vida a partir de nuestra última confesión: los pensamientos, palabras y acciones que no han estado conforme a lo que Dios nos pide a través de su Palabra y su Iglesia. Esta revisión se conoce como el “examen de conciencia”.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Reconciliándonos con Dios &#124; una bella historia</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 10:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Reconciliación]]></category>
		<category><![CDATA[sacramentos]]></category>

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		<description><![CDATA[El Padre Slavko Barbaric, en su libro “Dame tu corazón herido”, nos relata que mientras era un joven seminarista tenía ciertas dudas sobre el Sacramento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/08/slavko.jpg" alt="" title="Padre Slavko Barbaric" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-3159" /></p>
<p>El Padre Slavko Barbaric, en su libro <em>“Dame tu corazón herido”</em>, nos relata que mientras era un joven seminarista tenía ciertas dudas sobre el Sacramento de la Reconciliación, dudas que le llevaron a experimentar una crisis al comienzo de su ministerio sacerdotal, él nos narra:</p>
<p>Recuerdo bien a una joven creyente que me pidió que le hablara de la Confesión, pero dejando bien claro al mismo tiempo que no tenía intención alguna de confesarse. Su primera pregunta fue: “¿Por qué he de confesarme con un sacerdote, que es un pecador igual que yo, cuando en su lugar puedo hacerlo directamente con Dios?”</p>
<p>Yo permanecí en silencio. Sentía como si hubiera caído en una trampa: ¡esa era mi misma pregunta! No sabía cómo responderle, pero le dije: “Sabes, también yo tengo el mismo dilema. ¿Por qué confesarse con un sacerdote que no es sino un hombre? ¡Pudiera ser porque los sacerdotes somos muy curiosos y queremos descubrir tus faltas! Sin embargo nadie confiesa nada nuevo; los sacerdotes conocemos todas las faltas, todos los pecados del hombre. Si quieres saber mi punto de vista: ¡ésta es mi misma duda!”</p>
<p>Entonces fue ella la que permaneció en silencio&#8230; y en ese preciso momento, ambos comprendimos que el Sacramento de la Reconciliación es algo más. No se trata del porqué debemos confesarnos, sino de algo mucho más profundo. Se trata de un encuentro, del más extraordinario encuentro de todos: ¡del encuentro con Cristo en la más maravillosa de todas las modalidades! Es el encuentro del enfermo con el Médico; del pecador con el Santo; del afligido con el Consolador; del humillado con El que eleva a los humildes; del que está hambriento con El que sacia toda hambre; del que se ha extraviado con El que deja las noventa y nueve ovejas para buscar a la que se ha perdido.</p>
<p>En suma, es el encuentro del que navega en tinieblas con Aquel que afirma ser la Luz; del que ha perdido la ruta con Aquel que dice ser el Camino; del que se encuentra muerto y Aquel que asegura ser la Vida; entre el solitario y Aquel que quiere ser el Amigo Verdadero.</p>
<p>El Sacramento de la Reconciliación no es un encuentro entre nosotros y un hombre, sino el encuentro de nuestro pecado con Cristo Jesús, el Amor Misericordioso de Dios, que sale a nuestro encuentro para sanarnos: <em>«¡Vengan a Mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré!»</em> (Mateo 11, 28).</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Reconciliándonos con Dios &#124; los fundamentos</title>
		<link>http://www.tengoseddeti.org/apuntes-del-camino/reconciliandonos-con-dios-los-fundamentos/</link>
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		<pubDate>Mon, 08 Aug 2011 11:18:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[Reconciliación]]></category>
		<category><![CDATA[sacramentos]]></category>

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		<description><![CDATA[En los próximos días estaremos compartiendo una pequeña serie de artículos sobre el Sacramento de Reconciliación. Desde su fundamento bíblico (con lo que comenzamos hoy) [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/08/fundamentos.jpg" alt="" title="el hijo pródigo" width="200" height="300" class="alignright size-full wp-image-3154" /></p>
