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	<title>tengo sed de Ti &#187; sacramentos</title>
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	<description>Información y recursos sobre la fe Católica para ambos, católicos y no-católicos interesados en conocer y entender las enseñanzas de nuestra Iglesia...</description>
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		<title>El Sacramento de la Reconciliación</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 20:07:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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Naturaleza – Penitencia en su sentido etimológico, viene del latín “poenitere” que significa: tener pena, arrepentirse. Cuando hablamos teológicamente, este término se utiliza tanto para hablar de una virtud, como de un sacramento.
Como virtud moral – Esta virtud moral, hace que el pecador se sienta arrepentido de los pecados cometidos, tener el propósito de no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2009/06/sacramento_reconciliacion.jpg" alt="El Sacramento de la Reconciliación" title="El Sacramento de la Reconciliación" width="240" height="149" class="alignnone size-full wp-image-146" /></p>
<p><strong>Naturaleza</strong> – Penitencia en su sentido etimológico, viene del latín <em>“poenitere”</em> que significa: tener pena, arrepentirse. Cuando hablamos teológicamente, este término se utiliza tanto para hablar de una virtud, como de un sacramento.</p>
<p><strong>Como virtud moral</strong> – Esta virtud moral, hace que el pecador se sienta arrepentido de los pecados cometidos, tener el propósito de no volver a caer y hacer algo en satisfacción por haberlos cometidos.<span id="more-145"></span></p>
<p>Cristo nos llama a la conversión y a la penitencia, pero no con obras exteriores, sino a la conversión del corazón, a la penitencia interior. De otro modo, sin esta disposición interior todo sería inútil (Cfr. Isaías 1, 16-17; Mateo 6, 1-6; 16-18).</p>
<p>Cuando hablamos teológicamente de esta virtud, no nos referimos únicamente a la penitencia exterior, sino que esta reparación tiene que ir acompañada del dolor de corazón por haber ofendido a Dios. No sería válido pedirle perdón por una ofensa a un jefe por miedo de perder el trabajo, sino que hay que hacerlo porque al faltar a la caridad, hemos ofendido a Dios (Cfr. Catecismo Núms. 1430 -1432).</p>
<p>Todos debemos de cultivar esta virtud, que nos lleva a la conversión. Los medios para cultivar esta virtud son: la oración, confesarse con frecuencia, asistir a la Eucaristía (fuente de las mayores gracias), la práctica del sacrificio voluntario, dándole un sentido de unión con Cristo y acercándose a María.</p>
<p><strong>Como sacramento</strong> – La virtud nos lleva a la conversión, como sacramento es uno de los siete sacramentos instituidos por Cristo, que perdona los pecados cometidos contra Dios &#8211; después de haberse bautizado -, obtiene la reconciliación con la Iglesia, a quien también se ha ofendido con el pecado, al pedir perdón por los pecados ante un sacerdote. Esto fue definido por el Concilio de Trento como verdad de fe (Cfr. Lumem Gentium 11).</p>
<p>A este sacramento se le llama sacramento de “conversión”, porque responde a la llamada de Cristo a convertirse, de volver al Padre y la lleva a cabo sacramentalmente. Se llama de “penitencia” por el proceso de conversión personal y de arrepentimiento y de reparación que tiene el cristiano. También es una “confesión”, porque la persona confiesa sus pecados ante el sacerdote, requisito indispensable para recibir la absolución y el perdón de los pecados graves.</p>
<p>El nombre de “Reconciliación” se debe a que reconcilia al pecador con el amor del Padre. Él mismo nos habla de la necesidad de la reconciliación. <em>“Ve primero a reconciliarte con tu hermano”</em> (Mateo 5, 24) (Cfr. Catecismo Núms. 1423 -1424).</p>
<p>El sacramento de la Reconciliación o Penitencia y la virtud de la penitencia están estrechamente ligados, para acudir al sacramento es necesaria la virtud de la penitencia que nos lleva a tener ese sincero dolor de corazón.</p>
