DOMUND 2012: Misioneros de la fe

Cuando miramos a Jesús vemos a Dios que se despoja de todo por amor a los hombres. Nos resulta fácil decirlo, pero no tanto entenderlo… Dios que se anonada, dejando su cielo para asumir nuestra naturaleza humana, con todas las limitaciones y sufrimientos que esto implica. Imagina lo que significa para Él tener hambre, sed, sueño, cansancio, frustración, tristeza, soledad, dolor… Cuando lo miramos desde la perspectiva de Dios, vemos el Amor que conduce a la entrega por el amado. Cuando lo miramos desde nuestra realidad, nos sorprende que Alguien pueda ser capaz de tanto… y nos sentimos amados, total y completamente amados.

Pues esto mismo, en una escala menor, es lo que viven los misioneros. Ellos son el reflejo de Dios en medio de las miserias del mundo. Como Él, se han despojado de todo lo que son y tienen, para entregarle sus vidas a los más necesitados de la tierra. En los pobres ellos encuentran el rostro de Cristo y se lanzan a socorrerle. Pero desde el punto de vista del abandonado, del enfermo, del moribundo, del que sufre… es sorprendente que alguien pueda dejar tanto para ir en su ayuda. Les resulta sorprendente que alguien sea capaz de tal sacrificio por unos desconocidos… en ellos, en los misioneros, ven como se refleja el Amor misericordioso de Dios hacia ellos.

Hoy celebramos el Domingo Mundial de las Misiones, y me parece importante que reflexionemos un poco sobre estas personas que han entregado su vida a ayudar a otros en nombre de la Iglesia. Pero recordando que Iglesia no solamente es el Papa o los obispos o los sacerdotes, que Iglesia no es el Vaticano o el templo donde te reúnes a celebrar la Eucaristía, sino que Iglesia somos todos… y los misioneros nos representan a ti y a mí en su lugar de misión. Por tanto, nos corresponde a nosotros ayudarlos a ellos con nuestra aportación económica y nuestras oraciones.

Antes de despedirme me gustaría hablarte de otra forma de misionar. Los misioneros son enviados a lugares distantes, donde la miseria y la necesidad abundan y tratan, dentro de los medios con los que cuentan, aliviar un poco la vida de los que sufren, llevándoles la esperanza de la fe.

Pero la miseria humana, el dolor y el sufrimiento, el abandono y la soledad, la tristeza y la pobreza… no conocen de fronteras. De seguro conoces de alguien que necesita compañía o consuelo o ayuda, alguien que necesita que le hablen de Dios y le muestren su Amor, alguien que se siente perdido y necesita que le ayuden a encontrar la luz, alguien que se encuentra cerca de ti.

La misión de la Iglesia es de todos… tú también estás llamado a misionar, a llevar el Evangelio, no a lugares remotos, sino a esos que te son cercanos: tu familia, tu comunidad, tu lugar de trabajo. Abre el corazón a Dios y pregúntale a dónde quiere que le lleves en este día.

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