<p>En los próximos días estaremos compartiendo una pequeña serie de artículos sobre el Sacramento de Reconciliación. Desde su fundamento bíblico (con lo que comenzamos hoy) hasta cómo realizar un buen examen de conciencia y una buena confesión.  Les invito a seguirnos durante esta semana para que no se pierdan ninguno de ellos&#8230;</p>
<h3>¿Qué es la Confesión?</h3>
<p>El Sacramento de la Reconciliación (o de la Penitencia o de la Confesión) es el sacramento instituido por nuestro Señor Jesucristo para borrar los pecados cometidos después del Bautismo. Es el sacramento de nuestra curación espiritual, llamado también sacramento de la conversión, porque realiza sacramentalmente nuestro retorno a los brazos del Padre después que nos hemos alejado del pecado.</p>
<p>Jesús nos presentó la hermosa imagen del Padre misericordioso en la parábola del hijo pródigo. Ahí vemos el arrepentimiento del hijo, su corazón contrito, el reconocimiento de su pecado y el propósito de enmienda&#8230;. y el Padre le recibió con los brazos abiertos, olvidando su falta y perdonándole en un instante.</p>
<p>Los Padres de la Iglesia reconocen la importancia de este Sacramento. Por ejemplo, Tertuliano se refiere a él como “la segunda tabla (de salvación) después del naufragio que es la pérdida de la gracia”; y San Ambrosio dice que “en la Iglesia, existen el agua y las lágrimas: el agua del Bautismo y las lágrimas de la Penitencia”.</p>
<p>El poder de perdonar pecados solamente le pertenece a Dios. Una de las formas cómo Jesús manifiesta su divinidad es a través de ese poder, cuando dice de sí mismo: <em>«El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra»</em> (Marcos 2, 10). No solo lo anuncia, sino que ejerce su poder divino cuando dice <em>«tus pecados están perdonados»</em> (Marcos 2, 5; Lucas 7, 48). Más aún, en virtud de su autoridad divina, Jesús le confiere este poder sus Apóstoles para que lo ejerzan en su nombre,</p>
<blockquote class="alternate"><p>
El mismo día de la Pascua, los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se presenta en medio de ellos y soplando sobre ellos, les dijo: <em>«Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos»</em> (Juan 20, 19-23).</p></blockquote>
<p>La Didaché o Enseñanza de los Apóstoles es un libro que pertenece a la segunda mitad del siglo I, a unos pocos años de la muerte de Jesús. En el mismo se recogen la regla religiosa que regulaba la vida de aquella primera comunidad cristiana. En una de sus partes puede leerse: “En la asamblea confesarás tus pecados, y no te acercarás a la oración con mala conciencia. Este es el camino de la vida”.</p>
<p>Reflexionemos: Si fue Jesús quien nos dejó este maravilloso regalo a través del cuál podemos limpiar nuestra alma y alcanzar el perdón de nuestros pecados, y los cristianos, desde un comienzo, se han estado lavando y sanando a través de este sacramento, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo a nosotros confesarnos?</p>
<p>Durante la semana iremos re-enamorándonos poco a poco del Sacramento de la Reconciliación. Hoy quiero terminar citando dos breves incisos del Compendio del Catecismo que atienden dos preguntas que por lo que he visto, le interesan a muchos:</p>
<h3>El confesor, ¿está obligado al secreto?</h3>
<p>Dada la delicadeza y la grandeza de este ministerio y el respeto debido a las personas, todo confesor está obligado, sin ninguna excepción y bajo penas muy severas, a mantener el sigilo sacramental, esto es, el absoluto secreto sobre los pecados conocidos en confesión.</p>
<h3>¿Cuáles son los efectos de este sacramento?</h3>
<p>Los efectos del sacramento de la Penitencia son: la reconciliación con Dios y, por tanto, el perdón de los pecados; la reconciliación con la Iglesia; la recuperación del estado de gracia, si se había perdido; la remisión de la pena eterna merecida a causa de los pecados mortales y, al menos en parte, de las penas temporales que son consecuencia del pecado; la paz y la serenidad de conciencia y el consuelo del espíritu; el aumento de la fuerza espiritual para el combate cristiano.</p>
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		<title>Nuestro modelo es Cristo</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Mar 2011 13:10:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Romualdo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes del camino]]></category>