<p>La Reconciliación es un verdadero sacramento porque en él están presente los elementos esenciales de todo sacramento, es decir el signo sensible, el haber sido instituido por Cristo y porque confiere la gracia.</p>
<p>Este sacramento es uno de los dos sacramentos llamados de “curación” porque sana el espíritu. Cuando el alma está enferma debido al pecado grave, se necesita el sacramento que le devuelva la salud, para que la cure. Jesús perdonó los pecados del paralítico y le devolvió la salud del cuerpo (Cfr. Marcos 2, 1-12).</p>
<p>Cristo instituyó los sacramentos y se los confió a la Iglesia &#8211; fundada por Él &#8211; por lo tanto la Iglesia es la depositaria de este poder, ningún hombre por sí mismo, puede perdonar los pecados. Como en todos los sacramentos, la gracia de Dios se recibe en la Reconciliación <em>“ex opere operato”</em> &#8211; obran por la obra realizada &#8211; siendo el ministro el intermediario. La Iglesia tiene el poder de perdonar todos los pecados.</p>
<p>En los primeros tiempos del cristianismo, se suscitaron muchas herejías respecto a los pecados. Algunos decían que ciertos pecados no podían perdonarse, otros que cualquier cristiano bueno y piadoso lo podía perdonar, etc. Los protestantes fueron unos de los que más atacaron la doctrina de la Iglesia sobre este sacramento. Por ello, El Concilio de Trento declaró que Cristo comunicó a los apóstoles y sus legítimos sucesores la potestad de perdonar realmente todos los pecados (Denzinger 894 y 913).</p>
<p>La Iglesia, por este motivo, ha tenido la necesidad, a través de los siglos, de manifestar su doctrina sobre la institución de este sacramento por Cristo, basándose en Sus obras. Preparando a los apóstoles y discípulos durante su vida terrena, perdonando los pecados al paralítico en Cafarnaúm (Lucas 5, 18-26), a la mujer pecadora (Lucas 7, 37-50)… Cristo perdonaba los pecados, y además los volvía a incorporar a la comunidad del pueblo de Dios.</p>
<p>El poder que Cristo le otorgó a los apóstoles de perdonar los pecados, implica un acto judicial (Concilio de Trento), pues el sacerdote actúa como juez, imponiendo una sentencia y un castigo. Sólo que en este caso, la sentencia es siempre el perdón, sí es que el penitente ha cumplido con todos los requisitos y tiene las debidas disposiciones. Todo lo que ahí se lleva a cabo es en nombre y con la autoridad de Cristo.</p>
<p>Solamente si alguien se niega &#8211; deliberadamente &#8211; a acogerse la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento estará rechazando el perdón de los pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo y no será perdonado. <em>“El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón nunca, antes bien será reo de pecado eterno”</em> (Marcos 3, 29). Esto es lo que llamamos el pecado contra el Espíritu Santo. Esta actitud tan dura nos puede llevar a la condenación eterna (Cfr. Catecismo Núm. 1864).</p>
<p><strong>Institución</strong> – Después de la Resurrección estaban reunidos los apóstoles &#8211; con las puertas cerradas por miedo a los judíos &#8211; se les aparece Jesús y les dice: <em>“La paz con vosotros. Como el Padre me envío, también yo los envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid al Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedaran perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”</em> (Juan 20, 21-23). Este es el momento exacto en que Cristo instituye este sacramento. Cristo &#8211; que nos ama inmensamente &#8211; en su infinita misericordia le otorga a los apóstoles el poder de perdonar los pecados. Jesús les da el mandato &#8211; a los apóstoles &#8211; de continuar la misión para la que fue enviado; el perdonar los pecados. No pudo hacernos un mejor regalo que darnos la posibilidad de liberarnos del mal del pecado.</p>
<p>Dios le tiene a los hombres un amor infinito, Él siempre está dispuesto a perdonar nuestras faltas. Vemos a través de diferentes pasajes del Evangelio como se manifiesta la misericordia de Dios con los pecadores. (Cfr. Lucas 15, 4-7; Lucas15, 11-31). Cristo, conociendo la debilidad humana, sabía que muchas veces nos alejaríamos de Él por causa del pecado. Por ello, nos dejó un sacramento muy especial que nos permite la reconciliación con Dios. Este regalo maravilloso que nos deja Jesús, es otra prueba más de su infinito amor.</p>
<p><small><br />
Autor: Cristina Cendoya de Danel<br />
Fuente: es.Catholic.Net<br />
</small></p>
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		<title>La Confesión, herramienta de conversión</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 19:28:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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Los Sacramentos son instrumentos que nos dejó Jesucristo que están ordenados a la santificación del hombre, a la edificación del Cuerpo de Cristo y a dar culto a Dios. Corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2009/06/herramienta_conversion.jpg" alt="La Confesión, herramienta de conversión" title="La Confesión, herramienta de conversión" width="240" height="220" class="alignnone size-full wp-image-138" /></p>
<p>Los Sacramentos son instrumentos que nos dejó Jesucristo que están ordenados a la santificación del hombre, a la edificación del Cuerpo de Cristo y a dar culto a Dios. Corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los creyentes. Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual (cf. S. Tomas de A. S. Th. 3, 65, 1 / Catecismo 1210).<span id="more-137"></span></p>
<p>La Confesión o Reconciliación es el Sacramento mediante el cual Dios nos perdona los pecados cometidos después del Bautismo para recuperar la vida de gracia, es decir, la amistad con Dios. Se le denomina sacramento de la conversión porque realiza sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión, la vuelta al Padre del que el hombre se había alejado por el pecado (CIC 1423 y ss)</p>
<p>Se denomina Sacramento de la Penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte del cristiano pecador. También se le conoce como Sacramento de la Confesión porque la declaración o manifestación -la confesión de los pecados ante un sacerdote-, es un elemento esencial de este sacramento. Asimismo es Sacramento del perdón porque Dios concede al penitente, a través del sacerdote, el Perdón y la Paz, y Sacramento de Reconciliación porque otorga al pecador el inmenso amor de Dios que reconcilia. Mediante este sacramento volvemos a la vida, a la auténtica vida que habíamos perdido al alejarnos del Señor por nuestros pecados.</p>
<p><strong>¿En qué momentos nos debemos confesar?</strong></p>
<p>Como seres humanos imperfectos, muchas veces caemos en pecado ya sea de pensamiento, palabra, obra u omisión. Por eso debemos confesarnos cada vez que cometamos pecado, y por lo menos una vez al año. Lo aconsejable es confesarse permanentemente para fortalecer nuestra vida espiritual en la dura lucha por resistir la tentación y acercamos más a Dios.</p>
<p><strong>¿Qué es un pecado grave?</strong></p>
<p>Se comete un pecado grave cuando se cumple con tres características:</p>
<ol>
<li>Materia grave (lo que se va a hacer es algo importante)</li>
<li>Pleno conocimiento (se sabe que es malo lo que se va a hacer)</li>
<li>Pleno consentimiento (se elige libremente hacerlo) </li>
</ol>
<p><strong>¿Cómo se instituyó la confesión?</strong></p>
<p>Existen quienes piensan que el Sacramento de la Reconciliación no fue instituido por Cristo, y que es una creación de la Iglesia. Pero es preciso aclarar que el mismo Cristo lo instituyó cuando dijo a los apóstoles: <em>“Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les serán perdonados, pero a quienes se los retengáis les serán retenidos”</em> (Jn. 20, 23; Mt. 18, 18; 16, 18-19).</p>
<p>Por ello, la Iglesia es la que posee el poder de perdonar los pecados y buscar la santificación de sus miembros, a través de la penitencia y de una renovación interior. El pecador confiesa sus faltas ante un sacerdote quien, en nombre de Cristo Jesús, lo absuelve y perdona y de esta manera vuelve al camino que lo lleva a la casa del Padre.</p>
<p><small><br />
Fuente: arzobispadodelima.org<br />
</small></p>
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		<title>Cómo realizar una buena Confesión</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 18:42:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[
La Iglesia nos propone cinco pasos a seguir para hacer una buena confesión y aprovechar así al máximo las gracias de este maravilloso sacramento.