		<category><![CDATA[apuntes personales]]></category>
		<category><![CDATA[conversión]]></category>
		<category><![CDATA[Reconciliación]]></category>

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		<description><![CDATA[No hay duda de que el pecado abunda en el mundo en que vivimos&#8230; “Siempre ha existido”, me dirán algunos y es cierto&#8230; Pero no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2011/03/nuestro-modelo-es-cristo.jpg" alt="" title="nuestro modelo es Cristo" width="250" height="197" class="alignleft size-full wp-image-1211" /></p>
<p>No hay duda de que el pecado abunda en el mundo en que vivimos&#8230; “Siempre ha existido”, me dirán algunos y es cierto&#8230; Pero no podemos negar que este último siglo ha estado marcado por “la cultura de la muerte”&#8230; guerra&#8230; genocidio&#8230; aborto&#8230; eutanasia&#8230; suicidio&#8230; drogas&#8230; divorcios&#8230; violencia contra la mujer, contra la juventud, contra los indefensos y desvalidos, contra todos&#8230; Hemos perdido la moral, la decencia, la dignidad y hasta la esperanza&#8230; y en medio de este estercolero que llamamos mundo, la persona promedio mira a su alrededor y se siente “bueno”&#8230;</p>
<p>¡Claro, comparado con todo lo que nos rodea nos pensamos virtuosos y ejemplares! En fin, que como yo ni mato ni robo y voy a Misa los domingos, pues ya me siento mejor que la mayoría de las gentes&#8230;</p>
<p><span id="more-1210"></span></p>
<p>En estos días leía un artículo donde se decía que en las Misas dominicales vemos largas filas para recibir la Comunión, sin embargo vemos muy pocas personas acudiendo al Sacramento de la Confesión&#8230;</p>
<p>No sé en la Iglesia a la que tú vas, pero en la que nosotros vamos es así&#8230; Vemos a personas que están recibiendo la Eucaristía sin estar preparados para recibirla y sin tener conciencia de lo que están recibiendo&#8230; o debo decir de a Quien están recibiendo&#8230; La realidad es que no hay ni devoción ni fe en el Sacramento&#8230;</p>
<p>Aclaro&#8230; esta es la actitud de la mayoría, no de todos&#8230; y aún, la mayoría actúa así porque es a lo que la sociedad nos empuja&#8230; Se nos promueve una religiosidad “light”&#8230; si algo “me hace sentir bien”, pues no es pecado&#8230; primero yo, después yo y siempre yo&#8230; ¿Y dónde queda Dios? La respuesta que solemos escuchar es: “él (sí en minúsculas) me entiende”&#8230;</p>
<p>Nos sentimos buenos&#8230; mejores que los demás&#8230; y si somos buenos, pues no tenemos nada que confesar&#8230; Además, “¿¡decirle mis pecados a un hombre!?, yo me confieso con Dios”&#8230; Sin embargo vamos al sicólogo o al siquiatra o nos encontramos con un amigo(a) en la calle, y le contamos toda nuestra historia&#8230; con lujo de detalles&#8230; y hasta orgullosos de lo que hemos hecho&#8230;</p>
<p>Nuestro problema radica en el modelo con el que nos estamos comparando&#8230; Si nos comparamos con el mundo, lleno de perdición, nosotros parecemos buenos, la “crema y nata”&#8230; Pero ese no es nuestro modelo, ¡NUESTRO MODELO ES CRISTO!</p>
<p>Cuando empezamos a mirar a Jesús como el ejemplo a seguir, entonces vemos lo lejos que estamos y lo mucho que nos falta por caminar&#8230; Es ahí donde nos percatamos de nuestra soberbia, de nuestro orgullo, de nuestro egoísmo&#8230; Somos insolentes, arrogantes e ingratos&#8230; Nos falta compromiso, entrega y devoción&#8230; no amamos a nuestro prójimo&#8230; y si somos honestos, tampoco amamos a Dios&#8230;</p>
<p>Darnos cuenta de esto es el primer paso para cambiar&#8230; la verdadera conversión nace de un corazón humilde que reconoce su nada ante el TODO de Dios&#8230; y que acude humilde y arrepentido, como el hijo pródigo que regresó a reconciliarse con su Padre&#8230; Jesús nos dijo, “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión”&#8230; nuestro Padre Misericordioso siempre nos espera con los brazos abiertos para darnos su perdón&#8230;</p>
<p>¿Hace cuánto que no te confiesas? No, no espero una respuesta&#8230; la pregunta es para ti&#8230; y para Dios&#8230; Pidámosle al Señor la gracia de vernos tal cual somos y acercarnos a Él pidiendo su misericordia y su perdón&#8230;</p>
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