Estos pasos expresan simplemente un camino hacia la conversión, que va desde el análisis de nuestros actos, hasta la acción que demuestra el cambio que se ha realizado en nosotros.
1. Examen de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2009/06/buena_confesion.jpg" alt="Cómo realizar una buena Confesión" title="Cómo realizar una buena Confesión" width="200" height="245" class="alignnone size-full wp-image-126" /></p>
<p>La Iglesia nos propone cinco pasos a seguir para hacer una buena confesión y aprovechar así al máximo las gracias de este maravilloso sacramento.</p>
<p>Estos pasos expresan simplemente un camino hacia la conversión, que va desde el análisis de nuestros actos, hasta la acción que demuestra el cambio que se ha realizado en nosotros.</p>
<p><strong>1. Examen de Conciencia</strong><br />
Ponernos ante Dios que nos ama y quiere ayudarnos. Analizar nuestra vida y abrir nuestro corazón sin engaños.<span id="more-125"></span></p>
<p><strong>2. Arrepentimiento</strong><br />
Sentir un dolor verdadero por haber pecado ya que hemos lastimado al quien más nos quiere: Dios.</p>
<p><strong>3. Propósito de no volver a pecar</strong><br />
Si verdaderamente amo, no puedo seguir lastimando al amado. De nada sirve confesarnos si no queremos mejorar. Podemos caer de nuevo por debilidad, pero lo importante es la lucha, no la caída.</p>
<p><strong>4. Decir los pecados al confesor</strong><br />
El sacerdote es un instrumento de Dios. Hagamos a un lado la “vergüenza” o el “orgullo” y abramos nuestra alma seguros de que es Dios quien nos escucha.</p>
<p><strong>5. Recibir la absolución y cumplir la penitencia</strong><br />
Es el momento más hermoso, pues recibimos el perdón de Dios. La penitencia es un acto sencillo que representa nuestra reparación por las faltas que cometimos.</p>
<h2>
Breve cuestionario para el examen de conciencia<br />
</h2>
<p>Con el objetivo de analizar profundamente los actos que hemos hecho desde la última confesión, algunas veces puede resultar útil ayudarse de un cuestionario que nos ayude a llegar a esos rincones íntimos de la conciencia que nos pueden pasar desapercibidos.</p>
<p><strong>Mi actitud y mis acciones u omisiones hacia Dios:</strong></p>
<ul>
<li>¿Creo verdaderamente en Dios o confío más en brujerías, amuletos, supersticiones, horóscopos o “energías”?</li>
<li>¿Amo a Dios sobre todas las cosas o amo más a las cosas materiales?</li>
<li>¿Voy a Misa los domingos y trato de descansar ese día para dedicarlo a Dios?</li>
<li>¿Me confieso y comulgo frecuentemente?</li>
<li>¿Hago oración, entendida como un diálogo íntimo con Dios?</li>
<li>¿He usado el nombre de Dios sin respeto? ¿Pido ayuda a la Virgen y al Espíritu Santo?</li>
<li>¿Defiendo a la Iglesia y a sus representantes? </li>
</ul>
<p><strong>Mi actitud y mis acciones u omisiones hacia los demás:</strong></p>
<ul>
<li>¿Trato bien a mi familia?</li>
<li>¿Busco hacerlos felices o que se haga lo que yo digo?</li>
<li>¿Los respeto o los maltrato?</li>
<li>¿Trato bien a los demás?</li>
<li>¿Soy justo con todos?</li>
<li>¿Ayudo a los necesitados?</li>
<li>¿He matado, robado o mentido?</li>
<li>¿He hecho daño a alguien?</li>
<li>¿Acostumbro hablar mal o pensar mal de los demás? </li>
</ul>
<p><strong>Mi actitud y mis acciones u omisiones hacia mí mismo:</strong></p>
<ul>
<li>¿Lucho por ser mejor cada día?</li>
<li>¿He controlado mi carácter?</li>
<li>¿He respetado mi cuerpo y el de los demás?</li>
<li>¿He alejado de mi mente los malos pensamientos?</li>
<li>¿He sido fiel en mi matrimonio?</li>
<li>¿He sido leal a mis amistades?</li>
<li>¿Siento envidia de los demás, por lo que son o lo que tienen? </li>
</ul>
<p><small><br />
Fuente: arzobispadodelima.org<br />
</small></p>
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		<title>La Eucaristía: sacramento y sacrificio</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2009 19:09:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[sacramentos]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Misa]]></category>

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La Eucaristía como sacramento

Naturaleza &#8211; La eucaristía es el sacramento en el cual bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.
Se le llama el “sacramento por excelencia”, porque en él se encuentra Cristo presente, quien es fuente de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.tengoseddeti.org/wp-content/uploads/2009/06/eucaristia_sacramento_sacrificio.jpg" alt="La eucaristía: sacramento y sacrificio" title="La eucaristía: sacramento y sacrificio" width="200" height="250" class="alignnone size-full wp-image-113" /></p>
<h2>
La Eucaristía como sacramento<br />
</h2>
<p><strong>Naturaleza</strong> &#8211; La eucaristía es el sacramento en el cual bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.</p>
<p>Se le llama el “sacramento por excelencia”, porque en él se encuentra Cristo presente, quien es fuente de todas las gracias. Además, todos los demás sacramentos tienden o tienen como fin la Eucaristía, ayudando al alma para recibirlo mejor y en la mayoría de las veces, tienen lugar dentro de la Eucaristía.<span id="more-112"></span></p>
<p>A este sacramento se le denomina de muchas maneras dada su riqueza infinita. La palabra Eucaristía quiere decir acción de gracias, es uno de los nombres más antiguos y correcto porque en esta celebración damos gracias al Padre, por medio de su Hijo, Jesucristo, en el Espíritu y recuerda las bendiciones judías que hacen referencia a la creación, la redención y la santificación (Cfr. Lucas 22, 19).</p>
<ul>
<li>Es el <strong>Banquete del Señor</strong> porque es la Cena que Cristo celebró con sus apóstoles justo antes de comenzar la pasión. (Cfr. 1 Colosenses 11, 20).</li>
<li><strong>Fracción del pan</strong> porque este rito fue el que utilizó Jesús cuando bendecía y distribuía el pan, sobre todo en la Última Cena. Los discípulos de Emaús lo reconocieron &#8211; después de la resurrección &#8211; por este gesto y los primeros cristianos llamaron de esta manera a sus asambleas eucarísticas. (Cfr. Mateo 26, 25; Lucas 24, 13-35; Hechos 2, 42-46).</li>
<li>También, se le dice <strong>asamblea eucarística</strong> porque se celebra en la asamblea &#8211; reunión &#8211; de los fieles.</li>
<li><strong>Santo sacrificio</strong>, porque se actualiza el sacrificio de Cristo. Es memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.</li>
<li><strong>Comunión</strong>, porque es la unión íntima con Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre.</li>
<li><strong>Didaché</strong>, es el sentido primero de la “comunión de los santos” que se menciona en el símbolo de los Apóstoles.</li>
<li><strong>Misa</strong>, posee un sentido de misión, llevar a los demás lo que se ha recibido de Dios en el sacramento. Usada desde el siglo VI, tomada de las últimas palabras “ite missa est”.</li>
</ul>
<p><strong>Institución</strong> &#8211; En el Antiguo Testamento encontramos varias prefiguraciones de este sacramento, como son:</p>
<ul>
<li>El <strong>maná</strong>, con que se alimentó el pueblo de Israel durante su peregrinar por el desierto. (Cfr. Éxodo 16, 14-15).</li>
<li>El <strong>sacrificio de Melquisedec</strong>, sacerdote que en acción de gracias por la victoria de Abraham, ofrece pan y vino. (Cfr. Génesis 14, 18).</li>
<li>El mismo <strong>sacrificio de Abraham</strong>, que está dispuesto a ofrecer la vida de su hijo Isaac. (Cfr. Génesis 22, 10).</li>
<li>Así como, el <strong>sacrificio del cordero pascual</strong>, que libró de la muerte al pueblo de Israel, en Egipto. (Cfr. Éxodo 12).</li>
</ul>
<p>Igualmente, la Eucaristía fue mencionada &#8211; a manera de profecías &#8211; en el Antiguo Testamento por Salomón en el libro de los Proverbios, donde le ordena a los criados a ir para comer y beber el vino que les había preparado. (Cfr. Proverbios 9, 1). El profeta Zacarías habla del trigo de los elegidos y del vino que purifica.</p>
<p>El mismo Cristo &#8211; después de la multiplicación de los panes &#8211; profetiza su presencia real, corporal y sustancial, en Cafarnaúm, cuando dice: <em>“Yo soy el pan de vida &#8230;&#8230; Si uno come de este pan vivirá para siempre, pues el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”</em> (Juan 6, 32-34; 51).</p>
<p>Cristo, sabiendo que había llegado su <em>“hora”</em>, después de lavar los pies a sus apóstoles y de darles el mandamiento del amor, instituye este sacramento el Jueves Santo, en la Última Cena (Mateo 26, 26 -28; Marcos 14, 22 -25; Lucas 22, 19 &#8211; 20). Todo esto con el fin de quedarse entre los hombres, de nunca separarse de los suyos y hacerlos partícipes de su Pasión. El sacramento de la Eucaristía surge del infinito amor de Jesucristo por el hombre.</p>
<p>El Concilio de Trento declaró como verdad de fe, que la Eucaristía es verdadero y propio sacramento porque en él están presente los elementos esenciales de los sacramentos: el signo externo; materia (pan y vino) y forma; confiere la gracia; y fue instituido por Cristo.</p>
<p>Cristo deja el mandato de celebrar el Sacramento de la Eucaristía e insiste, como se puede constatar en el Evangelio, en la necesidad de recibirlo. Dice que hay que comer y beber su sangre para poder salvarnos. (Juan 6, 54).</p>
<p>La Iglesia siempre ha sido fiel a la orden de Nuestro Señor. Los primeros cristianos se reunían en las sinagogas, donde leían unas Lecturas del Antiguo Testamento y luego se daba lugar a lo que llamaban <em>“fracción del pan”</em>, cuando fueron expulsados de las sinagogas, seguían reuniéndose en algún lugar una vez a la semana para distribuir el pan, cumpliendo así el mandato que Cristo les dejó a los Apóstoles.</p>
<p>Poco a poco se le fueron añadiendo nuevas lecturas, oraciones, etc. hasta que en 1570 San Pío V determinó como debería ser el rito de la Misa, mismo que se mantuvo hasta el Concilio Vaticano II.</p>
<h2>
La Eucaristía como sacrificio<br />
</h2>
<p>A pesar de que el sacramento y el sacrificio se llevan a cabo en la misma consagración, hay que distinguirlos. La Eucaristía es sacramento porque Cristo se nos da como alimento para el alma, y es sacrificio porque se ofrece a Dios en oblación.</p>
<p>En el sacramento la santificación del hombre es el fin, pues se le da como alimento y en el sacrificio el fin es darle gloria a Dios, es a Él a quien va dirigido. Así mismo, la Eucaristía es sacrificio de la Iglesia &#8211; Cuerpo Místico de Cristo &#8211; que se une a Él y se ofrece a Dios.</p>
<p>Desde el principio de la creación, el sacrificio es el principal acto de culto de las diferentes religiones, siempre se le han rendido a Dios homenajes. El sacrificio es un ofrecimiento a Dios, donde existe una cosa sensible que se inmola o se destruye (víctima), llevándolo a cabo un ministro legítimo, en reconocimiento del poder de Dios sobre todo lo creado.</p>
<p><strong>El sacrificio de la Misa</strong> &#8211; La Misa es el mismo sacrificio de la cruz, con todo su valor infinito. En él se cumplen todas las características del sacrificio, el sacerdote, y la víctima son el mismo Cristo, quien se inmola con el fin de darle gloria de Dios. No es una representación, sino una renovación, del sacrificio de la cruz. En cada una se repite el sacrificio de la cruz, la única diferencia es que se realiza de forma incruenta, sin derramamiento de sangre. La Misa es el perfecto sacrificio porque la víctima es perfecta.</p>
<p>La esencia misma de la Misa como sacrificio es la doble consagración del pan y del vino, no es la palabra, como tampoco lo es, la sola comunión.</p>
<p>La Santa Misa tiene dos elementos: Cristo ofrece su vida para rescatarnos del pecado, pues con su muerte espía nuestros pecados y es Cristo mismo quién se ofrece al Padre y une a su sacrificio al nuestro.</p>
<p>Por la Misa podemos ofrecer un sacrificio digno de Dios, además sí ofrecemos nuestros propios sacrificios por pequeños que sean al sacrificio de Cristo, estos adquieren el valor de Redención al ser incorporados al propio sacrificio de Cristo.</p>
<p>Cristo está presente en el sacerdote, quién representa a Cristo como mediador universal en la acción sacramental. Está presente en los fieles, que se unen y participan con el sacerdote y con Cristo en la Eucaristía. Nosotros nos unimos a su sacrificio y lo ofrecemos con Él. Así mismo, Cristo está presente en la palabra de Dios. Él es la Palabra del Padre que nos revela los misterios divinos y el sentido de la liturgia. En la Misa, por medio de la Comunión, nos unimos física y espiritualmente, formando un sólo Cuerpo. La Comunión es el gran don de Cristo que anticipa la vida eterna.</p>
<p><strong>Fines y efectos de la Eucaristía como sacrificio</strong> &#8211; La Santa Misa como reproducción que es del sacrificio redentor de la cruz, tiene los mismos fines y produce los mismos efectos:</p>
<ul>
<li><strong>Adoración</strong>: el sacrificio de la Misa rinde a Dios una adoración absolutamente digna de Él. Con una Misa le damos a Dios todo el honor que se le debe. Glorificación al Padre: con Cristo, en Cristo y por Cristo. Este es el fin latréutico.</li>
<li><strong>Reparación</strong>: fin propiciatorio, reparación por los pecados.</li>
<li><strong>Petición</strong>: fin impetratorio. Pedir gracias y favores, pues la Misa tiene eficacia infinita de la oración del mismo Cristo.</li>
</ul>
<ul>
<li>Nos alcanza, si no le ponemos obstáculos la gracia actual necesaria para el arrepentimiento de los pecados. Nada puede hacerse más eficaz para obtener de Dios la conversión de un pecador como ofrecer por esa intención el Santo Sacrificio de la Misa, rogando al mismo tiempo al Señor que quite del corazón del pecador los obstáculos para la obtención infalible de esa gracia.
</li>
<li>Remite infaliblemente, si no hay obstáculos, parte de la pena temporal.</li>
<li>A través de la Santa Misa recibe Dios, de modo infinito y sobreabundante, méritos remisorios de los pecados de vivos y difuntos.</li>
</ul>
<p><small><br />
Autor: Cristina Cendoya de Danel<br />
Fuente: es.Catholic.Net<br />
</small></p>
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